Pacarina del Sur
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Vigencia y aportes del pensamiento del Amauta Walter Peñaloza a la educación del Perú y América Latina[1]

Validity and contributions of the thinking of Amauta Walter Penaloza to education in Peru and Latin America

Prazo e contribuições dos Walter Peñaloza Amauta pensamento educação do Peru e América Latina

Humberto Ñaupas Paitán[2]

Recibido: 14-03-2014 Aprobado: 01-04-2014

Resumen

Resumen: En el presente texto nos vamos a referir los aportes del educador peruano el Amauta[3] Walter Peñaloza Ramella, en beneficio de la educación nacional y latinoamericana, mediante la valoración de su vida entregada al magisterio en diferentes espacios institucionales y a través de la hermenéutica a sus principales escritos. Asimismo, realizamos una exégesis del Modelo educativo La Cantuta, a la luz de las teorías y paradigmas educativos contemporáneos, modelo pedagógico que tuvo sus orígenes y su aplicación práctica inicial en la Universidad Nacional de Educación Enrique Guzmán y Valle (UNE-EGV), ubicada en La Cantuta.

Palabras claves: Walter Peñaloza Ramella, modelo educativo La Cantuta, Universidad Nacional de Educación Enrique Guzmán y Valle.

 

Introducción

¿Cuál es legado del Dr. Walter Peñaloza Ramella, producto de su gestión al frente de varias instituciones y dependencias de la educación superior en el Perú y en el extranjero? La respuesta a esta pregunta está en el substrato del presente texto.

La vida del Amauta Peñaloza, consagrada al estudio, la investigación, la enseñanza, la gestión educativa, el asesoramiento y la publicación de sus obras es otro gran motivo de investigación para la mayoría de los peruanos y latinoamericanos.

Lamentablemente, existe un desconocimiento sobre el vasto legado educacional teórico y práctico del gran Amauta, aún por sus mismos discípulos, quienes por diferentes retos que les ha tocado afrontar, en su carrera profesional, no han tenido la oportunidad de recuperar, repensar, sistematizar y difundir los planteamientos teóricos que, durante la década del 50, permitieron forjar una generación de auténticos educadores, no sólo profesores o maestros enseñantes, sino, como él decía, de “educadores, vectores de la nacionalidad”, maestros en el verdadero sentido de la palabra, ejemplos de vida.

Creemos que una de las razones que explican la grave crisis educacional peruana y latinoamericana es la falta de investigaciones sobre los aportes de nuestros grandes maestros, y la tendencia de creer que la solución nos la tienen que ofrecer los expertos del Banco Mundial o de la UNESCO. Miramos hacia afuera en busca de paradigmas foráneos, sin percatarnos que dentro tenemos las soluciones; por ello es necesario investigar, estudiar, verificar la validez de las teorías, modelos educativos que responden a nuestra realidad, elaboradas por grandes maestros como, en el caso peruano, Enrique Guzmán y Valle, José Carlos Mariátegui, José Antonio Encinas, Augusto Salazar Bondy y, sobretodo, el gran Amauta Walter Peñaloza, quien en la década del 50, experimentó con mucho éxito un conjunto de hipótesis y teorías educativas en la Escuela Normal Superior Enrique Guzmán y Valle - La Cantuta y sus instituciones antecesoras. Hipótesis y teorías que después las aplicó a nivel nacional e internacional, con gran éxito.

El problema que hemos investigado sobre el legado y aportes del Amauta Peñaloza Ramella, es importante ya que permitirá develar muchos logros de la educación que fueron planteados por el Amauta  y su equipo de profesores.

Imagen 1.
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Antecedentes

Los principales trabajos que anteceden a nuestra investigación son, en orden cronológico los siguientes: De la educación media y la Formación Docente del maestro venezolano Rafael Marrero, publicado en 1961, quien consideró a la experiencia pedagógica desarrollada por Peñaloza en La Cantuta, como  Modelo de formación docente en América Latina. El segundo trabajo fue escrito por el Profesor Juan Crisólogo Arce en 1995, La Cantuta formadora de Maestros, en el que califica la experiencia pedagógica como la Doctrina La Cantuta. El tercer trabajo fue escrito por Jesús Elías Rossi Quiroz, Propuesta educativa de Walter Peñaloza Ramella (2003). El cuarto trabajo fue El discurso pedagógico en el Lema de la UNE: Hominen uti Hominen educare oportet, tesis de  José Mercedes Panta Panta, para optar el Grado Académico de Magister en la Escuela de Post Grado de la Universidad Nacional de Educación Enrique Guzmán y Valle, en el año 2004.

El quinto trabajo es El Color de La Cantuta, de Marisabel  Casavilca  Montañez, Felipe Pozú Cánepa y Julissa Vílchez Moreno, una monografía para optar el título de Profesor de Educación Primaria, en el Instituto Superior Pedagógico Privado San Marcos, el año 2006.

El sexto es la tesis El currículo de la Universidad Nacional de Educación Enrique Guzmán y Valle y la Doctrina Pedagógica La Cantuta, de Severino Antonio Díaz Saucedo, para optar el grado académico de Doctor en Ciencias de la Educación el año 2007.

En Internet encontramos el trabajo del Dr. Víctor Mazzi Huaycucho, Evidentismo e Inferencialismo en Walter Peñaloza, publicado el 5 de agosto del 2008 en su blog:http://victormazzihuaycucho.blogspot.com 

En el 2008, Francisco Huamantinco Cisneros, publicó un interesante trabajo titulado La Cantuta: Grandezas y Miserias, en el que reconoce los éxitos que tuvo la UNE-EGV, en su edad de oro, es decir, en la década del 50 al 60. 

José Virgilio Mendo, en el libro de autoría colectiva Desde Nuestras Raíces (2008),  incluyó su artículo “El Maestro Walter Peñaloza Ramella, significación de su obra pedagógica”,en el queanaliza y comenta elogiosamente la obra pedagógica del Amauta.

           

La Universidad Nacional de Educación Enrique Guzmán y Valle-La Cantuta.

La Universidad Nacional de Educación Enrique Guzmán y Valle (UNE-EGV), también conocida como La Cantuta, es la institución de educación superior universitaria que de manera exclusiva forma profesionalmente a los profesores, por lo tanto es considerada como la Alma Mater del Magisterio Nacional.

Su raíz más remota se encuentra en la Escuela Normal creada por el Generalísimo don José de San Martín, el 6 de julio de 1822, mediante Decreto Supremo, en el que designaba al educador inglés don Diego Thompson como director de la Escuela, el que aplicó el método Lancasteriano, que consistía en la ayuda mutua entre alumnos destacados y los menos aplicados. Lamentablemente, la escuela no pudo continuar porque el General San Martín dejó el Perú luego de la entrevista de Guayaquil con el Libertador don Simón Bolívar.

La Escuela Normal ha tenido una vida azarosa, durante el siglo XIX, por un lado los pensadores liberales de entonces abogaban por una educación para lograr el desarrollo, los conservadores proponían una formación humanística y elitizante, se oponían a la educación popular, de tal suerte que las puerta de esta institución “cien veces la cerraron y cien veces la reaperturaron”. Recién el 6 de julio de 1905, en el gobierno de José Pardo y Barreda, se reabrió la Escuela Normal de Varones, siendo Ministro de Educación el intelectual arequipeño Dr. Jorge Polar.

La Escuela Normal fue dirigida por el educador belga Isidoro Poiry, quien empapado del espíritu pedagógico de las grandes normales de Europa, en especial de la Escuela Normal Superior de París, introdujo una auténtica filosofía de la educación, que fue la de formar educadores antes que maestros enseñantes o instructores como quería la clase dominante. Su labor fue tesonera y ejemplar pero, lamentablemente, antes como ahora, las clases dominantes desecharon ese modelo y provocaron su destitución. Lo reemplazó John Mc Nigth, educador norteamericano, un verdadero scholar, es decir, un erudito pero tampoco satisfizo a la clase dominante y, por ende, también fue destituido.

Una figura señera en la historia de La Cantuta fue Enrique Guzmán y Valle, quien ingresó a trabajar en la Escuela Normal como profesor de Matemáticas en 1909, y fue su director entre 1915 y 1923, año en que murió.

En 1927, la Escuela Normal cambió de denominación por el de Instituto Pedagógico de Varones, con la finalidad de formar también a profesores de educación secundaria, pero fue cerrado en 1930, por el gobierno dictatorial del Coronel Luis M. Sánchez Cerro, valiéndose como pretexto de una protesta estudiantil coordinada con el movimiento universitario de entonces.

