Pacarina del Sur
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La revista Renovación, 1911-1914: de la política a la literatura

Nos proponemos trazar las bifurcaciones de esta publicación y determinar el proyecto político cultural que promueven sus inspiradores donde coinciden intelectuales de ambos lado del océano. Por otro lado, interesa destacar las producciones literarias de latinoamericanos reproducidas en sus páginas y particularmente la creación costarricense de sesgo ácrata.

“Hay fronteras para la autoridad, hay ciertos límites para el privilegio, peno no hay demarcación para la extensión de las ideas ni barreras para el pensamiento”

Renovación “La redacción”, 15 de enero de 1911, p. 3

Encontrar una publicación como Renovación, editaba en San José de Costa Rica, a inicios del siglo XX, no deja de sorprender. Al leer su subtítulo, sociología-arte-ciencia pedagogía racionalista, no queda duda de su filiación anarquista.

El primer número está fechado 15 de enero de 1911 y sus días se extendieron hasta el 30 e junio de 1914, cuando alcanzó el número 84. Se editaba en los talleres tipográficos de Ricardo Falco; su formato era de 16 páginas, cada entrega, y sus lectores podían acceder a sus páginas quincenalmente.

Sobre ella se expresó un lector excepcional, que escribió a Elías Jiménez Rojas, desde Inglaterra: “mucho le agradezco Renovación ¡Qué buena revista!”[1]. Se trataba nada menos que del teórico y propagandista anarquista ruso Pedro Kropotkin.


La primera etapa estuvo marcada por la colaboración permanente y directa de Anselmo Lorenzo, figura promisoria del anarquismo español, cuyos escritos aparecieron, ininterrumpidamente, de enero de 1911 a noviembre de 1913. A él se unieron otras colaboraciones e inserciones que aportaron prestigio y reconocimiento al impreso, entre las cuales cabe mencionar las de Eliseo Reclus, Carlos Malato, Emilio Zola, Francisco Ferrer, Ricardo Flores Magón, Ricardo Mella y las de Vargas Vila.

La segunda etapa de la revista inició a partir de diciembre de 1913 hasta su cese en junio de 1914. En este período Renovación sufrió un cambio drástico al pasar de ser un impreso dedicado a la difusión del ideario anarquista, al de promoción de la literatura nacional costarricense; el cual, en sus últimos meses, estuvo bajo la dirección de Carmen Lyra.

A partir de lo anterior, nos proponemos trazar las bifurcaciones de esta publicación y determinar el proyecto político cultural que promovieron sus inspiradores, donde coinciden intelectuales de ambos lado del Atlántico. Por otro lado, interesa también destacar las producciones literarias de latinoamericanos que fueron reproducidas en sus páginas y, particularmente, la creación costarricense de cariz ácrata.

Inicios y propósitos

El lanzamiento de la revista estuvo marcado por una relación epistolar establecida por un grupo de escritores e intelectuales costarricenses, dirigido por José María Zeledón, quien había entrado en contacto con Anselmo Lorenzo, dirigente anarquista español. De igual manera, ingresaron en esta relación los emigrantes españoles, ligados a las artes gráficas que se instalaron en Costa Rica a inicios del siglo XX, como Ricardo Falcó, alentador de proyectos y empeños editoriales, durante el decenio de 1920. Es muy probable que estos españoles tuviesen contacto con el movimiento anarquista español; sobre todo, el de la ciudad de Barcelona, donde Anselmo Lorenzo era uno de sus dirigentes más destacados.


En la primera entrega de Renovación, Anselmo Lorenzo expresó su criterio con respecto al ambicioso proyecto de divulgación del ideario libertario al dirigir un saludo fraterno a los trabajadores americanos:

Invitado a contribuir a la difusión, desde esta revista, del ideal emancipador del proletariado y a trabajar por el establecimiento de la igualdad social con la libre participación de todos en el patrimonio universal; honrado con tal invitación, y satisfecho por pensar, hablar y escribir en el idioma español, que, a tan gran distancia de Barcelona, me pone en comunicación directa con inmenso número de lectores, y pongo manos a la obra con fe inalterable y convicción profunda, dirigiendo fraternal saludo a mis compañeros de América deseándoles salud y energía emancipadora[2].

Se trata de una publicación de carácter internacional para difundir las ideas anarquistas, claramente expresadas como ideal emancipador. En segundo término, no habían barreras que se interpusieran para dicha divulgación, Anselmo Lorenzo escribe desde el Viejo Continente, además de hacerlo en idioma español, que le permite contacto con lectores reales y posibles al otro lado del mundo, estos lectores mantienen una doble condición como trabajadores y americanos.

