Pacarina del Sur
Pacarina del Sur
Pacarina del Sur

Memoria del conversatorio Proyectos, Trayectos y Perspectivas en Educación Popular, 25 de abril de 2012, Departamento de Sociología Rural, Universidad Autónoma Chapingo.

POLIFONÍA Y MONTAJE EN LA ALBORADA DE YOLANDA COLOM

(Apuntes cinematográficos del Seminario por Mario Payeras[1])

Yolanda Colom [2] y Josué Sansón [3]

Recibido: 14-11-2014 Aprobado: 02-12-2014

 

Para Raisa Girón
Joven, mujer, maestra,
ciudadana guatemalteca,
hija anónima de pueblo,
en la forma en que se encuentre. 

I

CONVERSATORIO

La palabra conversatorio aún no habita la formalización taxonómica del real diccionario, mientras transita en el fértil derrotero de los americanismos, con un fuerte aliento suriano. Cuando el Cine Club Amílcar Cabral montó en Chapingo la exposición Warisata: la Gesta de la Escuela-Ayllu, gracias a las investigaciones del maestro Arturo Vilchis, encontramos entre las fotografías un volante peruano que rezaba: Conversatorio sobre cine. Entonces empezamos a usar la palabra, para abrir una posibilidad semántica al sano gregarismo que cotidianamente se dispersa en el presunto “rigor formal o metodológico” de seminarios, cátedras, foros y mesas redondas… donde los asistentes casi nunca hablamos. Se podrá aducir que en la palabra como signo convencional, figuración y contenido no están hilvanados por una motivación interna, sino por una convención. Es cierto. Pero la palabra está determinada históricamente. Si la determinación no es forzamiento, sino creación de sentido, con el conversatorio celebramos la expresión de la palabra en su más variada forma y la afirmación de convenciones que escapen a la vorágine de lo nuevo. El conversatorio, como la poética brechtiana, no quema las naves tras de sí, no destruye las cartas ni retira todas las palabras. Es trayecto, proyecto y perspectiva de lo nuevo como lo no plenamente advertido.

            Conversatorio. Palabra de fuerte aliento suriano, para que la educación popular no nos agarre norteados en la ilusoria efectividad de la pragmática.


Imagen 1. Yolanda Colom
www.miejercito.com

 

II

SOBRE EL AFICHE

Acá decimos cartel para el evento de educación popular en Chapingo, pero la construcción de la imagen es íntegra obra de los realizadores de afiches nicaragüenses. Gracias a la histórica hospitalidad de Yolanda Colom, egregia suriana, encontramos (en Guatemala) el libro nicaragüense (de afiches) La Revolución es un Libro y un Hombre Libre, que en su primera página advierte:

 

CARTEL

 

La revolución es un pupitre,

            es un estante en una escuelita

            toda llena de lápices y papeles.

 

La revolución es el vestido,

            es el estreno de los pobres en Domingo

            y el pantalón y la camisa limpia para cada día.

 

La revolución es la comida,

            es una mesa servida con su pichel de agua

            y el tenedor y el cuchillo

            sobre el mantel a cuadros,

            teniendo además otro cubierto listo

            por si acaso se aparece una visita.

 

La revolución es la tierra,

            son los arados surcando los maizales

            y una familia de azadones cultivando hortalizas.

 

La revolución es el trabajador

            (La revolución es el obrero con una flor)

 

La revolución es el hombre

            es el amigo que no piensa lo mismo

            y vota en contra y sigue siendo el mismo amigo.

 

La revolución es el indio.

 

La revolución es un libro y un hombre libre.

           

            El autor, Mario Cajina Vega (1929-1995) dice Cartel en su poemario Tribu. No dice afiche aunque su poema inaugure un libro de afiches. La palabra es la tierra donde se siembran las convenciones y el lugar donde acontecen sus aleccionadoras contiendas, aunque no abunden las imprentas, el papel y la separación de colores. El Cartel, pletórico de imágenes poéticas, demanda su correlato figurativo, icónico, para realizar su beligerancia política en la relativa “naturalidad” del dibujo, de ida y vuelta, como relata la memoria del General Nguyen Giap:

“Con los Man Blancos debíamos recurrir al dibujo para que pudieran captar nuestras ideas. Para hacer comprender que los franceses y los japoneses explotaban a nuestro pueblo, representábamos a un francés y a un japonés golpeando a vietnamitas o a un campesino aplastado bajo el peso de los impuestos y los trabajos no remunerados. Dibujábamos también a un Kinh, a un Man y un Tho caminando cogidos de la mano para subrayar la necesidad de la unión nacional contra el invasor”.