En 1951, el entonces Coronel Juan Mendoza Rodríguez, Ministro de Instrucción Pública, invitó a Peñaloza para que se hiciera cargo del Proyecto de Escuela Normal Central, que debería funcionar en los terrenos de La Cantuta (ubicada en Chosica, localidad semi rural al este de Lima), por convenio entre el Servicio Cooperativo Peruano Norteamericano de Educación, SECPANE y el Ministerio de Educación del Perú.

En junio de 1951, se inició el gran experimento educativo que dio motivos para que educadores de diversos países consideraran a La Cantuta, la más importante institución formadora de docentes en América Latina.

Por Ley Nº15519, de abril de 1965 se crea la Universidad Nacional de Educación, bajo la misma advocación del maestro epónimo Enrique Guzmán y Valle, siendo su primer rector el historiador Juan José Vega Bello, en el año 1967.

 

Walter Peñaloza: el hombre y su tiempo

Walter Peñaloza Ramella fue producto de su tiempo, una época marcada por grandes incertidumbres y esperanzas que generó el fin de la Primera Guerra Mundial y las grandes transformaciones políticas y sociales que se originaron a partir de la Revolución bolchevique de 1917.

Hijo de don Manuel Jesús Peñaloza Canelo y de doña Ana María Ramella Bovone, nació en Lima un 7 de diciembre del año 1920 pero, sus primeros años de vida hasta los doce, los vivió en las ciudades de Ayacucho, Cusco, Puno y Arequipa. Su infancia, ha sido descrita como la de  un niño  juguetón y alegre, pero desde temprana edad fue atraído por la lectura, lo que más tarde se convertiría en un hábito, una necesidad y una pasión. Gracias a la educación de sus padres, un capitán del ejército y una madre dedicada a sus hijos, conoció la literatura, la música clásica y las artes a temprana edad, lo que se acrecentó después cuando su padre se afincó en Lima. Sus estudios primarios los hizo en varias escuelas de Cusco y Arequipa (Casavilca et al, 2006:31).

Estudió el primer año de secundaria en el Colegio José Pardo de Chincha y los cuatro últimos años de secundaria en el Colegio Anglo-Peruano, hoy Colegio San Andrés, en donde se destacó por su clara inteligencia, lo que le permitió obtener el premio de excelencia, Bentick Shield, en el quinto año de  secundaria, en 1937.

 

Formación científica y filosófica

En 1938, ingresó a la Universidad Nacional Mayor de San Marcos, universidad decana de América, para estudiar Letras y luego Filosofía, egresando en 1942 con la tesis “Evolución del Conocimiento Helénico”, que al año siguiente fue premiada, en concurso nacional.

Imagen 2. Humberto Ñaupas y Walter Peñaloza
Imagen 2. Humberto Ñaupas y Walter Peñaloza

Cuatro años después sustentó su tesis doctoral en Filosofía: “La Deducción Trascendental y el acto del Conocimiento Racional”, que fue publicada en 1962 con el título: “El Conocimiento inferencial y la deducción trascendental”, que acrecentó su prestigio de poder ser uno de los filósofos más prometedores del siglo XX (Rossi, 2003:253).

Su pensamiento siempre estuvo influido por corrientes ideológicas progresistas de su época. Así se comprende su adhesión al FUR (Frente Universitario de Reforma) y luego al PSR (Partido Social Republicano), en el que participaron figuras que después serían intelectuales distinguidos como Jorge Basadre, Francisco Tamayo y Oscar Trelles. Este movimiento universitario sanmarquino, al lado del APRA, jugó un papel importante en la victoria electoral del Frente o Coalición Democrática, que encabezó el Dr. Luis Bustamante y Rivero, en 1945, notable jurista que después será recordado como el padre de la tesis del Mar Territorial, en el Perú y América Latina y el mundo.

Su filiación política siempre estuvo marcada por las ideas de progreso, educación nacionalista, cambio social, desarrollo político, económico y socio-cultural. Fue un  ardiente defensor de los derechos del magisterio y enemigo declarado de la burocracia ministerial. Siempre estuvo al lado de las clases populares al admitir, como no se había hecho antes, a los hijos de obreros y campesinos pobres para seguir la carrera docente; luchó contra la corrupción del Ministerio de Educación y contra la insensibilidad de la clase gobernante.

Esta apreciación está confirmada por la brutal agresión que sufrió de parte del Estado, a través del Ministerio de Educación, en 1960, al arrebatarle a la UNE-EGV, mediante la Ley universitaria 13417, la categoría universitaria que había conseguido por Ley 12502, a fines del año 1955 y la secuela de hechos que acarreó como la subrogación del cargo de director, el envío de una Comisión organizadora y como respuesta a estos abusos, la conformación del Frente de Defensa de La Cantuta, que unió a docentes, administrativos y estudiantes de La Cantuta, el 11 de abril de 1960 (Espinoza, 2010:27-201).

La agresión a la UNE-EGV y, por ende, al Dr. Peñaloza, generó una reacción multitudinaria de los sectores progresistas de la sociedad. Así, se produjo la primera huelga nacional de la Asociación de Docentes de educación primaria, secundaria y técnica; la primera huelga nacional de la Federación de Estudiantes del Perú (FEP), que agrupaba a todas las federaciones de estudiantes universitarios, siendo las más combativas la Federación Universitaria de San Marcos, la Federación Universitaria de la UNI, la Federación de la Pontificia Universidad Católica del Perú, entre otras (Huamantinco, 2008:113-126).

 

Peñaloza gestor de la Educación Nacional

Después de la tragedia educacional, Peñaloza fue designado embajador del Perú en Alemania, durante 1963-1969. A su retorno, ocupó cargos importantes como Director de Evaluación de Universidades del Consejo Nacional de Universidades del Perú (CONUP), entre 1969-1974 y simultáneamente miembro de la Comisión de Reforma de la Educación entre 1970-1972.

Imagen 3.
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Peñaloza formó parte de la Comisión de Reforma a propuesta de la Junta Militar de Gobierno, presidido por el General Juan Velasco Alvarado, dicha comisión elaboró un Informe Final que fue base para la promulgación de la Ley 19326, de la Reforma Educativa, el 21 de marzo de 1972. Posteriormente, Peñaloza fue miembro del Consejo Superior de Educación, que supervisaba la ejecución de la Reforma y más tarde, Asesor del Ministro de Educación hasta 1978 (Rossi, op.cit.139).

 

Aportes de Peñaloza a la educación Latinoamericana

En 1978 fue contratado por la Universidad del Zulia en Venezuela, como Asesor del Vice - Rectorado de Regionalización y, en 1980, fue designado Asesor de la Comisión de Evaluación de los currículos de todas las Escuelas de la Universidad del Zulia, que condujo a una profunda reforma curricular en 1983 en toda la Universidad Venezolana (Peñaloza, 2000).

Asimismo, fue profesor en la Universidad Rafael Urdaneta entre 1982-2000, fue conferencista, profesor de seminarios en varias universidades de Venezuela, Colombia, Ecuador y Panamá.

 

Peñaloza Amauta del Perú

En 1991, por acuerdo del Consejo Universitario de la UNE-EGV, Peñaloza fue designado su Rector Vitalicio, en reconocimiento a la extraordinaria gestión en la aplicación del Modelo Pedagógico La Cantuta, en 10 años de ejercicio al frente de las instituciones antecesoras, esto el Instituto Pedagógico Nacional de Varones, 1951-53, la Escuela Normal Central 1953-55 y la Escuela Normal Superior “Enrique Guzmán y Valle”,1956-1960 (Rossi, op.cit.139).

A su regreso de Venezuela, en el 2000, dictó varias conferencias en diversas universidades del Perú. En el 2002 fue designado Miembro de la Comisión Reorganizadora de la Universidad Nacional San Luís Gonzaga de Ica, y asesoró la reestructuración de sus planes curriculares.

En el 2002, el Ministro de Educación, Dr. Gerardo Ayzanoa Del Carpio, discípulo del Amauta, le impuso la Palmas Magisteriales en el Grado de Amauta, máxima condecoración que otorga el Estado a las personalidades que han hecho excepcionales aportes a la educación, la ciencia y la cultura peruana. Asimismo, fue designado jefe del Gabinete de Asesores del Ministro de Educación.

Renunció al cargo de Jefe del Gabinete de Asesores del Ministerio de Educación, días  antes de su sensible fallecimiento, el 30 de octubre de 2005.

