Pacarina del Sur
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Memoria e identidad en el Partido de los Pobres-Brigada Campesina de Ajusticiamiento PDLP-BCA, Guerrero, México. 1967-1974

Memory and Identity in the Party of the Poor-Peasants Brigade for Executions PDLP-BCA, Guerrero, Mexico. 1967-1974

Memória e Identidade no Partido dos Pobres-brigada para Execuções PDLP-BCA, Guerrero, México. 1967-1974

Yair Vázquez

Recibido: 01-06-2016 Aprobado: 25-06-2016

Resumen

Resumen: En este trabajo me centraré en uno de los grupos más representativos de la guerrilla rural mexicana de la segunda mitad del siglo XX, el PDLP-BCA organizado por el profesor normalista Lucio Cabañas Barrientos y conformado -principalmente- por campesinos de la sierra de Atoyac de Álvarez Guerrero y cuya actividad político-militar fue entre los años 1967-1974. Presentaré y analizaré como los militantes del grupo armado y Lucio Cabañas Barrientos, desde su trabajo social y político de orientación -dialogo y escucha-  en las asambleas de los barrios de la sierra, fueron construyendo por medio de su memoria -sus recuerdos- un “nosotros”, una reafirmación de su identidad -como campesinos, pobres, sencillos, humildes- que sirvió como elemento cohesionador y movilizador en la lucha social, política y armada que libraban en la sierra contra un “otro” -los ricos, adinerados, burgueses, poderosos, represores- caciques, ejército federal y gobierno mexicano.

Palabras clave: memoria, identidad, alteridad, guerrilla, partido, pobres.

 

Señores soy campesino de la sierra de Guerrero, me  quitaron mis derechos y me hicieron guerrillero.[1]

A la memoria e identidad de los desaparecidos del pasado y del presente. A la memoria e identidad de los 43 normalistas de Ayotzinapa Guerrero. Vivos se los llevaron, vivos los queremos. 

 

La segunda mitad del siglo XX fueron años de radicalización política e ideológica de los activistas políticos de izquierda en México y en toda América Latina, todo ello enmarcado en un contexto de Guerra Fría (1945-1989), Revolución Cubana (1959) y dictaduras militares en el Cono Sur y Centro América.[2] El surgimiento de la guerrilla en México, debemos entenderla como la culminación de ciclos de protesta y amplia movilización social que fueron paulatinamente radicalizando sus posiciones impulsadas por la represión y la violencia estatal.[3] La guerrilla mexicana de los años sesenta y setenta del siglo XX se manifestó en dos escenarios distintos, en el campo y en la ciudad. La primera denominada guerrilla rural en los estados de Chihuahua con el Grupo Popular Guerrillero (GPG) y en Guerrero con la Asociación Cívica Nacional Revolucionaria (ACNR) y el Partido de los Pobres-Brigada Campesina de Ajusticiamiento (PDLP-BCA);[4] y la segunda, conocida como guerrilla urbana, que se manifestó en diversos estados de la república y cuyos exponentes más emblemáticos fueron el Movimiento de Acción Revolucionaria (MAR), las Fuerzas Revolucionarias  Armadas del Pueblo (FRAP) y la Liga Comunista 23 de Septiembre (LC23S).[5]

En este trabajo me centraré en uno de los grupos más representativos de la guerrilla rural mexicana de la segunda mitad del siglo XX, el PDLP-BCA organizado por el profesor normalista Lucio Cabañas Barrientos y conformado -principalmente- por campesinos de la sierra de Atoyac de Álvarez Guerrero y cuya actividad político-militar fue entre los años 1967-1974. Sobre el PDLP-BCA se ha escrito desde distintas perspectivas historiográficas y desde diversos enfoques teórico-metodológicos.[6] A pesar de lo anterior, hay una escasa producción de trabajos desde la perspectiva de la memoria social, la cultura, la identidad, la experiencia, las subjetividades y las representaciones sociales en torno a sus militantes y la base social o base de apoyo que conformó al grupo armado rural.[7] En un ánimo de contribuir a llenar este vacío historiográfico, en este artículo me centraré en presentar y analizar, como los militantes del grupo armado y Lucio Cabañas Barrientos, desde su trabajo social y político de orientación, sensibilización y concientización -dialogo y escucha-  en las asambleas de los barrios de la sierra, fueron construyendo por medio de su memoria -sus recuerdos- un “nosotros”, una reafirmación de su identidad -como campesinos, pobres, sencillos, humildes- que sirvió como elemento cohesionador y movilizador en la lucha social, política y armada que libraban en la sierra contra un “otro” -los ricos, adinerados, burgueses, poderosos, represores- caciques, ejército federal y gobierno mexicano.


Imagen 1. www.goodreads.com

En primer lugar, argumentaré que los militantes del PDLP-BCA tuvieron una voluntad de guardar en soportes materiales -duraderos- sus recuerdos, su memoria -escritos, diarios de campaña, discursos orales, audios, imágenes, canciones y corridos, etc.- con una doble intención, por un lado, un propósito práctico -inmediato- que era el de difundir y politizar a los habitantes de los barrios de la sierra; y por otro, una voluntad de guardar -hacer perdurar- sus recuerdos, de que no se perdieran sus experiencias, vivencias, anécdotas, conocimientos, de que no cayeran en el olvido, una “voluntad de memoria” para que no se desvanecieran -con el tiempo- sus narraciones orales en las asambleas, para que no se olvidaran; con lo que me atrevo a decir, éstos soportes -“artefactos de memoria”, “dispositivos de memoria”, “lugares de memoria”- contienen la memoria del grupo armado rural guerrerense. En segundo lugar, presentaré y analizaré algunos fragmentos de discursos -orales-transcritos- en distintas asambleas de los barrios de la sierra, en las que Lucio Cabañas Barrientos, apela a sus recuerdos, a su memoria, para reafirmar una identidad colectiva, esto es, un “nosotros”, frente a un “otros” y en las que ubico distintos niveles de construcción identitaria que pasan por lo intra-grupal y extra-grupal y que jugaron distintas funciones sociales como: identificadora-reafirmadora, unificadora-cohesionadora, estructuradora-organizadora, y sobre todo, movilizadora para la lucha social, política y armada que se libraba en la sierra.

 

La memoria del PDLP-BCA

Somos campesinos, y ¿Qué vamos a hacer? Necesitamos buscar el camino que nos han trazado todos aquellos hombres que antes de nosotros vinieron a darnos libertad ¿Cómo le hicieron ellos para sacudirse  el dominio de una clase explotadora? Hay que hacer la revolución.[8] 

 

El PDLP-BCA se mantuvo en actividad de construcción de base social de apoyo -recorrido por los barrios de la sierra, construcción de redes de solidaridad, contactos claves en las comunidades- y en confrontación armada -de grupo de autodefensa a columna guerrillera- contra caciques, guardias blancas, paramilitares y ejército federal, durante siete años (1967-1974). En este lapso temporal, el grupo armado rural emitió comunicados guerrilleros de diverso tipo:  responsabilizándose de sus acciones (expropiaciones, retenciones políticas, ajusticiamientos, ataques armados), informando sobre enfrentamientos con el enemigo (emboscadas, escaramuzas), emitiendo partes de guerra (número de bajas, heridos, incautaciones de armas, municiones y pertrechos, etc.) denuncias a la opinión pública (por represión a los campesinos, retenes militares, allanamiento de morada, detenciones ilegales, torturas, desapariciones forzadas, bombardeos, masacres, etc.), aclaraciones y posicionamientos políticos (negando informaciones falsas o discutiendo y deslindando posiciones políticas e ideológicas con otros grupos armados), así como la difusión de su programa y pensamiento político (de los que emitieron dos idearios).[9]

Hoy se sabe -por documentos y testimonios publicados a posteriori- que el grupo armado rural guerrerense contaba con un archivo que llevaba en sus recorridos por los distintos campamentos por los barrios de la sierra, archivo en el que guardaban diversos tipos de documentos entre comunicados, cartas, recortes de prensa, fotografías, algunos libros y las experiencias escritas -memorias- y/o diarios de campaña del propio Lucio Cabañas y/o de algunos otros militantes del grupo armado.[10]

Se sabe también -por documentos de archivo y testimonios a posteriori- que Lucio Cabañas y los militantes de la dirección político-militar del grupo armado, cargaban -si las condiciones así se los permitían- una máquina de escribir -Olivetti- para la escritura de documentos; una cámara fotográfica -instantánea marca Polaroid- para capturar momentos significativos o emblemáticos de sus actividades en la sierra;[11] y una grabadora -de cinta magnetofónica- para capturar sus discursos, orientaciones y pláticas con los campesinos en las distintas asambleas de los barrios de la sierra,[12] así como como también para grabar entrevistas -Lucio Cabañas con Rubén Figueroa,[13] canciones y corridos revolucionarios[14] y algunas acciones armadas (de la que se tiene evidencia de una emboscada al ejército federal).[15]

De lo anterior (archivo, cámara fotográfica, grabadora y audios) no se tenía noticia pública, fue a un año de la caída en combate de Lucio Cabañas y de la dispersión del grupo armado (1975) que va a aparecer en el espacio público mexicano, el libro del periodista Luis Suarez, libro periodístico con pretensiones de análisis político, en el que  más allá de las interpretaciones críticas  y controversiales sobre Cabañas -limitación teórica, visión de comarca, caudillista, populista, inmediatista, sin carácter e indeciso- y los militantes del PDLP -rudimentarios, atrasados y pequeño burgueses-; y más allá de las intenciones políticas que entrañaba -en el contexto de la Reforma Política (1977) y la Ley de Amnistía (1978) en el que clase política, intelectuales y periodistas intentan colocar en el espacio público la idea de que la única vía legitima, viable y posible para el presente era la lucha electoral y que la vía armada era cosa del pasado- el libro tiene el valor (documental) de haber incluido las transcripciones de algunos de los escritos y manuscritos de los diarios de los guerrilleros, así como las transcripciones de las cintas grabadas por parte de Lucio Cabañas, sus compañeros de lucha y los campesinos de la sierra de Guerrero, con lo que tenemos la voz directa de los protagonistas de la guerrilla rural.[16]

Sostengo que los dirigentes y militantes del PDLP grabaron sus discursos, explicaciones, orientaciones y pláticas en las asambleas, con un doble propósito, uno práctico e inmediato (difusión y propaganda) y otro a más largo plazo (voluntad de guardar-perdurar).