Nguyen Giap, Quoc Viet, La primera resistencia vietnamita, Grijalbo, México, 1970.

            Los maestros-combatientes vietnamitas “debían recurrir al dibujo” mientras se alfabetizaban en el Tho, antes de afirmar su convención de origen, de norte a sur. Se entrenaban en la captación mutua de las ideas, en la traducibilidad de elementos críticos entre lo convencional y lo figurativo, como arte de introyectar el mundo objetivo en evidente transformación. Por su parte, los afiches nicaragüenses acompañaron las labores del Ejército Popular de Alfabetización y sus cien mil brigadistas organizados en escuadras, pelotones, columnas y brigadas. Una operación de campaña, donde el país se convierte en una gran escuela. Si se agotaba el recurso de la imprenta, las paredes encontraban su turno para ser figuradas con frases tan aleccionadoras y aprendidas en la masividad de la campaña:

 

¡La revolución no es pendeja, jodido!

            Por ello, nuestro afiche para el conversatorio buscaba evocar la campaña, aunque no con la fortuna requerida. (Risas)

            Se intentó laborar sobre montaje e ilustración, sobre la comunión de dos representables en lo irrepresentable (el montaje mismo) y la metáfora realizada en el dibujo (más risas):

 

Imagen 2. Montar(se) en el Montaje



Imagen 3. El dibujo y su metáfora



Imagen 4. La provisoria resultante

            Los afiches nicaragüenses, no están supeditados a la signatura. Son expresiones de un Ministerio de Cultura, donde la tendencia a suplantar sujetos por objetos, se revierte con intensidad. Los signos, si bien sustituyen eventualmente al sujeto, son capaces de reconstituirlo cuando el país es una gran escuela y no un gran cuartel. El gesto de contar con los dedos con la colectividad en el pecho remite al martiano pensar es servir, recordándonos como debemos contar, una por una, las verdades recién conocidas, no importa si ya han sido descubiertas. El placer no lo quita nadie, menos los eternos adictos altruismo paternal. Por ello, los granos de maíz como palabras son la afortunada metáfora de la semilla y la simiente, enunciada por Lucio Cabañas y Amílcar Cabral en sus conversatorios sobre dialéctica para combatir la sustitución metonímica del discurso estático, donde el educador opera como mero promotor de la codificación propia del complejo ideológico-lingüístico que presenta a la escritura como necesidad inexorable del educando para socializar la oralidad a través del alfabeto. El conversatorio combate la reducción genérica del educando como el depositario histórico de la oralidad que sin escritura, quedaría convenientemente recluido en la autarquía de su código.

La gran tarea de hoy es aprender a montar en tiempos oscuros, en el enorme lienzo gris de los cuarteles. Aprender de los educadores que han sido educado la urbanidad y ruralidad de la lucha bravía, instancias analíticamente antagónicas en el orden de lo dado y dialécticamente convergentes en el horizonte de lo posible. Educadores-educados, fuentes vivas (como dice Miguel Barnet) del conversatorio celebrado en la primavera del 2012.

 

III

Montaje y collage: momentos de un gran recurso expresivo para la educación popular.

            “No nos limitábamos a hacer visibles las imágenes invisibles, a desvelar las imágenes ocultas, a convertir imágenes interpretadas en imágenes no interpretadas. No nos bastaba mostrar trozos de verdad aislados, unas imágenes verdad. Nos asignábamos una tarea mucho más vasta: como mostrar, organizar, combinar fragmentos-imágenes de verdad aislados para que no hubiera nada falso en ninguna parte, para que cada frase del montaje y todas las obras en su conjunto mostraran la verdad”.