 

Peñaloza: un maestro paradigmático

Sus primeras experiencias como profesor las tuvo en su alma mater escolar, el Colegio Anglo-Peruano, en 1940, cuando fue contratado para enseñar Castellano y en la que ensayó un nuevo método para enseñar y aprender a comunicarse con fluidez, tanto oralmente como por escrito, sin necesidad de aprender gramática, lingüística, fonética y menos ciencias de la comunicación (Peña1oza,1989:16-20).

En 1944, fue designado para enseñar: Historia de la Cultura Peruana y Estudios Supervisados, en el Colegio Nacional Nuestra Señora de Guadalupe y al año siguiente ganó el concurso docente para enseñar Historia de la Cultura, Psicología y Lógica, en el Colegio Militar Leoncio Prado.

En 1945, empezó a trabajar en la Universidad Nacional Mayor de San Marcos como profesor del curso de Griego y luego Estética. En 1946, con la elección del Dr. Luis Alberto Sánchez, como rector de la UNMSM, no quisieron renovarle el contrato, por razones ideológicas, pero la protesta de los estudiantes determinó que se le renovara su contrato de docente.[4]

En 1946, la Facultad de Letras, le encargó el desarrollo del curso de Lógica, en el que también puso a prueba su gran capacidad de innovación metodológica. Este curso se enseñaba en el primer año de estudios y, por lo tanto, la asistencia de alumnos era numerosa por lo que el método que se empleaba eran las clases magistrales. Peñaloza decidió entonces organizar su curso, mediante syllabus,[5] texto en el que figuraban las exposiciones dialogadas con muchos ejemplos; y las clases prácticas, a cargo de asistentes, para la ejercitación en el reconocimiento de las estructuras lógicas, así como del razonamiento demostrativo, silogístico. En el sílabo se indicaba que la asistencia a las clases teóricas era libre, pero que la asistencia a las prácticas era obligatoria (Peñaloza, op.cit: 25).

En 1948, cuando se encontraba enseñando en la Universidad Nacional Mayor de San Marcos, fue contratado por la Universidad de Puerto Rico, por recomendación del Dr. Francisco Miro Quesada, para crear el Curso Básico de Filosofía, en la Facultad de Estudios Generales de la universidad caribeña. El curso que diseñó y programó mereció el beneplácito de los estudiantes, porque no se trataba de un curso tradicional, generalmente orientado a la historia de la filosofía y enseñada con métodos tradicionales, como la conferencia magistral, sino la de estimular y motivar en los jóvenes el interés por la teoría del conocimiento, que era la médula del curso mencionado, mediante el uso de técnicas novedosas como la Técnica de la lectura, análisis e interpretación de textos, mediante las cuales los estudiantes, desarrollaban su comprensión lectora, tan desvaída entonces como en nuestros días, además de desarrollar su capacidad de análisis, interpretación y lo que es más importante su capacidad críticay enjuiciamiento.

Imagen 4. Elías Rossi y Walter Peñaloza
Imagen 4. Elías Rossi y Walter Peñaloza

En 1951, cuando se encontraba enseñando en la Universidad de Puerto Rico, el Ministro de Educación de Perú, Coronel Juan Mendoza Rodríguez, lo invitó para que se desempeñe como Director del Instituto Pedagógico Nacional de Varones, con proyección para dirigir el gran proyecto educativo de la Escuela Normal Central, cuyo objetivo era revolucionar la formación docente en el Perú, uniendo los dos Institutos Pedagógicos existentes: el de Mujeres y el de Varones, en un terreno de 500,000 Has. llamadaLa Cantuta, área campestre en las afueras de la localidad de Chosica, al este de Lima(Peñaloza,1989).

En sólo 10 años, de 1951 a 1960, el Amauta Peñaloza y su equipo de maestros universitarios, logró revolucionar la educación superior, dedicada la formación docente y convertir a La Cantuta en uno de los mejores institutos de formación Pedagógica en América Latina, según el connotado profesor venezolano Alfredo Marrero (1961:70).

 

Un filósofo consagrado a la educación

Prueba contundente de esta afirmación es su copiosa producción bibliográfica y hemerográfica que atesoran las bibliotecas y que son fuentes de consulta obligadas para entender su valioso aporte al desarrollo de la educación y de la filosofía del siglo XX. La mayoría de sus obras han sido comentadas elogiosamente por la facilidad de comunicación así como por la  hondura de su planteamiento.

Es así, por ejemplo, que el Dr. Francisco Miro Quesada Cantuarias, al comentar su obra Estudio acerca del Conocimiento dice:

“Hasta donde llega nuestra información, en la literatura de habla hispana no se encuentra ningún libro que, de modo tan pedagógico, permita al lector adentrarse de una manera tan amplia y a la vez penetrante, en las vastas y accidentadas regiones de la gnoseología”.

Más adelante agrega:

Los procedimientos pedagógicos que sigue el autor en estas primeras páginas, y que consisten en describir directamente las experiencias vividas por el lector, en lugar de atiborrarlo de teorías y citas, son completamente personales y de una extraordinaria transparencia.”

Después de muchos elogios finaliza su presentación expresando: “Todas estas cualidades nos llevan a afirmar categóricamente que con la publicación de su libro, Estudio acerca del conocimiento, Walter Peñaloza se ha colocado en la primera fila de la gnoseología latinoamericana” (Introducción al Estudio acerca del conocimiento de Peñaloza, 1955).

Sus primeros escritos  fueron hechos en el campo de la filosofía, como Evolución del conocimiento helénico (1945), con la cual se graduó de Bachiller en Filosofía y luego en Concurso Nacional de Filosofía fue premiado con el primer puesto, siendo publicada por la Sociedad Peruana de Filosofía (Rossi, op.cit.137).

Sus principales publicaciones de filosofía son:

1.   Evolución del conocimiento helénico (1945).

2.   Estudio acerca del conocimiento (1955).

3.   El Conocimiento inferencial y la deducción trascendental (1962).

4.   El Discurso de Parménides (1973).

5.   Introducción a la Filosofía y Lógica (1962), texto para el 5to. año de secundaria.

6.   “La decepción del siglo XX y posibles vías para filosofar”.En: La filosofía del siglo

      XX: Balance y perspectivas” (2000).

 

¿A qué escuela filosófica pertenece el Amauta Peñaloza?         

De la lectura de sus obras filosóficas se puede afirmar que el amauta  no abrazó firmemente una determinada corriente filosófica. Como hipótesis que requiere confirmación podemos afirmar que fue ecléctico; fue empirista pero no al extremo de Berkeley, racionalista pero no al extremo de  Descartes. Fue a su modo realista, kantiano, criticista; en cierto modo fue realista; pero sobretodo fue, al decir de Mazzi Huaycucho, evidentista e inferencialista.

No fue materialista dialéctico pero sí practicó el pluralismo ideológico, como conviene a la universidad, al trabajar con profesionales marxistas, convictos y confesos como el Dr. Álvaro Villavicencio, Prof. Oswaldo Reinoso, pero al mismo tiempo trabajó con profesionales conservadores, como el Dr. Pedro Benvenutto Murrieta, Dr. César Pacheco Vélez, entre otros, como también al lado de profesores progresistas como Dr. Luis Jaime Cisneros.

 

Maestro sabio y bueno

A pesar de no haber obtenido un título o grado universitario en Educación, el Amauta ha estudiado y ha investigado en el campo de las Ciencias de la Educación, más que muchos profesionales de la educación, a partir del descubrimiento de su vocación de maestro en la práctica del ejercicio docente. En un inicio no publicó ningún libro o tratado de educación, porque estuvo más abocado a plasmar sus ideas educativas o pedagógicas en el Proyecto La Cantuta, es decir lo dominó más la preocupación por experimentar sus ideas pedagógicas.

Toda su producción bibliográfica y hemerográfica en materia de educación fue escrita a partir del año 1970, tales como:

1. “El profesor y el Currículo” (1970), en: Cuadernos del CONUP Nº1, Lima.

2.  “La investigación y las asignaturas(1971), en: Cuadernos del CONUP Nº 4, Lima.

3.  Escorzo metodológico de la enseñanza universitaria(1971), en: Cuadernos del

      CONUP Nº7, Lima.

4.  Tecnología Educativa (1986), Lima.

5 .  El Algoritmo de la ejecución del Currículo (1986), Maracaibo, Universidad de Zulia.

6.   La Cantuta: una experiencia en educación (1989), Lima.

7.  “Estudios de Postgrado: doctrina y currículo(1992), en: Rímaq, revista de la Escuela

       de Postgrado-UNE. Lima, Año 1, Nº1.

8.   El Currículo Integral (1995), Maracaibo, Universidad del Zulia.

9.   “Educación Inicial: el currículo posible(1996), en: Revista Peruana de Educación,

       Nº2,  Lima.

