Pacarina del Sur
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¿Por qué la privatización de la educación en América Latina?

Why privatization of education in Latin America?

Por que a privatização da educação na América Latina?

Hugo Enrique Sáez A.

Recibido: 14-03-2014 Aprobado: 01-04-2014

Resumen

Resumen: En el presente artículo se expone el proceso de privatización de la educación en América Latina, determinado por una tendencia mundial en la que intervienen grandes empresas multinacionales, organismos económicos internacionales, el gobierno de los Estados Unidos y la Unión Europea. Se contrasta la subordinación económica que suponen estas reformas con la posibilidad de desarrollo presente en la organización comunitaria.

Palabras clave: educación, cultura, privatización, América Latina.

 

Por lo menos desde la llamada “década perdida” de 1980 numerosos cambios se han sucedido con aceleración creciente en los países latinoamericanos. La salida de la crisis económica estuvo condicionada a una apertura de las fronteras a las inversiones extranjeras y al comercio internacional, además de obligar a los gobiernos el cumplimiento de las “cartas de intención” elaboradas por el Fondo Monetario Internacional (FMI), en las que se diseñaba una política económica con ancla en la contención inflacionaria, lo que determinó una ampliación de la brecha entre pobres y ricos, entre otros efectos sociales y culturales.

Los protagonistas de la intervención en la política interior de los países fueron, además del FMI, otras instituciones internacionales como el Banco Mundial (BM), el entonces GATT –Acuerdo General sobre Aranceles Aduaneros y Comercio, por sus siglas en inglés- convertido luego en la Organización Mundial de Comercio, la Conferencia de lasNaciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo (UNCTAD), y por supuesto, el Gobierno de los Estados Unidos, epicentro de una de las tres regiones del mundo dominantes en cuanto a desarrollo, discutible concepto.

Las reformas económicas que se pusieron en práctica en diversos países fueron sintetizadas por el economista John Williamson en una lista de diez políticas de ajuste que deberían de aplicarse en América Latina como expresión del “Consenso de Washington”, término con que se aludía al complejo integrado por los organismos internacionales (FMI, BM) radicados en la capital estadounidense, el Congreso y la Reserva Federal de este país, así como otras instituciones y expertos. Entre las medidas recomendadas destacaron la privatización de empresas estatales y la desregulación de los mercados, así como el reordenamiento del gasto social (principalmente, salud y educación). Así, el Estado debía olvidarse del problema de la equidad y limitarse a diseñar políticas para contener a la población desfavorecida con planes de apoyo que al mismo tiempo sirvieran para obtener el consenso de las amplias mayorías que se hallaban y se hallan en situación de pobreza.

El efecto de las transformaciones económicas y financieras se resintió en otras áreas de la sociedad, como la cultura y la educación. Al asumir el Estado una función desreguladora del mercado, empezó a desligarse de la cultura y la educación como pilares para la construcción de la comunidad nacional y se los clasificó en el orden de los servicios. Como afirma Hugo Aboites en la entrevista, se asimiló la educación al concepto de instrucción y se la equiparó a cualquier tipo de servicio, desde la limpieza a la cosmetología. Por supuesto, la impartición de este servicio tendió a convertirse en una mercancía que se ofrece en diversos mercados, con lo que el Estado comenzó a retraerse tanto en el gasto social como en la dirección del proceso educativo y cultural. No se trata de negar el derecho a instalar buenas escuelas de paga, que está consagrado en las constituciones. El fenómeno de la privatización es mucho más amplio, y lo que se cuestiona es el efecto nocivo sobre el tejido social que ejercen varias prácticas de la iniciativa privada al influir sobre los procesos educativos.


Imagen 1. www.worldbank.or.jp

En consecuencia, a raíz de la globalización la cuestión educativa se convirtió en un asunto internacional. Como es obvio, la regulación de su funcionamiento y resultados se efectúa mediante indicadores elaborados por especialistas al servicio de entidades como la OCDE, la UNESCO, la Unión Europea y otras de alcance regional. En la cúspide de esos indicadores se ubica la “excelencia”, entendida como el resultado de un rendimiento elevado en los distintos ítems seleccionados. Por supuesto, el contenido de la educación deseable está vinculado a las necesidades empresariales en materia de empleo.