Del diario de Dziga Vertov, 16 de abril de 1933

 

            (El collage)… “es un procedimiento al que he llegado naturalmente en el desarrollo de mi trabajo poético y en uso del cual he terminado antes otro libro: Las historias prohibidas de Pulgarcito. Hay un riesgo en el collage: la variedad de niveles de elaboración que supone. En el producto final podemos mostrar zonas cuya integración no es adecuada a la unidad mínima establecida por la mayoría del conjunto logrado, etcétera. Pero ese riesgo puede ser, al mismo tiempo, una sugerencia de salida, de solución, para un poema sobre el leninismo en América Latina. Desde el punto de vista meramente formal la inconclusión perenne del poema lo dejaría siempre abierto, susceptible de nuevas incorporaciones o de nuevos tratamientos al material ya incluido, de acuerdo a los dictados de la vida misma.”

 

Roque Dalton, Un libro rojo para Lenin, Editorial Nueva Nicaragua, 1986, p. 28.

(El original mecanografiado, fue un libro de texto para los revolucionarios salvadoreños)

 

IV

Cédula de Yolanda Colom en un manuscrito, montaje en su puño y letra, antes del conversatorio.

 

EXPERIENCIA

(A)

Fuera

de toda institucionalidad del Estado,

iniciativa privada

o financiada por terceros.

 

Salvo

365 días

con jóvenes

delincuentes

abandonados

prostituidos.

 

            Ligada al servicio voluntario

solidario,

no remunerado

económicamente

comprometido

con sectores sociales

oprimidos

explotados

desheredados

perseguidos.

Con luchadores sociales y revolucionarios.

 

25 años de servicio

            Enmarcada,

Perseguida,

en situaciones límites

de todo sentido

sin recursos didácticos

infraestructura

ni mobiliario.

Condiciones de vida muy precarias

Hambre

frío y calor extremos

viviendas precarias.

Condiciones perdurables

por años.

en poblaciones perseguidas

a muerte

extremadamente pobres

con gran diversidad

étnico-cultural

y clasista.

 

V

LA ALBORADA COMO LLUVIA

(En los puertos del poeta Juan Carlos Castrillón)

 

ESTUPOR DE LLUVIA

Lluvia capaz de todo salvo de lavar la sangre que escurre por los dedos de los asesinos de pueblos sorprendidos bajo los altos montes de la inocencia.

Aimé Césaire

 


El redoble caliginoso de una libélula

                                                        penetra el cortex de la materia

porque la cosidad 

                            es la digresión 

                                 en el ser de lo que existe

y la existencia

                     es un caballo

que estupora con su violento suspiro

                                                         el equilibrio de las estrellas

Todo está vivo

                     la pasividad se gasifica

El numen de las madres

                                       reverdece las esquinas

Miles de insectos 

                              escaman la opulencia 

lamen chupan trozan confrontan

                                                    en un rasca-rasca interminable

                                                                                              la cruel trascendencia

Las liendres construyen el supuesto orden social

Hongos matutinos volatilizan

                                             el ego lastimado

                                                                      de los usureros

El yo se escarcha

                          con la sal obscura

                                                       de los acontecimientos

La utopía está implícita en el genoma

El humano es el ser por excelencia

El nombre último de las cosas es inalcanzable

Mi sangre supura un meandro de absurdo conjuro

Lo que creía que era miedo en mí

                                                       mil veces descubro

                                                                                      que es amor

El discernimiento de si

                                  sobrevive y devasta

                                                                 la cultura de la muerte.

 

VI

ALBORADA

(De albor “luz del alba”)

1. f. Tiempo de amanecer o rayar el día.

2. f. Música al amanecer y al aire libre para festejar a alguien.

3. f. Composición poética o musical destinada a cantar la mañana.

4. f. Acción de guerra al amanecer.

5. f. Toque o música militar al romper el alba, para avisar la venida del día.

            Montamos en la alborada de Yolanda Colom, parte irremediable de otra parte. El montaje no busca atentar contra el todo, sino afirmar el placer del asedio como arte de desconocer lo conocido partiendo de lo que no es y puede ser. Desconocer nuestra alborada cotidiana, harto conocida, como principio normativo y recurrente de la jornada donde se respira la incertidumbre del pan con la impuesta fascinación por la muerte. La alborada no es la zozobra y puede ser festejo, música, poesía y acción. Puede recibirse en la posta donde el relevo deviene festejo o en la barricada donde el fuego que ilumina se transmuta en defensa propia. Puede recibirse en el presidio o en el escondite donde cambian constantemente los nombres propios. Puede celebrarse como la recurrencia vital de la lucha o el proemio de una derrota pasajera. La cuestión es que no hay una sola alborada. Y montar es la re-semantización de la forma testimonio como asedio que no busca la toma de la experiencia, sino el acto de su necesaria emulación.