10.  El Currículo Integral (2000), Lima.

11.  Un juicio acerca del bachillerato (2000), Lima.

12.  Los Propósitos de la Educación (2003), Lima.

13.  El Algoritmo de la ejecución del Currículo (2004), 2da. ed. Lima.

 

Aportes al desarrollo de la educación en el Perú

Los principales aportes teóricos-científicos y prácticos al desarrollo de la educación, con énfasis en formación de docente, son:

1.      Creación del nivel de Educación Inicial

Con una concepción educativa diferente a la denominada educación pre-escolar, mientras era miembro de la Comisión de Reforma de la Educación y con el aporte del Dr. Carlos Castillo, creó el nivel de Educación Inicial en el Sistema de Educación Peruana, en 1972. Al hacerlo enfatizó su concepción de la educación inicial como un proceso de hominización, culturación y socialización (Peñaloza, 1996).

Por hominización debería entenderse el proceso de desarrollo del infante de todas sus potencialidades físicas y espirituales, propias de esa edad, sin que sean interferidas por factores económicos, sociales o culturales. Por culturación debía entenderse un proceso de apropiación o internalización de la cultura local, regional y nacional, a fin de que el infante se adueñe de su ethos cultural, evitando así el proceso de alienación cultural; y por socialización debería entenderse el proceso de aprender a convivir con sus demás compañeros, a saber compartir y ser tolerante.

La creación de este nivel, que no fue un simple cambio de nombre, de educación pre-escolar a educación inicial, como algunos creen, se sustentó en investigaciones previas, realizadas por Charlotte Bühler, Barrera-Moncada en Venezuela; Cravioto y Robles en México; Enrique Pollit y Reynaldo Alarcón, en el Perú, sobre desnutrición y desatención de los infantes en edad escolar, inteligencia y rendimiento intelectual (Peñaloza, 1996: 7-9). Dichos estudios demostraron que era indispensable la educación inicial para evitar que nuestros infantes ingresaran al nivel de educación primaria desprovistos de sus potencialidades físicas, manuales y espirituales y que deberían abarcar no sólo de los tres a cinco años, sino desde el embarazo hasta los 5 años, aunque el Amauta lo extiende hasta los 6 años (Peñaloza, 1996:15).

Imagen 5.
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Por otro lado, la educación que los infantes recibían en los jardines no era la más adecuada porque se basaban en teorías neo-conductistas; hasta entonces se creía que el aprestamiento era lo único necesario en la educación de los infantes, pero el Dr. Peñaloza demostró que era una educación parcial y lo que los infantes necesitaban era una educación integral como los niños, adolescentes en incluso, adultos, que tuviera en cuenta los procesos de hominización, socialización y culturación.

 

Igualdad en la formación de los futuros docentes

Por primera vez en el Perú y América Latina se introdujo una formación docente equivalente e integral para profesores de educación primaria, secundaria o de técnica. Hasta 1951, el período de formación para docentes de educación primaria era de tres años, al final de los cuales obtenían el título de Normalista Urbano; pero, a partir del año 1952, Peñaloza y su equipo de maestros introdujeron una primera innovación consistente en desterrar para siempre la denominación de las secciones de formación docente, como “Sección Normal Urbana” frente a “Sección Normal Superior”, referida a la formación de profesores de educación primaria y secundaria. En lo sucesivo quedó establecido en razón de igualdad “La Sección Superior de Profesores Primarios” y “La Sección Superior de Profesores Secundarios”, quedando previsto que cuando se incorporara la sección técnica se denominara “Sección Superior de Educación Técnica”.

Esa innovación se hizo en función del principio democrático de igualdad en la formación de los docentes, cualquiera fuera su nivel; magistralmente lo puntualiza el Amauta en los siguientes términos:

“Por primera vez se utilizó una etiqueta que suponía la preparación de maestros primarios en el mismo nivel que la de los secundarios y se plantó el germen de una ulterior insistente acción ante las Universidades para que no marginaran a los maestros primarios” (Peñaloza, 1989: 83)

El segundo paso consistió en hacer realidad la igualdad en el período de formación, para ello dispuso, en coordinación con el Ministerio de Educación, que los maestros primarios se titularan con el título de Normalista Urbano, en tres años y que luego de trabajar un  año volvieran, a La Cantuta, para continuar sus estudios en dos semestre de verano y obtener el título profesional de Profesor de Educación Primaria (Peñaloza,1989: 84).

Debe aclararse que, hasta entonces, en casi todos los países latinoamericanos, a excepción de Bolivia, la formación de maestros primarios, se daba en los dos últimos años de educación secundaria, en la llamada Secundaria Normal o Secundaria Magisterial, recibiendo algunos cursos de pedagogía y metodología, además de los otros cursos comunes de secundaria. En cambio en la Escuela Normal que refundara, el Presidente de la república José Pardo y Barreda, siendo Ministro de Instrucción Jorge Polar, la formación maestros primarios era post-secundaria y duraba dos años.

Peñaloza terminó con la odiosa discriminación en la formación docentes de profesores de educación primaria, secundaria o técnica, con el propósito de dignificar la profesión magisterial y apuntar a su unificación en un solo gremio magisterial. La innovación introducida por Peñaloza, hizo que la calidad de la educación se elevara significativamente. En los diez años de experiencia, el prestigio del profesor de educación primaria como el de secundaria y técnica se elevó significativamente, a tal punto que los directores de Escuelas o colegios Secundarios, se disputaban entre sí ofreciendo tiempos completos o la categoría de profesores estables, además de otras ventajas para sus docentes. Consecuentemente la población en general, y los padres de familia en particular, profesaban un gran respeto a los egresados de La Cantuta.

 

3.      Introducción del Currículo Integral

Este es uno de los más grandes aportes del Amauta Peñaloza, que consistía en ofrecer a los educandos una educación holística, plena, total, que comprendiera no sólo conocimientos, como había ocurrido hasta entonces y que todavía ocurre en muchas instituciones educativas, sean de nivel inicial, básica (primaria y secundaria), superior y universitaria, sino también laformación laboral (en el nivel inicial y básica) o práctica profesional en nivel superior y  universitario.

Una tercera dimensión o área del currículo integral que postuló Peñaloza son las actividades no cognitivas, mediante las cuales el educando internaliza y vive los valores y genera actitudes positivas. Finalmente, la cuarta dimensión o área fue la tutoría o consejería, que apuntaba a lograr un buen comportamiento de los estudiantes.

Las áreas o dimensiones del currículo integral, según palabras del Amauta, en su obra titulada El currículo integral, eran las siguientes (Peñaloza, 2000: 238):

  • Área de conocimientos
    Formación General
    Formación Profesional
  • Área de Práctica Profesional
  • Área de Actividades no cognoscitivas
  • Área de Comportamiento (Orientación y Consejería)
  • Área de investigación.  

 

3.1. Área de Conocimientos

Según el Modelo La Cantuta, el área de conocimientos sean científicos, tecnológicos o humanísticos, comprendía dos sub-áreas: la formación general y la formación profesional.

A.                Sub-área de Formación General

El aprendizaje de conocimientos técnico-profesionales en la formación integral, decía Peñaloza, es importante, pero no suficiente. En todos los niveles de educación, el niño, el adolescente, el joven o adulto debe conocer además de las ciencias y la tecnología, las humanidades para entender y comprender el mundo que lo rodea y conocerse así mismo y conocer a los demás seres humanos, en sus diferentes facetas. Por ello, al formar profesionales, como el docente, debería considerarse un  porcentaje importante de formación humanística, que podría oscilar entre el 15 a 20% de la formación total.

Según el Amauta, la formación general, en la formación docente por ejemplo, no debería tener un carácter remedialista, propedéutica o complementarista, que habían adoptado algunas universidades. La formación general debería estar orientada a lograr una visión holística del mundo natural y social, y a comprender sus mecanismos de funcionamiento, sin entrar en los detalles engorrosos como memorísticos de los estudios secundarios. Además, se proponía que el joven universitario develara las múltiples relaciones del hombre con el mundo circundante  y consigo mismo y  capacitarlo en el uso de los lenguajes propios de la universidad. Por ello planteó tres sectores de formación general: las asignaturas comunicacionales, las de auto-reflexión y las antropocéntricas(Peñaloza, 2000: 241).

Las asignaturas comunicacionales apuntaban a lograr en los estudiantes un manejo razonable de los lenguajes de educación superior universitaria. Comprendía por tanto las asignaturas de: lengua española, lengua extranjera, matemáticas básicas y la informática (Peñaloza, op.cit).