El propósito práctico  e inmediato, era el de difundir a los campesinos desde su propia voz: los orígenes, razones y motivos de su lucha, sus recuerdos en torno a sus propias historias de vida, sus experiencias y vivencias en la sierra, sus objetivos y orientaciones políticas, ideológicas y militares; todo ello con la intención de ganarse su confianza, sensibilizarlos, concientizarlos, atraerlos a su lucha como base social de apoyo, en síntesis, educarlos y politizarlos para la guerra de guerrillas que se libraba en la sierra de Guerrero. 

El siguiente fragmento del testimonio de un militante del PDLP, señala una de las funciones -prácticas e inmediatas- que tenía la difusión de los audios a los campesinos en las asambleas:

Salió una comisión a La siembra a ver a los compañeros y minutos después vino mucha gente donde nos encontrábamos, trajeron tortillas, comida caliente, panocha [piloncillo], azúcar, sal, cigarros, dos paquetes de cerillos y pan; comimos hasta llenarnos, se hizo una plática con la gente [asamblea], oyeron la grabación de la emboscada y no querían creer que nosotros habíamos participado, nos veían demasiado chamacos; al convencerse, se llenaron de ánimo. (Campos, 1987: 133).

Como vemos, en esta función práctica e inmediata que tenían los audios, los guerrilleros del PDLP, invitaban a los campesinos a escucharlos en las asambleas, para  demostrarles que a pesar de su inferioridad -hombres, armas, preparación- con sus acciones armadas -emboscadas- eran capaces de derrotar a un enemigo más poderoso como el ejército federal, con lo que lograban ganarse su confianza, que creyeran en sus métodos y formas de lucha y sobre todo infundirles moral, valor, ánimo y esperanza de triunfo.   

Así mismo, sostengo que otro de los propósitos de grabar sus discursos, recuerdos, explicaciones, orientaciones y pláticas en las asambleas, fue animada por una “voluntad de guardar” -hacer perdurar- sus recuerdos, de que no se perdieran sus experiencias, vivencias, anécdotas, conocimientos, de que no cayeran en el olvido, una “voluntad de memoria”, para que no se desvanecieran -con el tiempo- sus narraciones orales en las asambleas, para que no se olvidaran, con lo que me atrevo a decir, éstos soportes materiales -“artefactos de memoria”, “dispositivos de memoria”, “lugares de memoria”- son con toda intención de dejar un registro (auditivo) y contienen la memoria del grupo armado rural guerrerense. Elizabeth Jelin, sostiene al respecto que:

La memoria, entonces, se produce en tanto hay sujetos que comparten una cultura, en tanto hay agentes sociales que intentan ’materializar’ estos sentidos del pasado en diversos productos culturales que son concebidos como, o que se convierten en, vehículos de la memoria, tales como publicaciones, museos, monumentos, películas, [audios], archivos, o libros de historia. También se manifiesta en actuaciones y expresiones que, antes que re-presentar el pasado, lo incorporan performativamente. (Jelin, 2012: 70).  

 

Es así, que sostengo que la memoria directa del PDLP-BCA la contienen todos aquellos “productos culturales” (huellas, registros, objetos, artefactos, lugares, soportes materiales y simbólicos) emitidos, legados por el propio grupo armado. Por lo que sus documentos: comunicados, volantes, informes, partes de guerra, denuncias, programa y pensamiento político (idearios), cartas, libros, sus testimonios orales y/o escritos; su material fotográfico: imágenes, fotografías, “negativos”; así como su material auditivo: casets, cintas, grabaciones con sus orientaciones, discursos, pláticas, entrevistas y canciones y corridos revolucionarios; todo lo anterior conforma la memoria del PDLP-BCA.[17]

Voluntad de memoria por parte de los militantes y dirigentes del PDLP-BCA que queda evidenciada con la posesión de su máquina de escribir, cámara fotográfica, grabadora de audio y sobre todo la posesión y cuidado que tenían con su archivo que administraban y cargaban por la sierra de Guerrero en el momento mismo en que se sucedían las acciones armadas de 1967 a 1974. 


Imagen 2. www.elzenzontle.org

Los que encontramos en las transcripciones de estos audios, son conversaciones, noticias, informes, peticiones y “orientaciones políticas” que el grupo armado expresó -oralmente- a la población de los distintos barrios de la sierra. De todo ello se desprenden infinidad de temáticas que van desde: el recuento histórico de la organización -desde la voz de sus protagonistas y testigos-, su concepción del sujeto revolucionario -que para ellos era el campesino-, su concepción política e ideológica -marxismo-pobrismo-, su idea de revolución -“nueva revolución”-, su línea y método de trabajo -ser pueblo, hacer pueblo y estar con el pueblo-, así como sus objetivos de lucha -la toma del poder y la transformación radical de la sociedad-.[18] En todo lo anterior se dejan ver elementos políticos, ideológicos, militares, pero también aspectos que nos hablan de su cultura, subjetividad, religiosidad popular, vida cotidiana, relaciones de género, así como aspectos éticos y morales.

En este trabajo me centraré en analizar uno de los soportes en los que se expresa la memoria del PDLP-BCA, las transcripciones de los audios de las cintas grabadas -por parte de los guerrilleros- en distintas asambleas de los barrios de la sierra de Guerrero. Y tomaré en cuenta para el análisis de la memoria del PDLP sólo uno de los múltiples registros que aparecen en las transcripciones de los audios con las voces del grupo armado, este será el tema de como aparece expresado en su memoria -sus recuerdos- la construcción del “nosotros” y “los otros” lo que nos remite al asunto dela construcción y reafirmación de su identidad frente a la alteridad.

 

Memoria e Identidad

El gobierno nunca nos acabará porque ante tantos miles de campesinos enhuarachados, tanta gente campesina frijolera, trabajadora, sufrida, chilera, porque solo chile comemos a veces.[19]  

 

Es recurrente encontrar en la “memoria del PDLP” -en las transcripciones de las voces de Cabañas, los guerrilleros de su dirección político-militar y la gente de los barrios de la sierra- discursos en los que se enuncia un “nosotros” o un “yo colectivo” (Beverley John, 2012), frente a un “ellos” o “los otros”.[20] Esto queda de manifiesto -expresado- cuando “así mismos” se identifican como “nosotros” los campesinos, los pobres, los huarachudos, los marginados, los explotados, los guerrilleros, los luchadores sociales, los profesores rurales, “nosotros” el pueblo; frente a un “ellos”, los “otros”, los caciques, los ricos, los burgueses, los soplones, los traidores, el gobierno, el ejército, los violentos, los asesinos, los políticos, los burócratas, los corruptos, los citadinos, los estudiantes, los teóricos, los marxistas, en suma, los “otros los que no son y no están con el pueblo”. Esta distinción entre un “nosotros” y “los otros” nos remite al asunto de la construcción de las representaciones que de la identidad hacen los campesinos de la sierra de Guerrero.  

A decir de Julio De Zan “la memoria es elemento constitutivo de la propia identidad. Un sujeto que viviera solamente el presente, o el anhelo de futuro soñado, sin detenerse a rememorar su pasado, no sabría quién es” (2008: 41),.  En tanto que los sujetos recordamos lo que nos ha “contado” o “transmitido” nuestro grupo -o grupos- de pertenencia, lo “vivido” por medio de nuestras experiencias -individuales y colectivas- dentro del mismo -grupo o grupos-, y lo “aprendido” también social y/o colectivamente (Camarena Ocampo, 2010), es que podemos recordar y rememorar algo del propio pasado [individual y colectivo] que es lo que sostiene nuestra identidad.  

Para Elizabeth Jelin (2012), entre memoria e identidad hay una relación de mutua constitución que implica un vaivén de parte del sujeto, entre, fijar ciertos parámetros de identidad (nacional, de género, política o de otro tipo), y la selección de parte del sujeto de ciertos hitos, ciertas memorias que lo ponen en relación con “otros/as”. Estos “parámetros” que implican resaltar algunos rasgos de identificación grupal con algunos/as (“nosotros”, “los pobres”, “los campesinos”, “los huarachudos”) y de diferenciación con otros/as (“ellos”, “los ricos”, “el gobierno”, “los caciques”, “los urbanos”), sirven a los sujetos para definir los límites de su identidad (lo que “ellos son”) y se convierten en marcos sociales para encuadrar sus recuerdos, sus memorias. 

