Pacarina del Sur
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La crisis ambiental y sus repercusiones en la agricultura campesina: aproximaciones a la resistencia en la Sierra Norte de Puebla

The environmental crisis and its reflections in peasant agriculture: approximations to resistence movements in the mountains in Northern Puebla

A crise ambiental e seu impacto sobre a agricultura camponesa: abordagens para a resistência na Sierra Norte de Puebla

Milton Gabriel Hernández [1]

Recibido: 15-05-2014 Aceptado: 09-06-2014

Resumen

Resumen: Este ensayo trata en primer lugar sobre algunas aproximaciones a la crisis de nuestro tiempo, a partir de las reflexiones de algunos autores vinculados al mundo rural, referidas sobre todo a la dimensión ambiental de la crisis contemporánea. En segundo lugar, presento una serie de aportaciones generadas en mi investigación de campo en la Sierra Norte de Puebla respecto a la construcción de alternativas a dicha crisis. Las alternativas que presento tienen que ver sobre todo con el trabajo territorial que desarrollan diferentes organizaciones locales indígenas articuladas a un esfuerzo organizativo regional, bajo el nombre de Unidad Indígena Totonaca Náhuatl (UNITONA).

Palabras clave: etnoagroecología, resistencia, agricultura orgánica, movimiento etnopolítico.

 

Para autores como Víctor Toledo y Armando Bartra, la crisis ambiental global es parte de una crisis civilizatoria mayor: la crisis civilizatoria. Esto significa que las dimensiones de la crisis contemporánea, que con mucho trascienden su carácter puramente económico, nos colocan en una encrucijada que pareciera ser insalvable. Así lo señalan las perspectivas de autores como Víctor Toledo, quien señala que:

(…) muy lejos de lo que suele pensarse, la crisis ecológica del planeta no logrará resolverse mediante un simple pase de nuevas tecnologías, audaces acuerdos internacionales, o aun un reajuste en los patrones de producción y consumo. La nueva crisis global penetra y sacude todos y cada uno de los fundamentos sobre los que se asienta la actual civilización y exige una re-configuración radical del modelo civilizatorio.[2]

Una de las expresiones más evidentes de la crisis actual en el medio ambiente es el cambio o el caos climático, que se traduce en una permanente incertidumbre sobre el comportamiento de la naturaleza. En las últimas décadas, el cambio de origen antropogénico se ha acelerado, con lo que la velocidad con que aumenta la incertidumbre ha generado preocupación  entre grupos de científicos expertos, algunos gobiernos del mundo, a la sociedad civil y al movimiento ambientalista global. Señala Bartra:

Pero son igualmente alarmantes dolencias asociadas que se han venido acumulando sobre todo en la última centuria, como la creciente deforestación; la erosión y desertificación que ocasionan la agricultura, la ganadería y la urbanización; la escasez y mala calidad del agua dulce por sobreexplotación y contaminación de las fuentes; el deterioro de los mares y de la vida marina; la extinción acelerada de especies animales y vegetales objetos de caza, pesca y destrucción de sus hábitats; el envenenamiento del aire, de la tierra, de los ríos, de los lagos.[3]

Para Armando Bartra, esta crisis, la Gran Crisis es de carácter multidimensional, con múltiples expresiones, no sólo en el sector ambiental; es claro que actualmente, ésta se expresa en lo alimentario, lo energético, lo migratorio, lo político, lo bélico y lo sanitario. Y todas estas dimensiones de la crisis se entrelazan las unas con las otras, lo que le da un carácter profundamente civilizatorio, trascendiendo los límites geográficos de Occidente. Es evidente que la crisis económica está detrás de las demás crisis, pero de ninguna manera podríamos colocarla como el centro o la causa última de la Gran Crisis. El entrecruzamiento de las crisis es sistémico, profundamente complejo, polimorfo, inédito aún en muchos sentidos. Señala Bartra: “Cada una de las facetas de la crisis es alarmante por sí misma, pero todas juntas conforman una catástrofe civilizatoria inédita, un atorón histórico del que saldremos enmendando el rumbo que nos llevó al abismo o simplemente no saldremos”.[4]

En su dimensión ambiental, el cambio climático y el deterioro ambiental se traducen en una escasez global de recursos naturales, que ponen en cuestión la reproducción de la vida colectiva en aquellas sociedades que más dependen de la naturaleza. Señala Bartra:

Los pronósticos del Panel Internacional para el Cambio Climático (PICC) de la ONU, se parecen mucho a las descripciones de las crisis agrícolas de la Edad Media: mortandad, hambre, epidemias, saqueos, conflictos por los recursos, inestabilidad política, éxodo. Lo que cambia es la escala, pues si las penurias precapitalistas ocasionaban migraciones de cientos de miles, se calcula que la crisis ambiental causada por el capitalismo deje un saldo de 200 millones de ecorrefugiados, los primeros 50 millones en el plazo de diez años; hoy dos de cada 10 personas no dispone de agua limpia, pero se estima que para el 2050 habrá mil millones de personas ya no sólo con problemas de potabilidad sino con severas dificultades para acceder al agua dulce (…). 

Las salidas a esa crisis tienen que ver con lo que Martínez-Alier ha denominado como el “ecologismo de los pobres” que  ha surgido en los espacios de lucha del Sur periférico. Es sobre ello que tratamos de profundizar en el presente ensayo, a partir de mi experiencia de trabajo de investigación-acción en la Sierra Norte de Puebla.

Frente a la crisis ambiental que se ha expresado en la seguía prolongada en diferentes regiones agrícolas del país, la SAGARPA y el Centro Internacional de Mejoramiento de Maíz y Trigo (CIMMYT) impulsaron la creación del programa “Modernización Sustentable de la Agricultura Tradicional” o MASAGRO, como se le conoce en el ámbito agropecuario. Este programa se define en primera instancia como una iniciativa que está dirigida a pequeños productores respecto de los cuales se considera que no tienen acceso a tecnología, son de escasos recursos, practican la agricultura tradicional o de subsistencia y no tienen además, un acceso adecuado a información de mercado. La iniciativa se concentra en desarrollar “prácticas agronómicas innovadoras” (incluye agricultura de conservación y de precisión) y en el uso de semilla de “alto rendimiento mejorada en forma convencional”. El objetivo que se presenta es fundamentalmente apoyar a los agricultores innovadores para obtener mejores rendimientos y sobre todo estabilidad en la productividad. Se argumenta que de esta manera el cambio climático no tendrá efectos absolutamente adversos en los rendimientos y en la calidad de las cosechas. La “población objetivo” es sobre todo la que está integrada por aquellos pequeños productores que no han “modernizado” su tecnología y que no han logrado ingresar en los circuitos de los “mercados funcionales”. Además de la capacitación agronómica para mejorar y dar mayor precisión a las prácticas agrícolas, MASAGRO propone a los productores la introducción de “semillas mejoradas de alto rendimiento”  para sustituir progresivamente las semillas “convencionales”. En términos cuantitativos y a escala nacional, MASAGRO se propone “aumentar entre 5 y 9 millones de toneladas a la producción de maíz de temporal en 10 años, pues la producción actual de maíz en condiciones de temporal es de alrededor de 13 millones de toneladas”.[5]

La inversión pública que el gobierno mexicano ha proyectado a 10 años es de 138 millones de dólares, cantidad destinada sobre todo al CIMMYT. La justificación del programa consiste en que se parte del supuesto de que:

Millones de agricultores mexicanos continúan usando prácticas de cultivo de baja productividad.[6] Muchos de ellos tienen interés en encontrar formas nuevas de trabajar el campo del que depende su subsistencia. Estos agricultores tienen la posibilidad real de contribuir al suministro nacional de grano y de ayudar a reducir la dependencia de grano importado en México. Con acceso a tecnologías modernas y con el apoyo de investigadores podrán enfrentar los retos que suponen la erosión del suelo, la escasez de agua, el uso inadecuado de fertilizantes y el cambio climático que, según algunos expertos, podría reducir más de 25% la producción agrícola total de México.[7]

MASAGRO es entonces un programa que desde la perspectiva descrita líneas arriba, contribuiría a fortalecer la seguridad alimentaria, aumentar el ingreso campesino y por tanto, a disminuir la migración del campo a la ciudad. A pesar de ser una iniciativa que es “liderada” a nivel internacional por México, especialmente por la SAGARPA, está dirigida a todos los países “en vías de desarrollo” que tengan el interés de mejorar sus semillas “no transgénicas” que sean más resistentes a plagas y sequías. Es por ello que uno de los componentes del proyecto es la “Estrategia Internacional para Aumentar el Rendimiento del Maíz”, mediante la cual:

Los participantes incrementarán la capacidad de los productores de semilla de maíz locales para generar y distribuir distintos tipos de semilla de variedades e híbridos de maíz de bajo costo entre agricultores de escasos recursos. La estrategia dará acceso a tecnologías de vanguardia a mejoradores de semilla para satisfacer las necesidades de los agricultores y de las cadenas de valor de maíz que todavía no están bien establecidas.[8]

Una vez que se hizo pública la entrada en vigor de dicho programa, diversas organizaciones campesinas reaccionaron de maneras diversas. Por ejemplo, para el Congreso Agrario Permanente (CAP), MASAGRO retoma una demanda del movimiento campesino planteada hace 15 años, la cual fue además incluida en el Acuerdo Nacional para el Campo. Dicha demanda consistía en destinar mayor inversión pública para aumentar la productividad de maíz y trigo en regiones de alta pobreza y marginalidad. Sin embargo, desde la perspectiva del CAP, debe existir un puntual seguimiento al tipo de semillas y agroquímicos que se entregan a los productores, pues suelen llegar a las regiones campesinas con varios meses de retraso a las tierras de temporal. Por otro lado, el Consejo Nacional de Organizaciones Rurales y Pesqueras (CONORP), ha manifestado que el presupuesto de MASAGRO es sumamente reducido, lo cual no garantiza su eficacia ni asegura que tenga impactos positivos de mediana o larga duración para los productores temporaleros.[9]

Es importante señalar que este programa ya opera en regiones como la Sierra Norte de Puebla: el 5 de julio de este año, el gobernador Rafael Moreno Valle anunció en la ciudad de Zacatlán, la puesta en marcha de MASAGRO como una estrategia para hacer frente a las fuertes sequías que se habían presentado en este año en la región. Para ello, el gobierno de estado firmó un convenio con la delegación estatal de la SAGARPA y con el CIMMYT, con lo que en palabras del gobernador, Puebla se convertía en el primer estado del país en sumarse a MASAGRO.

En la prensa local se registró que campesinos de la región afectados por la sequía  habían recibido 451 millones de pesos correspondientes al Programa de Apoyos Directos al Campo y otros 114 millones correspondientes al Subprograma de Apoyo a la Cadena Productiva de los productores de maíz y frijol. En la gira de promoción al MASAGRO que realizó en varios municipios serranos, el gobernador se manifestó a favor de llevar los avances de la ciencia y la tecnología al campo poblano, a través de “proyectos de vanguardia, de gran visión, para que sea un estado modelo nacional e internacional, buscando colocar a México como un caso de éxito para generar un mayor desarrollo”.[10] En distintos momentos de su gira por la región, el gobernador aseguró que era necesaria una nueva cultura del cultivo de productos en el campo poblano, con la finalidad de mejorar rendimientos, competitividad e ingresos. Debido a ello, se hacía necesaria la intervención de instituciones como el CIMMYT, capaces de llevar por el sendero del desarrollo a los pequeños productores, a través de técnicas agronómicas innovadoras.[11]

Colocándonos en el escenario regional al cual se refiere la primera fase de este proyecto de investigación, es necesario decir que al ser la producción de la Sierra Norte de Puebla fundamentalmente de tipo temporalera, existe una clara desventaja para los híbridos y seguramente para transgénicos, los cuales no pueden subsistir adecuadamente sin condiciones de riego. Al respecto, Damián Huato ha insistido en que los materiales nativos o criollos son el producto de un proceso de diez mil años de adaptación climática, por lo que “el tiempo los ha hecho resistentes a poca precipitación pluvial, temperaturas extremas y a otras condiciones a las cuales no están acostumbrados los genéticamente modificados por el hombre”. A partir de las investigaciones que ha realizado en Puebla, señala Damián Huato:

De lo que sí estamos seguros es de que habrá una pérdida de la biodiversidad del maíz por la contaminación con transgénicos; con miles de años de haber sido creado, seguramente esto significará que pierda sus características originales. Hacia eso nos dirigimos, es un hecho y está comprobado: el maíz es una planta que se poliniza libremente a través del viento o de los insectos, y sembrar una semilla transgénica, que además ya está autorizado, va a causar una contaminación genética.[12]

En la Sierra Norte de Puebla, uno de los cuestionamientos ecológicos del Comité de Biodiversidad de UNITONA a MASAGRO y a otro tipo reproyectos como el Plan Maestro de Maíces Mexicanos (PMMM) radica en que no existe certeza de que las semillas que ambos programas tratan de imponer, se adapten fácilmente a la variada y compleja multiplicidad de tipos de suelo y clima de la región Sierra Norte de Puebla. Las organizaciones de la sierra han venido desarrollando alternativas a la crisis agroproductiva regional desde hace varios años, además de algunas expresiones de resistencia. Sobre ello hablaré en el siguiente apartado.  

 

La etnoagroecología emergente y la construcción de alternativas frente a la crisis

Nuestros pueblos han ocupado estas tierras desde épocas remotas. Somos pueblos indígenas con una historia, una cultura, una lengua y un territorio. Aquí vivieron nuestros abuelos, y los abuelos de ellos, en esta tierra hemos vivido y a lo largo de los años la hemos cuidado y la queremos seguir cuidando.

UNITONA, octubre de 2011.

 

Mientras los programas como MASAGRO y el PMMM promueven tecnologías y semillas mejoradas para hacer frente a fenómenos como el cambio climático, desde los ámbitos local y regional, las organizaciones indígenas de la sierra norte han venido generando otro tipo de estrategias desde hace por lo menos dos décadas. A partir de su práctica, podríamos hablar de una “etnoagroecología emergente” que cuestiona de facto, la mirada dominante del desarrollo agrícola que se trata de imponer en la región para hacer frente a la crisis ambiental.

Un ejemplo de ello es la producción de compostas que se promueve desde las organizaciones indígenas agroecológicas, incorporando abonos propios de la “agricultura tradicional” con algunas innovaciones: sustratos orgánicos como estiércol de caballo, vaca, gallina y guajolote, así como cáscara de café, paja, hojarasca de maíz. Esto permite una mayor cantidad de nutrientes para la milpa. Los efectos se expresan sobre todo en el aumento progresivo de la productividad por hectárea. Los productores han experimentado que después de cinco cosechas, los abonos orgánicos aumentan la producción de manera sostenida, con mejores resultados respecto a la producción con abonos químicos.

Además de la UNITONA, otras organizaciones indígenas como Kixax Skunin, del municipio totonaco de Ixtepec, también han empezado a generar mecanismos y procesos de resistencia al modelo de la agricultura industrial y la ingeniería genética. Frente a la utilización de agroquímicos y la amenaza de los transgénicos, empezaron a generar procesos de formación y politización sobre la problemática del maíz. Mediante la innovación de programas de “etnoagroecología”, esta organización empezó a hacer frente al problema del monocultivo, la erosión y el avasallamiento de “nuestra Madre Tierra”:

Durante milenios, el uso de la fertilización orgánica forma parte de la cultura de los campesinos totonacos. Fue durante el siglo pasado, con la implementación verde en la década de los 40´s que los gobiernos del mundo adoptaron tecnologías de los llamados primer mundo o mejor dicho nos impusieron la basura tecnológica de ese primer mundo […] los estadounidenses principalmente y británicos desecharon de productos agroquímicos de dudosos resultados de la producción, pero gravemente dañinos al medio ambiente y los seres vivos. Nuestros países siguieron siendo el basurero de los agroquímicos. En esta zona concretamente, con la introducción [del] cultivo del café de la década de los 60´s, trajo consigo el paquete tecnológico que incluía fertilizantes químicos. El uso indiscriminado de estos agroquímicos ha perjudicado mucho al medio ambiente, como son los cambios bruscos del clima y tanto como los humanos, el salud, produciéndose enfermedades que no existían. Asimismo, ha hecho que se pierda la fertilidad de la tierra, y al comprarse los agroquímicos, se crea dependencia de la producción a agentes externos de la comunidad.[13]

Después de varias décadas de utilizar agroquímicos, el resultado es la salinización de los suelos, la descomposición de la flora bacteriana que nutre la tierra y que además ayuda a descomponer la materia orgánica excesiva. En talleres de intercambio de experiencias de Campesino a Campesino se ha identificado la contaminación a los suelos y al cuerpo de los productores. Esto se debe a que, como señala Jorge Gómez Sainos, estudiante de la licenciatura en desarrollo sustentable de la UIEP y miembro de la organización Kixax Skunin, el campesino:

[…] está en contacto con el abono y a veces no se tiene cuidados esperados tal y como lo recomiendan los especialistas, que se tienen que cubrir las manos y un poco de taparse la boca con algo, o con un material especial. Por lo mismo de que aquí existe poca información, entonces los campesinos lo toman como un abono común; quizá lo agarran con el puño y ahí lo van poniendo y quizás se lavan o no se lavan las manos a la hora del almuerzo y es como que le va causando una alteración digamos alimenticia y quizá de salud.