En ese mismo número apareció una nota editorial sobre la orientación política ideológica de la revista, seguramente, escrita por el costarricense José María Zeledón:

Con la idea de protesta contra la iniquidad reinante, con el propósito firme de impulsar la evolución progresiva y con la firme convicción de que al término de los trabajos a que nos dedicamos, en comunidad de acción con todos los progresistas de ambos mundo, se halla la paz humana emprendemos la publicación de esta revista[3]

Para estos anarquistas la falta de evolución social estaba en contraposición con los adelantos formidables alcanzados por la ciencia:

…no era tolerable que mientras la investigación científica alcanza tan maravillosa extensión, quede descuidadísima la ciencia de las relaciones humanas y vivan los hombres en vergonzoso atraso, en enemistada desigualdad, en antagónica lucha de intereses, en deprimente sujeción a una reglamentación autoritaria con pretensiones de norma del derecho y forma positiva de la justicia.[4]

Lo que esta detrás de esta afirmación, es que los seres humanos son, naturalmente, iguales y que la sociedad los divide produciendo las inequidades, entre las que destacan el autoritarismo como política del poder arbitrario.

Para los libertarios, las leyes que regían los procesos naturales se encontraban también implícitas en la sociedad humana. La solidaridad, la libertad, la igualdad eran atributos naturales. Fue el orden social autoritario, lo que destruyó ese equilibrio y estableció, en su lugar, estructuras artificiales.[nota]5[/nota]


Uno de los propósitos de Renovación fue la difusión de conocimientos sociológicos, ciencia salvadora base de todas las ciencias, porque se encaminaba a poner a su servicio todas las inteligencias, sin que quedara una sola atrofiada por causa social, emancipándolas todas de la sistemática ignorancia sobre que se funda la existencia del privilegio.[6]

Esta orientación se fundamentaba en no dar preferencia a ninguna escuela de pensamiento en particular, pues la verdad tomaría, desde donde estuviera, la censura de todo lo que fuese obstáculo en su camino, teniendo como norma la razón, y la justicia por objetivo. Su labor consistiría en la regeneración de la humanidad y de la reorganización de la sociedad.

En las páginas de Renovación encontramos el desarrollo de temas científicos, artísticos, literarios y de pedagogía moderna, no con rigidez magistral ni dogmática, sino a título de atractivo solaz, utilizable, en los momentos dedicados al cultivo de las facultades mentales, en medio de la febril actividad que exigía la llamada lucha por la vida.

Uno de sus directores, Elías Jiménez Rojas, en 1912, salió al paso a un colaborador español quien interpeló sobre un supuesto desvió de la revista:

…hemos suprimido en ella títulos y clasificaciones que de veras no comprendemos, “cada cual se las entiende a su modo” y nosotros no sabemos qué es eso de “literatura burguesa” y “literatura ácrata”, ni es la suerte que corran las firmas de los autores lo que más importa. No pertenecemos a ninguna escuela. Estamos fuera de todas las manadas. Para la publicación de un artículo original o de una simple reproducción, no exigimos siquiera que haya conformidad de ideas con las nuestras. Cierta propiedad en el lenguaje, valentía, buenas intenciones, despreocupación política y religiosa, no pedimos más.[7]

La revista se sostenía a través de varios tipos de colaboraciones, entre las que destacan, en primer término, las de la pluma de Anselmo Lorenzo, así como contribuciones de escritores y poetas, principalmente, chilenos, colombianos, argentinos y mexicanos. También se aprecia la incorporación de algunas plumas emergentes en el caso costarricense y, esporádicamente, de algunos centroamericanos.

Los colaboradores costarricenses

En el caso de los costarricenses tenemos a Rubén Coto, José Albertazzi Avendaño y a Elías Jiménez Rojas, pero el más importante, desde el punto de vista de las colaboraciones a la revista, que denota energía y perseverancia en el proyecto, fue José María Zeledón. Sus contribuciones se pueden apreciar en le cuadro siguiente:

Cuadro de los artículos de José María Zeledón en Renovación [8]

Nombre del artículo

Contenido

Fecha

Un llamado a los obreros a organizarse

Estado, patriotismo, política

Renovación, 1911, 30 de enero

Destruyendo mitos

Estado, los vicios

Renovación, 1911, 15 de febrero

Deuda externa

Política, empréstitos, impuestos.

Renovación, 1911, 28 de febrero

De la solidaridad

Organización, mutualismo, vida proletaria, Europa, Costa Rica

Renovación. 1911, 30 de marzo

De mártires y verdugos

Francisco Ferrer Guardia, escuela moderna

Renovación, 1911, 30 de abril

Del desinterés del Estado por la educación Pública

Estado, educación popular

Renovación. 1911, 30 de mayo.

Contra la xenofobia y la manipulación de los obreros

Política, patriotismo, extranjeros.

Renovación, 1911, 15 de junio.

Apología a Eliseo Reclus y sobre el amor libre

Ciencia, intelectuales, unión libre

Renovación, 1911, 30 de agosto,

Sobre Francisco Ferrer y la escuela moderna

Ideas socialistas, Estado, Iglesia

Renovación, 1911, 13 de octubre

Epílogos

Renovación, 1912, 15 de febrero

Fuente. Revista Renovación 1911.