Es pertinente señalar también que “la memoria colectiva no implica nada más la constitución de identidades estables y sólidas, sino la coexistencia de múltiples versiones del pasado que ayudan a redefinir constantemente la identidad a partir de las necesidades del presente” (Juárez, J., Arciga, S. y Mendoza, J., 2012: 36). Por lo que sería más apropiado hablar no en términos de identidad sino de identidades, de “múltiples identidades” o de “múltiples formas de identidad” (Pérez Vejo, 2010),[21] dependiendo de nuestros distintos grupos de pertenencia y de las necesidades de cada contexto presente.  

Por último, debemos tener presente que la construcción y reafirmación de la(s) identidad(es), para las personas, grupos y sociedades se pueden dar en períodos “calmos” y en períodos de “crisis”, para el caso del proceso de construcción-reafirmación de la identidad del PDLP es evidente que esta articulación se dio en un contexto de peligro, dificultad, riesgo, urgencia y crisis, lo que le otorga características particulares.  

En los periodos calmos, cando las memorias y las identidades están constituidas, instituidas y amarradas, los cuestionamientos que se pueden producir no provocan urgencias de reordenar o de reestructurar. La memoria y la identidad pueden trabajar por sí solas, y sobre sí mismas, en una labor de mantenimiento de la coherencia y la unidad. Los periodos de crisis internas de un grupo o de amenazas externas generalmente implican reinterpretar la memoria y cuestionar la propia identidad […] son los momentos en que puede haber una vuelta reflexiva sobre el pasado, reinterpretaciones y revisionismos, que siempre implican también cuestionar y redefinir la propia identidad grupal. (Jelin, 2012: 59).

 

Proceso de construcción del “nosotros”-Identidad  y “los otros”-Alteridad. Memoria e identidad del PDLP-BCA.

Nosotros somos los justos; ustedes son los verdugos asesinos; nosotros no traicionamos al pueblo […] ustedes señores burgueses carrancistas tendieron una trampa contra Emiliano Zapata; ustedes señores criminales del pueblo, con López Mateos prometieron a los campesinos que seguían a Rubén Jaramillo, para que éste se pacificara dejando las armas, él les creyó y lo asesinaron […] nosotros no torturamos al pueblo […] porque nuestros pasos van iluminados por el gran ejemplo de Morelos, Francisco Villa, Ricardo Flores Magón y Emiliano Zapata.[22]      

 

Como veremos a continuación, lo que hacen los dirigentes, militantes y campesinos del PDLP-BCA desde sus recuerdos, desde sus memorias, es un proceso de construcción y reafirmación de  un “yo colectivo”, de un “nosotros”, frente a un “ellos” o “los otros” y lo hacen resaltando ciertos parámetros de identificación grupal (lo que ellos son) y de diferenciación con otros (lo que ellos no son), con lo que definen los propios límites de su identidad y es desde estos marcos sociales desde donde van a encuadrar sus recuerdos del pasado en el presente. También veremos que los integrantes del PDLP construyen, reafirman y redefinen su identidad de una manera constante y dinámica desde el contexto y las necesidades del presente. Necesidades del presente trazadas por un contexto de peligro, de urgencia, de crisis -interna y externa- lo que los lleva revisar el pasado desde el presente para cuestionarlo -y cuestionarse a sí mismos, lo que han sido, lo que son y lo que pretenden ser- y reinterpretarlo para abrir horizontes de posibilidad hacia el futuro.

El profesor normalista rural y dirigente del PDLP-BCA, Lucio Cabañas Barrientos, manifiesta en asamblea de uno de los barrios de la sierra guerrerense ese “yo colectivo” ese “nosotros” que condensa la forma en que asume sus identidades. Como pueblo, estudiante, normalista, campesino, luchador social, obrero y profesor rural.

[…] nosotros donde quiera que estamos siempre estamos con el pueblo y el pueblo está con nosotros, es una cosa natural […]. Algunos dicen que Lucio se fue al monte y encontró la forma de hacerse pueblo […]. Porque dondequiera dijimos: como estudiantes, estudiamos para el campesinado, cuando hablamos problemas del estudiante, pero por el campesino; sólo los compañeros desorientados han surgido que si son maestros, solamente por el sueldo de maestros; que si son estudiantes, nada más por la escuelita, un edificio o una aulita, o un subsidio; que si son obreros, nomás el sueldo del obrerito, no más de aquí de los cañeros, o nomás de aquí de los ferrocarrileros, y no se acuerdan de los demás. Nosotros nacimos en Ayotzinapa, siendo todo. (Suarez, 1975: 53).

 

En ésta cita podemos ver condensadas las múltiples identidades con las que se identifica Lucio Cabañas en su propia praxis política, esto es, donde quiera que está, está con el pueblo y el pueblo con él, por tanto, él es parte del pueblo, cuando habla con estudiantes de los problemas de los campesinos, lo hace por los campesinos, por tanto, él es parte de ellos, esto implica que para Lucio “acordarse de los demás” implica “luchar por los demás” y “ser parte de los demás” lo que implica una identificación “entre sí”, un “nosotros”, un colectivo. En contraposición a “los compañeros desorientados”, “los otros” -maestros, estudiantes, campesinos, obreros, cañeros, ferrocarrileros- que nada más ven “para sí”, piensan en sí mismos y no se acuerdan de los demás, no luchan por los demás. Cuando Lucio dice nosotros “nacimos siendo todo”, se está identificando con todos (estudiante, normalista, pueblo, campesino, obrero, ferrocarrilero, maestro rural) y lo que lo lleva a identificarse con todos es lo que los hace comunes y lo que los hace comunes es la pobreza, la explotación y la marginación, eso lleva a Cabañas a sumir “múltiples formas de identidad”, así mismo se ésta acordando de ellos y acordarse de los demás que son parte de él (como pobre y explotado), es luchar por todos ellos.  


Imagen 3. www.atoyacmimatria.blogspot.com

En esta cita aflora un “nosotros” frente a un “ellos” intra-grupal, esto es, dentro de “nosotros” hay quienes se separan porque piensan en “sí mismos” y por tanto no son parte de “nosotros”. En este caso se puede hablar de que aun perteneciendo a un mismo grupo, a una -supuesta- “misma identidad” dentro de ella hay divergencias, conflictos, y no identificaciones homogéneas.   

Ahora veamos como aparece el “yo colectivo”-“nosotros”, frente al “ellos”-“los otros” extra-grupal, en este caso el “nosotros” campesinos, pobres, huarachudos, iletrados; frente al “ellos” al nivel de los urbanos, citadinos, burgueses, letrados, estudiantes, teóricos, marxistas, priistas, burócratas, clases medias.

Unos muchachos dicen que de repente Lucio se puso a estudiar libros marxistas y ya se volvió revolucionario. No señores, no se hace así. Por eso los que han venido a querer decir que son revolucionarios después de leer, no lo son. Son estudiosos del marxismo-leninismo, pero que le entren al pueblo, pos déjenlos solos en una región, a ver si hacen pueblo […]. Se necesita ser pueblo para que uno se haga pueblo, pero si tú mientras el pueblo anda enhuarachadito, come frijoles, come tortilla con sal, habla palabras sencillas, habla con puro disparate y tú te pasas, como dice aquí, en la Costa, muy físico, pura palabra elevada, pura palabra con ‘s’, aquí donde ni siquiera se usa, y muy enzapatadito, y muy perfumado y muy encorbatado, y muy ropa de casimir, y muy barrigoncito de pura comida buena, y muy en coche, y muy en cine, y muy con chamaca bonita, y muy con chamaca burguesa, y muy cervecero, y muy borrachero, muy despilfarrador, y muy lector, y muy discursivo tipo PRI, con discursos bien elevados, pues eso no es pueblo. Todo eso es lo contrario al pueblo. (Suarez, 1975: 54).

 

En ésta asamblea de la sierra, frente a los campesinos de uno de los barrios, en la que se encontraban guerrilleros rurales y algunos urbanos (de las Organizaciones Partidarias OP origen de la LC23S) invitados a trabajar en conjunto con el PDLP y con los cuales ya había ciertas diferencias y conflictos, Lucio expresa un “yo colectivo” un “nosotros”, una identidad sintetizada en la expresión “pueblo”. Para Lucio ser parte de esa identidad es un proceso que se construye desde la experiencia del ser, pensar, hablar, actuar, comer, vestir y luchar como el pueblo, por eso afirma “se necesita ser pueblo para que uno se haga pueblo”. Lucio fija ciertos “parámetros” para definir los límites de lo que (ellos son) es “ser pueblo” resaltando rasgos de identificación grupal como la sencillez y humildad en el ser, hablar, comer, vestir, relacionarse y hasta divertirse. Frente a ello, marca también “parámetros” de lo que “no es pueblo” y éste “no ser pueblo” es la construcción del “ellos” o “los otros” los marxistas, teóricos, citadinos, los que hablan pura “palabra con ‘s’, aquí [barrios de la Sierra, costa grande] donde ni siquiera se usa”, los enzapataditos, perfumados, encorbatados, de ropa de casimir, barrigoncitos de pura comida buena, los cerveceros, despilfarradores, los lectores de discursos elevados tipo PRI, todo esto -dice Lucio- son los “otros”, los que no son como “nosotros”, los que “no son pueblo”, y aún más, “son todo lo contrario al pueblo”.   