(Ixtepec, julio de 2011)

 

Al interior de la organización Kixax Skunin y a partir de los aportes de Jorge en calidad de estudioso de los agroecosistemas de la región, se ha venido generando una interesante reflexión colectiva sobre el proceso de deterioro ambiental del municipio de Ixtepec. De esta manera, se han identificado causas y efectos del proceso de consolidación del paquete tecnológico de la Revolución Verde en la producción agrícola y en la reproducción social del campesinado totonaco. Muchos campesinos jóvenes aprendieron sólo una forma de vincularse con el trabajo en la milpa, a partir de la utilización de agroquímicos. Esto se debe a que seguramente desde que ellos nacieron, el imaginario social en torno a los beneficios que aseguraban este tipo de insumos se había convertido ya en una verdad asumida por los productores. Es probable que una buena cantidad de campesinos ya no hubieran visto el trabajo de la milpa a partir de los abonos orgánicos tradicionales no composteados, que eran comunes en la sierra hasta los años sesenta. Señala Jorge, quien junto con su tío Gabriel Sainos, han alentado y animado este proceso de “toma de conciencia sobre el daño que se hace a la Madre Tierra”:

Bueno, por lo que yo escucho primero fue por las autoridades, bueno, lo que siempre había sucedido es que llega una autoridad quizás con la mira de mejorar las condiciones locales: infraestructura, la de producción, todo lo que tenga que ver con procesos de desarrollo y crecimiento de un pueblo como este municipio; y bueno, lo que no sé exactamente es quién estuvo y la fecha, porque desde que más o menos empecé a tener conciencia ya se ocupaba el abono. Y lo que he escuchado con algunos señores es que son las autoridades que introducieron [sic] esos, llegó una orden de algún proyecto estatal o quizá federal, en donde se decía de apoyo al campo y transferencia de tecnologías. Lo que más se comentaba, en los inicios de la revolución verde que le dicen. Y entonces cuando las autoridades empezaron a difundir eso, y obviamente llegó los químicos, se aplicaron y vieron la facilidad de su aplicación. La cantidad que se le aplica a una mata, mejora significativa a que se produzca así y por lo que yo escucho es que anteriormente los campos eran fértiles y sembrar maíz hasta en las laderas, hasta quizá en una zona montañosa quizá con piedras, no sé… pero se daba el maíz a pesar de que existían pendientes muy pronunciadas se daba el maíz.

(Ixtepec, julio de 2011)

 

Así como el CESIK, Skixax Kunin ha venido implementando también un proyecto de “etnoagricultura”, que en articulación con ciertos principios fundamentales de la agroecología, ha buscado alternativas para un mejor manejo de los suelos y de los recursos naturales. El trabajo de recuperación de la memoria histórica con los “tatitas” para identificar rupturas epistémicas en los procesos de transmisión del saber agrícola, en conjunción con el trabajo que desarrollan los jóvenes de la organización, como el propio Jorge Gómez, ha detonado una serie de dimensiones de la productividad como hace mucho tiempo no se veía en este municipio. A propios y extraños les sorprende la fulgurante diversidad y el progresivo, aunque lento por supuesto, incremento en la productividad del maíz que “se trabaja” con estrategias “etnoagroecológicas”. Este tipo de procesos tratan de llevar con cautela el tema de la productividad, pues se sabe que en un contexto agrobiodiverso y con una impresionante coexistencia de micro-ecosistemas, propios de la zona serrana, el incremento en la producción tiene límites ambientales. Además, desde la lógica de la agricultura campesina totonaca y nahua no se busca aumentar la productividad en detrimento de la diversidad, pues se prefiere un aprovechamiento múltiple y diferenciado de los servicios que ofrecen los ecosistemas a lo largo de un ciclo agrícola. Este es un pequeño fragmento de la propuesta de Kixax Skunin.

[…] aportar un poco o mucho y revertir los efectos negativos que afecta la ecología de nuestra comunidad. Queremos reforzar nuestra cultura original […] Para ello necesitamos regresar a nuestras tecnologías propias […] y así ayudar a la tierra para que nos siga alimentando y sosteniendo nuestros hogares. Por eso vamos a concientizar y sensibilizar a los socios de la necesidad de la agricultura orgánica, haciendo hincapié que los daños de los que hemos sido objeto por uso de agroquímicos. Vamos a realizar un diagnóstico sobre los tipos de suelos que existen en las comunidades que integran la organización y a buscar el manejo adecuado de abonos orgánicos, abonos verdes y a través de los recursos naturales.

Podemos afirmar además que a partir de la etnoagroecología emergente desarrollada por UNITONA y otras organizaciones de base se han desarrollado además estrategias para controlar el volumen de nutrientes en los procesos de transición de la agricultura convencional a la agricultura ecológica, partiendo del manejo integrado de ecosistemas. Los productores han constatado que el maíz se ha adaptado en las últimas tres décadas a ser reproducido en condiciones de precariedad ecológica. Cuando se transita de la agricultura convencional a la agroecología se han presentado fenómenos imprevistos. Uno de ellos es el crecimiento desmesurado de las matas, las espigas y las mazorcas, lo cual no significa necesariamente el aumento en la productividad del maíz. Aumenta el tamaño de las mazorcas pero ellas mismas son “vanas”, es decir, no tienen suficiente grano. Los productores temporaleros confirman de esta manera que el exceso de ciertos nutrientes en el suelo, acumulados por la utilización incesante de agroquímicos en las últimas décadas, y la escasez de otros nutrientes, puede tener efectos imprevistos en la productividad que no se traduce en el aumento en la producción de maíz. La productividad se manifiesta, en este contexto, en mayor follaje y fastuosidad de las matas de maíz pero no en el volumen masal agrícola. Las mazorcas que crecen en este contexto llegan a tener sólo de dos a tres hileras de granos, a pesar de que el olote es más grande que las mazorcas convencionales. Desde su surgimiento, el trabajo de UNITONA ha tenido una fuerte orientación hacia una agroecología indígena que vincule las “innovaciones” provenientes de los procesos de intercambio de Campesino a Campesino y la llamada agricultura tradicional. Francisco Pérez Vicente ha sido en distintos momentos desde que dejó el cargo de presidente general de UNITONA, integrante y presidente del Comité de Biodiversidad. Entre 2006 y 2008 ocupó precisamente la presidencia del comité y toda la militancia recuerda que su participación animó sustancialmente los trabajos colectivos para la conservación de los ecosistemas de la región:

Lo otro se hacíabamos [sic] talleres de conservaciones de suelo y agua, eso es lo que también habíamos enseñado a la gente en las comunidades y lo otro, haciabamos [sic] talleres de cómo se preparen para sembrar la hortaliza, cómo se preparen los huertos o camillones [sic]  para producir las verduras, nuestras propias alimentos para que tengamos nosotros buenos alimentos sanos, que no estén contaminados, todo eso es lo que haciabamos [sic] en los talleres en las comunidades donde hay las organizaciones. Y la cuarta parte, donde se haciabamos [sic] talleres sobre de cómo se preparen el abono orgánico, por ejemplo, que la abonera, la composta, cómo se preparan todo eso lo dimos los talleres a los demás hermanos, las organizaciones, los grupos en las comunidades. Y la quinta parte, cómo se hacen abonos foliares o insecticidas naturales para controles de plagas y enfermedades de los cultivos de las plantas. Todo eso lo haciábamos [sic] nosotros en los talleres en las comunidades a enseñar a la gente, tenían que hacer sus insecticidas naturales para que no sigan contaminando de sus cultivos, de su producción, para que tengan su producción así sano, para que así pueden alimentar sus hijos, su familia, para que no se enferman los demás hermanos. Eso es lo que haciábamos nosotros los talleres. Y la otra parte como sexto punto, cómo lo haciábamos algunos talleres como para selección de semillas del maíz como semillas mejoradas, digamos, o lo que son una semilla más mejor, más vigoroso, que tienen varias hileras de alguna mazorca, pues enseñábamos a la gente como para seleccionar esa semilla hacia en la parcela.

(Huehuetla, julio de 2011).