La serie pertenece a la sección Conversemos, cuyo propósito era instruir a los trabajadores en diversos aspectos de las tesis anarquistas. Para facilitar el diálogo y la comunicación con sus lectores, el escritor les interrogaba, de mil formas, para luego articular respuestas cuyos contenidos respondían a una matriz, evidentemente, ácrata, desde el punto de vista político ideológico.

Observemos esta estrategia discursiva usada por el Zeledón:

¿No os subleva, nos irrita el pensamiento de vuestra condición triste y esclava? ¿No os llena de ira, de justísimo ira, ver que se os escarnece en todas partes, que donde quiera las ambiciones os adulan, os atraen, os embriagan y os colocan en montón alto, sobre el cual suben luego para escalar las mil granjerías con que la organización viciosa del Estado provoca las sordas tempestades de la intriga? ¿No os da rubor el recuerdo de vuestros desencantos del día siguiente a las victorias por vuestro lozano esfuerzo realizado; de las desazones –mendigos de la víspera- los que os sacaban los votos mientras engullíais, insensato, las torpes y rastreras adulaciones?[9]

Varias cosas están detrás de esas interrogantes: apelación a la sinceridad de los trabajadores, en su condición material, que comparaba con la de un esclavo; incitación a la rebeldía, ante la injusticia y la manipulación por parte de los poderosos para alcanzar el poder; la critica a una de las instituciones más enajenantes, como es el Estado, y el voto como medio para alcanzar el poder.

Luego volvía a las preguntas, esta vez de manera mucho más precisa, sobre el acto de rebeldía y la organización como formas de contrarrestar las desigualdades de la sociedad:

¡Ah! ¿Con que tenéis ideas? ¿Con que lleváis dentro del pecho aspiraciones levantadas? ¿Con que sentís la necesidad imprescindible de ejercitar por vuestra cuenta el derecho a que sois acreedores por mandato incontrastable de la naturaleza? ¿Con que no sois tan sumisos y pasivos como os creen vuestros explotadores?[10]

Y él escritor ofrecía la respuesta que no era otra que la estrategia para resolver la situación, el valor moral y, principalmente, el reconocerse unos a otros en su condición de explotados:

¡Ay! Hermanos, tenéis todo eso: tenéis más aun, tenéis el sentimiento de vuestra individualidad, tenéis la conciencia de vuestro valor moral formado en los diarios ejercicios de una labor limpia y honrada; pero ¿no os atrevéis a declarároslo mutuamente?

Expresa una fe en el poder de las ideas, en la naturaleza, como factor para sostener las ideas anarquistas, las cuales, se encuentran en tensión y contradicción con la organización social existente, en este caso la capitalista. Como bien señala Litvak:

… desde un punto de vista natural, para los libertarios, el trabajo es bueno y la ociosidad de los ricos antinatural. Los hombres son naturalmente iguales y la sociedad los estratifica en clases. Todo el concepto de política es antinatural y encarna la autoridad y el poder arbitrario[11]

De aquí, se puede desprender uno de los ataques más fuertes en la prédica de José María Zeledón contra ciertos sectores de los trabajadores a los cuales califica de “devotos inconscientes del dogma patriótico, egoísta, irracional, rígido e irreflexivo, os creéis obligado a tomar parte siempre en las escaramuzas políticas que efectúan la ambición en el seno de las sociedades”.[12]

Es muy explícito con respecto al voto, que consideró “un dogma esclavizante del juego cívico”. [13] De igual manera, se expresaría contra el patriotismos por ser:

(…) una deidad sangrienta y cruel que se alimenta con sangre de los pueblos y gusta de las innobles hecatombes que llamamos batallas, en las cuales pierde sus más hermosas flores el árbol de la juventud. El patriotismo es la concepción más siniestra del egoísmo humano, que ha sembrado el mundo de fronteras y enciende la guerra entre los pueblos.[14]

Pero de los embates más ácidos, Zeledón los concentró en la crítica al Estado al que calificó de freno a la evolución social, de mantener acérrimo su espíritu de conservadurismo, de ser ambos, Estado y gobierno, exclusivistas, arbitrarios e inhumanos y paralelo a este ataque planteaba la solución:

…el amor, que la solidaridad, nacidos de una convicción bien arraigada, son los únicos lazos capaces de producir y sostener con dignidad para los hombres ese estado social de orden y respeto que en vano han tratado de establecer las leyes en el mundo. Por eso expresaba que esto se acaba con el alzamiento de las voluntades de los seres humanos. [15]

Arremetió contra algunas de las prácticas cotidianas de los trabajadores, como los vicios, sobre todo el licor, que “afeminaban el carácter en holganzas y placeres denigrantes”.[16]

También reclamaba a los trabajadores su falta de autonomía. Rechazaba ciertas posiciones que alentaban los trabajadores para pagar la deuda externa ya que la mayor parte de los beneficios de los empréstitos recaía en muy pocos y el pueblo lato quedaba fuera del disfrute.