Esta construcción del “nosotros” y “los otros”, también se expresa en el nivel de los “otros” externos al nivel  del Estado, el gobierno, el ejército federal, los caciques; que Lucio y el PDLP representan e identifican como “los ricos”, “millonarios” y “burgueses”.

Y lo que tenemos que decirles a todos ustedes a hombres, mujeres, niños, viejitos, viejitas y todo mundo, porque esta lucha es una cosa que interesa a todos los pueblos […] El problema que venimos nosotros planteando no es un problema de Atoyac, ni es un problema de Acapulco, es un problema de toda la República, de un pueblo mexicano que está dominado por una clase rica, por una clase millonaria […] Pero la lucha de la Brigada es la lucha de todos, porque ustedes son los pobres y ustedes, son aquellos que están sosteniendo a las clases ricas para que vivan en comodidad. Y vean pues, con claridad, las diferencias que hay entre ricos y pobres, vean la gran diferencia que hay, por ejemplo, en el hijo del cacique, del rico, del millonario que anda en un coche último modelo. Y vean, por ejemplo, uno de sus hijos como anda sucio, descalzo y que no tienen ni para echarlo a la escuela. ¡Cómo esta gran diferencia, cómo ésta situación no se va acabar! Tiene que acabarse. ¿Por qué? Porque los pobres no van a aguantar toda esta situación. Ahora que, aparte de la pobreza, una serie de represiones que hay del ejército. Matanzas en Acapulco, matanzas en México, matanzas en toda la Sierra de Atoyac, que a los campesinos los torturan, los bajan como marranos maneados [amarrados] y los botan en las cárceles y allá se mueren […] y hoy que venimos nosotros, queremos que tengan confianza y que nos identifiquemos más y luego, pues, marchemos juntos a la lucha contra los ricos. (Suarez, 1975: 108-114).

 

En ésta cita vemos la manera en que Cabañas expresa -de una manera sencilla y pedagógica- el “nosotros” campesinos, pobres, marginados, sucios, descalzos, frente a los “otros” los ricos, millonarios, burgueses. Lo que esta explicación simplista y binaria (ricos - pobres) entraña en el fondo es identidades (clases sociales) enfrentadas (lucha de clases) que implican un ser y estar en el mundo, trazadas por históricas relaciones de poder y de violencia.

Cuando Lucio plantea a los campesinos ver las diferencias entre el ser rico y el ser pobre, su ejemplo lo lleva a una comparación radical entre los hijos de los caciques, ricos, millonarios, burgueses y los hijos de los campesinos, pobres, sucios, descalzos que no tienen ni para la escuela; ello aunado a la represión y las masacres que “esos otros”, el ejército de los “ricos y millonarios” viene aplicando contra todos los pobres de México, entre los que se incluyen los campesinos de Atoyac. Con ésta explicación lo que les pide es luchar para acabar con esta situación, así, cuando Lucio les dice “queremos que tengan confianza y que nos identifiquemos más y luego, pues, marchemos juntos a la lucha contra los ricos” lo que les pide es una identificación de clase entre un “nosotros” (entre los pobres) y un compromiso en la lucha contra los “otros” (contra los ricos). 

En otra de las asambleas que el profesor y guerrillero del PDLP Lucio Cabañas Barrientos va a sostener con los campesinos, va expresar un “nosotros” como campesinos, pobres, de un barrio, de un municipio Atoyac de Álvarez, de una región Costa Grande, frente a un “otros” también campesinos, pobres, de otras regiones del estado como Tixtla en el centro y Tlapa en la montaña de Guerrero, así como también frente a un “otros” campesinos, pobres de otros estados de la república mexicana como Durango y Zacatecas. Lucio recuerda: 

En Durango […] los niños en vez de irse a andar corriendo en recreo, pedían permiso para salirse de la escuela, porque querían almorzar. ¿Qué, no han almorzado?, les decía. No es que mi mamá no tiene y a ver que consiguió. Se iban […]. Como esto. Aquel frio tan duro y había hasta medio nieve en el pueblo, y sus cachetitos rajaditos allí del frio. La madre no tenía la crema ‘Nivea’, ni esas cosas que a veces nosotros todavía tenemos […]. Pero ya venía el niño, ¿y almorzaste? No. Mi mamá nomás me dio un trago de café negro […]. La gente allá está más fregada que aquí, la gente del Norte, la gente de Durango, de Zacatecas, la ciudad, a las terminales de los camiones y ven la cola cuando me fui allá, son esas colas de gente ropivieja, jedionda, sucia, descalza, con los zapatos viéndoseles los dedos por donde quiera, ¿Qué hace aquí esa gente? Una limosnita por el amor de Dios. Esto es por allá. Aquí, cuando alguno de nosotros, cuando alguna de ustedes o alguno de ustedes se viera ya obligado a pedir una limosna en Tecpan ¡qué escandalo! Se sabría en toda la región, bien escandalizada la gente. Una admiración. Entonces, cómo estará de fregada aquella gente donde ni siquiera se admira […] ahí no es una vergüenza pedir. Los niños los mandan las madres […]. Luego aquí ustedes en la Costa y mis padres y hasta a veces hubo, ¿no nos regañaron?, nos dijeron no anden de pedinches […]. Entonces es malo ser pedinches aquí, entre nosotros. Pero ¿Por qué? pues porque tenemos los frijoles asegurados, el maíz asegurado, cuando menos […]. Pero esta es la situación en el Norte de nuestros hermanos sufridos […] aquí, fíjense, si un campesino se pone a trabajar, limpiar toda esta falda y siembra maíz, una buena milpa y se da […] pero fíjense que en Tixtla es de otro modo. Allá están las faldotas quemadas donde no nace nada […]. Entonces, hay que comparar como sufre esa gente. Ora en Tlapa, se va uno a la montaña, el indio no descansa, va caminando y lleva torciendo la palapa, porque él va haciendo un sombrero, duro y duro; y otro chamaquito atrás solito y se va durmiendo de cansado […] y luego ahí no hay cuestión de ir a jugar, o andar con la resortera jugando y todas esas cosas. Él a trabajar […]. Aquí no estamos tan fregados. Mi padre hacía grandes milpas y no nos faltó el maíz. Sembraba frijol, aunque sea ejote […] obtuvimos una huertita de coco […] nos íbamos a subir a las palmas a comer cocos especiales. Pero nosotros no sufrimos tanto […] así nos criamos también un tiempo en la sierra de Atoyac, en medio del cafetal […] entonces mi abuelita iba a vender nanches, a vender pan y todo. No ganaba suficiente dinero para el maíz. Bueno pero pasaba por la huerta y le regalaban racimos de plátanos […]. Entonces, acá nosotros siempre encontramos qué comer. Pero allá aquella gente si no es tortilla y chile no encuentra más […]. Entonces viendo este gran problema debemos conmovernos nosotros. Y los justos nos debemos conmover y luchar por aquellos que sufren en cualquier parte del mundo, cuantimás aquí, en México, que están sufriendo los mexicanos […] y disponernos no a hacer males, sino a luchar contra los males; no a luchar contra los mismos pobres, sino a luchar contra la clase explotadora que son los grandes millonarios que están gobernando. Contra ellos hay que luchar. Por esas cosas es que venimos nosotros luchando, y por eso es que vienen también ustedes sufriendo. Deben ustedes tener en su conciencia que esta situación, entonces, no es nomás aquí en este barriecito Los Corales, que esta situación es en todo Guerrero y de todo México.  (Suarez, 1975: 328-332).


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Lo que tenemos en esta explicación-comparativa de parte de Cabañas a los campesinos, es la fijación de ciertos parámetros de identidad de lo que a “ellos” como campesinos los hace ser lo que son (campesinos serranos) y como son (en sus prácticas, costumbres y vida cotidiana); lo que los hace comunes por ser del barrio de Los Corales, lo que los hace pertenecer al municipio de Atoyac de Álvarez y lo que los identifica como parte de la Costa Grande del estado de Guerrero; frente a “otros” campesinos de “otras regiones” como Tixtla en el centro y Tlapa en la montaña de Guerrero, así como en otros estados del país como Durango y Zacatecas en el norte de la república mexicana.