En el caso de América Latina a nivel superior se aplica de forma coordinada el Tuning América Latina[1], cuyo antecedente es el llamado Proceso de Bolonia, iniciado en junio de 1999, cuando 29 ministros de educación de países europeos firmaron en aquella ciudad italiana que albergó la primera universidad del mundo un acuerdo para avanzar hacia un sistema universitario común a fin de facilitar la movilidad de los estudiantes y de los titulados europeos. Este sistema se conoce como Espacio Europeo de Educación Superior (EEES) y se caracteriza po r impulsar un conjunto de títulos universitarios homogéneos; instaurar la enseñanza basada en ciclos (grado, máster y doctorado); y promover la medición del aprendizaje (no sólo de contenidos) mediante un sistema común de créditos (sistema europeo de transferencia de créditos, ECTS) que se basa en el tiempo total dedicado por el estudiante a cada materia. ¿Será el tiempo socialmente necesario? El objetivo del Proceso apunta a "establecer puentes entre los diferentes sistemas educativos" a fin de fomentar la "movilidad" (mediante los créditos ECTS) e instaurar la validez de los diplomas de un país a otro, respetando las idiosincrasias nacionales. Por suerte, la resistencia estudiantil se ha manifestado en todo el continente europeo.

El programa teórico y metodológico del Proceso se fundamentó en el Libro Blanco sobre la educación y la formación. Enseñar y aprender sobre la sociedad cognitiva, publicado por la Comisión de las Comunidades Europeas en 1995, cuyo antecedente inmediato fue el Libro Blanco Crecimiento, competitividad, empleo: retos y pistas para entrar en el siglo XXI (1993), en el que se subrayaba la importancia de la inversión para Europa. Las líneas en asuntos educacionales que contiene el Libro Blanco siguen muy de cerca las orientaciones del Informe 1995 de la European Round Table of Industrialists (ERT, por sus siglas en inglés), titulado Education for Europeans. Towards the Learning Society,[2] en el que se adopta el concepto de sociedad del aprendizaje, muy próximo a sociedad cognitiva, ya que en ambos casos se parte de la misma idea: la educación es una actividad que dura toda la vida. Además, el eje central se ubica en las competencias y en los respectivos criterios de evaluación. En ese contexto no extraña que la justificación del Libro Blanco comenzara por resaltar la necesidad de disminuir el desempleo como un tema vinculado directamente con la educación y la formación de los ciudadanos alrededor del mundo.

Los retos que enfrenta la Unión Europea, según el documento, comprenden, en principio, tres tipos de choques: una nueva revolución industrial impulsada por las tecnologías de la información y las comunicaciones; la libre circulación de capitales, bienes y servicios por efecto de la mundialización, y la aceleración del desarrollo de conocimientos científicos y de producción de objetos técnicos. Llama la atención que entre los desafíos a enfrentar no se mencione la precariedad del empleo, dado que se está enfocando la formación de las nuevas generaciones para que se inserten con éxito en el mercado laboral. En general, el trabajo precario se caracteriza como un efecto de la flexibilización del mercado laboral, que posibilita una gran libertad de la empresa para contratar y despedir a sus empleados. Ello se refleja en salarios insuficientes para cubrir las necesidades básicas, contratos temporales, ausencia de seguridad social, y la falta de una representación sindical que defienda los derechos de sus agremiados. Advertidos de que la intrusión de la empresa en los sistemas de educación y formación despierta suspicacias, sobre todo por el alcance y la naturaleza de esa intervención, los autores del Libro Blanco decretan que se han acabado las discusiones de principio acerca de dichos problemas, y que con miras a obtener la calidad en esos rubros se debe procurar una mayor “flexibilidad” de las instituciones educativas y de formación. Luego, el problema a resolver es exclusivamente técnico.

¿Cómo opera en las comunidades de base la imposición homogeneizadora de un solo tipo de instrucción?, porque de eso se trata. Un cuento de Bruno Traven servirá de improvisado escenario para mostrar que es posible mantener el tejido social de una comunidad y conjurar las amenazas a que se expone por la llegada del progreso “desde arriba”, realizado en nombre del desarrollo como panacea. La comunidad humana se estructura en torno al “uno para otro”; las relaciones se constituyen mediante la preocupación por el otro, y ello deriva en un compromiso (obligación) mutuo antes que en la participación de una esencia común. Al respecto, existen dos tipos de violencia que perturban la existencia de una comunidad: la que ejerce el homólogo al perseguir el mismo objeto del deseo, y la del extraño, que desea apropiarse de los objetos del nativo. Según el relato empleado en este caso, un turista estadounidense descubre en un pueblito de Oaxaca, México, unas maravillosas canastitas de paja decoradas con vivos colores y diseños muy atractivos. Al negociar con el indio que las elabora y vende en la puerta de su casa logra un precio increíble, equivalente a diez centavos de dólar por cada pieza. De regreso a su país, Mr. Winthrop, así se llama el turista, entra en contacto con una compañía de confiteros para venderles hasta mil docenas de esas canastitas, que en este caso se destinarían a envase de los dulces comerciados por la empresa. Es obvio que el precio pactado con los confiteros significa casi veinte veces el que pretende lograr con el artesano indígena. Exultante de ambición regresa a Oaxaca para cerrar la operación; en contra de lo esperado, el tranquilo estado de ánimo del indio no varía ante la oferta de comprarle la enorme cantidad de canastitas, cuyo precio, calculado por el artesano, en lugar de descender ahora llega casi a los dos dólares por pieza. Con desesperación, Mr. Winthrop no entiende cómo es que se viole una ley básica del mercado: a mayor cantidad de piezas adquiridas, el precio unitario se abarata. El artesano le responde de esta manera:

-Bueno, patroncito, ¿qué es lo que usted no comprende? La cosa es bien sencilla. Mil canastitas me cuestan cien veces más trabajo que una docena y doce mil toman tanto tiempo y trabajo que no podría terminarlas ni en un siglo. Cualquier persona sensata y honesta puede verlo claramente. Claro que, si la persona no es sensata ni honesta, no podrá comprender las cosas en la misma forma en que nosotros aquí las entendemos. Para mil canastitas se necesita mucho más petate que para cien, así como mayor cantidad de plantas, raíces, cortezas y cochinillas para pintarlas. No es nada más meterse en la maleza y recoger las cosas necesarias. Una raíz con el buen tinte violeta, puede costarme cuatro o cinco días de búsqueda en la selva. Y, posiblemente, usted no tiene idea del tiempo necesario para preparar las fibras. Pero hay algo más importante: Si yo me dedico a hacer todas estas canastas, ¿quién cuidará de la milpa y de mis cabras?, ¿quién cazará los conejitos para tener carne en domingo? Si no cosecho maíz no tendré tortillas; si no cuido mis tierritas, no tendré frijoles, y entonces ¿qué comeremos? [3]


Imagen 2. www.89decibeles.com

La idea de comunidad no se basa en una suma de personas que comparten algo sino que se revela como un tejido de mutuas obligaciones que une a sus miembros, que desempeñan funciones complementarias. No se trata de participar en una esencia común ni de una igualdad económica; se trata de una convivencia que posee sus propios mecanismos de negociación para resolver las diferencias cuando la mutua obligación falla. Fracasó la preocupación teórica de Rousseau y de Kant por encontrar un fundamento común a los individuos para que ese uno solitario se fundiera en el uno universal. En cambio, este ejemplo literario revela que la comunidad es posible mediante un mutuo cuidado; es decir, la convivencia se preserva cuando sus miembros integrantes ejercen una cura mutua, frente a la violencia que proviene de fuera, de la tentación monetaria. La violencia se descarga tanto sobre el gemelo, el que ambiciona lo mismo que el victimario, como contra el diferente que perturba el orden interno.

Aun así, el confundido exportador, que no entiende la peculiaridad de esa organización humana, no ceja en su intento y argumenta que con el dinero obtenido por la venta de las canastitas el artesano podría comprar todo eso y mucho más. Por otra parte, lo quiere convencer de que ponga a trabajar a parientes y a otros indios de la zona. La respuesta es transparente: el desastre sería total porque nadie atendería las milpas ni las cabras, y comprar la comida en el mercado significaría un incremento notable de los precios porque los productos se importarían de otras partes. La comunidad reducida a los intereses individuales que no contemplan a los demás sino a través de “derechos y obligaciones”; y esos átomos, fragmentados, sometidos a un poder extraño. Una última razón del indio para no hacer canastitas en serie es que él con canciones pone en ellas parte de su alma, y si accediera a mecanizarse, su corazón caería en pedazos. El estadounidense regresó a Nueva York indignado y fue a deshacer el contrato con los confiteros despotricando contra esos “condenados indios”, que no tienen remedio ni su país tampoco. La comunidad indígena privilegia las relaciones “cara a cara” y se niega a aceptar su integración como base de una pirámide con vértice en Nueva York. Más relevante aun es el papel central que desempeña la colaboración entre sus miembros.

En este breve párrafo hay una frase clave: el indio defiende su forma de entender las cosas, que es diferente a la lógica del visitante y muestra que la supervivencia de una comunidad se apoya en la cooperación mutua. Un elemento clave en la conformación de una comunidad humana es comprender la realidad desde un punto de vista compartido. En otras palabras, una lógica económica y social va acompañada de una comprensión del mundo, que en la historia relatada implica una relación con la naturaleza distinta a la que supone convertir a sus familias extendidas en productores individuales de una fábrica. Una economía basada en el trabajo artesanal convertida en una economía mercantil resiente cambios que afectan hasta el equilibrio emocional de sus habitantes. No obstante, el modelo de relación directa con la naturaleza no es el único referente para ilustrar una comunidad humana, en particular cuando por doquier se constituyen comunidades virtuales en torno a los más diversos intereses. Las llamadas redes sociales cada vez adquieren mayor protagonismo en acontecimientos mundiales.