Las asignaturas de auto-reflexión se orientaban a examinar y comprender ciertos actos humanos o bien la vida del hombre. Comprendía las siguientes asignaturas: Psicología General, Metodología o Técnicas del estudio universitario, Lógica, Metodología de la investigación, Teoría del Conocimiento o Epistemología.

El sector de asignaturas antropocéntricas se orienta a mostrar la situación del hombre en relación con el mundo físico, biológico y social, así como frente a su realidad local, regional o continental en que le ha tocado vivir. Según el Amauta, este sector constituye el corazón de la Formación General y sirven “para descifrar, en lo que sea posible, la condición humana y su concreta existencia en un tiempo y en un espacio determinados” (Peñaloza, 2000:242). Además insistía, con respecto a la formación general: “El maestro no es, no puede ser un simple enseñador de disciplinas varias. Antes que todo eso, es, tiene que ser persona acuciada por los problemas del hombre, enfervorizada por los avatares y necesidades de nuestra nación. El maestro es despertador de conciencias y vector de la nacionalidad” (Peñaloza, 1989:192).

Para terminar con este epígrafe diremos que el Amauta Peñaloza, no compartía la implementación de la formación general, en forma vertical u horizontal, como la llamaba, en compartimentos estancos, como lo hacían la mayoría de las  universidades, con del nombre de Estudios Generales o Pre-Letras o Pre-Ciencias, que se daban en cuatro semestres o dos años académicos, sino más bien con una estructura diagonal que se diera a lo largo de la formación profesional, simultáneamente con la especialización, las actividades no cognoscitivas y la Práctica Profesional, de tal suerte que la formación general fuera el componente más importante en los primeros semestres académicos, pero que poco a poco se diluyeran al final de la carrera.

Imagen 5.
Imagen 5.

Veamos lo que nos dice el Amauta, con respecto a los Estudios Generales: “Conceptuamos esta decisión (el ciclo horizontal) no sólo como intrínsecamente errónea, sino además, desde el punto de vista de los hechos, como una de las más deplorables que jamás se haya adoptado en el ámbito universitario de América Latina. Este ciclo horizontal previo ha sido combatido con saña -y en parte, con razón, según veremos- por las organizaciones estudiantiles en casi todos los lugares donde se erigió” (Peñaloza, 2000:245).

 

B. Sub-Área de Formación Profesional    

Los conocimientos de esta sub-área apuntan a ofrecer al estudiante de educación superior universitaria, las ciencias, las tecnologías o las humanidades, necesarias para ejercer la profesión de su elección. Peñaloza nos dice: “Corresponden a las ciencias que proveen a cada carrera de la armazón cognoscitiva que necesitan para el correcto ejercicio profesional” (Peñaloza, op.cit.262).

Según Peñaloza esta sub-área comprende: cursos básicos, específicos y de acentuación.

Los cursos básicos sirven de cimiento a los conocimientos específicos, que cada profesión exige. Comprende a veces a ciencias puras como la Sociología, Biología, Física, Química, Psicología, Matemáticas, etc. y en otros casos cursos propedéuticos como: Introducción al Derecho, Teoría de la Educación, Termodinámica, Geología, etc.

Los cursos específicos, comprende las asignaturas que directamente se ocupan de los conocimientos de la profesión. En cada carrera profesional hay un núcleo de asignaturas que tipifican a la carrera. Por ejemplo, en la formación docente, son asignaturas específicas, Psicología de la Educación, Problemas de Aprendizaje, Historia de la Educación, Filosofía de la Educación, Pedagogía, Sociología de la Educación, Biología de la Educación, Administración de la Educación, Evaluación o  Axiología o ética profesional.

Los cursos de acentuación son aquellas que siendo también específicas, se ofrecen con alternativas, de tal manera que los estudiantes pueden escoger entre ellas. Generalmente se conocen como cursos electivos, pero el Amauta hace la distinción entre asignaturas “electivas exigibles” y “electivas ofrecidas”.

Para Peñaloza las asignaturas de acentuación permiten una cierta profundización en una determinada línea del conocimiento.

           

    3.2  Área de Prácticas Profesionales

 Esta área es fundamental en la formación de cualquier profesión universitaria. El Amauta ha sido uno de los pioneros en sostener que no se puede hablar de profesionales competentes si no han realizado las prácticas profesionales.

Como bien lo plantea el Amauta: “Una profesión no se obtiene repletando las mentes con conocimientos. Desde que toda profesión implica una serie de acciones reales que el profesional tiene que realizar en su trabajo, es mandatorio que en el proceso de su formación deba aprender a ejecutar esas acciones.”(Peñaloza, 2000: 274).

Luego de mencionar ejemplos sencillos en el ejercicio profesional de médicos, ingenieros civiles, abogados, arquitectos llega a la siguiente conclusión.

“Las prácticas profesionales no son otra cosa que el ejercicio de la profesión durante el tiempo de estudios, por una persona que va a ser profesional y que todavía no lo es. Por lo mismo, estas Prácticas profesionales deben ser secuenciadas a lo largo de los términos académicos, desde las acciones más simples hasta las más complejas”(Peñaloza, 275).

Según el Amauta las prácticas profesionales o prácticas pre-profesionales, como lo han denominado ahora, deben orientarse a consolidar la formación profesional  mediante el epitedeuma y no sólo con la epísteme.[6] Siguiendo a Platón, Peñaloza sostenía que no son suficientes los conocimientos o epísteme, sino que es necesario el epitedeuma o prácticas. Nadie aprende a atender a los enfermos con la lectura de muchos tratados de medicina o enfermería, sino atendiéndolos en la vida real, es decir en los nosocomios; nadie aprende a defender a los agraviados en sus derechos con la sola lectura de los códigos, leyes y demás normas jurídicas, sin hacer una defensa en la vida real. Un futuro abogado necesita conocer el mundo o sistema de la administración de justicia, conocer los expedientes, redactar escritos de demanda, conocer la idiosincrasia de los operadores de justicia, etc.

Cuando el Amauta Peñaloza se hizo cargo de la dirección del Instituto Pedagógico Nacional de Varones, en 1951, las prácticas profesionales solo comprendían tres niveles, pero era superior al de las universidades que sólo tenían una práctica profesional al final de la carrera. En 1952 y años subsiguientes, Peñaloza lo amplió a 6 niveles: Observación y Planeamiento, Práctica discontinua, Práctica Continua, Práctica intensiva, Práctica de actividades y Práctica administrativa, que se llevaban desde el III semestre académico hasta el VIII (Marrero, 1961: 59).

Este hecho es revolucionario porque en muchas instituciones de educación superior y universitarias de países de América Latina y España, las prácticas profesionales en la formación docente, que denominan Prácticas de Magisterio o Prácticas Escolares, duraban un solo semestre hasta hace poco, es decir, consideraban a la práctica como un componente curricular de segundo orden. El boletín de Educaweb, del año 2009, nos informa que en lo sucesivo durará un año (educaweb, 2007).

 

  3.3  Área de Actividades no cognitivas

Está orientado a la formación de actitudes positivas y, sobre todo, a la vivencia de valores, lejos de la teoría. Este aporte, aunque fue propuesto inicialmente por Enrique Guzmán y Valle, profesor y director de la antigua Escuela Normal de Varones (1917-1923) con mucha insistencia, tuvo su realización práctica con el Dr. Peñaloza al establecerse actividades no cognoscitivas y electivas como: coro, apreciación musical, teatro, dibujo y pintura, títeres, modelado. Estas actividades apuntan a lograr el “aprender a ser”, es decir a comportarse con dignidad, con sentido positivo y vivir los valores mediante un conjunto de actividades físicas, deportivas, artísticas y espirituales.

En efecto, no es suficiente la educación a través de los conocimientos, competencias y actitudes. La educación integral debe lograr objetivos axiológicos, como es la vivencia de valores como la justicia, la libertad, la solidaridad, la verdad, la belleza, etc. Sin embargo, estas actividades no deben ser enseñadas como asignaturas, con evaluaciones tipo cognitivas, sino mediante talleres, de teatro, coro, dibujo, apreciación musical, etc. en donde el profesor  observa atentamente el proceso de aprendizaje de dichos valores y estimula a seguir adelante o enmendar errores, pero no a desaprobar por no lograr determinadas estándares o indicadores.