 

En la agricultura ecológica emergente, la utilización de compostas se orienta hacia una futura restauración paulatina del suelo a través de la restitución de materia orgánica. Es evidentemente observable a partir de un simple recorrido que en aquella parcela en la que se ha desarrollado la agricultura campesina ecológica durante al menos unos cinco años, existe un importante sustrato de humus de al menos unos diez o quince centímetros. Esta regeneración del suelo a través de la materia orgánica permite retener agua de lluvia y por tanto, la humedad suficiente para soportar la productividad de la parcela aún en condiciones de sequía prolongada. Claro está que la humedad acumulada no soporta una sequía absoluta pero sí posibilita la persistencia de los cultivos en condiciones adversas, como las que se presentan de manera más frecuente, producto del cambio climático. Las parcelas agroecológicas que han recuperado suelo y materia orgánica ya no requieren la misma intensidad de fuerza de trabajo para abonar los cultivos, además de que pueden prescindir cada vez más de los agroquímicos para aumentar la productividad. Debido a ello podemos postular que la agroecología emergente permite a los campesinos hacer frente a las políticas dominantes que consisten en la introducción de paquetes tecnológicos exógenos y en la inserción forzada de semillas ajenas a la agrobiodiversidad regional. Pero esta agroecología emergente ha ido acompañada en la sierra de una serie de ecotecnologías que buscan sustituir en primer lugar, la transferencia tecnológica impuesta asimétricamente por el extensionismo y sobre todo, la devastación ambiental. Una de las ecotecnias más importantes y más difundidas en la sierra a partir del trabajo de UNITONA son los tanques de ferrocemento. Continúa Francisco Pérez Vicente:

[…] Yo he participado desde cómo el 97, 98, 99 y como por el 2002 seguí participando y más adelante pues a veces como que ya no pude participar cuando tuve el cargo como presidente de la UNITONA. Bueno, ya de ahí yo empecé a mover toda la experiencia que yo he recibido, lo que he tenido, algunos talleres recibí en otros lugares. Yo empecé a aplicar dentro de las organizaciones lo que yo había recibido, algunos cursos de otros lugares. Hacíamos talleres y capacitación para las organizaciones, los grupos en las comunidades, por ejemplo que cómo es la elaboración la del tanque ferrocemento para la captación de agua lluvia.

(Huehuetla, julio de 2011).

 

Imagen 1. Francisco Pérez Vicente, Taller del Comité de Biodiversidad, UNITONA. Archivo UNITONA.
Imagen 1. Francisco Pérez Vicente, Taller del Comité de Biodiversidad, UNITONA. Archivo UNITONA.

Imagen 2. Produciendo hortalizas en los huertos orgánicos biodiversos, Comité de Biodiversidad. Archivo UNITONA.
Imagen 2. Produciendo hortalizas en los huertos orgánicos biodiversos, Comité de Biodiversidad. Archivo UNITONA.

Imagen 3. Elaboración de compostas, Comité de Biodiversidad, Archivo UNITONA.
Imagen 3. Elaboración de compostas, Comité de Biodiversidad, Archivo UNITONA.

Imagen 4. Organización de Mujeres Totonacas en Tepango, aprendiendo a elaborar composta. Comité de Biodiversidad, Archivo UNITONA.
Imagen 4. Organización de Mujeres Totonacas en Tepango, aprendiendo a elaborar composta. Comité de Biodiversidad, Archivo UNITONA.

Imagen 5. Capacitación en agricultura orgánica, Comité de Biodiversidad, Archivo UNITONA.
Imagen 5. Capacitación en agricultura orgánica, Comité de Biodiversidad, Archivo UNITONA.


Imagen 6. Capacitación para la elaboración de tanques de ferrocemento. Comité de Biodiversidad, Archivo UNITONA.
Imagen 6. Capacitación para la elaboración de tanques de ferrocemento. Comité de Biodiversidad, Archivo UNITONA.

Los tanques de ferrocemento son cisternas de diversas capacidades para almacenar agua. En las últimas décadas se han implementado en un gran número de comunidades rurales que no cuentan con agua entubada y que tienen la posibilidad de captar el agua de lluvia y almacenarla en estas cisternas. La principal característica de la técnica de ferrocemento es lo económico de su construcción y la maleabilidad de los materiales necesarios, lo que posibilita la forma redonda de los tanques, así como la posibilidad de autoconstrucción. En comunidades en las que no existe el servicio de agua potable, la UNITONA ha promovido la construcción de estos y otro tipo de sistemas de captación de agua de lluvia. De esta manera se evita entubar el agua y desviarla de sus cauces naturales.




Imagen 7. Multiplicando la experiencia en el municipio de Zacatlán,<br />Comité de Biodiversidad, UNITONA.
Imagen 7. Multiplicando la experiencia en el municipio de Zacatlán,
Comité de Biodiversidad, UNITONA.

El mejoramiento genético campesino ha sido una constante de los productores que buscan siempre hacer frente a la adversidad y el riesgo que implica la producción de temporal. De esta manera se busca aumentar la productividad por hectárea a partir de la multiplicación de aquellas prácticas que siendo más eficaces, no comprometen la reproducción ecológica.

[…] puro maíz nativo. Igual forma también nos hemos enseñado algunas personas anteriormente cuando teníamos una parcela aquí en la comunidad de Xonalpú, lo que es como para sembrar el maíz para que tengamos una buena producción, que tengamos una buena cosecha para que este… haya un buen rendimiento de cosecha, porque también tenemos que ver cuáles son las técnicas como para mejorar la siembra, el maíz o la cosecha. Todo eso tuvimos que enseñar la gente. Yo hice primero como una experimentación de sembrar 50 por 50 de distancia, igual de 80 a 90 de cada surco, entonces sembré cada granito de a dos, de a tres, de a dos, de a tres lo sembré y nos dio buen resultado.

(Francisco Pérez Vicente, Huehuetla, julio de 2011).

 

Producto del intercambio de experiencias en los encuentros de Campesino a Campesino, Francisco Pérez y los promotores agroecológicos de UNITONA han desplegado una amplia variedad de estrategias productivas que parten de lo aprendido en los encuentros y de la experimentación constante. De tal manera que las parcelas campesinas siguen funcionando como laboratorios de experimentación incesante de mejoramiento de la agrobiodiversidad y conservación.[14] Este mejoramiento implica la ampliación intencional de la biodiversidad territorial, el aumento en la productividad, como ya se mencionaba y en el mediano plazo, el mejoramiento genético de los cultivos. Francisco Pérez Vicente refiere que el proceso de experimentación desarrollado primero en su parcela, consistió en la ubicación de dos áreas de siembra con similares condiciones climáticas y de humedad, cada una de 40 metros de largo y 5 metros de ancho. En una de ellas sembró con un espaciamiento de cincuenta centímetros entre mata y mata de maíz. En la segunda área, la siembra fue de 4 o 5 granos de maíz, con una distancia de 80 a 90 centímetros entre surco y surco:

[…] entonces de estos cuando coseché puse aparte lo que sembré lo que costumbre tenemos, entonces cuando la coseché aparte la que sembré 50 por 50, entonces cuando desgranamos el maíz me dio de 50 por 50 hasta 115 kilos de maíz ya grano, y el costumbre que tenemos, la diferencia que tuvo fue de 75 kilos. Nos dio menos. Entonces fue la diferencia como 45 kilos… 45% la diferencia de rendimiento de la producción”.

(Francisco Pérez Vicente, Huehuetla, julio de 2011).

 

Francisco Pérez considera que esta diferencia se debe sobre todo a que mientras más granos de maíz se siembran en cada perforación, existe una mayor competencia por los nutrientes entre los granos sembrados, pero además, las raíces se multiplican tal vez innecesariamente. Donde sembró sólo dos granos espaciados a 50 centímetros, se obtuvo una cosecha de sólo dos mazorcas pero de mayor tamaño y de muchas más hileras de maíz. Donde sembró cuatro granos logró obtener hasta tres mazorcas pero de menor tamaño y de menos hileras. En kilogramos obtenidos hay una diferencia sustancial aunque en volumen visual pareciera ser que se obtiene un excedente. El excedente que se obtiene es de olote pero no de maíz. Señala Francisco Pérez: “Creo que las matas han desarrollado bien o han desarrollado mejor porque no tuvo muchas raíces de cada mata. Donde sembré de a cuatro granitos por mata, creo que las milpas salen muchas raíces y ya entre ellas se estorban y no lo alcanza lo que es… todo lo que es los nitrógenos, lo que tiene los suelos, los nutrientes, no lo alcanzó; creo que se quedaron como desnutridos las plantas por eso es que se dio poco las cosechas. Pues esa es la diferencia que tuvimos”.

Imagen 8. Documento de sistematización de la experiencia de Campesino a Campesino de UNITONA.
Imagen 8. Documento de sistematización de la experiencia de Campesino a Campesino de UNITONA.

El espacio en el que los promotores agroecológicos de UNITONA aprendieron esta forma de cultivo fue en el Centro de Capacitación Campesina del Grupo Campesino Vicente Guerrero. En las primeras experimentaciones parcelarias de la sierra los resultados no fueron del todo satisfactorios debido a una serie de sequías que se presentaron en diferentes ciclos agrícolas: “porque iban a crecer mis milpas bien sano, vigoroso los tallos de la milpa, el problema cuando se empezó a espigar, por la sequía nos afectó mucho y no nos dio nada; como fue sembrado un poco atrasado. Si no hubiera afectado la sequía, pues a lo mejor me iba a dar un poco mejor la cosecha”.