La fijación de los parámetros de identidad que utiliza Lucio para la construcción del “nosotros” frente a esos “otros” externos regional y estatalmente son resaltando lo que “nosotros tenemos aquí”, de “nuestras condiciones de vida” y de “nuestras prácticas sociales”; frente a lo que “ellos tienen allá”, “sus condiciones de vida” y “sus prácticas sociales”. Cabañas, parte de explicar que esos “otros” campesinos del Norte del país de Durango y Zacatecas “están más fregados” ya que las madres no tienen como curar -“crema Nivea para sus cachetitos”- a los niños y con que alimentarlos -más que “una trago de café negro”-, por lo que tienen que conseguir comida o dinero pidiendo limosna, práctica común en esas regiones que no los avergüenza, ni los admira; lo mismo padecen los campesinos de Tixtla ya que sus tierras -“faldotas quemadas donde no nace nada”- no producen lo suficiente para subsistir; también los campesinos-indígenas de Tlapa donde al indio solo le queda dedicarse a la artesanía de la palma, a hacer sombreros de palma para venderlos, con lo que “allá a esa gente [Tixtla y Tlapa] si no es tortilla y chile no encuentra más” para comer; frente a “ellos”, frente a esos “otros” campesinos, en otro estado y en otra región de Guerrero; “nosotros” -los de Atoyac y Costa Grande- “no estamos tan fregados” ya que si acá un campesino se pone a trabajar, limpiar, sembrar su milpa tendrá asegurado frijol y maíz, con lo que “nosotros acá siempre tenemos que comer”, por lo que no tienen que recurrir a pedir limosna, no solo porque no tienen la necesidad, sino porque en ésta región pedir limosna es mal visto, “escandaliza, avergüenza y admira a la gente de toda la región”; así mismo Lucio selecciona dos hitos, dos recuerdos -individuales- que lo ponen en relación con sus pares -colectivos-,[23] así les recuerda que su padre -oriundo de Atoyac - Costa Grande- poseía una “huertita de coco” y “hacia grandes milpas” con lo que “no les faltó maíz, frijol y ejote”, por lo que “nosotros no sufrimos tanto”; y les recuerda también que su abuela -oriunda de Atoyac - Costa Grande- “iba a vender nanches y pan” y pasaba por la huerta y le regalaban plátanos, entonces, “acá nosotros  siempre teníamos qué comer”. Aunado al proceso de construcción identitaria -local, regional, estatal-, Cabañas pretende que los campesinos de los barrios de la sierra “tengan conciencia” de la situación de pobreza, abandono y marginación en que se encuentran otros campesinos en otras regiones de Guerrero y del país, que los campesinos de los barrios de la sierra “vean este gran problema” de desigualdad, carencias y falta de oportunidades en que se encuentran sumidos los campesinos -como clase- a nivel nacional, por lo que Lucio los exhorta a “conmoverse”, y sobre todo a movilizarse, “a luchar por aquellos que sufren” en cualquier parte de Guerrero, del país y del mundo; los invita a “luchar contra los males”; haciéndoles ver que el único enemigo que tienen como campesinos, pobres y explotados “no son los otros pobres”, sino “la clase explotadora que son los grandes millonarios que están gobernando”, así cuando Lucio les dice que “Contra ellos hay que luchar. Por esas cosas es que venimos nosotros luchando, y por eso es que vienen también ustedes sufriendo” lo que les da a entender es que como clase campesina que son, también ellos forman parte de ese “pueblo sufrido” que como los “hermanos del norte” -pese a las diferencias- también ellos son parte de esa gente “ropivieja, sucia y descalza” ya que el problema de la pobreza y desigualdad hacia los campesinos no es solo de Atoyac y Guerrero sino que es un problema de todo México. 

 

Reflexiones finales

Porque no progresamos los pobres, ¿A dónde va a dar tanto que sembramos café, tanto que sembramos maíz, tanto que sembramos chile, tanto que nos alquilamos, a donde va a parar eso? A manos de los ricos, es el gran robo, es la explotación que han hecho los hombres ricos a los hombres pobres, es la explotación del hombre por el hombre.[24]     

 

El PDLP-BCA fue el grupo guerrillero rural mexicano más importante de la segunda mitad del siglo XX, estuvo conformado en su mayoría por campesinos serranos  que nacieron y crecieron en la misma región en la que el grupo armado desplegó su actividad político-militar durante los años de 1967 a 1974, Atoyac de Álvarez, en la costa Grande del estado de Guerrero.

Desde el momento mismo en que se desarrollaban las acciones armadas en la sierra, fueron principalmente periodistas quienes empezaron a informar y al mismo tiempo a construir una representación -imagen, idea, memoria- en torno al grupo, sus militantes, dirigentes y bases sociales de apoyo. Sin embargo, como sí al mismo tiempo de la disputa armada -contra el ejército federal- también se estuviera librando una disputa por la memoria -por los sentidos del pasado en el presente- los militantes y dirigentes del PDLP fueron construyendo la propia representación de sí mismos, -como campesinos, como pobres, como pueblo-, fueron construyendo su propia memoria.

Y esto fue lo que argumenté en este ensayo, que los militantes y dirigentes del partido armado rural, como sujetos que compartían una misma cultura y como agentes sociales, tuvieron una voluntad de memoria, al materializar los sentidos del pasado en diversos productos culturales (huellas, registros, objetos, artefactos, soportes materiales y simbólicos, lugares), que fueron concebidos -o se convirtieron en- vehículos de memoria expresados en sus documentos: comunicados, volantes, informes, partes de guerra, denuncias, programa y pensamiento político (idearios), cartas, libros, testimonios orales y/o escritos; material fotográfico: imágenes, fotografías; así como en su material auditivo: casets, cintas, grabaciones con sus orientaciones, discursos, pláticas, entrevistas, canciones y corridos revolucionarios; todo lo cual  conforma la memoria directa del PDLP-BCA. En este trabajo, revisé y analicé uno de esos “vehículos” en los que se expresa la memoria del PDLP, las transcripciones de los audios de las cintas grabadas -por los mismos guerrilleros- en distintas asambleas de los barrios de la sierra de Guerrero. Destacando -sólo uno de los múltiples registros que aparecen en las transcripciones- el tema de como por medio de su memoria, fueron construyendo su identidad, frente a la alteridad.  

Como pudimos ver, los militantes del grupo armado PDLP-BCA y Lucio Cabañas Barrientos desde su trabajo social y político de acercamiento y dialogo con los campesinos de la sierra, para orientarlos, sensibilizarlos, concientizarlos y politizarlos, fueron construyendo por medio de su memoria -sus recuerdos- expresados en las distintas asambleas un “yo colectivo”- un “nosotros”, una identidad como campesinos, pobres, sencillos, humildes; frente a un “ellos - los “otros”, la alteridad, los ricos, los caciques, los adinerados, los citadinos, los estudiantes, los teóricos, los burgueses, los poderosos, los represores, el ejército federal, el gobierno mexicano.

En esta construcción del “nosotros”, emergieron distintos niveles de identidad-alteridad; el primero, fue el intra-grupal (interno), esto es, dentro del “nosotros” campesinos, pobres, maestros, trabajadores, estudiantes, obreros, luchadores sociales; hay quienes se separan de “nosotros” -aun siendo como nosotros- porque “piensan en sí mismos” y por tanto “no son parte de nosotros”. El segundo, fue el extra-grupal (externo), “nosotros” identificados como “pueblo” sencillo y humilde; frente a los “otros” al nivel de los urbanos, clases medias, letrados, estudiantes, teóricos, marxistas, priistas, burócratas, que “no son como nosotros”, “no son pueblo” y aún  más, “son todo lo contrario al pueblo”. El tercero, también, extra-grupal (externo), “nosotros” identificados como los campesinos, pobres, sucios, descalzos; frente a los “otros” al nivel de los caciques, estado, gobierno, ejército, representados como los ricos, millonarios, burgueses. Y por último, el nivel de construcción de identidad, intra-grupal / local-regional-estatal, esto es, “nosotros” como campesinos, pobres, humildes, sencillos del barrio Los Corales, del municipio Atoyac de Álvarez, de la región Costa Grande; frente a “otros” campesinos del estado como Tixtla en el centro y Tlapa en la montaña de Guerrero; y frente a “otros” campesinos del norte del país como Durango y Zacatecas.

Cada uno de estos niveles de construcción de identidad sirvió para recordarles y hacerles ver a los campesinos, lo que los hacía comunes, los que los identificaba y lo que los hacia pertenecer a una clase específica y determinada como “campesinos”, como “pobres”, como “pueblo”; éste proceso de construcción de identidad en un contexto presente de crisis, peligro y urgencia sirvió como elemento identificador-reafirmador, en tanto que, Cabañas Barrientos, apelando a su memoria, los conmina a que se identifiquen entre sí, a que se identifiquen con sus iguales -estudiantes, normalistas, profesores, trabajadores, obreros, luchadores sociales- como pobres y explotados; y sobre todo, que se acuerden de ellos, para luchar por todos ellos. Les pide también, que ellos como “pueblo” sencillo y humilde sepan identificar a los que “son parte del pueblo” de los que “no son pueblo” y aún  más, “son todo lo contrario al pueblo”; sirvió también, como elemento unificador-cohesionador, ya que Cabañas, los invita a sumarse, cohesionarse y adquirir un sentido de pertenencia, ya que los problemas económicos, políticos, sociales que les están planteando son “un problema de toda la república, de un pueblo mexicano dominado por una clase rica, por una clase millonaria”; y sirvió también como elemento estructurador-organizador en tanto que les pide articularse y organizarse con sus iguales -campesinos, pobres, pueblo-, con su barrio, con su comunidad, ya que “esta lucha es una cosa que interesa a todos los pueblos”, por lo que les pide “tener conciencia”, “conmoverse”; por último, este proceso de construcción de subjetividad por medio de la memoria, jugó el papel de “movilizador indentitario”, en tanto que los invita a luchar para acabar con las desigualdades, explotación, violencia, torturas, masacres en contra de los campesinos. “Movilizador indentitario” -articulado entre memoria e identidad- que durante siete años utilizaron los guerrilleros del PDLP-BCA como mecanismo para la lucha social, política y armada que libraban en la sierra de Guerrero contra una “otredad” diametralmente diferente y superiormente más poderosa.   