Denunciaba, asimismo, “que la única utilidad pública de los empréstitos que debía el país era la que ofrecía el ferrocarril al Atlántico y ese ferrocarril hermanos, verdadero centro de extraña tiranía para el trabajador en nuestro suelo, esta entregado por noventa y nueve años a la usura extranjera”.[17]

Uno de los métodos para el cambio, según nuestro autor, era romper con el individualismo y organizarse sobre bases de tolerancia mutua. Concomitantemente, exhortaba a “la solidaridad efectiva. Sinceramente practicada, es la única base posible para el edificio que pretendéis alzar ante la miradas de los contemporáneos”.[18]

Hizo notar la diferencia entre la situación en la cual vivían los trabajadores europeos y los costarricenses. Si bien en Costa Rica existían las condiciones ambientales y agrícolas, la ausencia de un sector aristocrático fuerte y la división tradicional de la propiedades habían concedido al país la mejor de las condiciones para formar la nacionalidad ideal; aquélla, en cuyo seno, pudiera y debiera realizarse el reinado de la justicia y de la paz.[19] Esa situación, sin embargo, estaba cambiando y llevaría a Costa Rica a enfrentar severos problemas sociales en un nivel similar al que vivían, con gran dolor, las masas desheredadas de Europa.

El grupo libertario que alentaba la revista, era muy activo con respecto a ciertos acontecimientos. Por ejemplo, cuando Pedro Kropotkin cumplió 70 años, apareció el siguiente anuncio:

Respetuosamente nos asociamos a la demostración de veneración y amor que en el mundo entero se tributa al sabio sociólogo Pedro Kropotkin en celebración del LXX aniversario de su nacimiento.

Suscripción internacional para el donativo de ocasión Renovación 20 colones[20]

Todo indica que el prestigioso dirigente anarquista no sólo era conocido por su obra, de la que se reproducían varios artículos en la revista, sino que algunos de los integrantes del grupo ligado a Renovación, mantuvo relaciones epistolares con él. Ejemplo de ello es la carta que Kropotkin le envió a Ricardo Falcó y que apareció en la portada de la entrega del 10 de marzo de 1913, en la cual, Kropotkin expresaba su agradecimiento. La carta estaba escrita en francés y con su traducción al pie de la página:

Querido compañero: mil gracias por sus buenos votos con motivo de mi 70 aniversario. No es fácil que yo diga a Ud. cuánto me ha afectado esta muestra de simpatía, que nace, lo sé, en las inspiraciones de una lucha común contra los obstáculos impuestos a la sociedad por el Capital y el Estado, hermoso es sentir que se pertenece a una familia cuyos miembros están diseminados por todos los puntos del globo. ¡Gracias de todo corazón! De Ud., fraternalmente, Pedro Kropotkin

De igual modo, Elías Jiménez Rojas, quien llegó a ser director de la revista, recibió correspondencia de Pedro Kropotkin. Dos de ellas, de extrema importancia, dedicadas a expresar su posición con respecto a la Primera Guerra Mundial. Eran cartas que contestaba el dirigente, a solicitud de los anarquistas costarricenses.[21]

Otro referente del anarquismo internacional en el grupo costarricense fue Francisco Ferrer fundador de la Escuela Moderna. Indudablemente, su presencia ha de considerarse central ya que su obra se difundió a través de la revista. Además, vendían sus libros, con el claro propósito de que los maestros y profesores costarricenses conocieran sus tesis pedagógicas y las pusieran en práctica.

En 1911 organizaron un gran homenaje para Ferrer a través de Renovación. Remitieron un mensaje a varios periódicos y revistas anarquistas de América y Europa y solicitaron contribuciones para preparar un número especial, compuesto de 32 a 48 páginas, donde se incluirían algunos grabados. Lograron contacto con escritores anarquistas de mucho renombre para hacer realidad esta celebración y el homenaje se concretó el 13 de octubre de 1911, con un número doble, correspondiente a los números 19 -20 de la Renovación.[22]

Todo indica que el impacto de la muerte de Francisco Ferrer fue profundo y generalizado, al punto que los editores del número especial pusieron algunas condiciones a las colaboraciones para incluirlas. Para ellos redactaron una nota aclaratoria

No siendo nuestro propósito honrar la memoria de Ferrer con homenajes líricos de los que se acostumbran para glorificar a las eminencias vulgares que logran campo en la idolatría de los hombres, hemos procurado efectuar una obra de justificación de la labor del mártir, más que todo. Por eso hemos dado preferencia a la colaboración documentaria, dejando para otra ocasión muchos buenos trabajos laudatorios que nos fueron enviados[23]

