Pacarina del Sur
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No Somos Pollos. Recuento y reflexiones de los hechos, un caso de acoso virtual en Guadalajara

We are not chickens. Count and reflections of the facts, a case of virtual harassment in Guadalajara

Nós não somos galinhas. Contagem e reflexões dos fatos, um caso de assédio virtual em Guadalajara

Gabriela Gil Veloz

Centro de Investigaciones y Estudios Superiores en Antropología Social Occidente, México

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Recibido: 05-05-2019
Aceptado: 15-07-2019

 

 

Introducción

El objetivo de este trabajo es mostrar la violencia de género que se ejerce en las universidades, muchas veces poco visible y que por lo mismo pudiera pensarse es casi inexistente. Además, el trabajo se centra en señalar que actualmente existen ciertos mecanismos que permiten generar otras formas de violencia hacia las mujeres, como lo son las plataformas virtuales. Asimismo, es importante evidenciar que la formación en estudios de género en las universidades, ha dado herramientas para enfrentar este tipo de violencia de manera resiliente, propositiva, artística y proactiva, es decir, que se puede considerar que han surgido reacciones que pudieran ser más efectivas a situaciones adversas.

 

Contexto

El Instituto Tecnológico de Estudios Superiores de Occidente, ITESO por sus siglas, es una institución de larga trayectoria educativa. En 1957 comenzó esta casa de estudios bajo la dirección jesuita, cuatro años después de la Universidad Iberoamericana, su símil en la Ciudad de México. Es parte de la Compañía de Jesús, quienes se caracterizan por apoyar a comunidades indígenas, a migrantes, a personas que viven con VIH, a promover y defender los Derechos Humanos, así como los derechos laborales de los obreros.

Esta institución, se ha caracterizado por promover la transformación social por medio de los valores cristianos, haciendo especial énfasis en que sus estudiantes sean sensibles, propositivos y en especial, activos ante problemáticas sociales considerando, además, una formación para que sean profesionistas conscientes con el ambiente y con la sociedad. 

En este contexto pudiera pensarse que, en una casa de estudios de esta índole, la violencia de género poco se manifiesta, sin embargo, en el mes de febrero de 2015, se suscitó un hecho lamentable y vergonzoso entre estudiantes de esta institución. Este hecho, se relaciona directamente con el uso de redes sociales, que si bien, las nuevas tecnologías se han convertido en parte indispensable de la socialización en ambientes universitarios (y otros), también han generado y fomentado formas de violencia hacia diversos grupos, entre estos, el grupo de mujeres. Así, varios hombres jóvenes de distintas carreras crearon una página de Facebook a la que nombraron “Pollos ITESO”.

 

Desarrollo de ideas centrales

El primer semestre de 2015, un grupo de hombres estudiantes del ITESO, universidad jesuita de Guadalajara, creó una página de Facebook con el nombre de “Pollos ITESO”, en el cual subían fotos de mujeres jóvenes que, de acuerdo a su criterio, se consideran guapas. La página era pública, lo que significa que cualquier persona con una cuenta en dicha red podía acceder a la información que se exponía en esta página, que constantemente alimentaba su archivo con fotos de mujeres estudiantes de la misma institución. Estas fotografías eran enviadas por los seguidores de la página al administrador, por medio de un mensaje privado. Si la administración de la página consideraba que la foto era buena para sus propósitos, la convertía en pública. De esta manera fueron creando su acervo de fotografías de mujeres, estudiantes del ITESO, de las cuales se daban a la tarea de comentar de manera vulgar en sus tiempos libres, si es que estaban “buenas”, “ricas” o “chulas”, y en ocasiones, se publicaba también el nombre de la mujer, su carrera o incluso el salón en el que se le podía encontrar.

Captura de pantalla de una publicación de la página Pollos ITESO
Imagen 1. Captura de pantalla de una publicación de la página “Pollos ITESO”.
www.facebook.com

Al respecto, es importante precisar que el acoso virtual, también se ha definido como acoso cibernético o cyberbulling:

consiste en utilizar la tecnología para amenazar, avergonzar, intimidar o criticar a otra persona. Amenazas en línea, mensajes de texto groseros, mensajes despectivos enviados a través de Twitter, comentarios colgados en Internet..., todo cuenta. Y también el hecho de colgar en Internet información o vídeos de carácter personal para herir o avergonzar a otra persona (New, 2012).