Parafraseando a Jöel Candau (2008), sólo me resta decir que este trabajo me permitió presentar el proceso por medio del cual la memoria labra a los sujetos y ellos por su parte la modelan. Me permitió observar la dialéctica de la memoria y la identidad, la forma en que la memoria y la identidad se articulan, se fecundan, se funden y refunden para producir trayectorias de vida, historias, mitos, hitos y relatos que fungen como mecanismos de cohesión, unificación, organización, resistencia y lucha social y política, frente al poder.

 

 

Notas:

[1] Radilla, P. “El guerrillero”, en: Señores soy campesino. Semblanza de Rosendo Radilla Pachecho. Desaparecido, México, Secretaria de Gobernación, 2012, pp. 32-33. Corrido revolucionario escrito por Rosendo Radilla Pachecho, detenido-desaparecido en un retén militar en Atoyac de Álvarez, Guerrero, México, el 25 de agosto de 1974.

[2] Ansaldi, W., V. Giordano. (2006). América Latina. La construcción del orden. De las sociedades de masas a las sociedades en procesos de reestructuración. Buenos Aires, Ariel, Tomo II. 2012. Regalado, R. América Latina entre siglos: dominación, crisis, lucha social y alternativas políticas de izquierda. México, Ocean Sur.

[3] Se puede hablar de dos ciclos de protesta sucesivos: “[…] al primero lo impulsa, de la base a la cúpula, el movimiento campesino y la protesta sindical de finales de los años cincuenta a mediados de los sesenta; al segundo lo catapultan las movilizaciones estudiantiles, voz y ariete del descontento popular, de finales de los sesenta a finales de los setenta […]. Como efecto de la represión y la falta de canalización, las movilizaciones de ambos ciclos van escalando, se radicalizan y empujan en la cresta de la ola a los movimientos armados. Al cabo del primer ciclo, impulsadas por el movimiento campesino, surgen las guerrillas del Grupo Popular Guerrillero (GPG), la Asociación Nacional Revolucionaria (ACNR) y la Brigada Campesina de Ajusticiamiento del Partido de los Pobres-Brigada (PDLP). El segundo ciclo, que tiene a estudiantes universitarios como protagonistas, lleva a estos, también a la cabeza de las principales guerrillas urbanas de los años setenta (el MAR, la Liga y otros)”. Cabrera, P., A. Estrada. (2012). Con las armas de la ficción. El imaginario novelesco de la guerrilla en México. México, UNAM-CIIECH, Vol. I. Pp. 61-62.

[4] En el ámbito rural los motivos y razones para optar por la vía armada fueron la persecución y violencia estatal contra luchadores sociales (profesores normalistas, estudiantes, líderes y dirigentes) y organizaciones campesinas, aunada a la violencia histórica estructural que recurrentemente se ha manifestado en el campo mexicano. Así van a manifestarse en el estado de Chihuahua el Grupo Popular Guerrillero (GPG), el Movimiento Revolucionario 23 de Septiembre (MR23S) y el Grupo Popular Guerrillero Arturo Gámiz (GPGAG); y en el estado de Guerrero la Asociación Cívica Nacional Revolucionaria (ACNR) y el Partido de los Pobres-Brigada Campesina de Ajusticiamiento (PDLP-BCA). Ver: López, J. Diez años de guerrillas en México. 1964-1974. México, Editorial Posada, 1977. Bellingeri, M. Del agrarismo armado a la guerra de los pobres. Ensayos de guerrilla rural en el México contemporáneo: 1940-1974. México, Juan Pablos-Secretaría de Cultura del Gobierno del Distrito Federal, 2003. Montemayor, C. La guerrilla recurrente. México, Debate, 2007.

[5] Por su parte en las ciudades se van a hacer presentes los grupos guerrilleros urbanos: así van a aparecer el Movimiento Revolucionario del Pueblo (MRP), el Movimiento de Acción Revolucionaria (MAR), el Frente Urbano Zapatista (FUZ), los Comandos Armados del Pueblo (CAP), los Lacandones, los Guajiros, los “Enfermos”, La liga de los Comunistas Armados (LCA), las Fuerzas Revolucionarias Armadas del Pueblo (FRAP), las Fuerzas Armadas Revolucionarias (FAR), la Unión del Pueblo (UP) y la Liga Comunista 23 de Septiembre (LC23S). Otros grupos con una visión a largo plazo adoptarán una estrategia defensiva y de acumulación de fuerzas, como lo fueron las Fuerzas de Liberación Nacional (FLN) y el Partido Revolucionario Obrero Campesino Unión del Pueblo (PROCUP). La mayoría de los militantes de las guerrillas urbanas van a ser jóvenes universitarios, con una cierta dosis de preparación política e ideológica y que previamente habían militado en alguna organización social o partidista y que transitan a la clandestinidad -algunos- a raíz de las masacres del 2 de octubre de 1968 y 10 de junio de 1971. Ver: Montemayor, C. La Violencia de Estado en México. Antes y después de 1968. México, Debate, 2010.

[6] Con base en la revisión historiográfica -que he venido desarrollando desde 2010- puedo determinar que existen -a grandes rasgos- cuatro grandes campos en los que se agrupan los distintos trabajos sobre el PDLP-BCA, mismos que se han desarrollado -en algunos momentos-  de forma independiente y -en otros- de forma paralela unos de otros. El primer campo historiográfico es el de los trabajos periodísticos -por nombrar sólo algunos-. Ver: Natividad, J. ¿Quién fue Lucio Cabañas?, ¿Qué pasa con la guerrilla en México? Editorial Duda Semanal, México, 1973. De Mora, J. Lucio Cabañas su vida y su muerte. Editores Asociados, S. A. México, 1974. Castellanos, L. México armado. 1943-1981. ERA, México, 2007. El segundo rubro historiográfico es el de las obras testimoniales -por nombrar algunos- Ver: Fierro, F. Los papeles de la sedición o la verdadera historia político-militar del Partido de los Pobres. s/e, 1984. Campos, E. Lucio Cabañas y el Partido de los Pobres. Una experiencia guerrillera en México. Editorial Nuestra América, México, 1987. Mendiola, L. El Partido de los Pobres. Testimonio. s/e, 2005. El tercer campo historiográfico sería el de las obras de investigación histórica o sociológica (en este rubro entrarían también las tesis de licenciatura, maestría y doctorado desde distintos campos de las ciencias sociales). -Por nombrar algunos-. Ver: Bartra, A. Guerrero Bronco. Campesinos, ciudadanos y guerrilleros en la Costa Grande. ERA, México, 1996. Jiménez, A. El guerrillero del pueblo: Lucio Cabañas y el Partido de los Pobres. Tesis que para obtener el título de licenciado en Ciencias de la Comunicación, FCPyS-UNAM. 2004. Macías, C. Genaro Vázquez, Lucio Cabañas y las guerrillas en México entre 1960-1974. Universidad Autónoma de Guanajuato UAG, México, 2000. El cuarto y último campo historiográfico sería el de las obras literarias, -por nombrar sólo algunas- Montemayor, C. Guerra en el Paraíso. Editorial Diana, México, 1991. Galeana, L. Tempestades. Chilpancingo, UAG, México, 2005. Fierro, F. El Silencio del viento. Instituto Guerrerense de Cultura-Consejo Nacional para la Cultura y las Artes IGC-CONACULTA, México, 2010. Cardona, V. Vientos de la Costa hacia la Sierra. Crónicas de mi ciudad. Consejo Nacional para la Cultura y las Artes-Secretaria de Cultura CNCA-SC, México, 2013. Para un análisis y crítica de fuentes de -algunas de estas obras- estas cuatro grandes producciones historiográficas revisar la introducción de mi tesis de licenciatura: Vázquez, Y. La relación de la Liga Comunista 23 de Septiembre y el Partido de los Pobres en el estado de Guerrero. La imposibilidad de la unidad (1970-1974). Tesis de licenciatura en historia por la Escuela Nacional de Antropología e Historia ENAH. 2010.