La revista dio espacio a los temas antirreligiosos y anticlericales, los cuales pueden considerarse dos pilares de las teorías anarquistas. Las tesis básicas del ateismo anarquista, es que la idea de Dios supone la anulación de la libertad humana. En varias ocasiones, la revista adornaba sus páginas en finos recuadros tipográficos, con pensamientos antirreligiosos. Uno de ellos, titulado, Palabras de oro, pertenecía a Francisco Ferrer y decía: “la idea de Dios destruyó la felicidad de los hombres”. “Ser religiosos es ser enemigo de sí mismo”. “Sin Dios el hombre es dichoso”.[24]

Por su parte, Rubén Coto escribió, en “Dos evangelios”, un rechazo a las tesis religiosas fundamentadas en la fe cristiana. Son muy elocuentes y claras, refiriéndose a Jesús manifestaba:

“El pensamiento de ese hombre resume una etapa de la Humanidad: la inconciencia popular arrullada por la fantasía, arrumbando sus anhelos hacia una extraña finalidad, el Cielo. El Cielo que brinda sus puertas a la inacción, a los mansos, a los resignados, a los imbéciles, a los que realizan la jornada, de la existencia llevando tranquilamente a la espalda un costal de oprobios como único bagaje, a los que enajenaron las alas de su inteligencia, a esos pobres corazones brinda sus puertas al cielo”. [25]

El autor promovía otra Buena Nueva, anhelante de justicia y de verdad: la del pensamiento libre.

Uno de los aspectos más sobresalientes en el movimiento anarquista, es la gran importancia que se le atribuye a la cultura como medio de emancipación humana. Renovación dio ejemplos contundentes sobre esta posición, pues con mucha frecuencia, aparecían poemas, cuentos, narraciones en las cuales resulta difícil determinar “dónde acaba la propaganda y comienza la obra de arte”.[26]

La poesía en las páginas de Renovación, permite determinar los núcleos reflexivos en ellas. Se localizaron 32 poemas de autores latinoamericanos, incluidos los 18 compuestos por José María Zeledón, de los cuales la mayor parte pertenece a su creación libertaria, además de algunos cantos para niños y, al menos, dos de contenido antiimperialistas.

Esto último constituye un aspecto sobresaliente, si nos atenemos al hecho de que dicha poesía adquiere gran movimiento en el ámbito de producción, de circulación y consumo del texto mayor que le acoge; es decir, en la revista Renovación. En otras palabras, es muy difícil captar toda la riqueza de un texto sin estos elementos propios del proceso de comunicación que incluyen la producción y recepción de sentidos; es decir, que necesariamente debemos de tener en consideración los circuitos de circulación y de consumo de la producción poética. Ello concede un valor adicional a las revistas culturales porque forman parte del campo literario y cultural. A partir de ellas, se puede, y se debe, establecer sus relaciones con el campo de poder.

José María Zeledón publicó en Renovación la serie más significativa de su musa libertaria. Uno de los poemas más bien logrados se titula Los Elefantes y está dedicado a la memoria de Francisco Ferrer. El poema se publicó en Renovación en 1911.[27]

Desde el primer número de la revista, José María Zeledón utilizó la poesía para expresar los objetivos del impreso. En el poema Cartel, en sus dos primeras estrofas se declara:

“es esta una parcela

que roturó un anhelo,

y sembrarán de rosas y de espigas

los brazos del esfuerzo.

Sin dioses tutelares,

sin guías, sin maestros,

sin nada de lo que ata y esclaviza

los humanos empeños;

a pleno sol, cantando

al compás de las gaitas de los vientos,

será nuestra labor libre y fecunda

como es libre y fecundo el pensamiento

que azota con sus alas

los pórticos del cielo”.[28]

El carácter social de los versos de este poeta es muy evidente. Se trata de un corpus claramente delimitado por problemas sociales y por las ideas redentoras ácratas. Aquí, la voz lírica nos habla del nuevo espacio que se abre para expresar las ideas, sin límites, sin tutelajes, sin ataduras para desplegar el pensamiento libre.

Los enemigos de pueblo eran frecuentemente interpelados, como se desprende en esta paráfrasis de El patrón. La historia trascurre en una isla perdida donde hay un grupo de hombres jóvenes y fuertes. Cuatro eran labradores de la tierra y el quinto era el patrón. Cansados, los labradores mataron al patrón, y en los últimos versos se narra el desenlace luego de la muerte de este:

Que el pan-antes vedado-dio a sus cuerpos

desusado vigor,

y la carne y el vino fueron suyos

como suyo era el sol.

Entonces, trabajando mucho menos

Y comiendo mejor,

palparon su derecho y comprendieron

la verdad de su antigua situación.

Eran ellos, más bien, los protectores

del holgazán que siempre los mandó.