La importancia de esta área es que permite una educación integral, plenamente  humana. ¿Qué pasaría, si la educación fuera pragmática como quieren algunos filósofos pragmatistas como Edgard Morin o Alvin Toffler? A esta interrogante el Maestro responde: “Serían personas que actúan o actuarían con éxito en la vida y en sus empleos posibles. Pero podrían al mismo tiempo ser personas que se moviesen por los intersticios de la cultura de la sociedad en que viven, ignorándola o teniéndola a menos (puestos de espalda a las normas jurídicas, al arte, a la moral, a los derechos humanos y demás formaciones culturales). (…) Serían personas con muchos conocimientos, excelentes competencias y actitudes positivas, pero sin visión del valor de la belleza, sin respeto a la persona humana y en quienes se encuentran en su entorno, sin sentido de justicia” (Peñaloza, 2003: 167).

 

     3.4. El Área de Comportamiento (Consejería, Tutoría)

Debería contribuir a la solución de los problemas de los estudiantes, sobre todo de los problemas generacionales, de carácter psicológico; pero también de los problemas académicos. Gracias a este sistema los alumnos de la UNE-EGV, jamás asaltaron un local y más bien participaron masivamente en las actividades académicas, gremiales y sociales de la Escuela. Para la tutoría los profesores disponían de un cubículo donde atendían a sus tutorados que no pasaban de 10. Este aporte todavía no se ha implementado en muchas universidades, sin embargo se habla de “aprender a ser” y “aprender a convivir”.

Imagen 6.
Imagen 6.

 

4.  Introducción del sistema de créditos

Esta otra innovación importante introducida por el Amauta,no por simple imitación, sino con el fin de llevar a cabo una evaluación integral, objetiva, técnica y científica.

En realidad el sistema de créditos había sido introducido en la Universidad Nacional Mayor de San Marcos, con la Ley Universitaria 10555, de 1946, pero fue mal aplicado. Según nos refiere Peñaloza, consistió en asignar cinco créditos a cada ahora de clases, de tal manera que un curso con cuatro horas significaba 20 créditos, un curso con 2 horas significaba 10 créditos, lo cual fue un despropósito (Peñaloza, 1989).

Actualmente, los créditos son pesos específicos que se asignan a las asignaturas, de tal modo que un curso con un crédito puede significar una hora, si es de carácter eminentemente teórico o dos horas si es de carácter práctico. Sin embargo, la mayoría de las asignaturas son teórica y prácticas, por tanto un curso de tres créditos puede significar dos horas de teoría y dos de prácticas, ya que una hora de práctica vale medio crédito; un curso de cuatro créditos puede significar dos horas de teoría y cuatro horas de prácticas, según su naturaleza, cuando se trata de un curso en donde las prácticas juegan un papel muy importante.

 

5.  Introducción del Currículo Semestral

El currículo en el Instituto Pedagógico Nacional de Varones hasta 1951, era anual y rígido. A partir de 1952 se introdujo el currículo semestral por créditos y flexible. Una de las razones por la que se introdujo el currículo semestral era que los currículos anuales que regían en las universidades no permitía un aprendizaje eficaz de la asignatura, ya que en cada año se programaban de 08 a 10 asignaturas, que se llevaban simultáneamente. Como se comprenderá un alumno en esa situación se distraía e incluso se olvidaba de los cursos que tenían una sola hora.

El sistema de créditos, recién se introdujo en  las universidades en 1969, con la Ley Universitaria 17437, pero recién se aplicó  cuando el Amauta llegó a ser Director de Evaluación y Desarrollo Académico, del Consejo Nacional de la Universidad Peruana, CONUP, en 1970. Véase el Cuadro Nº 1, de distribución de créditos por semestres, en la Escuela Normal Superior-Enrique Guzmán y Valle, en el período 1959-1962.

 

Cuadro Nº 1: Distribución de créditos y porcentajes por áreas y por semestre, 1959-1962

  Créditos

 

Semestres

Crédit

Total

A. Conocim.

Cred.       %

A. Actividad.

Cred.        %

A. P. Profesio.

Cred.        %

A. Comport.

Cred.       %

I Semestre 59-I

23

21

34,

02

33,

00

 

00

33,

IISemestre 59-II

25

23

34,

02

33,

00

 

00

33,

IIISemestre 60-I

26

23

32,

02

29,

01

12,

00

27,

IVSemestre 60-II

23

20

31,

02

27,

01

18,

00

24,

VSemestre 61-I

18

14

31,

03

24,

01

24,

00

21,

VISemestre 61-II

13

9

31,

03

22,

01

28,

00

19,

VIISemestre 62-I

18

13

32,

03

20,

02

32,

00

16,

VIIISemestre62-II

20

15

33,

03

19,

02

33,

00

15,

TOTAL

166

138

 

20

 

08

 

 

 

FUENTE: Elaboración propia, basada en un Certificado Oficial de Estudios de la UNE, año 1963.

 

6.   Establecimiento de Estructuras Curriculares equilibradas y coherentes

De acuerdo con la concepción de la educación, es decir coherente con los fines últimos que son la hominización, la culturación y la socialización el Amauta estableció estructuras curriculares equilibradas y coherentes. Él pensaba que para ello era necesario un conocimiento equilibrado de las Ciencias de la Educación, entre las cuales la  Pedagogía y la Metodología general y la Metodología de la especialidad jugaban y juegan un papel principal.

Consecuentemente,propugnó la eliminación de estructuras curriculares frondosas e intelectualistas,  de más de 200 créditos por una de 166 créditos; la reducción de la carga horaria de 35- 30 horas semanales por una de 17 a 26 horas semanales, dando tiempo para las Prácticas Profesionales,  para “aprender a aprender”, es decir el aprendizaje autónomo, para la reflexión y el descubrimiento. Lo que quería evitar el Amauta es que el alumno se convirtiera en “habitante de las aulas”. Véase el Cuadro Nº1, de distribución de créditos y porcentajes por áreas de formación y por semestre académico, durante el período 1959-1962.

 

7.  Establecimiento de la Evaluación Integral

Esta es otra innovación importante en la formación magisterial. Consistía no sólo en la evaluación de asignaturas , de conocimientos, como decía el Amauta, sino también de las áreas de Práctica Profesional, Actividades No cognitivas y Comportamiento (Tutoría), otorgándoles un peso específico a cada componente o área, de tal suerte que el área de conocimientos, actividades y comportamiento tenía mayor peso en los primeros semestres académicos, 34,% 33,% y luego disminuían en los últimos; mientras que la Práctica Profesional aumentaba de 0,% a 33,%, como se puede apreciar en el Cuadro Nº1. Además, se aplicó un sistema de evaluación cualitativa-cuantitativa, expresados literal y numéricamente. En la década de oro 1951-1960, se utilizaron varias escalas como las que figuran en el Cuadro Nº 2 (Peñaloza, 1989).

 

Cuadro Nº 2: Escalas cualitativas y cuantitativas

EXCEPCIONAL

MENOS EXIGENTE

PATRÓN

MÁS FUERTE

A-75 o más

A-83 o más      A-90 o más

A-90 o más

A-92.5 o más

B-65 a 74.99

B-75 a 82.99    B-75 a 89.99

B-80 a 89.99

B-82.5 a 92.49

C-60 a 64.99

C-63 a 74.99    C-65 a 74.99

C-65 a 79.99

C-65    a 82.49

D-50 a 59.99

D-51 a 62.99    D-53 a 64.99

D-55 a 64.99

D-55   a  64.49

F-menos de 50

F-menos de51  F-menos de 53

F-menos de 55

F-menos de 55

Fuente: Anexo Nº1 de “La Cantuta: una experiencia en educación”. Lima 1989.

 

Sin embargo, lo más innovador de la evaluación integral ha sido la determinación del índice global, en la constancia y en el certificado de estudios semestre a semestre que permitía evaluar al alumno su rendimiento a través de la Carrera.

Su aplicaciónrequería saber el número de créditos llevados por semestre, la nota obtenida en las asignaturas teniendo en cuenta que A=3, B=2, C=1, D=0, y F=-1 y el puntaje obtenido que resulta de multiplicar los créditos por la nota y luego obtener el promedio ponderado del semestre, que en el caso de La Cantuta no se expresaba en la escala vigesimal sino en la escala de 1 a 3, como se puede observar en el ejemplo simulado que figura en los Cuadros Nº 3 y 4.

 

Cuadro Nº 3: Asignaturas del semestre 1959-I, con créditos, notas y puntajes.