[7] Muy recientemente han empezado a emerger algunos -pocos- trabajos de éste tipo: Rangel, C. y A. Radilla (coords.) (2012). Desaparición forzada y terrorismo de estado en México. Memorias de la represión en Atoyac, Guerrero, durante la década de los setenta. México, Plaza y Valdés. pp. 300.  Ver en especial introducción: “Del ejercicio de recuperar la memoria”, “De la subjetividad reivindicada” y del capítulo II: “De la memoria para recuperar el pasado”, “El presente que lee el pasado” y “Los desaparecidos del pasado que habitan en el presente”. Ver también: Cabrera, P., (2012). “Memoria y admiración. Las novelas de Carlos Montemayor. Guerra en el Paraíso”, en: Cabrera, P. y A. Estrada. Con las armas de la ficción. El imaginario novelesco de la guerrilla en México. México, CIICH-UNAM, pp. 181-289. Ramírez, M. (2014). “Los desaparecidos en Atoyac de Álvarez, Guerrero, en la década de 1970: reconstrucción de la memoria colectiva”, en: Sánchez, E., Ferrer, G. y C. Rangel. (coords.), Del asalto al Cuartel Madera a la reparación del daño a víctimas de la violencia del pasado. Una experiencia compartida en Chihuahua y guerrero. CESOP-UACM-JP, México, pp. 215-245. Mendoza, J. (2015). “Lugares de la memoria de la Guerra Sucia en México: cárcel clandestina e legal”, en: Rangel, C. y E. Sánchez. (coords.), México en los setenta. ¿Guerra Sucia o terrorismo de Estado? Hacia una política de la Memoria. México, UAG-AFADEM-ITACA, pp. 79-115. Por último: Cárabe, A. (coord.) Reflejos de la Guerra Sucia en el estado de Guerrero, historia, literatura, música e imágenes. UAG-Porrúa, México, 2015. Y en una perspectiva más general ya que aborda tanto la guerrilla rural como la guerrilla urbana, ver: Mendoza, J. (2015). “La guerrilla y la Guerra Sucia en México: cuestión de memoria colectiva”, en: Mendoza, J. Sobre Memoria Colectiva. Marcos sociales, artefactos e historia. México, UPN, pp. 185-228.

[8] Suarez, Luis. Lucio Cabañas. El guerrillero sin esperanza. Editorial Grijalbo, México, 1975. p. 119.

[9] Todo ello acompañado de publicaciones de prensa (escrita, radio, televisión), reportajes y noticias en su mayoría de tipo amarillista y sensacionalista publicadas en el momento mismo en que se sucedían los acontecimientos armados en la sierra de Guerrero.  Así como de la publicación de algunos libros escritos por periodistas  que  frente a las acciones de la guerrilla rural y urbana intentaban explicar el fenómeno guerrillero mexicano. López, J. (1977). “Programa y pensamiento político del Partido de los Pobres”, en: Diez años de guerrillas en México. 1964-1974. Editorial Posada, México, pp. 85-90. 

[10] Existen distintas referencias al archivo del PDLP. Una de las primeras menciones la darán los propios sobrevivientes de la guerrilla rural cuando después de romper el cerco del ejército federal en la sierra de Guerrero y replegarse para reestructurarse y darle continuidad al proyecto armado, resurjan en el espacio público mexicano en 1984 reivindicando el ajusticiamiento de uno de sus antiguos compañeros de nombre Francisco Fierro Loza, a quien acusan de: “[…] Intento de asesinato, amenazas de muerte a militantes del Partido, calumnias, delación, malversación de fondos y robo  de maquinaria de impresión, robo del archivo del PDLP, plagio de los escritos de algunos sobrevivientes de nuestro partido, plagio de la membresía de la Brigada Campesina de Ajusticiamiento […]”. “Comunicado guerrillero del PDLP en el que se responsabilizan del ajusticiamiento de Francisco Fierro Loza”, en: Revista semanal Por esto! 28 de julio de 1984.

[11] Lucio Cabañas, expresa en asamblea en uno de los barrios de la sierra de Atoyac, lo siguiente, respecto a la cámara fotográfica: “Pos ya llegó la cámara Polaroid y que dentro de un rato vamos a tomar fotografía todos los que quieran. ‘Don Ricardo, ¿Usted si sabe manejar la Polaroid?’ Bueno, entonces vétele metiendo rollo para que al acabar la reunión le tome la foto a la gente. Pero que sepa, pues, no vaya a salir como el chofer que no sabía manejar […] Entonces que no nos vaya a pasar con la cámara así, ¿eh? Yo paso a creer que si sepa [don Ricardo] porque está ligado al trabajo ese. Así es que vétela preparando”. Suarez, Luis. Op. Cit. pp. 146-147. 

[12] Un documento de archivo -hoy desclasificado- de la policía política mexicana, refiere que: “[…] a un militante del Movimiento de Acción Revolucionaria (MAR), se le decomisaron cuatro cintas magnetofónicas, entregadas para su custodia por gente de Lucio Cabañas”. Archivo General de la Nación (AGN), Galería Uno, Dirección Federal de seguridad (DFS), Versión Pública: Lucio Cabañas Barrientos, Vol. 1, 05 de septiembre de 1974. p. 12.

Otra referencia respecto a la grabadora y los audios con las voces de los militantes del PDLP, nos la brinda el testimonio-escrito de Alberto Ulloa, militante de la Liga Comunista Espartaco (LCE) de 1967 a 1974 y colaborador urbano del PDLP quien al ser detenido -en septiembre de 1974- por la policía Judicial del estado de Morelos y entregado al ejército mexicano para su reclusión en el Campo Militar Número Uno, de la Ciudad de México, recuerda lo siguiente: “[…] No sabía de la suerte corrida por Jacobo (Javier Gaytán Saldívar, como después supe que era su nombre), el compañero del Movimiento de Acción Revolucionaria [MAR] con quien me detuvieron frente al balneario Las Estacas, a unos cientos de metros de la colonia Alejandra, en el municipio de Tlaltizapán, en el estado de Morelos […] Me atormentaba haber cometido el error de haber llevado en el auto unos casets con grabaciones de audio realizadas por el mismísimo Lucio Cabañas Barrientos (Miguel), en la sierra de Atoyac de Álvarez, con una pequeña grabadora que por encargo suyo yo le había comprado, además de enseñarle cómo funcionaba”. Ulloa, A. Sendero en Tinieblas. Ediciones Cal y Arena, México, 2004. pp. 20-24. 

[13] En uno de los audios -el dirigente del PDLP- Lucio Cabañas Barrientos, le explica a los campesinos en una asamblea, el cerco militar que les tendieron los soldados en un campamento de la sierra, acción en la que el ejército se apoderó de sus pertenencias, en el audio se escucha a Lucio decir lo siguiente: “¿Por qué llegamos tan ralitos aquí? Porque nos andan fregando […] estábamos ya con las mochilas listas porque nos veníamos […] pero entonces, ya estando arreglando las cosas cuando ahí abajo en el arroyo, ahí está el balazón […] y entonces gritó la guachería: están cercados hijos de tal por cual ríndanse […] no hubo tiempo de quitar nada. Dejamos nuestra grabadora, los ‘casets’ con todas las declaraciones de Figueroa que hablaba contra el ejército, contra Cuenca Díaz [Secretario de la Defensa Nacional] hablaba Figueroa, sí […] lleva los radios allí grabados […] y libros”. Las transcripciones de los audios están contenidas en el libro del periodista: Suarez, Luis. Op. Cit. pp. 312-313.      

[14] Cuando el PDLP realizó la retención política de Rubén Figueroa (30 de mayo de 1974) senador y candidato a gobernador para el estado de Guerrero por el Partido Revolucionario Institucional (PRI), emitió tres comunicados guerrilleros (04, 14 y 26 de junio de 1974) responsabilizándose de la acción política y fijando las exigencias para la liberación del candidato, en el tercer comunicado el PDLP exige al gobierno federal, en uno de los cinco puntos, lo siguiente: “CUARTA: se difundirá para todo el país la grabación de discursos y corridos en voces de nuestros compañeros rebeldes”. Estos -y otros- comunicados del PDLP fueron publicados en diversos diarios y revistas de circulación nacional mexicanos, para ver los tres comunicados íntegros de la retención política de Figueroa ver: “Lucio Cabañas: el secuestro del senador”, en: Por qué?  No. 311, junio 13 de 1974. “Lucio Cabañas: el gobierno condena a muerte al senador”, en: Por qué?  No. 313, junio 27 de 1974. Y: “Comunicado guerrillero. 20 mil soldados en la sierra. Lucio Cabañas exige justicia y el gobierno contesta: ¡Represión!, en: Por qué? No. 315, julio 11 de 1974. Para un análisis -e historización- del trato periodístico que ésta revista política de circulación nacional le dio a los diferentes grupos armados rurales y urbanos mexicanos de 1968 a 1974 ver: Vázquez, Yair. La revista Por qué? como foro de la izquierda radical en México. 1968-1974. Tesis para obtener el grado de maestro en Historia y Etnohistoria por la Escuela Nacional de Antropología e Historia ENAH, México, CONACYT, 2012. pp. 155.   

[15] La transcripción de esta emboscada se puede encontrar en el libro del periodista Suárez, L. (1985). “Grabación de una emboscada”, en: Suarez, L. Op. Cit. pp. 183-184.