 

Metamorfosis

“Así como los caracoles guardan el eco del mar, así mi corazón ha retenido sus memorias, sueños y muertos. En el libro Mujeres en la alborada consigno un fragmento de esas memorias, sueños y muertos; una fracción de la gesta revolucionaria armada en el inicio de su segundo ciclo; una ínfima partícula de lo acontecido en las montañas y selvas del noroeste. La mayor parte, la epopeya de la población civil de aquella región, que resistió a los embates del ejército con piedras, palos y machetes, está por escribirse. Con la elaboración de este libro cerré un ciclo de más de veinte años de militancia vertiginosa e ininterrumpida.”

Yolanda Colom, Mujeres en la alborada, Ediciones del Pensativo, Guatemala, p.9

 

 

Imagen 5

Una ínfima partícula, una fracción, un ciclo, la epopeya. La alborada puede ser vertiginosa e ininterrumpida en este orden, como un gran escalamiento de estratos temporales que comienzan con la partícula del trabajo gris y cotidiano que Yolanda Colom tanto evoca cuando se le pregunta por el histórico ¿Qué hacer? y ¿Por dónde empezar?

            “Las cosas grandes son conjuntos de cosas pequeñas”, decía Gramsci en el cautiverio. Las epopeyas son conjuntos de ínfimas partículas acontecidas entonces. Por ello no debemos presentar al montaje como el fragmento que pretende erigirse como el todo, sino motivar con el montaje la subjetividad en la historia que tanto demandaba Freire en los libros que Yolanda lee y leía con disciplina revolucionaria. Hay que motivar a escribir lo no escrito y despojar a lo ínfimo de su sentido peyorativo haciendo historia donde antes no la había: historificar (como nos incitó con suma paciencia el Taller de Arte e Ideología) en el enorme lienzo de la “inconclusión perenne” del gran poema épico (que Pablo de Rokha también nos legó) siempre abierto a los dictados de la lucha misma, en nuestras memorias, sueños y muertos. 

 

VII

“Los muertos de la materia, sea cual sea su condición, todos vuelven a la vida.”

Louis Blanqui, el encerrado.

 

VIII

YOLANDA COLOM EN EL CONVERSATORIO

            “De acuerdo a los dictados de la vida misma” se encuentra la histórica convergencia entre poética, política y pedagogía que demanda la profusión de recursos expresivos para encontrar el principio crítico que articula elementos críticos en situaciones críticas. La intervención de Yolanda Colom en el conversatorio, reafirma a la traducibilidad como ese principio crítico que traslada el sentido histórico de las formas de pensamiento entre las múltiples epopeyas de los condenados de la tierra, buscando sus relaciones mundiales de reciprocidad.

 

Yo no soy solamente aquí-ahora, encerrado en la coseidad. Yo soy para otra parte y para otra cosa. Reclamo que se tenga en cuenta mi actividad negadora en tanto que persigo otra cosa que la vida; en tanto que lucho por el nacimiento de un mundo humano, es decir, un mundo de reconocimientos recíprocos. Quien dude en reconocerme se opone a mí. En una lucha bravía acepto tocar las consecuencias del estremecimiento de la muerte, la disolución irreversible,

pero también la posibilidad de la imposibilidad.

Fanon, Frantz, Piel negra, máscaras blancas, Schapire, Buenos Aires, 1974, p.14.

 

            El material de los sueños de la educadora guatemalteca, tiene diversa procedencia en aquel mundo humano que Freire evocó desde Fanon, entre otras tantas voces. Proviene de la forma testimonial incentivada por la profesora Norma Stoltz y la editora asociada de Monthly Review, Bobbye Ortiz. Decimos incentivada, porque ante cierta concepción de la mediación autoral que acentúa, con o sin malicia, las distancias y no los nexos entre el que habla y el que escribe (pensemos en los testimonios de Rigoberta Menchú, Domitila Chúngara y Miguel Mármol) Yolanda Colom opta por el pleno ejercicio de los nexos, viviendo en tercera persona.