Cuando una técnica de cultivo rinde buenos resultados, los miembros del Comité de Biodiversidad comparten a los socios de las organizaciones locales que se articulan en UNITONA los procedimientos que han estado sujetos a mayor experimentación con relativos buenos resultados. Esto supone un proceso de sistematización  de la experiencia que se re-transmite en los espacios de toma de acuerdos como son los encuentros, foros y asambleas locales y regionales. Para ello se realizan visitas parcelarias en las comunidades que se convierten en sedes temporales de los encuentros regionales de Campesino a Campesino y se elige una parcela experimental que cumpla con ciertas características agroecológicas. La experimentación agroecológica suele seguir una secuencia: de la parcela propia a la experimentación que se promueve entre los socios de la organización local. Una vez que se ha probado la eficacia de la técnica en la comunidad, el municipio o en la jurisdicción parroquial, se suele presentar en la siguiente reunión general regional de UNITONA. Allí se crean los espacios para favorecer el intercambio de experiencias de Campesino a Campesino, en talleres o reuniones de trabajo. Es frecuente también que en los “tiempos libres” de la reunión, al momento de la comida o entre pasillos, los socios de la organización regional busquen los momentos para intercambiar experiencias campesinas. De esta manera se va generando un corpus de conocimiento colectivo que se lleva a la práctica incesantemente. Una vez que ha pasado por el momento práctico, encontrando dificultades e innovaciones, este conocimiento se vuelve a reflexionar colectivamente en la siguiente reunión local o regional y así sucesivamente. Estamos entonces frente a una poderosa organización epistemológica para la construcción de un saber campesino-indígena que se muestra abierto para abrevar de diferentes tradiciones epistémicas, siempre y cuando se adapten territorialmente a nuevas condiciones y no comprometan la sostenibilidad de los ecosistemas y agroecosistemas tradicionales:

[…] siempre hemos como informando a los socios, qué es lo que tenían que hacer, cómo tenían que mejorar su producción. Varias veces yo lo he planeado en la reunión, pues otros socios también lo están haciendo como una experimentación por ejemplo, cuando la siembra de jitomate. Unos compañeros nuestros como socios de la OIT que se llama Pedro Rodríguez García, que él fue el mes de mayo, han cosechado su jitomate de los grandes que lo que decíamos nosotros los arribeño. Según que dio buen resultado que tenía sembrado en sus corralitos, le había aplicado con el abono orgánico y también nos informó con los demás socios que es bueno el abono orgánico, que dio mucho resultado cuando la producción. Eso nos explicó también, y yo pues varias veces yo lo he explicado, por ejemplo que cuando la siembra de frijoles que cómo va rendir la producción cuando la siembra de frijoles aunque no sembramos así demasiado grande el terreno, pero como un cuartillo o un  cuarto de hectárea. Pero de todas maneras te da buena producción de frijoles. Cuando nosotros sembramos de a dos, de a tres, de a dos, de a tres esa distancia como 30 y  35 centímetros de distancia porque también tenemos que ver qué tanto crece el frijol, qué tanto se desarrolla el frijol de cada mata porque no se estorbe entre las matas. O sea que por medio de la parcela, porque también se necesita como una ventilación del aire, como una donde que tenga el espacio donde tenía que pos’ reflejar el sol para que no sea más tupiditos pos’ si los sembramos así más tupiditos entre las plantas también se echan a perder. Eso es lo que nos hemos explicado a los socios de  la OIT. Unos que se están llevando a cabo a hacer su experimentación.

 (Francisco Pérez Vicente, Huehuetla, julio de 2011).

 

Imagen 9. El Comité de Biodiversidad promoviendo la reactivación del trabajo común organizado o
Imagen 9. El Comité de Biodiversidad promoviendo la reactivación del trabajo común organizado o "mano vuelta". Archivo UNITONA.

Imagen 10. Comité de Biodioversidad elaborando abonos foliares. Archivo UNITONA.
Imagen 10. Comité de Biodioversidad elaborando abonos foliares. Archivo UNITONA.

Imagen 11. Articulando los huertos biodiversos con la milpa. Comité de Biodiversidad. Archivo UNITONA.
Imagen 11. Articulando los huertos biodiversos con la milpa. Comité de Biodiversidad. Archivo UNITONA.

Imagen 12. Elaborando una cama biointensiva, Comité de Biodiversidad. Archivo UNITONA.
Imagen 12. Elaborando una cama biointensiva, Comité de Biodiversidad. Archivo UNITONA.

El manejo de laderas es otra de las formas de conservación de la biodiversidad y la agrobiodiversidad que la UNITONA ha venido impulsando en la región. Esto se ha materializado en la administración adecuada de las pendientes a través del manejo de las curvas de nivel para la conservación de suelo y agua. La orografía de la sierra hace necesarias este tipo de técnicas agroecológicas que permiten combatir la erosión, la pérdida de suelos, la pérdida de fertilidad, de la agrobiodiversidad históricamente configurada y de la productividad agrícola.

Imagen 13. Siembra de hortalizas en cama biointensiva, Comité de Biodiversidad. Archivo UNITONA.
Imagen 13. Siembra de hortalizas en cama biointensiva, Comité de Biodiversidad. Archivo UNITONA.

Imagen 14. Aprendiendo a usar el Aparato
Imagen 14. Aprendiendo a usar el Aparato "A", Comité de Biodiversidad. Archivo UNITONA.

El manejo de laderas y pendientes permite retener la materia orgánica a través de zanjas artificiales y terrazas que se construyen en lugares estratégicos en el contexto de la orografía regional. Las zanjas permiten retener agua y mantener la humedad en la colindancia de las parcelas. Simultáneamente favorecen la consolidación de los suelos que se detienen cuando las lluvias arrastran el sedimento hacia las partes bajas del sistema de cuencas y microcuencas. Las terrazas se construyen a partir de la introducción del “Aparato A”, que es una tecnología campesina que se han apropiado de procesos de intercambio con organizaciones como Vicente Guerrero. A partir de la utilización de esta herramienta se puede establecer por dónde descienden las curvas de nivel. Todas estas estrategias de manejo campesino del ecosistema y del paisaje posibilitan la reproducción de los ciclos biológicos y por tanto, de los procesos productivos. Así describe Francisco Pérez Vicente los procesos que se implementan desde UNITONA para la recuperación de suelo y cuerpos de agua:

Lo que pasa es que por ejemplo aquí hay muchas laderas, hay pendientes en las parcelas. Bueno, cuando llueve, pues todo se arrastra las hojarascas al agua, o sea, las erosiones. Se erosionan  mucho porque no hay donde para detener el agua que empieza la erosión, por eso es importante de hacer las curvas a nivel para trazar con aparato y hacer hacia arriba una zanja. Es importante una zanja donde se guarde el agua, donde se conserve el agua para guardar la humedad para el suelo. Los que tenemos algunos cultivos hacia abajo, de estos la zanja pos’ también se ven que sí se desarrollan bien, se ponen más verdecitos las hojas porque tiene bastante humedad. Entonces eso es lo que nosotros decíamos, pos’ conservación del suelo y agua, porque también el abono lo o sea, que las hojarascas lo que hace se empiezan a juntar a dónde está la zanja y lo vuelves a sacar y ya se convierte en abono. O sea, todo eso y las curvas a niveles y se hacen para poner una como barreras vivas o barreras muertas pos’ todo eso donde se empiezan a acumular las materias orgánicas, qué se yo, las hojarascas, se empiezan a acomodar ahí y se convierten en abono, mismo los árboles solito nos abonan el suelo. A partir de ahí ya puedes sembrar qué se yo, café o algunas plantas: pimientas, naranjas o limón o una naranja, mango… bueno, x cosa lo que puedes cultivar en esa parcela para que también esos árboles lo que tú vas a sembrar, árboles frutales o árboles maderables. Todo pueden desarrollar más rápidamente porque todo eso aunque algunos árboles frutales o árboles maderables, para dar un buen mantenimiento hacia la parcela”

(Huehuetla, julio de 2011).