 

A tan solo nueve días de que comenzó a funcionar esta página, algunas mujeres jóvenes comenzaron a darse cuenta de lo que ocurría debido a que varias resultaron ser amigas de algunos miembros del grupo. Fueron ellas mismas quienes avisaron a otras estudiantes que sus imágenes circulaban en esta página masculina. Conforme se difundió la página en las redes, las mujeres en desacuerdo comenzaron a dialogar entre sí para planear las acciones que se llevarían a cabo ante este caso de acoso virtual.

Es importante mencionar que un espacio importante para la generación de este diálogo fue el curso de Estudios de Género y Prácticas Sexuales, clase impartida para estudiantes de la licenciatura en psicología. De esta forma, se acordó hacer comentarios de inconformidad en las publicaciones de fotografías de la página “Pollos ITESO”, solicitando además que se cerrara la página, para lo cual, acordaron denunciar la página de Facebook, con las opciones que brinda la red social. Asimismo, determinaron publicar fotografías de mujeres sosteniendo un cartel con la leyenda “Mi cuerpo no quiere tu opinión”. Con esto, los seguidores de “Pollos ITESO” respondían con comentarios vulgares, agresivos y ofensivos, generando argumentos que indicaban que el descontento de las mujeres era producto de su supuesta orientación sexual o de su supuesta baja autoestima, además de menoscabar la lucha feminista por continuar manteniendo sus privilegios de hombres, reproduciendo así, ideas sexistas que son parte del sistema patriarcal. Entre estos comentarios, destacan aquellos que indicaban que este descontento era porque “son lesbianas y tienen envidia de las guapas”.

Captura de pantalla de una respuesta de un seguidor de la página de Facebook Pollos ITESO a las publicaciones de inconformidad de las mujeres
Imagen 2. Captura de pantalla de una respuesta de un seguidor de la página de Facebook “Pollos ITESO” a las publicaciones de inconformidad de las mujeres.
www.facebook.com

Captura de pantalla de una respuesta de un seguidor de la página de Facebook Pollos ITESO a las publicaciones de inconformidad de las mujeres
Imagen 3. Captura de pantalla de varias respuestas de seguidores de la página de Facebook “Pollos ITESO” a las publicaciones de inconformidad de las mujeres.
www.facebook.com

A través de la misma red social, se suscitó una discusión entre hombres seguidores de la página en cuestión y mujeres que reaccionaron ante el contenido de esta. En estas discusiones, las mujeres comenzaron a realizar publicaciones en las que buscaban generar una reflexión, cuestionando fuertemente el comportamiento de los hombres miembros de la página. Ante esta situación, ellas obtuvieron respuestas agresivas, de contenido machista y que se consideran ofensivas, pero sobre todo, sosteniendo argumentos que continúan promoviendo estereotipos sexistas y de objetivación hacia las mujeres, es decir, respuestas que indicaban que las mujeres objetoras de la página no cumplen con el estándar de belleza heteronormativo y por lo tanto, sus reacciones, supuestamente son porque únicamente les genera envidia.

Reaccionando ante la hostil respuesta de los seguidores de la página, las mujeres decidieron reunirse incluso sin conocerse, con el objetivo de compartir sus experiencias y proponer ideas para la solución de un problema común. A través del intercambio de ideas de estas reuniones se redactó un comunicado para el rector de la institución, firmado por varias mujeres a fin de evidenciar la inconformidad colectiva del acoso virtual. Además, se creó un grupo privado de Facebook llamado “No Somos Pollos” con más de 100 miembros, espacio que resultó útil para la organización de las personas que reaccionaron ante esta forma de acoso.

Gracias a todas estas actividades, la página fue clausurada por los administradores a menos de un mes de su apertura, aunque esto no frenó que aquellas personas inconformes siguieran actuando en contra del acoso virtual. Se publicó un pronunciamiento por parte de la Red de Género ITESO, grupo conformado por docentes expertos en el tema, anunciando su desaprobación y explicando la delicadeza y la profundidad del problema. Además de esto, el rector de la universidad se pronunció repudiando los hechos y aclarando que la casa de estudios no estaba de acuerdo con lo sucedido (Guerrero, 2015). Incluso se publicó una nota en Cruce número 612, la revista semanal de esta institución, con el título “El ITESO rechaza cualquier tipo de violencia de género” (ITESO, 2015).

A raíz de esta situación, las jóvenes comenzaron a realizar varias acciones, con el fin de visibilizar el problema, repudiar y hacer conciencia de los alcances del acoso virtual. Entre estas acciones, destacan los montajes instalados en la universidad. Algunas de estas instalaciones llevaban escrita la etiqueta precedida del símbolo de numeral o hashtag que se utiliza en las plataformas virtuales #NoSomosPollos, en donde la comunidad de estudiantes podía expresarse y firmar en contra del acoso virtual.