 

Vivir en tercera persona

Me-ti aconsejaba a sus discípulos anotar sus distintas ocupaciones como si fueran datos para una biografía, destinada a la clase por la que estaban dispuestos a luchar.

Bertolt Brecht, El libro de las mutaciones.

 

            Durante el conversatorio, Colom montó el apunte a mano como trazo provisional del aquí y ahora de la heterogeneidad de los que escuchan, con la imagen de una biografía personal. Partió de documentos mecanografiados como secretaria (se decía de la persona a quien se comunica algún secreto para que lo calle) de los pobres y su ejército en condiciones límite, donde la disponibilidad de una cinta para la máquina de escribir secretos, formación política en código plurilingüe, arte militar, tradición de lucha, calidad humana, logística y pedagogía del oprimido celebran en su unidad vitallas consecuencias del estremecimiento de la muerte. De esta argamasa palpitante, extrajo los temas generadores que resisten el paso del tiempo porque no están resueltos en plenitud combativa.

            Escribir y vivir en tercera persona entiende a la mediación entre dos instancias, como la génesis de una tercera que resuelve, genera, trenza, fusiona, integra y traduce la resolución de la mayor parte, de la epopeya no escrita.

 

IX

POETAS DE LA COMUNIDAD EN RESISTENCIA

            Me gustaría compartir para comenzar, algo que me ha sorprendido muchísimo. Se trata del surgimiento, ya más numeroso de jóvenes, hombres y mujeres poetas de las comunidades más marginadas de mi país, más oprimidas y más perseguidas. (…)  En mi país hay 22 grupos étnico culturales.

            Mi experiencia educativa, aunque ha sido urbana y rural, la mayor parte ha sido rural y ha sido con poblaciones indígenas de ahí. Esto explica la felicidad y el impacto que me ha causado que jóvenes que nacieron en este terror de Estado, unos siendo víctimas directas, otros viviendo en comunidades de población en resistencia dentro de montañas y selvas, algunas de ellas por más de quince años, sean poetas. Uno de estos poetas, cuyos poemas voy a leerles, se llama Sabino Esteban Francisco, quien nació, creció y se formó como profesor empírico en una comunidad en resistencia, de población civil no beligerante, de las muchas similares que fueron embestidas brutalmente por la Contrainsurgencia del Estado guatemalteco. A estos maestros se les llamaban “populares” en las Comunidades de Población en Resistencia (CPR). Allí Sabino Esteban se forjó, también, como poeta. Actualmente trabaja como profesor en su población de origen y allí sigue creando poesía. Es importante señalar que una de las conquistas de las CPR fue que sus maestros empíricos fueran aceptados dentro del sistema, digamos, legal y formal del profesorado guatemalteco. 

            El otro joven poeta que voy a citar se llama Daniel Caño, también indígena. Daniel sí fue a la escuela, llegó a la universidad y se formó en filosofía y pedagogía. Trabaja en el Campus Regional de Huehuetenango de la Universidad Rafael Landívar (Católica y Jesuita).

            Ambos poetas pertenecen a la étnia Q´anjob´al, de origen maya, una de las más marginadas, reprimidas y desconocidas a nivel nacional e internacional. Este grupo étnico ocupa el norte del departamento de Huehuetenango, fronterizo con el Estado mexicano de Chiapas. Además de compartir entre ellos su origen étnico y regional, producen una poesía profunda, impresionante y, creo yo, de valor internacional. Desde la firma de la paz ha habido esfuerzos por parte de algunas editoriales pequeñas por dar cabida a estas expresiones nuevas, enriquecedoras y cuestionadoras de nuestra realidad.

 

Otra vida

Después del bombardeo

resurgía la voz de las aves.

 

Como fuente dulce,

alegre, hecha canto de vida.

 

Desde la trinchera

germinaban nuestras risas.

 

Y salíamos

con retazos de carbón

y pedazos de tabla

a pintar otra vida

en el dorso de esa vida.

 

Aprendizaje I

Bajo la sombra de arboledas

aprendimos en la CPR

a leer y escribir

en la mira de un fusil.

 

Sumábamos claridades

restábamos oscuridades

en los claroscuros

de la página de realidad.

 

La pobreza nos enseñó

a usar tablitas

en vez de libreta

y en vez de lápiz

retazos de carbón.