 

La búsqueda de mecanismos para asegurar la seguridad alimentaria de las familias campesinas ha sido otra de las estrategias de trabajo de UNITONA. Uno de los mecanismos más importantes ha sido el fortalecimiento de los sistemas locales de abasto alimentario a través de los huertos biodiversos. Suelen ser espacios de trabajo familiar asociados al espacio doméstico y en ocasiones a la parcela. A pesar de que su mantenimiento ha sido una práctica histórica en la reproducción social campesina, un conjunto de factores han contribuido a su debilitamiento. Esto último tiene que ver con un conjunto de políticas de desarrollo rural que han contribuido a promover la ruptura de la familia campesina con el huerto doméstico históricamente biodiverso. Una de las más recientes se expresa en las acciones que lleva a cabo el Programa Oportunidades. Una condición para que las familias campesinas e indígenas de la sierra reciban este apoyo consiste en la “limpieza” permanente del huerto doméstico, pues se parte del supuesto de que es allí donde se genera la fauna nociva que genera problemas de salud. Al erradicar la biodiversidad del huerto se hace desaparecer un sin fin de especies de flora y fauna que tradicionalmente han sido aprovechadas por las unidades domésticas para diversificar su dieta: insectos, hongos, quelites, etc. Muchas hortalizas que se sembraban en los huertos han desparecido o están en vías de extinguirse. Es por ello que parte del trabajo de UNITONA en este ámbito consiste en la defensa del huerto doméstico biodiverso y en su diversificación constante:

Pues igual manera, tenemos que ver también cuáles son los problemas que vivimos nosotros porque vemos mucho de que los recursos económicos no nos abastece, que no alcanza dinero para comprar todos los productos que vemos en el mercado porque no es necesario que nosotros como campesinos vayamos a comprar todo al mercado. Todo lo que vemos: las verduras, algunas frutas, qué se yo, unas verduras, calabaza, algunas acelgas o muchas verduras, cilantro, rábanos por ejemplo o zanahoria. Pos’ yo veo que nosotros tenemos la mano para producir, tenemos conocimiento para producir, tenemos experiencia para cosechar todo lo que vemos en el mercado. Lo que pasa es que algunas de las familias como que ve, -no, pues esa producción, o esas verduras no puedo producir porque eso no es de acá, lo traen de lejos- unas personas dicen así, pero lo que yo decía a algunos vecinos que creo que no es así porque la tierra donde vivimos nosotros, aunque no tenemos gran extensión de tierra, pero tenemos algunos huertecitos. Podemos sembrar algunas matas de frijolitos, unas cuantas matas de jitomate, unas cuantas matas de chile, unas cuantas matas de cilantro o unas cuantas matas qué se yo, de quelites, de queltoniles. Ahí va a haber de todo lo que para consumo de nosotros, o sea que no es necesario todo lo vamos a comprar a nosotros siendo como campesino. Eso es lo que yo decía a los demás  hermanos, pos’ anteriormente cuando trabajábamos nosotros creo que como 97, 98, aquí la comunidad de Lipuntahuaca lo han funcionado bien. Todas las mujeres que viven ya como madres de familia, en la escuela, pues ya participó de un proyecto que ya nos manejamos nosotros y también los que aceptaron  hacer su proyecto de tener su huerto familiar donde sembraron chile, jitomate, tomate verde, este… cilantro, rábano, acelga y otras verduras; esas personas pues les gustaron mucho, pero también nosotros nos dimos cuenta, les dimos uno como reconocimiento de su trabajo, les dimos creo que de a 15 pollos para esos animales de patio. Entonces fue como un regalo de su trabajo. A algunos grupos les dimos unos para vender y sigan teniendo como un fondito, así personalmente ya y que lo puedan seguir trabajando, eso es lo que le decíamos nosotros a la gente y es lo que hace la organización, la UNITONA.

(Huehuetla, julio de 2011).

 

Imagen 15. Usando el Aparato
Imagen 15. Usando el Aparato "A" para el manejo de laderas, Comité de Biodiversidad, Archivo UNITONA.

Sobre la defensa de la agrobiodiversidad nativa, principalmente el maíz, los ríos, manantiales y bosques, la UNITONA mantiene una posición vanguardista en la sierra. Además de haber incorporado la producción orgánica como política de manejo de los “recursos naturales”, es el referente más importante en al región, en el marco de las luchas ambientalistas que se desarrollan a nivel nacional. Las movilizaciones de la UNITONA en contra de la expansión del maíz transgénico en la milpa, si bien están articuladas al movimiento ecologista nacional e internacional, mantiene una discursividad propia del movimiento indígena.

 

El Centro de Estudios Superiores Indígenas Kgoyom (CESIK) y la etnoagricultura ecológica

El Centro de Estudios Indígenas Kgoyom (CESIK), ubicado en el municipio de Huehuetla es el proyecto educativo más antiguo de la OIT-UNITONA. No pretendo abordar ahora la historia y la dinámica de funcionamiento de este espacio educativo, sin embargo es importante señalar que representa una apuesta nodal en la estrategia de lucha de la OIT y de las organizaciones que integran a UNITONA. Representa un esfuerzo de ecuación autónoma, aunque con el mantenimiento de vínculos tácticos con la BUAP para lograr la certificación y acreditación de su plan de estudios. Es además un centro estratégico para la formación de cuadros políticos que una vez que egresan, ocupan posiciones directivas en su organización o estudian una licenciatura para después regresar a trabajar con sus comunidades.

Imagen 16. Movilización de la OIT en Huehuetla, Archivo UNITONA.
Imagen 16. Movilización de la OIT en Huehuetla, Archivo UNITONA.

Tampoco pretendo abordar por ahora el universo de actividades que realiza el CESIK, pues escapa a los objetivos de este proyecto. Es importante sin embargo, profundizar en el importante trabajo que realizan para la defensa y la conservación de los agroecosistemas indígenas y particularmente, del maíz nativo. En este terreno, una de las líneas de trabajo del CESIK se desarrolla en lo que ellos denominan como etnoagricultura. Además de ser una asignatura que quienes estudian en el CESIK tienen que acreditar como parte sustancial de su formación, corresponde a una propuesta educativa que no rompe con la lógica de la reproducción campesina. Es decir, no genera una escisión entre el mundo del trabajo campesino y la formación académica. Por el contrario, la mayor parte de las actividades de esta asignatura se realiza en las parcelas de los campesinos mayores, quienes comparten su saber en la práctica agrícola. Antonio Méndez García, actual “director”[15] del CESIK, totonaco originario del la comunidad de Francisco I. Madero, define así la concepción que desde la OIT-CESIK se ha elaborado en torno a la etnoagricultura:

Pues básicamente la idea de la etnoagricultura tiene que ver más con la cuestión de la visión de vida, de la visión de producción del mundo, de los pueblos indígenas, en este caso de los totonacos, de lo que somos los totonacos. Lo que hacemos es rescatar las formas tradicionales de producir. La cuestión ésta de la visión de cómo nos tenemos que relacionar con la naturaleza, esta cuestión de rescatar algunos productos o algunas siembras que se hacían antes, que ya no se hacen así, evitar por ejemplo la utilización de productos químicos, promover esta cuestión de la agricultura orgánica. Pero esta parte de la etnoagricultura tiene que ver precisamente con las formas ancestrales de producción y de manejo de la naturaleza en este caso.

(San Andrés Tepexoxuca, agosto de 2011).

 

Imagen 17. Fachada del CESIK, Huehuetla.
Imagen 17. Fachada del CESIK, Huehuetla.

Lejos de ser una visión puramente “tradicionalista”, estática o esencialista de la agricultura totonaca, desde el CESIK se promueve el “rescate” de la tradición articulada a la innovación agroecológica. Esto quiere decir que además de recuperar en la práctica y a través de la tradición oral los cultivos ancestrales, muchos de ellos casi desparecidos, las técnicas históricas de producción agrícola y en general los saberes locales para el manejo y aprovechamiento de los agroecosistemas, se trabaja en la incorporación de aquellos conocimientos y prácticas que sin ser propiamente originarios de la región o de una tradición “puramente” indígena, se adapta a las condiciones locales con relativos buenos resultados. Además de la “importación” de saberes exógenos, se trabaja arduamente en la producción de tecnologías locales a partir de la experimentación incesante desde una visión agroecológica-campesina. Ello implica por ejemplo, la utilización de un conjunto de abonos verdes y abonos orgánicos que se aplican no sólo en la producción de la milpa sino en los huertos familiares. Señala Antonio Méndez: “puedo resaltar de eso que se ha intentado hacer hortalizas a través de utilización de abonos orgánicos, hacer compostas, se intentó un momento promover esta cuestión de la lombricomposta, hemos sembrado milpa y cosas así, pero siempre lo hacemos desde esa visión”.