¡Qué bestias hemos sido!, se dijeron

al recibir la luz de la razón…

y libres, y felices continuaron

la emprendida labor.[29]

Si bien es cierto que la revista difundía el ideario anarquista, también el grupo libertario, detrás de ella, fue creando los mecanismos de circulación del impreso estrechamente imbricado en la red de contactos, sobre todo en Europa, y en algunos países de América. Paralelamente, puso a funcionar un servicio de suscripción a revistas y periódicos anarquistas de varias partes del mundo que podían conseguirse en la agencia editorial Falcó y Zeledón. Obviamente, se trataba de un esfuerzo por crear las condiciones para el tránsito y consumo de literatura anarquista[30].

De igual manera implementó la venta de un álbum, Renovación, compuesto de tarjetas postales fotográficas, con retratos de hombres célebres. En la primera serie aparecieron: Eliseo Reclus, Emilio Zolá, Francisco Ferrer, Anselmo Lorenzo, Luisa Michel, Miguel Bakunin, Sebastián Faure, Pedro Gorki, Agustín Hamon y Manuel Ugarte.

El viraje: de la política a la literatura nacional

En 1914 la revista volvió su mirada al ámbito nacional. El 30 de enero de 1914, los editores reportaron una gran aceptación de esta nueva orientación en la capital y en las provincias costarricenses.

Renovación se transformó en una revista de carácter literario, a partir del 22 de diciembre 1913, cuando alcanzaba su número 72. En el frontal de la revista apareció el subtítulo: revista de literatura, ciencia, crítica bibliográfica. La dirección pasó a manos de Ricardo Falcó y, desde el 28 de enero de 1914 al 15 de junio de 1914, cuando llegó a su entrega número 84, un anuncio firmado por la escritora costarricense Carmen Lyra, quien la dirigió en su última etapa, explicaba que razones económicas impedían continuar con el sostenimiento del impreso.

La fisonomía de la revista sufrió algunos cambios. Aunque mantuvo el mismo formato, incluyó en su portada una fotografía como forma de promocionar los nuevos valores de la literatura nacional, principalmente escritores y escritoras jóvenes, entre los que se encontraban: Rubén Coto, Mario Sancho, Arturo García Solano, Carmen Jiménez, Blanca Antillón, Claudio González Rucabado, Camilo Cruz Santos y Rafael Cardona. Los contenidos de las colaboraciones ahora eran literarios y el tema político se desvaneció totalmente.

La revista pasó a propiedad de la empresa editorial de Falcó-Zeledón y Cía., quienes para no dejar duda sobre el cambio de orientación declararon:

Los nuevos propietarios piensan dedicarla a la crítica literaria y científica y desde luego puede asegurarse que en Renovación encontrarán todas las mentes curiosas por la marcha intelectual del mundo, un reflejo inteligente y constante de ese avance.[31]

Como se entenderá, esa tarea auxilia y completa la obra de cultura popular que los empresarios de lectura barata habían emprendido con tanto empeño y del que tenían tantas pruebas de aprobación en el ambiente intelectual del país.

La revista pasó a tener un carácter antológico universal desprovisto, fundado en el principio de promover la cultura sana y racional. Sobre el negocio librero aclaraban:

…no queremos sacar de este negocio una ganancia exagerada, puesto que no queremos atraer sobre nosotros la molestia de ser ricos. Anhelamos tan sólo trabajar por la cultura de nuestra tierra en forma que a la vez permita vivir modestamente pero con independencia. Queremos, además, estar siempre en paz con nuestra conciencia, no ofreciendo a la validez de los lectores el libro fútil o perverso. Del mismo modo que no venderíamos licores ni baratijas. No somos comerciantes. Queremos ser siempre trabajadores de la luz.[32]

Esta explicación sobre el negocio de los libros nos lleva al aspecto moral que profesaba el grupo libertario, que si bien es cierto fueron desplazando los talantes duros de la política en la revista, permitía, también, atisbar uno de los rasgos que más llamaba la atención de estos escritores de las teorías ácratas: la persuasión y el ejemplo como medios para la transformación de la sociedad.

Dos notas finales de esta revista están relacionadas con figuras promisorias de la literatura nacional: Carmen Lyra, Omar Dengo y Rubén Coto, entonces jóvenes escritores. Los dos primeros tenían 23 años en 1911, cuando dio a luz la revista. En ella se encuentran varios de sus escritos. Hasta donde conocemos, varios de los trabajos de Carmen Lyra publicados en Renovación permanecen aún inéditos[33].

De Omar Dengo encontramos: Líneas, En alta noche, El triunfo del ideal, Los soldados, Fini terro, Comentario, Glosas literarias, Visita a los muertos y Una reflexión. Solo los tres primeros están recogidos en el libro, Omar Dengo escritos y discursos, recientemente editado por la Editorial de la Universidad Nacional de Costa Rica, el resto permanecen inéditos.

En el caso de Rubén Coto, de igual modo, sus obras en Renovación son desconocidas por la crítica literaria.[34]

En todo caso, queda para futuros estudios la reflexión de estas producciones literarias de estos autores y otros para precisar mejor el ideario ácrata en el ámbito nacional costarricense.