Aunado a esto, varias de las estudiantes que cursaron la materia de Estudios de Género y Prácticas Sexuales, estuvieron muy motivadas para realizar otras acciones en conjunto, de tal manera que comenzaron a formar el Colectivo Feminista ITESO, que actualmente lleva el nombre CLIT Colectivo (Creación Libre de Identidades Transfeministas). Este colectivo, conformado por alumnas interesadas en transformar su realidad, organizaron un festival artístico que se nombró “Raíces para volar”, en el cual, el tema principal es el autoempoderamiento de las mujeres. Este trabajo detalla cómo a partir del acoso virtual se generó la sororidad, es decir que se fomentó la hermandad entre mujeres, con el fin de trabajar en pro de la equidad de género y la no violencia contra las mujeres.

Convocatoria de Raíces para Volar de CLIT Colectivo
Imagen 4. Convocatoria de Raíces para Volar de CLIT Colectivo. www.facebook.com

El que la convocatoria de Raíces para Volar solicitara de manera específica la participación de artistas mujeres también generó críticas negativas por parte de hombres. Una constante de la lucha feminista ha sido la de hacer ver que los hombres han captado la mayor parte de los espacios de visibilización en prácticamente todas las áreas por lo que, al buscar generar espacios exclusivos para visibilizar la obra de las mujeres, es ir en contra de una norma patriarcal no escrita y que, por lo mismo, se etiqueta de feminismo radical. En este caso en específico, se buscaba un espacio en el que las mujeres puedan ser protagonistas de un arte que invita a la reflexión desde la equidad de género, transformado a su vez el estereotipo sexista que confiere a las mujeres la cualidad de musas por la de artistas creadoras.

Por otro lado, también ha creado alianzas con colectivos de arte, como Ave de Luz Colectivo. Además, se han dado a conocer por medio de la radio en el programa “La Exquisita Ignorancia”, han sido invitadas a compartir su experiencia en clases y talleres de género. Y lo más importante, es que se siguen reuniendo semanalmente para intercambiar ideas, recomendarse lecturas y para planear las nuevas acciones, además de una fluida comunicación por medio de su grupo de Facebook en donde comparten ideas, enlaces de interés para todas, lecturas y las minutas de las reuniones.

 

Presentación de resultados, el balance

De la experiencia desagradable, se ha sacado inspiración, es decir, que de ser víctimas de acoso virtual de compañeros universitarios, estas mujeres audazmente se han organizado. El recuento de los daños con respecto a lo que ha dado esta movilización provocada por la rabia y la indignación son: la denuncia pública, el pronunciamiento del rector de la universidad, el performance en el que la comunidad universitaria podía firmar y unirse a la causa además de reconocer el problema y reflexionarlo, la formación de redes y del colectivo, la organización de festivales feministas de arte y de diálogos académicos.

Además de que se fundó un colectivo como respuesta a la violencia, se generó también el diálogo entre estudiantes, hubo en la universidad polémica y discusión, tanto virtual como frente a frente. Estas son acciones que invitan a las personas a cuestionarse y a reflexionar en torno al tema, permitiendo que las y los estudiantes, por medio de la palabra, se den cuenta de la violencia que provoca el acoso virtual.

El grupo que se creó en Facebook llamado “No somos pollos”, reúne a mujeres y hombres interesados en llevar a cabo acciones para modificar la situación. Este grupo sigue operando y se alimenta diariamente con información relacionada con la violencia de género, ya no solamente en la universidad, sino en otros contextos. A través de este espacio, se comparten también las acciones que cada miembro realiza de forma individual para contrarrestar el problema del acoso universitario, acciones que no han cesado, siendo un ejemplo de esto, las mesas de diálogo organizadas por el ITESO, integradas por profesores y estudiantes, para planear acciones contundentes que inciten la concientización en los y las estudiantes.

A pesar de los esfuerzos, el grupo de “Pollos ITESO” sigue en las redes, Mariana Arpio (2015) registró 1,400 seguidores en Instagram en marzo de 2015. No obstante, todavía hay público que sigue comentando las fotos pues, aunque la alimentación de imágenes de “pollos” cesó en marzo, el grupo sigue existiendo, y lo que sigue existiendo también es la inconciencia de los estudiantes y su incapacidad para reconocer a sus compañeras como seres humanos que merecen respeto. Sin que por esto se detenga el impulso de las mujeres organizadas que quieren ser tratadas con respeto y no están dispuestas a quedarse de brazos cruzados.