ASIGNATURAS

Créditos

Notas

Puntos

Castellano I

3

B

6

Inglés I

2

C

2

Religión I

1

B

2

Psicología  General

4

B

8

Sociología General

2

B

4

Literatura Antigua

3

B

6

Historia Antigua

3

C

3

Geografía Física y Humana I

3

C

3

Educación Física I

1

A

3

Dibujo I

1

B

2

Total

23

 

34

 

Cuadro Nº 4: Índice Global del semestre 1959-I

 

RUBROS

SEMESTRE  1959

Puntos

Créditos

Índice

%

%

Asignaturas

34

21

1.62

34

55.1

Práctica Escolar

--

--

--

--

--

Actividades

5

2

2.50

33

82.50

Comportamiento

 

 

3.00

33

99.00

 

            INDICE GLOBAL

2.36

 

8.  Ampliación del abanico de Áreas o Menciones

Cuando Peñaloza llegó al Instituto Pedagógico Nacional de Varones en 1951, la formación profesional específica se ofrecía en determinadas especialidades, como si el futuro docente se convirtiera en 3 o 4 años en especialistas. Lo primero que hizo es cambiar de nombre a las mal llamadas especialidades en áreas. Veamos lo que nos dice el destacado profesor venezolano Rafael Marrero, citando a Peñaloza:

Para designar el grupo de asignaturas o materias que han de ser   enseñadas por el profesor preferimos el término de área, en vez de especialidad. Pensamos que el primer vocablo describe más adecuadamente la naturaleza de las cosas: el curriculum de la Escuelas está constituido por una variedad de asignaturas que pueden agruparse desde el punto de vista de sus afinidades…El término especialidad, en cambio, sugiere que el maestro puede considerarse como un especialista en el campo en el cual enseña” (Marrero, op. cit: 52).

Partiendo de esa definición, Peñaloza en 1952 modificó las tradicionales especialidades que se ofrecían en el Instituto: de Matemáticas y Física, Biología y Química, Historia y Geografía, Filosofía y Ciencias sociales, en Áreas principal y Áreas secundarias. En consecuencia, la formación de profesores de primaria, secundaria y técnica debería tener un área principal y dos áreas secundarias.

En nivel de Primaria, por ejemplo, las áreas principales eran, al escoger: Primaria común, o Primaria Pre-vocacional; mientras que las áreas secundarias eran: Primaria Primer Grado, Segundo Grado, Supervisión Agropecuaria.

En secundaria, las áreas principales eran: Biología, Física, Matemáticas, Química, Castellano, Historia o Inglés, mientras que las áreas secundarias eran: Biología, Física A, Física B, Matemáticas, Literatura, Castellano, Química e Historia. Geografía era considerada como área de tercer orden.

En secundaria Industrial o Técnica, las áreas principales eran: Radio, Electricidad, Mecánica, Herrería, Carpintería, Modelaría y Fundición, Automotores, Construcción e Instalaciones Sanitarias, mientras que las áreas secundarias eran: Dibujo técnico, Física B, Matemáticas y Química. Las áreas principales tenían más creditaje que las áreas secundarias, por ende más horas (Marrero, op. cit: 54-55).

Esta ampliación del abanico de áreas o menciones en la formación del docente de primaria, secundaria y técnica fue muy beneficiosa porque permitía al egresado encontrar una plaza laboral con facilidad.

Imagen 7.
Imagen 7.

 

9.  Establecimiento de la Formación General, en forma diagonal.

Como ya vimos, otra innovación importante por la cual bregó el Amauta es el establecimiento de la formación general científica-humanística, pero no al estilo de Estudios Generales, en forma vertical en compartimentos estancos sino en forma diagonal, es decir a lo largo de carrera profesional, teniendo mayor peso en los dos primeros semestres académicos y disminuyendo hasta el final. El amauta recusó la concepción remedialista, propedéutica y suplementarista de los Estudios Generales que existía en  algunas universidades.[7]

 

10. Establecimiento de la Tutoría Pedagógica.

Consistía en asignar al Tutor pedagógico la responsabilidad de la Práctica profesional, que antes había estado desperdigada entre el profesor de Metodología especial, el jefe o supervisor de la práctica y el profesor del colegio de aplicación y, por ende, era caótica y deficiente. Veamos lo que nos dice el amauta al respecto. “Para dirigir la Práctica Docente en toda su nueva complejidad establecimos en 1952, la tutoría pedagógica en lugar de la multiplicidad de personas que antes intervenían en las pocas clases que los futuros maestros realizaban” (Peñaloza, 1989: 103).

El tutor pedagógico era el profesor de aula, del Colegio de Aplicación, quien realmente era el que observaba las prácticas de los practicantes, por ende era el único que podía informar fidedignamente sobre el rendimiento del practicante y sobretodo quien podía aconsejar al practicante a mejorar la programación de sus clases y sus exposiciones. Magistralmente nos dice: “Si los profesores de los Planteles de Aplicación eran modelos en su acción magisterial, resultaba absurdo convertirlos en estatuas con ninguna o escasa voz en el proceso de prácticas como ocurría antes” (Peñaloza, 1989: 103).

 

11.  Establecimiento de  la Unidad Profesoral.

Consistía, en que el profesor de la sección profesional debía, al mismo tiempo, tener unas horas en el Colegio de Aplicación para enseñar al practicante con clases magistrales y supervisar adecuadamente la asignatura del practicante. Gracias a esta innovación la calidad de la educación en el Colegio de Aplicación se elevó considerablemente y por ende su prestigio. Por ello las vacantes de educación inicial, primaria y secundaria eran muy disputadas por las mejores familias de Chosica. En ese entonces no existía el prejuicio academicista de ser profesor del Colegio de Aplicación.

Fue sumamente honroso tener a un Luis Jaime Cisneros, eminente profesor de la Pontificia Universidad Católica, y a Daniel Valcárcel, distinguido profesor de San Marcos, como profesores del Colegio de Aplicación.

 

12. Descentralización y transparencia en el examen de admisión.

Mediante el examen de admisión, en diferentes ciudades del país, se terminó con la falta de postulantes a la carrera de educación, pero sobre todo se logró captar a los mejores postulantes de escasos recursos económicos (que no podían rendir los exámenes en Lima) en La Cantuta misma. Con esta disposición se eliminó así mismo el sistema de la “influencia” o “injerencia” a que estaban acostumbrados diputados y senadores de entonces.

 

13. Establecimiento de dedicación tiempo completo, para los docentes

Esta es otra innovación que introdujo el Amauta con el objetivo de optimizar la calidad académica de la formación del profesorado, evitando el “cachuelaje” (trabajo eventual de poca remuneración), que existía y que existe todavía en las instituciones de educación superior y universitaria, atentando contra la calidad de la educación y al derecho a un trabajo digno. Mientras el 90 % de las universidades tenían profesores a Tiempo Parcial, Peñaloza estableció el Tiempo Completo para el 90% de los docentes. Con ese propósito impulso la construcción de viviendas para los docentes nombrados en la ciudad universitaria.


 

14. Selección de profesores  mediante el sistema de cooptación, designación,       evaluación y ratificación.

Este sistema permitió, de 1956 a 1960, una selección de primer orden. En ese período La Cantuta contó con los servicios de eminentes intelectuales, como: Dr. Luis Jaime Cisneros, Dr. Pedro Benvenutto Murrieta, Dr. José María Arguedas, Dr. César Pacheco Velez, Dr. Daniel Valcárcel, Dr. Demetrio Palomino, Dr. Ernesto Viacava, Dr. Emiliano Pisculich, los poetas Washington Delgado, Manuel Moreno Jimeno, escritores talentosos como Oswaldo Reynoso, Guillermo Daly, entre otros. Los concursos establecidos por la Ley 17437 y por la actual Ley 23733, es un juego deshonesto de las camarillas enquistadas en las universidades, para nombrar a sus amigos de confianza promoviendo incluso el nepotismo.

 

15. Evaluación de los profesores

Pese a que la Ley Universitaria 10555, de 1946, no establecía la evaluación del profesorado, el Reglamento General de la Escuela Normal Superior, del año 1956,  estableció la necesidad de evaluación de los docentes. Para ello debería tener en cuenta los informes de los supervisores, de los coordinadores de la División Académica respectiva, del Coordinador de la División de Servicios al Estudiante.

Se designaba una Comisión Especial que estudiaba los informes y la documentación pertinente a la publicación de obras, sílabos y la opinión evaluadora de los estudiantes, mediante la aplicación de una encuesta anónima.

El Reglamento General vigente en 1956, constituye la norma más detallada que se conoce sobre docentes y su evaluación, en comparación con las leyes universitarias que se dieron posteriormente (ENS-EGV, 1956: 30-42).

 

16. Establecimiento del año sabático.

También fue establecido en el Reglamento General del año 1956, en su artículos 86, 87 y 88, anticipándose a la Ley 17437, del año 1969 (Peñaloza, 1989: 267).