Algunas conclusiones

La revista Renovación 1911-1914 es un espacio idóneo para observar un momento del campo literario y su relación con el campo del poder. Se trata de un discurso de ruptura con los discursos dominantes, donde un grupo de escritores e intelectuales costarricenses se muestra atraído por las teorías ácratas, sobre todo, en las relaciones entre cultura y política.

Las páginas de Renovación revelan la importancia que los libertarios concedían a la educación y a la cultura, de cómo fomentaron la lectura y situaron, entre sus prioridades, la relación entre literatura y política.

Ningún otro movimiento de la izquierda o socialista, puso tanto énfasis como los ácratas en el factor cultura para el cambio social. Bien lo dice la crítica Beatriz Sarlo:

…“publiquemos una revista”. Centenares de veces esta frase fue pronunciada por un intelectual latinoamericano entre otros intelectuales. Desde este perspectiva, “publiquemos una revista” quiere decir “hagamos política cultural”, cortemos con el discurso el nudo de un debate estético o ideológico”.[35]

Esto fue, precisamente, lo que hizo este grupo libertario costarricense con fuertes lazos internacionales: provocar un debate político ideológico que dio como fruto, una producción, también literaria, con claros trazos de estética ácrata. Ellos eran jóvenes escritores que fueron asimilando el ideario anarquista y desde allí, nos legaron una prosa y poesía ácratas que debemos conocer y hacer comprender como parte de una tradición compartida, colectivamente, por un sector nada despreciable de los escritores costarricense, de la primera mitad del siglo XX.

Se trata, entonces, de que podamos penetrar en estos archivos con la posibilidad de ver y establecer en ellos las relaciones entre política y literatura como parte de los atajos que adoptaron escritores en torno a programas políticos, estéticos e ideológicos.

Bibliografía

Fuentes documentales

Revista Renovación. 1911-1914, sección de hemeroteca Biblioteca Nacional, Costa Rica

Fuentes secundarias

Devandas Brenes, Vínyela. Billo Zeledón ese famoso desconocido. EUCR, San José, 2006.

Litvak, Lyly. Musa libertaria. Antoni Boch editor, Barcelona, 1981

Sarlo, Beatriz. “Intelectuales y revistas: razones de una práctica”. Le discours culturales dans les revues latino-américaines de 1940-1970. Université de la Sorbonne Nouvelle-París III, París, 1990. pp 9-15

Vieillard-baron, Alain. “Dos cartas de Kropotkin”. Revista de Filosofía, No. 6, 1960, pp 277-299

Zeledón José María. Prosa escogida. Alfonso Chase (comp.). Editorial Costa Rica, San José, 1977.

Zeledón Lizano, Cristina. Labrador de ideas. Semblanza de José María Zeledón (Billo). Editorial Tecnológica de Costa Rica. Cartago, 2003


* Es profesor en la Universidad Nacional de Costa Rica, actualmente dirige las Maestrías en Estudios Latinoamericanos y en Derechos Humanos y Educación para la Paz.

[1] Alain Vieillard-Baron. Dos cartas de Kropotkin. Revista de Filosofía, No. 6, 1960. p 286

[2] Anselmo Lorenzo. Renovación, 1911, 15 de enero, San José, p 1

[3] “Nuestra Orientación”. Renovación , 1911, 15 de enero, San José, p 2

[4] Ibid,

[notar]5[/notar] Lyly Livak. Musa Libertaria, Antonio Bosch editor, Barcelona, pp. 10-11

[6] Renovación, 1911, 15 de enero, San José, p 3

[7] Elías Jiménez Rojas. Renovación. 1912, 25 de octubre, San José, p 230.

[8] La mejor y más completa antología con que contamos de José María Zeledón corresponde al trabajo realizada por Alfonso Chase, José María Zeledón Poesía y prosa escogida. Editorial Costa Rica. San José, 1979. Véase también Cristina Zeledón Lizano. (Compiladora). Labrador de ideales. Semblanza de José María Zeledón Brenes (Billo). Editorial Tecnológica de Costa Rica. Cartago, 2003.

[9] José María Zeledón. (Compiladora) Cristina Zeledón Lizano, Labrador de ideas. Editorial tecnológica de Costa Rica, Cartago, 2003, p 101-102

[10] Ibid, p 102

[11] Livak, Ob., cit., p 3

[12] Cristina Zeledón Lizano. Labrador de Ideas. Editorial Tecnológica, Cartago. 2003, p 103

[13] Ibid, p 103

[14] Ibid, p 104

[15] Ibid, p 105

[16] Ibid, p 107

[17] Ibid, p 109

[18] Ibid, p 115

[19] Ibid , p 113

[20] Renovación, 1913, 5 de enero, San José, p 9

[21] Véase. “Dos cartas de Kropotkin”. Introducción y traducción por Alain Vicillard-Baron, Revista de Filosofía Universidad de Costa Rica, 1960, No. 6, San José, pp 277-299