 

Conclusiones

Sorprendentemente en espacios de educación superior –en los que pudiera ingenuamente pensarse como libres de violencia- el acoso virtual está latente, los comentarios de los hombres ante las denuncias fueron agresivos y en gran parte de estos, afirmando que ellos que podían dar su opinión sobre el cuerpo de las mujeres. Ni siquiera preguntándose, si ellos estaban dispuestos a recibir comentarios de ese tipo sobre sus propios cuerpos. Sintiéndose con el derecho de opinar, producto de una sociedad en la que aún prevalecen estructuras patriarcales como lo es la sociedad tapatía. La reacción agresiva ante el reclamo de las mujeres refleja la aprobación machista de la opinión del hombre, cualquiera que sea y la denigración de la opinión de las mujeres, aunque sea esta una exigencia de respeto. Refleja también la pobre idea que tienen estos estudiantes acerca del respeto que se merecen las personas, sean hombres o mujeres.

Con estos hechos se resalta la urgencia de trabajar, no solo con las mujeres, como mucho se ha hecho desde el feminismo, sino con los hombres, desde sus prácticas y reacciones más inconscientes que les dictan la manera de comprenderse a sí mismos, de comportarse y comprender a las y los otros. Llama mucho la atención que en una institución como el ITESO, que se ha dedicado a trabajar con grupos vulnerables y a fomentar una educación enfocada a la transformación de la sociedad, la sensibilidad hacia los temas de género aún no se haya desarrollado de la manera en que podría esperarse.

Según la ENDIREH (c2013), siete de cada diez mujeres, ha vivido acoso en el ámbito escolar, sin tomar en cuenta el acoso virtual. Este trabajo contribuye a señalar y visibilizar este tipo de acoso de la vida contemporánea, y su análisis conduce a un sinnúmero de cuestionamientos que, debido al acotado enfoque del trabajo, no han sido atendidos en esta ocasión. Quizás, uno de los cuestionamientos que surgen al respecto, es la diferencia entre los grupos de mujeres que denuncian toda forma de acoso sexual y heteronormatividad de los patrones estéticos corporales y de aquellas que aún buscan la aprobación, especialmente la del género masculino cuando se trata de su cuerpo.

En este sentido, la presión social hacia las mujeres respecto a la forma que se considera deben tener sus cuerpos es fuerte, es un campo de acción que también concierne a los temas de violencia hacia las mujeres, y podría ser una de las variables que influyen en la necesidad de algunas mujeres de obtener la aprobación pública de sus cuerpos. Sería interesante analizar qué dispositivos sociales respaldan la actividad de las mujeres que suben a la red sus fotos modelando. Aunque es importante hacer énfasis en que no se procura culpar a las mujeres de la violencia que reciben, pues bajo ninguna circunstancia una víctima es culpable de ser violentada. El propósito de responder a esta pregunta sería cuestionar a la cultura que incita a las mujeres a buscar estas formas de aprobación, cuestionar a una cultura exageradamente enfocada en la imagen física, en la moda y en moldear de determinada manera el cuerpo de las mujeres. 

Queda también un gran espacio de análisis en lo que respecta al problema social, representado a nivel micro en el ITESO. Esta situación es solamente una pequeña parte del problema que inunda a nuestra sociedad en la actualidad. El acoso, y más específicamente el acoso virtual, no existe solamente en el ITESO, sino en otros contextos de México y del mundo. Esta situación, incluyendo el deficiente interés que aún prevalece en diversas instituciones por generar conciencia, permite que se minimice el acoso hacia las mujeres y que cuando estas denuncian, se generen comentarios aún más vulgares y muchas veces, aún más agresivos. Sin duda, el plano de lo virtual es un reflejo de lo que ocurre en la sociedad en general.

También es una realidad que la respuesta de las mujeres organizadas sucede no solamente en el ITESO y desde la época actual, sino a lo largo de la historia y de las culturas, aunque evidentemente con otras estrategias y desde otro entendimiento. Las mujeres hemos buscado la forma de ponernos de acuerdo, de reaccionar para reclamar respeto y reconocimiento como seres humanos con derechos. Así como el ITESO está viviendo un momento en el que las mujeres nos organizamos impulsadas por la inconformidad, el mundo lo está viviendo también, la energía de las mujeres nos une, logrando así la transformación de la realidad y la organización permite hacer acciones contundentes, mientras se sueña con un mundo en el que haya respeto para mujeres y para hombres, igualdad de oportunidades, roles de género menos estrictos, eliminación de cualquier práctica o comportamiento machista, libre de violencia, un mundo en el que el patriarcado pierda su fuerza y sea sustituido por la conciencia reflexiva de las personas. 