 

Aprendizaje II

Y la maestra enseñándonos

la z de zancudo

y los zancudos

sembrándonos colmoyotes*.

 

Y el maestro enseñándonos

la h de hambre

y el hambre retorciendo

nuestras tripas vacías.

 

Nadie aprobó

la lecto-escritura

sin antes sustentar

la lecto – resistencia.

* Larvas invisibles, transportadas en las patas de los zancudos que se introducen en la piel, se nutren de nuestra carne y se convierten en gusanos peludos. Causan dolor, infecciones y si no se extirpan, tumores que provocan fuertes dolores e infecciones.

 Hasta aquí Sabino Esteban Francisco. Escuchemos ahora algo de Daniel Caño.

 

Seres inanimados

En la escuela el profesor repetía

que las rocas son seres inanimados

porque no crecen, no se reproducen

ni se mueren.

 

¿Cómo se llamará a las personas

que nacen, crecen, se casan

tienen hijos y se mueren

sin haber vivido la vida?

 

Sensibilidad perdida

El niño habla con su gato y su perro,

habla con las mariposas, las abejas,

las plantas y las flores,

habla con la luna y las estrellas.

 

Cuando llega a grande

Todo esto le parece ridículo.

 

Yo me pregunto:

¿Cómo, cuándo y dónde

habrá perdido esa sensibilidad?

 

Istoria

En la escuela de mi aldea

el maestro ladino

siempre me decía

con la regla en la mano

que historia

se escribe con “h”.

 

Ahora sé que se escribe

con sudor, lágrimas y sangre,

y que también requiere “h”

es decir: “Quiere huevos”.

 

X

Los ritmos de la poética del oprimido

            La educadora guatemalteca, concentra la experiencia propia en la poética del presente para liberar los límites de la pedagogía en su reducción genérica, articulando los fragmentos-verdad que se nutren de la lectura, los documentos programáticos, los trazos a mano y la marca oral de la escritura tan viva en la opción por la misiva que Freire enarboló como un recurso expresivo precioso a la pedagogía del oprimido. La marca oral de la poética implica la enunciación de la palabra, develando los ritmos entre convención e imagen poética, unidos en el tiempo:

 

            Uno nunca termina de aprender. Hay períodos de aprendizaje más acelerados, volátiles, caóticos. Otros más serenos, tranquilos. Unos pueden ser de aprendizaje concentrado e intenso; otros más tranquilos y ordenados. Los procesos de aprendizaje son múltiples como los caminos. Hay caminos que van derechos y son planos, casi nunca; otros caminos son enredados con muchas curvas, ascensos y descensos, obstáculos y puntos críticos. A veces uno va para atrás, para adelante, para los lados, para arriba o para abajo. Pero todo ello forma parte de un mismo proceso de acumulación de conocimientos y experiencia. Por otra parte los ritmos de aprendizaje son diferentes en cada persona al igual que las fuentes que nos nutren. Unos aprendemos más por observación, reflexión e interrogación; otros actuando, valorando resultados, hechos. Lo más frecuente es un poco de cada forma o diferentes formas en diferentes etapas de la vida. A cada quien nos corresponde encontrar las formas y los caminos que mejor enriquecen nuestro hacer, pensar y sentir.

 

XI

PENSAR EN VOZ ALTA

            La poética del oprimido, apela al ritmo para dar cuenta de aquello que Yolanda Colom llama liderazgos múltiples y su recíproca complementación. Basta recordar al conversatorio como un conjunto de relaciones armónicas donde participantes y sus experiencias se iluminan mutuamente para develar un derrotero común, no siempre advertido y que no supone jerarquías u orden de aparición. Así como la palabra es complementada por su correlato figurativo, el individuo encuentra su fisonomía en el estilo de trabajo colectivo. El encuentro de los estilos, demanda una poética que los enuncie, como en los cantos históricos del trabajo:

            Tendemos mucho a enconar el debate, a la confrontación de ideas como choque de individualidades, como competencia. En los medios democráticos, populares, revolucionarios que conozco y que, de una u otra manera, buscan el cambio para mejorar la calidad de vida de sus pueblos se suele confundir, fusionar, a la persona con su idea, con su estilo de trabajo, con el error que cometió o que creemos que cometió. Es decir, cuestionamos, incluso atacamos, a la persona misma como un todo con su idea, estilo o error. Seamos cuestionados o cuestionadores requerimos de esfuerzos constantes para separar uno y otro elemento. Es uno de los ejercicios más difíciles de aprender. Entender que cuando me señalan una deficiencia, un defecto, un error no me está descalificando como ser humano, como ciudadano, como luchador… o no debieran; y cuando uno es el que toma la iniciativa, cuidarse mucho y asegurarse de que sinceramente no pretende descalificar al otro. Otra cosa muy importante es comprender que la forma y el contenido son indisolubles, forman un todo. Y parte de la forma son las entonaciones de voz, los gestos y ademanes. Tenemos que atender con igual responsabilidad y cuidado todas esas dimensiones cuando hablamos, escribimos y hablamos. No basta con tener razón, no basta con demostrar los hechos. Cómo, cuándo y en qué circunstancias lo hagamos es igualmente importante. Yo tardé años en entender eso, añales. Era de “rompe y rasga” en un medio masculino y machista que así mismo nos trataba a las mujeres. Me creía con derecho y necesidad de ser así para sobrevivir y hacer valer mi dignidad.  Pero no funciona ni para eso ni para otros logros indispensables en cualquier colectividad y proceso de lucha. Alguien tiene que cambiar las reglas de las relaciones, mejor si son muchos. Y en todo caso lleva tiempo, contradicciones y altibajos. Es necesario aprender a respetar y respetarnos en nuestra dignidad, trayectoria, esfuerzo y circunstancias. De lo contrario nos aprisionamos en un círculo vicioso que sirve al sistema que pretendemos combatir y transformar.

            Otro aprendizaje es aprender a pensar en voz alta, colectivamente, con espíritu de cooperación, con confianza. En mi experiencia, las mejores ideas, soluciones y alternativas salen de ese tipo de esfuerzo. Bueno, algunos decimos: no venimos a debatir, venimos a pensar en voz alta porque todos compartimos las mismas inquietudes, los mismos ideales y las mismas búsquedas. Aunque estemos en diferentes etapas de experiencia, procedamos de diferentes contextos y hayamos llegado a ese punto por diferentes caminos, no nos reunimos como competidores ni adversarios. La experiencia enseña que esa manera, esa actitud para intervenir contribuye a que surjan las mejores ideas, las mejores soluciones las mejores formas de entrarle al trabajo, además de fortalecer el sentido de colectividad y de apoyo mutuo. Por eso debemos buscar el intercambio, el diálogo y desarrollar nuestro aprendizaje en saber escuchar. Los frutos serán mejores para todos.

 

XII

MÚLTIPLE, COMO TODA CONCLUSIÓN, CIERRE O CESURA

            Creo que una nueva pedagogía, un nuevo concepto y procesos de educación, o como se le quiera llamar: educación alternativa, educación fuera o dentro de las aulas; cambio del régimen educativo prevaleciente; colocarse fuera o dentro del actual régimen educativo; etc. Lo que requiere esencialmente es partir de la realidad concreta donde se actúa, de sinceros y profundos valores humanísticos (como espíritu de servicio, solidaridad, identificación con las mayorías desposeídas, oprimidas y explotadas o marginadas, etc.), de los conocimientos acumulados en el tema por los involucrados y lanzarse con determinación a implementar el proyecto que consideran mejor, y factible en sus circunstancias concretas y objetivos que persiguen. Y, naturalmente, siempre abiertos al intercambio, a la búsqueda de superación, a las observaciones críticas, sugerencias, cambios… Si nuestros puntos de partida, circunstancias y recursos humanos son múltiples, múltiples son nuestros caminos,  retos, contradicciones, posibilidades, procesos. Todos válidos, todos con pros y contras. Cada quien que pruebe los caminos y las modalidades pedagógicas. Pero que, independientemente que sean los más moderados o los más radicales, estén motivados y busquen fines nobles, a favor de una calidad de vida mejor para todos, dignidad, desarrollo humano, justicia. Nunca proceder por moda, dinero, imagen, ascenso personal, ambición. Y siempre recordar que la buena intención, el esfuerzo, los sacrificios no son suficientes. Todo requiere estudio, reflexión organización, planificación y evaluación periódica. Los resultados tienen la última palabra.