[22] Escribieron: Anselmo Lorenzo, Francisco Ferrer Guardia; L. Simarro, El proceso Ferrer y la opinión europea, (capítulo de un libro); José María Zeledón, Conversemos dedicado a Francisco Ferrer; autor anónimo, Los textos de la escuela moderna; Salomón Castro, El acratismo y la dignidad humana; José María Zeledón, Hermanos, (poema leído en la manifestación Pro-Ferrer, celebrada por obreros y estudiantes en esta ciudad, en la noche del sábado 23 de octubre de 1909); Ricardo Falcó, Los delatores de Ferrer; Anselmo Lorenzo, El Castillo Maldito; Francisco Ferrer, Páginas de Ferrer; la redacción, La revolución de Barcelona julio de 1909; Detalles del proceso Ferrer, Manifestaciones de Ferrer (en el juicio); Leopoldo Bonafulla, La muerte de un apóstol; Elías Jiménez Rojas, A modo de crónicas.

[23] Nota de la redacción, Renovación. 1911, 13 de octubre, San José, p 293

[24] Ibid, p 294

[25] Rúben Coto. “Dos evangelios”. Renovación, 1911, 15 de enero, san josé, p 15

[26] Lyly Litvak. Musa Libertaria. Antoni Bosch, Editor, Barcelona, 1981, p XV

[27] Poemas de José María Zeledón publicados en Renovación son: “Cartel, 1911, 15 de enero, p 1; “Los Elefantes, 1911, 15 de enero, p 8-10; “El patrón, 1911, 15 de marzo, p 75; “Diálogo, 30 de julio 1911, pp. 213-14; “Humanidad nueva, 30 de agosto 1911, p 249; “La patria, 30 de septiembre, 1911, p 280; “Hermanos, 13 de octubre, 1911, p 305; “Dos de noviembre, 15 de noviembre, 1911, p 337; “Noche Buena, 30 de diciembre 1911, p 381; “Salmo al nuevo año, 15 de enero de 1912, p 1; “¡Welcome! A Knox, 29 de febrero de 1912, p 64; “Salmo del año nuevo, 1914, 15 de enero, p 1. “La elegía de Gray, 30 de enero 1914, p 1; “Primer amor, 30 de abril, de 1914, pp 118- 19; “Homenaje al doctor don Valeriano Fernández Ferraz, 1913, 25 de abril, p 114; “Fraternidad, 1913, 25 de mayo, p 1-3; “¡En guardia!”1913, p 330; “Nosotros saludos a Manuel Ugarte, 1913, p 335.

[28] José María Zeledón. “Cartel”, Renovación, 1911, 15 de enero, San José, p 1

[29] José María Zeledón.. “El patrón” , Renovación ,1911, 15 de marzo, San José, p 75Véase Vínyela Devandas Brenes, Billo Zeledón ese famoso desconocido, EUCR, San José, 2006, p 136, quien realiza un sesudo estudio sobre la poesía libertaria de José María Zeledón donde afirma: “ese proyecto de identidad nacional se forja en la lectura crítica de las condiciones reales del pueblo costarricense de principios del siglo veinte. En ellas el poeta percibe un alma nacional marginada, enferma y doliente, víctima de los abusos y la manipulación ideológica ejercidos por los representantes del estado. Esta lectura es hecha desde su óptica anarquista y se conforma dentro del código estético dominante que, por ese entonces, corresponde a la última etapa del modernismo literario”

[30] Era frecuente encontrar este tipo de notas de la redacción: “si queréis ayudar a la vida y difusión de Renovación suscribiros y buscadnos suscriptores. Se puede servir desde el primer número sin aumento de precio. El abono de la suscripción en el extranjero es de 2 dólares al año. Pago anticipado. En Costa Rica. 1 colón el trimestre”. O este otro álbum de Renovación:

[31] Renovación, 1913, 22 de diciembre, San José, p 1

[32] Ibid, p 1

[33] Corresponden a los siguientes artículos: “Carne de miseria“, “¡Todas irresponsables!”, “Un sueño del rabi”, “Andresillo”, “Del natural”, “Sol para todos”, “Vida en las coros”, “Balada de noviembre”,”Vidas estériles”, “Higiene social”, “El pino”, “Desempolvando ilusiones”.

[34] Se localizaron los siguiente artículos: “Dos evangelio”, “La reja”, “Renovación”, “El premio”, “Árboles muertos”, “Frío”, “Chela”, “Bajo el sol”, “Hombres y máquinas”, “El mercado de la miseria”, “Seis menos”, “Abejas y hombres”, “ Kaiser”, “Parábolas de los hacheros”, “ Sol tiara del corazón”, “De cara a la tempestad”.

[35] Beatriz Sarlo. “Intelectuales y revistas: razones de una práctica” Le discours culturel dans les revues latino-américaines de 1940 á 1970. Université de la Sorbonne Nouvelle- Paris III, Paris, 1999, p 9

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