 

17. Establecimiento de la autoevaluación institucional.

Entre las innovaciones aportadas por La Cantuta, léase por Peñaloza y su equipo de maestros históricos, está la autoevaluación institucional. Según el Amauta:

 “La realizamos bajo la forma de una autoevaluación. Fue la primera vez en el país que los profesores de una institución universitaria abrían un compás en su trabajo continuo para reflexionar en grupo y en conjunto sobre lo que estaban haciendo. En las jornadas de este seminario de autoevaluación, que se efectuó en 1959, participaron como es natural los estudiantes” (Peñaloza, 1989: 277).

 

18. Establecimiento de la distinción de Profesor Emérito.

En el Reglamento General de 1956, se estableció también en los art. 84 y 85 la distinción de Profesor Emérito, concedido por primera vez al Normalista Cesar Oré Luque, en sus bodas de oro. El destacado docente  pertenecía a la primera promoción de la excelente Escuela Normal de Varones, fundada en 1905, juntamente con José Antonio Encinas y otros connotados intelectuales como Gamaliel Churata, Mariano H. Cornejo, entre otros (Encinas, 1959:19).

 

19. Introducción de los estudios de Maestría y de Especialización

Según el Reglamento General del año 1956, art. 251 y 252, se estableció los estudios de Especialización y Maestría, anticipándose a la Ley 17437 de 1969. Como dice el maestro: “Fue en La Cantuta donde se introdujo por primera vez en el Perú el concepto de Maestría como ciclo de estudios posterior al título profesional y donde se lo contrastó a los estudios de Especialización y, asimismo, donde ambas-Especialización y Maestría- fueron concebidas como previas al Doctorado” (Peñaloza, 1989: 268).

 

20. Precursor de la Unificación del Magisterio en un solo ente gremial

Con su visión de formación integral y equitativa del magisterio nacional, sentó las bases para la unificación de los sindicatos nacionales de profesores de educación primaria, secundaria y técnica. Al respecto nos dice: “Propugnamos la creación de una sola gran entidad que reuniese a todos lo maestros. En este punto nos pusimos de acuerdo los directivos de la Escuela Normal Central, de modo que en los numerosos lugares del territorio nacional a donde nos invitaban para dar charlas y conferencias hacíamos hincapié en la conveniencia de constituir una organización general comprensiva de todas las ramas del magisterio” (Peñaloza, 1989: 295).

 

21. Aportes al desarrollo de la educación  en América Latina.

En nuestra última visita a Venezuela, del 12 al 18 de agosto del año 2010, especialmente a la ciudad de Maracaibo, pudimos recoger algunas informaciones que nos permitieron probar la hipótesis referente al aporte del Amauta al desarrollo de la educación en América Latina. Conversando con la Dra. Inés Laredo y la Dra. Imelda Rincón, profesoras cesantes de la Universidad del Zulia (LUZ), la primera ex -Coordinadora de la Comisión de Reforma del Currículo a la que asesoró el Dr. Peñaloza y la segunda ex - Rectora de la Universidad, en los años de reforma del currículo, expresaron que el Dr. Peñaloza dejó un fuerte influjo en LUZ, porque gracias a los trabajos realizados por él como asesor y como docente de las Maestrías en las que enseñó, influyó mucho en hacer realidad las tesis del currículo integral, el currículo semestral, el sistema de créditos, la práctica profesional y las actividades no cognoscitivas.

 

22.  La vida del Amauta Peñaloza es un paradigma para el Magisterio Nacional

Por lo expresado hasta ahora, podemos concluir que el Dr. Peñaloza es el más grande maestro del Perú, que lo convierte en paradigma del magisterio nacional, sin desmerecer  los aportes de otros grandes maestros de la primera la primera mitad del siglo XX. Sin embargo, nadie se consagró por completo a la tarea de forjar proyectos y realizarlos con tesón y persistencia, aun a costa de su futuro personal y familiar como lo hizo el Amauta. La prueba de su gran estatura moral e intelectual está en que jamás pensó en enriquecerse valiéndose de los cargos y por ello mismo podríamos decir que vivió en condiciones de austeridad.

Peñaloza es ejemplo de dignidad y limpieza, de eficiencia, de entrega, de estudio e investigación, de lucha por los grandes principios de la educación, de responsabilidad pero también al mismo tiempo de rebeldía cuando el tirano de turno no entendía que una educación de calidad pasa necesariamente por la formación de maestros en un ambiente universitario y asegurándosele un desempeño laboral respetuoso y digno.




Notas:

[1] El presente artículo es una apretada síntesis del libro Modelo La Cantuta: una experiencia de educación superior en el Perú. Una contribución al conocimiento, vigencia y aportes del pensamiento del Amauta Peñaloza al desarrollo de la educación en el Perú y América Latina (2013), investigación que realizamos entre 2007 al 2011, siguiendo la biografía, las publicaciones y el itinerario profesional que desempeñó el Amauta Walter Peñaloza Ramella, en Perú y en el extranjero.

[2] Humberto Ñaupas Paitán es Doctor en Ciencias de la Educación por la Universidad Nacional de Educación Enrique Guzmán y Valle – La Cantuta. Docente de postgrado en varias universidades del Perú. Sus publicaciones están referidas a la Educación y a la Metodología de la Investigación Científica. Su e-mail: Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.

[3] Amauta, voz quechua que significa Maestro, Profesor, en el Imperio Inca. En la actualidad es una alta distinción que otorga el Estado a las personas que destacan profesionalmente en el ámbito del magisterio y la docencia.

[4] Según testimonio del Dr. Peñaloza, el Dr. Luis Alberto Sánchez, de filiación aprista, no quiso renovarle el contrato como profesor de Estética, por presión partidaria, ya que Peñaloza, era figura prominente del FUR y del PSR. Como lo puntualiza el Amauta, el 7 de diciembre de 1945 “salió a relucir la naturaleza totalitaria del partido mayoritario en el poder. (…) A las 7 de la noche cuando una regular cantidad de gente se había unido al mitin del FUR, grandes columnas del APRA, procedentes de diversos puntos de la ciudad,…iniciaron la pedrea y la golpiza a los manifestantes del FUR, sin que faltara el uso de  armas de fuego” (Peñaloza, 1989:23).

[5] El sílabo, expresión castellanizada del syllabus, fue introducida también en la Universidad Nacional Mayor de San Marcos por el Dr. Peñaloza. En el sílabo, que es la concreción de la planificación curricular, a nivel universitario, se ofrece no sólo los objetivos y competencias a alcanzar sino también la programación de las unidades temáticas que contiene el curso, la metodología, las actividades, el sistema de evaluación y las fuentes de referencia bibliográficas o hemerográficas,  a consultar.

[6] Episteme y epitedeuma, son dos expresiones que el amauta utiliza, en sus obras El Currículum integral, p.277 y en Los Propósitos de la educación, p.114 y 116, para referirse al conocimiento y las prácticas profesionales. Son dos palabras de origen griego utilizadas por Platón que significan conocimiento y prácticas profesionales y que constituye parte importante de la formación profesional. “Resulta enteramente falso y monstruoso que se quiera hacer un profesional sólo con “episteme”.Y sucede que las Prácticas de las asignaturas no forman parte de la epísteme”. Tales Prácticas se realizan para proporcionar “impleciones intuitivas” a las exposiciones conceptuales” (Peñaloza, 2000: 277).

[7] El amauta refutaba la concepción remedialista de la Formación General porque ésta buscaba remediar la deficiente formación de la secundaria de los cachimbos; de igual forma se opuso a la concepción propedéutica, porque concebía la formación general como asignaturas que sirvieran de introducción a las carreras profesionales; finalmente, rechazó la concepción suplemestarista, porque pretendía que se llevara cursos de otras carreras afines a la carrera profesional. El amauta categóricamente expresó: “En resumen la Formación General no es mirar hacia atrás (concepción remedialista), ni hacia adelante (concepción propedéutica), ni a los costados (concepción suplementarista) (Peñaloza, 1989: 94).

 

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Referencias electrónicas

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http://victormazzihuaycucho.blogspot.com

 

Cómo citar este artículo:

ÑAUPAS PAITÁN, Humberto, (2014) “Vigencia y aportes del pensamiento del Amauta Walter Peñaloza a la educación del Perú y América Latina”, Pacarina del Sur [En línea], año 5, núm. 19, abril-junio, 2014. Dossier 11: La privatización de la educación en América Latina. ISSN: 2007-2309.

Consultado el Martes, 21 de Febrero de 2017.

Disponible en Internet: www.pacarinadelsur.comindex.php?option=com_content&view=article&id=933&catid=47&Itemid=203

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