[16] Luis Suarez no dice -en su texto, ni tampoco hay registro de que lo expresara públicamente en otro medio- de donde obtuvo las grabaciones -ni tampoco si están editadas o así le fueron entregadas- que transcribe en su libro, a la luz de los años, pistas e indicios nos han llevado a los investigadores del PDLP-BCA a sostener que dichos materiales (grabadora, casets, audios, escritos, manuscritos, fotografías del archivo del grupo armado rural) fueron filtrados -entregados- por las altas esferas políticas y/o militares al periodista. Como expliqué más arriba, el ejército federal obtuvo por la detención de uno de los militantes de apoyo urbano (Alberto Ulloa Bornemann) casets que contenían grabaciones de Lucio Cabañas; así mismo, presenté como producto de las persecuciones al grupo armado, tropas del ejército se apoderaron de campamentos y pertenencias del PDLP (casetes, grabaciones, documentos, correspondencia, fotografías, etc.), con lo que podemos afirmar que el ejército tuvo en su poder diversas grabaciones que en distintos operativos militares decomisaron a los guerrilleros. Al respecto el investigador López Limón (quién tuvo acceso directo a los archivos de la DFS e IPS debido a que participó como colaborador en la Comisión de la Verdad COMVERDAD para esclarecer los crímenes del pasado reciente en Guerrero),  registra en una cronología sobre el PDLP-BCA, los operativos militares en los que cayeron varios campamentos guerrilleros: “El 13 de noviembre [1973], tropas del ejército ubican y toman por asalto dos campamentos de los guerrilleros”. “Entre el 08 y 10 de abril de 1974 tropas de la XXVII Zona Militar toman por asalto dos campamentos guerrilleros capturado 51 mochilas con ropa, documentación, cintas grabadas por Lucio, medicamentos y correspondencia”. “En la tarde del 20 de septiembre de 1974, la BCA-PDLP comandada por Lucio se enfrenta, por quinta ocasión, contra tropas del ejército, en la carretera de Cacalutla a la sierra, entre los barrios de Ixtla y Las Trincheras. Mueren nueve soldados y quedan siete heridos. Los guerrilleros pierden la historia gráfica de la guerrilla, la cual queda hasta la fecha en poder del Ejército Mexicano”. El énfasis es mío. López. A. (2009). “Lucio Cabañas Barrientos y el Partido de los Pobres”, Centro de Investigaciones Históricas Rubén Jaramillo Ménez, disponible en:  http://investigacionesrubenjaramillomenez.blogspot.mx/2009/04/lucio-cabanas-barrientos-y-el-partido.html [Consultado el: 26-05-2016, 15: 37 horas]. 

Para que no quede duda de lo anterior, tenemos otra referencia -contundente- al respecto. Un ex militante del Partido Comunista Mexicano (PCM), ya para ese momento del Partido Socialista Unificado de México (PSUM), Arturo Martínez Nateras (amigo personal de Suárez), quién en un artículo periodístico publicado en el diario mexicano unomásuno en 1984 intenta aclarar el asunto de una parte del dinero producto de la retención política del entonces candidato a gobernador de Guerrero Rubén Figueroa, dinero que era reclamado –años después- por los sobrevivientes del PDLP, escribe:  “[…] con esto del dinero se ha mentido mucho, y a conveniencia. Luis Suarez, a pesar de disponer de la documentación que el ejército quitó a la guerrilla, grabaciones, archivo y diario de Lucio, anota con ligereza: […]”. Martínez, A. “Tribulaciones para llevar fondos a Guerrero”, unomásuno, 8 de diciembre de 1984. En una segunda versión -de estos artículos periodísticos llevados a formato de libro dos años después- Nateras agrega: “[…] materiales que le proporcionó Luis Echeverría para hacer su libro”. Martínez, A. El secuestro de Lucio Cabañas. Editorial Altalena, Madrid, 1986. p. 22.    

[17] A estos registros, soportes, artefactos y objetos de memoria, se le van a sumar posteriormente, los testimonios orales y/o escritos de sus ex militantes (el primero se conoce en 1984 y del último que se tiene registro es el de 2011); sus entrevistas, expresiones en encuentros, reuniones y conmemoraciones colectivas como sobrevivientes y testigos de sus experiencias y vivencias del pasado en el presente.

Así mismo se van a sumar las memorias construidas -representaciones- que de Lucio y el PDLP van a hacer los movimientos campesinos, estudiantiles, obreros y organizaciones políticas de izquierda en general, los comités organizadores -“conmemoradores”- de sus aniversarios y encuentros en Atoyac de Álvarez Guerrero. Hasta los grupos guerrilleros activos en el presente mexicano que enarbolan sus orígenes en el PDLP como son el Ejército Popular Revolucionario (EPR), el Ejército Revolucionario del Pueblo Insurgente (ERPI) y las Fuerzas Armadas Revolucionarias Armadas del pueblo (FARP), entre otros. Así, todas las manifestaciones y expresiones sociales -objetos, soportes, productos materiales y simbólicos- “productos culturales” de estas memorias construidas en torno a Lucio  y el grupo armado, del pasado en el presente (comunicados, convocatorias, carteles, posters, fanzines, imágenes, fotografías, grabados, mantas, canciones, corridos, performances, videos y documentales, etc.) van a formar parte de la memoria construida en torno al PDLP-BCA y Lucio Cabañas Barrientos. 

[18] Respecto a la concepción política, ideológica (marxismo-pobrismo), sujeto revolucionario, línea y método de trabajo de Lucio Cabañas y el PDLP-BCA, Carlos Montemayor señaló lo siguiente: “Para los habitantes de la sierra guerrerense nada significaban los conceptos más comunes del marxismo-leninismo, ni las lecciones de Mao, Stalin, Ho Chi Minh o Che Guevara. En la mente de este pueblo maravilloso heredero por generaciones de costumbres y enseñanzas rebeldes, únicamente había lugar para comprender las diferencias entre clase rica y clase pobre, las injusticias que se derivaban de semejante división social y el papel redentor que había asumido Lucio Cabañas”. Rodríguez, O. (2014). “Lucio Cabañas. A 40 años”, La Jornada, 04-diciembre-2014, disponible en: http://www.jornada.unam.mx/2014/12/04/opinion/032a2pol [consultado el: 09-05-2016, 15:38 hrs.]

[19] Suarez, Luis. Op. Cit. p. 120. 

[20] John Beverley, sostiene que los campesinos-indígenas tienen una forma de narrar sus historias en las que fusionan la experiencia individual -“yo colectivo”- con la colectiva. Ese “yo colectivo” incluye lo que nos contaron, lo que vivimos (nuestras experiencias) y lo que aprendimos de los demás. Beverley, J. (2012). “Subalternidad y testimonio”, en: Nueva Sociedad, núm. 238, marzo-abril, p. 109, disponible en: <www.nuso.org> [consultado el: 09-06-2016]. 

[21] El historiador, Tomas Pérez Vejo, habla de “múltiples identidades” o de “múltiples formas de identidad”. Este autor sostiene que no debemos reducir el asunto de la identidad -por ejemplo- al lugar de nacimiento ya que éste “[…] es sólo una de las múltiples formas de identidad que una persona puede asumir en diferentes momentos de su vida. No es la única, ni siquiera la más importante. Hay identidades, profesionales, familiares, étnicas […] que se sobreponen y actúan sobre la identidad geográfica […]”. Pérez, T. (2010). “Criollos contra peninsulares la bella leyenda”, en: Amérique Latine Histoire et Mémoire. Les Cahiers ALHIM, No. 19, 31-diciembre-2010, disponible en: http://alhim.revues.org/3431 [consultado el: 26 de febrero de 2015].

[22] Comunicado Guerrillero: “Lucio Cabañas: el gobierno condena a muerte al senador”, en: Por qué?  No. 313, junio 27 de 1974.

[23] Al respecto señala Jelin: “Las memorias son simultáneamente individuales y sociales, ya que en la medida en que las palabras y la comunidad de discurso son colectivas, la experiencia también lo es. Las vivencias individuales no se transforman en experiencias con sentido sin la presencia de discursos culturales, y estos son siempre colectivos. A su vez, la experiencia y la memoria individuales no existen en sí, sino que se manifiestan y se tornan colectivas en el acto de compartir. O sea, la experiencia individual construye comunidad en el acto narrativo compartido, en el narrar y el escuchar”. Jelin, E. Los  trabajos de la memoria. Instituto de Estudios Peruanos, IEP, Lima, 2012, p. 69.

[24] Suarez, Luis. Op. Cit. p. 157.

 

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Hemerografía:

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  • “Lucio Cabañas: el secuestro del senador”, en: Por qué?  No. 311, junio 13 de 1974.
  • “Lucio Cabañas: el gobierno condena a muerte al senador”, en: Por qué?  No. 313, junio 27 de 1974.
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  • Martínez, Nateras Arturo. “Tribulaciones para llevar fondos a Guerrero”, unomásuno, 8 de diciembre de 1984.

 

Documentos de Archivo.

  • Archivo General de la Nación (AGN), Galería Uno, Dirección Federal de seguridad (DFS), Versión Pública: Lucio Cabañas Barrientos, Vol. 1, 05 de septiembre de 1974.

 

Fuentes Electrónicas.

 

Cómo citar este artículo:

VÁZQUEZ, Yair, (2016) “Memoria e identidad en el Partido de los Pobres-Brigada Campesina de Ajusticiamiento PDLP-BCA, Guerrero, México. 1967-1974”, Pacarina del Sur [En línea], año 7, núm. 28, julio-septiembre, 2016. Dossier 18: Herencias y exigencias. Usos de la memoria en los proyectos políticos de América Latina y el Caribe (1959-2010). ISSN: 2007-2309.

Consultado el Viernes, 26 de Mayo de 2017.

Disponible en Internet: www.pacarinadelsur.comindex.php?option=com_content&view=article&id=1331&catid=58

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