            En todo caso, el recurso humano es el central y junto a él su propia organización y la forja de sus propios y múltiples liderazgos complementarios. El liderazgo es múltiple, a diferente nivel y en diferentes aspectos. La forja de un liderazgo nunca termina y generalmente comienza de lo pequeño y local hacia lo más complejo y abarcante. Pero dirigentes se necesitan en todo el andamiaje organizativo. Además, hay personas que son buenas para construir e iniciar procesos, pero no necesariamente para completarlos o llevarlos a buen final y a la inversa. Hay personas buenas para dirigir en momentos de paz, pero no en circunstancias represivas y complicadas y a la inversa. Hay quienes son excelentes para organizar, movilizar y sintetizar las reivindicaciones de un sector concreto. Pero no lo son para resolver la infinidad de aspectos materiales, logísticos y de infraestructura de la misma organización. Para esto se necesita otro perfil de dirigente y activista. Los dirigentes son múltiples y complementarios a diferente escala. Ninguno mejor que otro, ninguno estático. Todos tienen que hacer trabajo gris, invisible, modesto, pequeño; teórico y práctico, agradable y desagradable, comprendido e incomprendido. Lo visible, espectacular o extraordinario es momentáneo, espaciado, ocasional, fugaz. Los saltos de calidad también. Y sólo son producto de lo anterior y el trabajo visible y diario de muchos. 

            Para finalizar, porque la gente se cansa de escuchar, a todos nos pasa cuando estamos sentados del otro lado de la tribuna, muchísimas gracias de nuevo a todos los que están presentes en esta actividad.

Agradecimiento a Marisol Pérez por la revisión estenográfica del conversatorio, su trabajo ha sido indispensable para elaborar el presente material.

 

XII

IGNACIO DEL VALLE TERMINA DE DIBUJAR UNA ROSA CON UN BOLÍGRAFO ROJO Y SE LA EXTIENDE A YOLANDA COLOM AL CIERRE DEL CONVERSATORIO.



Imagen 6



Notas:

[1] Mario Payeras nació en Chimaltenango en 1940. En 1959 realizó estudios de filosofía en la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM). En ese país entró en contacto con escritores guatemaltecos exiliados: Luis Cardoza y Aragón, Otto-Raúl González, Augusto Monterroso y Carlos Illescas. En 1963 continuó sus estudios en Bucarest, Hungría. Al siguiente año ingresó a la Universidad Karl Marx de Leipzig, Alemania, para estudiar filosofía clásica. Sus obras han sido traducidas al inglés, italiano, alemán y japonés, con varias reediciones, entre ellas destacan: Los días en la selva (1981) (Premio Casa de las Américas); El trueno en la ciudad (1987); El mundo como flor y como invento (1987); Latitud de la flor y el granizo (1988) y Los fusiles de octubre (1991). Además de poeta y ensayista, Mario Payeras se destacó como dirigente revolucionario, fue de los fundadores del Ejército Guerrillero de los Pobres (EGP) y de Octubre Revolucionario (OR).

[2] Yolanda Colom nació en Guatemala en 1952. Maestra y ex-militante de la guerrilla guatemalteca, dedicada a la lucha social. Vivió en la clandestinidad por más de 20 años y en el exilio por mucho tiempo. Volvió al país en 1997, a partir de esta fecha se integró de nuevo a la sociedad guatemalteca, recomenzando su vida y retomando su verdadero nombre, después de más de dos décadas de no utilizarlo. Sus obras: Criterios y metodología de la alfabetización (1974), Insurgencia y contrainsurgencia en Guatemala (1984), A la memoria de los revolucionarios caídos (1996) y Mujeres en la alborada (1998), entre otras.

[3] Seminario Mario Payeras.

 

Cómo citar este artículo:

COLOM, Yolanda; SANSÓN, Josué, (2015) “POLIFONÍA Y MONTAJE EN LA ALBORADA DE YOLANDA COLOM”, Pacarina del Sur [En línea], año 6, núm. 22, enero-marzo, 2015. Dossier 14: El cine comprometido de Nuestra América. ISSN: 2007-2309.

Consultado el Lunes, 29 de Mayo de 2017.

Disponible en Internet: www.pacarinadelsur.comindex.php?option=com_content&view=article&id=1074&catid=50

Si deseas colaborar con nosotros, lee las indicaciones para publicar