 

Propuesta para la agenda política de los hombres con perspectiva feminista

Ante el acoso virtual ocurrido en esta universidad jesuita, podemos pensar que la violencia de género y los acosos no sólo se viven en el ámbito virtual, lo virtual solo es un reflejo de otros ámbitos de la vida. La propuesta para la agenda política de los hombres es la obligatoriedad de clases de género, visibilizando el problema en distintos niveles, que va desde reconocer las propias violencias que se han vivido, que después nos hacen aceptarlas, interiorizarlas y muchas veces, reproducirlas.

En el caso analizado, el espacio de las clases relacionadas con género permitió la concientización, el diálogo y la organización de las universitarias, lo que a su vez les permitió dar una respuesta efectiva ante la violencia. Estas clases de género se dan en el ITESO de manera optativa, así que, al reconocer los efectos positivos que las clases tienen en los y las estudiantes, en primera instancia sería pertinente que toda la planta docente fuera sensibilizada, considerando además que los estudios de género no sean una materia optativa, sino obligatoria para toda la comunidad estudiantil y no únicamente para las carreras de humanidades.

Otra parte importante es dar impulso, ánimo y seguimiento al Colectivo que después del hecho lamentable se formó, apoyar estas propuestas para reflexionar sobre las diferencias de género en la sociedad de manera artística, con pintura, música, talleres o performance, pues la creatividad es un elemento que no puede faltar. Apoyar también a estas iniciativas también desde las instituciones, volverlas oficiales y formalizarlas, dándoles el peso y el impulso que se merecen, para que las actividades gestionadas por las iniciativas individuales sean tomadas en cuenta por la universidad y sus estudiantes. 

De la misma manera, es importante dar continuidad al grupo de Masculinidades que recientemente se ha formado en la universidad por iniciativa de un estudiante de maestría y cuyo objetivo es generar un espacio de reflexión con varones. Normalmente los grupos de hombres son poco concurridos, sin embargo, se considera de especial importancia la apertura de estos espacios, a los que habrá que generar una manera creativa para integrar a más hombres para que se vean animados a participar. 

Se invita también a los hombres, a trabajar en su propia persona para generar el cambio desde donde están, redefiniendo la masculinidad primero a nivel personal y después a nivel global. Se les invita a tomar conciencia a nivel individual de las implicaciones que tiene la objetivación de las mujeres, de lo violenta que es y de que es una cosa que no se debe hacer. Se les invita a respetar a las mujeres, así como se respeta a los hombres, a evitar insultos hacia ellas y a tomar en cuenta su opinión, evitando posicionar la opinión de un hombre por encima de la de una mujer, a responder comprensivamente cada vez que una mujer exige respeto y a invitar a los otros hombres a hacer lo mismo. Identificando así la presencia del patriarcado en la cultura para poderlo erradicar y a caminar junto con nosotras en la búsqueda de un mundo más justo.

 

Referencias bibliográficas:

Arpio, M. (12 de mayo de 2015). #No Somos Pollos. Obtenido de Blog: Estudios de Género y Prácticas Sexuales: https://egpsiteso.wordpress.com/2015/05/12/no-somos-pollos/

ENDIREH. (c2013). Encuesta Nacional sobre la Dinámica de las Relaciones en los Hogares (2011). Panorama de violencia contra las mujeres en Jalisco. México: INEGI. Obtenido de http://internet.contenidos.inegi.org.mx/contenidos/productos/prod_serv/contenidos/espanol/bvinegi/productos/estudios/sociodemografico/mujeresrural/2011/jal/702825049942.pdf

Guerrero, L. (2015). Respuesta de Rectoría_NoSomosPollos. Obtenido de https://docs.google.com/document/d/1khCH4AToAJxDp2kKNd7-l-NjezxggbjdsivWru9Uf0g/pub

ITESO. (2015). El ITESO rechaza cualquier tipo de violencia de género. Cruce ITESO(612), 8. Obtenido de http://issuu.com/itesocruce/docs/cruce_612

New, M. (enero de 2012). Sobrevivir al acoso cibernético. Obtenido de Kids Health: http://kidshealth.org/teen/en_espanol/seguridad/cyberbullying_esp.html

 

Cómo citar este artículo:

GIL VELOZ, Gabriela, (2019) “No Somos Pollos. Recuento y reflexiones de los hechos, un caso de acoso virtual en Guadalajara”, Pacarina del Sur [En línea], año 11, núm. 41, octubre-diciembre, 2019. ISSN: 2007-2309. Dossier 22: Movimientos, grupos, colectivos y organización de mujeres.

Consultado el Sábado, 4 de Julio de 2020.

Disponible en Internet: www.pacarinadelsur.com/index.php?option=com_content&view=article&id=1789&catid=67