Imagen 18. Elementos de la cultura totonaca en un mural del CESIK, Huehuetla
Imagen 18. Elementos de la cultura totonaca en un mural del CESIK, Huehuetla

Además de la innovación con prácticas agroecológicas, la etnoagricultura que se desarrolla en el CESIK contempla la revaloración de prácticas rituales asociadas a la siembra y a la cosecha. Algunos de los rituales que se promueven desde el CESIK se han dejado de practicar, sobre todo entre los campesinos más jóvenes. Se trata sobre todo de rituales agrícolas propiciatorios de fertilidad y de rituales de agradecimiento por buenas cosechas: “Por ejemplo para sembrar es necesario, así lo hacían los abuelos, de hacer la oración, de pedir permiso a la tierra, de hacer la bendición desde nosotros de nuestra visión”. Los rituales implican no sólo los depósitos y ofrendas que se ofrecen a los cerros y al dueño del maíz y la milpa. Las mismas semillas son sujetos de un tratamiento ritual, pues se considera que una vez que se les bendice, se activa en ellas el principio vital que las hace fértiles:

Por ejemplo en Huehuetla se ha perdido mucho esto de la bendición de la semilla, son muy pocos los que lo practican y los que lo practicamos como que a veces somos mal vistos porque ya no se hace eso. Por ejemplo ahorita que hubo la sequía en cierto modo se siente la crisis de abastecimiento de maíz, precisamente porque la dependencia es mucho mayor de los productos que trae por ejemplo la Diconsa y de otros lados, que sembrar lo nuestro. Y eso es una cosa que hemos venido organizando con los muchachos.

(Antonio Méndez, San Andrés Tepexoxuca, agosto de 2011). 

 

Un elemento central de la “pedagogía totonaca y liberadora” que se pone en práctica en el CESIK es la ética de la relación entre la sociedad y la naturaleza. En un contexto de acelerada modernización, la educación que se ofrece en el CESIK se mantiene anclada a cierto tipo de tradicionalismo, debido a que se considera que la cultura propia es en sí misma un elemento de resistencia frente a la tendencia dominante del desarrollo y a los procesos que atentan con avasallar a “nuestra Madre Tierra”, el sustento de toda forma de vida humana y metahumana. Señala el profesor totonaco Antonio Méndez:

[…] lo que básicamente hacemos es recuperar el respeto de la naturaleza, el cuidado de la naturaleza, porque al final de cuentas es nuestra madre, es de donde nosotros vivimos, es de donde sacamos casi todo, de lo que vestimos, de lo que comemos. La intención es de rescatar las formas tradicionales de cultivo o de siembra, como esta cuestión de usar productos orgánicos evitando los productos químicos que mucho dañan, que no ayudan en nada, que lo único que hacen es seguir haciendo las tierras infértiles.

(San Andrés Tepexoxuca, agosto de 2011).

 

En un contexto en el que seguir sembrando las semillas nativas se convierte en una lucha anticapitalista y una afrenta directa contra el modelo de desarrollo dominante, el trabajo del CESIK en este terreno es sustancial para la batalla que actualmente están librando organizaciones locales de Huehuetla como la propia OIT y regionales como UNITONA. Esto se debe a que siendo un proyecto de educación alternativo, relativamente autónomo, el CESIK no es una escuela abstraída de las problemáticas locales y regionales. En la currícula se contempla el “análisis de la realidad” como parte fundamental de la formación académica y además se promueve constantemente la participación activa del sector docente y estudiantil en las acciones propias de ambas organizaciones. Es común encontrar a estudiantes del CESIK asumiendo compromisos organizativos a nivel local y regional. Es por ello que más que ser un bachillerato convencional, el CESIK podría definirse como una escuela-organización que forma parte a su vez de un proceso más amplio de lucha utópica y emancipatoria. En este contexto, una de las batallas más importantes que libra actualmente el CESIK, en correspondencia al proceso que sigue la UNITONA de acuerdo a su agenda regional, es la defensa de las semillas nativas desde el trabajo formativo:

Pues precisamente eso de la defensa de nuestra madre tierra va enfocado a eso, y sí tratamos, tratamos digo porque muchas de las veces los programas de gobierno bombean mucho a las comunidades, y muchas de las veces por esta cuestión de sentirse apoyado o de no se excluido de los programas, muchas de las veces los señores lo reciben, pero ahí en el CESIK les hemos tratado de informar y de inculcar también que eso es muy importante informarle a los jóvenes cuáles son las consecuencias que tiene el usar semilla mejoradas o los productos transgénicos y esas cosas. Entonces lo que nosotros hacemos va dirigido precisamente al rescate y a seguir produciendo las semillas nativas y sí lo trabajamos así. Cuando sembramos cosas siempre se le pide a los jóvenes que lo traigan de su casa y como ellos lo saben hacer. Por ejemplo si van a sembrar maíz, lo traen de su casa y siguen todo el proceso como en su parcela de ellos;  para sembrar no sé jitomate les decimos que traigan del jitomate que se da ahí en Huehuetla y si es chile igual y así sucesivamente. No hemos comprado semillas en supermercados o casas, así que al final de cuentas ahí siento que son alteradas biológicamente, supongo. Sí trabajamos semillas nativas y les explicamos a los chicos que esas son como lo que nos ha dado vida, los que tienen historia y eso es la herencia de nuestros abuelos, de nuestros antepasados.

(Antonio Méndez, San Andrés Tepexoxuca, agosto de 2011). 

 

El proyecto de vivienda indígena: otra alternativa frente a la crisis

Como ya mencionaba, el campo de acción de la CIUDEMAC se ha ido ampliando y actualmente una de sus líneas de acción, vinculada a la defensa de la biodiversidad,  está orientada hacia la “producción social de la vivienda indígena”. Esta línea de acción se desarrolla con el apoyo de la UNITONA en su conjunto y del Centro Operacional de Vivienda y Poblamiento A.C. (COPEVI), con quienes ha dedicado importantes esfuerzos a la promoción y edificación de “viviendas ecológicas” en distintos municipios que son parte de su radio de influencia. Estas viviendas se construyen a partir de materiales y diseños arquitectónicos locales, además de algunas innovaciones ecotecnológicas. A este proyecto se le ha puesto el nombre Masewal kin chiwa in kaliwa, que en lengua náhuatl de la sierra quiere decir: “Los indígenas construyendo sus casas”. Se parte de la necesidad de que las familias cuenten con una vivienda culturalmente adecuada y ambientalmente respetuosa con el entorno. Este proyecto inició en enero de 2009, con los primeros acercamientos entre COPEVI y CIUDEMAC. Después de un profundo análisis sobre las condiciones, posibilidades, alcances y caminos más viables para el proyecto, las contrapartes decidieron empezar con un proyecto piloto en doce comunidades de Tepetzintla, bajo los siguientes principios:

1) Diseño participativo de un prototipo de vivienda progresiva con características culturales propias de lugar; retomando la importancia de los espacios de dormitorios, cocina, espacio de guardado del maíz, baño o letrina, temazcal, etc; 2) Decisión colectiva para establecer criterios sobre las familias de la organización local que serían partícipes del proyecto; 3) Construcción de una obra comunitaria en un proceso de capacitación intensiva para maestros albañiles (uno o dos por comunidad) donde aportarían sus conocimientos prácticos y aprenderían a mejorar la técnica de construcción con piedra, adobe y techos de teja; 4) Utilización de los materiales disponibles en cada comunidad; donde era posible se construyó con tierra, en otros sitios con piedra y en unos más se dispuso del material que las familias tenían acumulado; 5) Comercio local a través de la compra de madera y teja para los techos, así como la fabricación de puertas y ventanas con carpinteros locales; 6) Designación de responsables comunitarios del proyecto, donde se insita a que líderes mujeres u hombres capacitados de las comunidades tengan la posibilidad de organizar al grupo de vivienda y así lograr mayores alcances y de mejor calidad; 7) Apoyo técnico semanal con un arquitecto por zona, para revisar el proceso constructivo, así como administrar los recursos de la obra con compras por volumen de los materiales industriales; 8) Seguimiento, de la organización local, a cada familia sobre el avance de la obra, comprendiendo la dinámica particular y encauzando el cumplimiento de compromisos adquiridos y 9) Concurrencia de recursos públicos (subsidios), ahorro de las familias y trabajo familiar para asumir un crédito social, es decir, no dejar endeudada a la gente participante ni otorgar una vivienda terminada sin proceso social.[16]

Según Ana Isabel González de COPEVI: “El proyecto de vivienda sirvió para fortalecer y ampliar la organización local y plantearse nuevos retos como el de consolidar los proyectos de reforestación, huertos de traspatio, estufas y baños ecológicos; además de darse cuenta de que se puede ir desarrollando ideas para fortalecer la economía local desde la organización comunitaria”.[17] Sobre este proyecto, la misma COPEVI escribe lo siguiente:

Desde hace tres años, Copevi colabora en el caminar de las organizaciones sociales con una estrategia orientada a generar Procesos Territoriales Integrados, buscando como resultado mejorar las condiciones de vida de las comunida­des donde las organizaciones actúan.  Uno de los territorios en el cual se ha impulsado esta estrategia es el de la Sierra Norte de Puebla donde se tiene un vínculo con la Unión Indígena Totonaca y Náhuatl Unitona como referente regional. En el año 2008 su directiva acordó con Copevi el acompañamiento del proceso de una de las organizaciones que la integran para fortalecerla en cuanto a su planeación, actuación en el territorio y en su misión permanente de recuperar su identidad indígena. Como tarea inmediata, Copevi apoyó un proceso de planeación estratégica con la asam­blea de la organización indígena náhuatl del Municipio de Tepetzintla recién constitui­da llamada Comunidades Indígenas Unidas en Defensa del Maíz y Nuestra Cultura (Ciudemac), donde se determinaron sus objetivos y líneas de acción. Así mismo, Copevi ha venido desarrollando un modelo operacional que permita el acceso a la vivienda a los sectores más pobres y excluidos, tomando en cuenta la política habitacional actual y las condiciones de pobreza que prevalecen en el país. Modelo que encontró en el municipio de Tepetzintla condiciones idóneas para su aplicación, logrando contar con resultados exitosos a dos años de haber comenzado el trabajo en la zona (…) permitido hacer realidad el Derecho a una Vivienda Adecuada para 132 familias integrantes de la Ciudemac que han participado en el Proyecto dentro de las doce comunidades del Municipio de Tepetzintla.[18]


Imagen 19. Viviendas ecológicas construidas con materiales de la región, Tepetzintla.<br />Archivo COPEVI-CIUDEMAC.
Imagen 19. Viviendas ecológicas construidas con materiales de la región, Tepetzintla.
Archivo COPEVI-CIUDEMAC.

Imagen 20. El proceso de construcción a partir de la recuperación de la
Imagen 20. El proceso de construcción a partir de la recuperación de la "mano vuelta", Tepetzintla. Archivo COPEVI-CIUDEMAC.

Las viviendas que construyen CIUDEMAC y COPEVI han empezado además a integrar distintas ecotecnias como las estufas ecológicas y los tanques de ferrocemento. Siguiendo con la metodología de Campesino a Campesino, la organización ha empezado a incorporar a jóvenes de las comunidades de su zona de influencia con el objeto de que se capaciten y posteriormente repliquen lo aprendido en otras comunidades. Además de la capacitación sobre autoconstrucción, se comparte con los socios de la organización la información necesaria para dar mantenimiento a las tecnologías alternativas: Señala Cemeí Díaz:

El taller de tanques de ferrocemento nos enseñó un señor de Tenantitla, ahí tienen muchos ferrocementos y aprovechan las lluvias y que según no se echa a perder en un año sino que tiene su tiempo el agua para que no se eche a perder. Le dan un mantenimiento especial, creo que con cloro y lo limpian para que no tenga gusanitos. Pero sí que se limpie cada 5 meses. Si está bien tapado pues no le pasa nada. De la lluvia no se puede tomar pero sí se puede lavar la ropa, los baños, las plantas, regar las plantas, lavar el piso de la casa. Vamos a ir a una comunidad y ahí nos van a enseñar a hacer las estufas Lorena y posteriormente las haremos en nuestras comunidades.

(Tepetzintla, julio de 2011).

 

El trabajo de CIUDEMAC se ha convertido en un componente sustancial de la lucha regional de UNITONA, por su capacidad para articular a diversos actores locales y para materializar diversas iniciativas  relacionadas con las necesidades de sus socios y del cuidado a la Madre Tierra. Estando circunscrita originalmente a la defensa del maíz, pocos años después de su fundación, esta organización ha logrado avanzar en la construcción de alternativas que fortalecen el trabajo regional de UNITONA. Además de CIUDEMAC, existen otras organizaciones, como la Organización Indígena Náhuatl (OIN) de Cuetzalan que han fortalecido el proceso de regionalización de las demandas indígenas vinculadas con la disputa por el desarrollo y la conservación de la agrobiodiversidad.

 

Reflexiones finales

Para Víctor Toledo, en el México rural se está configurando una “revolución silenciosa”, con un poderoso potencial político, técnico, cultural e ideológico, cuya concreción se refleja en lo que este autor llama, una “modernidad alternativa”. Estas luchas, principalmente emprendidas por organizaciones campesinas e indígenas se expresan en movimientos de inspiración ecológica. La base de las acciones colectivas que desde el mundo rural se construyen para enfrentar la crisis alimentaria y climática, tiene como telón  de fondo el histórico modo de relación de los pueblos indígenas y campesinos con su entorno. Pero además de este telón de fondo, las prácticas alternativas indígenas, como se ha visto en el presente ensayo, retomando la experiencia de organizaciones como la UNITONA, existe una impresionante capacidad para incorporar las novedosas prácticas emergentes provenientes de tradiciones culturales distintas a la mesoamericana. De tal suerte que estas experiencias constituyen sin duda un importante reservorio de alternativas a la crisis en ciernes. Aunque desde mi perspectiva, el impacto que pueden generar estas experiencias es significativo en el territorio en que se desarrollan, habría que señalar que los procesos de expansión de las relaciones capitalistas, expresadas en despojo y desposesión requieren de la combinación de una política de contención a partir de la construcción de alternativas, y de resistencia táctica frente a procesos devastadores y voraces como la minería a cielo abierto y las presas que amenazan con destruir la vida entera en regiones como la sierra. A la crisis productiva y ambiental se suman las otras expresiones de la resolución espacializada de las crisis capitalistas. Frente a ellas habrá que intensificar los procesos de resistencia.



[1] Filósofo por la UNAM, etnólogo por la ENAH, maestro y doctorante en Desarrollo Rural por la UAM-X. Profesor-Investigador de tiempo completo de la ENAH-INAH y articulista del Diario La Jornada, en temas relacionados con el mundo rural.

[2] Toledo, Víctor, “Latinoamérica: crisis de civilización y ecología política”, p. 2.

[3] Bartra, Armando, “Tiempos turbulentos”, p. 92.

[4] Ibid, p. 100.

[5] http://masagro.cimmyt.org/

[6] Cursivas mías.

[7] http://masagro.cimmyt.org/

[8] Ibid.

[9] Pérez, Matilde, “Genera posturas encontradas la presentación de Masagro”, en La Jornada,  7 de abril de 2011.

[10] Hernández Alcántara, Martín, “Entregan el gobierno estatal y la Sagarpa 600 mdp a campesinos afectados por sequías”, en La Jornada de Oriente, 6 de julio de 2011.

[11] ibid.

[12] Puga Martínez, Javier, “Monsanto ya trabaja para apoderarse de las semillas del maíz poblano: Damián Huato”, enLa Jornada de Oriente, 14 de abril de 2009

[13] Tomado del documento: Skixax kunin, “Proyecto agro-orgánico. Protección a nuestra Madre Tierra para que nos siga sosteniendo y alimentando”, Ixtepec, 2005, pp. 5.

[14] Este tipo de experimentación con la naturaleza que implica un modo de relación con ella, denominada por Eckart Boege (2008) como conservación de facto hace referencia a sistemas socioecológicos  y  a tradiciones de larga duración de manejo o  aproximación de la relación naturaleza-sociedad de los pueblos indígenas.

[15] Entrecomillo la palabra director debido a que Antonio Méndez considera que su cargo es una mera formalidad frente a las autoridades universitarias que avalan los estudios del CESIK. A nivel interno, existe un cuerpo colegiado de profesores que toman ciertas decisiones, mientras que las más importantes se toman en la asamblea general, en la cual participan estudiantes, profesores y padres y madres de familia.

[16] Documentos del proyecto Masewal kin chiwa in kaliwa, s/f.

[17] ibid.

[18] Ibid.

 

Bibliografía:

Bartra, Armando, “Tiempos Turbulentos”, en Argumentos, vol. 23, núm. 63, mayo agosto, 2010, pp. 91-119 Universidad Autónoma Metropolitana – Xochimilco.

Toledo, Víctor, “Latinoamérica: crisis de civilización y ecología política”, m/s.

____________, “El otro zapatismo: luchas indígenas de inspiración ecológica en México”, en La paz en Chiapas, ecología, luchas indígenas y modernidad alternativa. Ediciones Quinto Sol. México, 2000, pp. 13-36.

 

Cómo citar este artículo:

HERNÁNDEZ, MILTON Gabriel, (2014) “La crisis ambiental y sus repercusiones en la agricultura campesina: aproximaciones a la resistencia en la Sierra Norte de Puebla”, Pacarina del Sur [En línea], año 5, núm. 20, julio-septiembre, 2014. Dossier 12: Presente y futuro de las guardias comunitarias en América Latina. ISSN: 2007-2309.

Consultado el Jueves, 23 de Noviembre de 2017.

Disponible en Internet: www.pacarinadelsur.comindex.php?option=com_content&view=article&id=976&catid=48

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