En definitiva, lo que se trata de resaltar con esta metáfora es que el concepto de comunidad ofrece posibilidades enormes de desarrollo en la educación, sobre todo si sus integrantes asumen la evolución de sus formas de vida basándose en las necesidades propias, en lugar de aceptar las necesidades impuestas sin crítica (por ejemplo, la seducción de la publicidad para cambiar la comida propia por productos chatarra). Sería absurdo sostener una edad de oro en la que se quiere permanecer sin cambios; no, de lo que se trata es que en los cambios hacia nuevas prácticas y estructuras concurran iniciativas “desde arriba” con proyectos elaborados “desde abajo”. El neoliberalismo en educación impone criterios en los que “el contexto” desempeña un papel mínimo, casi insignificante, incluido exclusivamente para moldear los fenómenos locales.

No basta con proclamar la necesidad de aprender a vivir juntos, se trata de llevarlo a la práctica con un criterio ético de hacer una obra de arte de la propia existencia que se abre a la red en que se halla inserta. En la actualidad se impone adoptar un liderazgo orientado a que los miembros de cualquier comunidad (física o virtual) crezcan con autonomía, con capacidad de tomar decisiones por sí mismos en lugar de acatar la imposición de modelos nunca consultados. En las relaciones de poder también hay resultados productivos, y eso se logra al frente de un salón de clases, en el entorno de la familia, como jefe de una cuadrilla de trabajadores. De diversas maneras se puede ejercer el liderazgo en las comunidades humanas. A diferencia de las relaciones igualitarias, la pasividad y la subordinación incondicional a la figura del dirigente se refleja en una atonía social que conduce a la mediocridad o a la anomia.



Notas:

[1] El proyecto Tuning América Latina está subvencionado por la Comisión Europea en el marco del Programa Alfa. En cuanto a sus antecedentes, cabe mencionar que durante la IV Reunión de Seguimiento del Espacio Común de Enseñanza Superior de la Unión Europea, América Latina y el Caribe (UEALC) en la ciudad de Córdoba, España, en octubre de 2002, los funcionarios asistentes de América Latina expresaron la intención de elaborar un proyecto similar para su región. De inmediato se comenzó a preparar un proyecto con una orientación similar al europeo, que un año después fue presentado por autoridades de universidades de ambos continentes a la Comisión Europea.

[2] Véase http://www.ert.be/doc/0061.pdf. La European Round Table of Industrialists (ERT) es un poderoso grupo de presión, fundado en 1983 en la Unión Europea, que agrupa a 47 de las empresas multinacionales más fuertes (Nestlé, British Telecom, Total, Renault, Volvo, Siemens entre otras), cuyo propósito es influir en las políticas de su sector. Un nuevo miembro sólo se puede integrar en el grupo por invitación, método de reclutamiento conocido con el nombre de cooptación. Su ámbito de influencia es nacional y europeo. Las empresas que conforman la ERT facturan en conjunto alrededor de 950.000 millones de euros (monto equivalente al 60% de la producción industrial del continente), y dan empleo a 4 millones de trabajadores. El presupuesto de varias de estas empresas es similar al producto interno bruto (PIB) de algunos de los estados europeos. El lema utilizado por los autores de Education for Europeans fue una frase de Voltaire: “Todo hombre ilustrado es un hombre libre". El liberalismo económico basándose en un antecedente del liberalismo político. Más coherente con la orientación unilateral del documento hubiera sido que escogieran aquella irónica frase de Voltaire: “Proclamo en voz alta la libertad de pensamiento y muera el que no piense como yo”.

[3] Véase Bruno Traven (1999), Canasta de cuentos mexicanos, México, Selector actualidad editorial, págs. 24-25.

 

Cómo citar este artículo:

SÁEZ A., Hugo Enrique, (2014) “¿Por qué la privatización de la educación en América Latina?”, Pacarina del Sur [En línea], año 5, núm. 19, abril-junio, 2014. Dossier 11: La privatización de la educación en América Latina. ISSN: 2007-2309.

Consultado el Martes, 21 de Febrero de 2017.

Disponible en Internet: www.pacarinadelsur.comindex.php?option=com_content&view=article&id=929&catid=47&Itemid=203

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