Pacarina del Sur
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Contribución a la historia del Latin American Workers Association de Londres[1]

Contribution to the history of Latin American Workers Association in London

Contribuição para a história da Latin American Workers Association em Londres

Jake Lagnado[2]

Recibido: 23-06-2016 Aprobado: 21-08-2016

Resumen

Resumen: Este artículo se ocupa de la trayectoria de la Asociación de Trabajadores Latinoamericanos (LAWAS) basada principalmente en trabajadores subcontratados de limpieza en Londres entre 2002 y 2013. Este dará un breve repaso de la primera Asociación que se estableció en los años ochenta, luego tratará su renacimiento en 2002 y su posterior alianza con el sindicato británico T&G/Unite, durante su campaña Justicia para los Limpiadores. Finalmente, se discute la ruptura de esta relación y la nueva LAWAS independiente que surgió después.

Palabras clave: inmigración, limpieza. LAWAS, T&G Unite, IWW.

 

Este artículo se ocupa de la trayectoria de la Asociación de Trabajadores Latinoamericanos (Latin American Workers Association, LAWAS),[3] organizada principalmente por trabajadores subcontratados de limpieza en Londres entre 2002 y 2013. Este dará un breve repaso de los antecedentes históricos: la primera Asociación con ese nombre que se originó a principios de los años ochenta, luego tratará su renacimiento en 2002 y su posterior alianza con el gran sindicato británico T&G/Unite,[4] durante el punto álgido de su campaña Justicia para los Limpiadores (Justice for Cleaners, J4C) en Londres. Finalmente, se discute la ruptura de esta relación en 2009 en el contexto de conflictos laborales y el apoyo de LAWAS a los trabajadores indocumentados, y la nueva LAWAS que surgió de las cenizas de dicha ruptura. Mi objetivo es unir algunas fibras de una historia que, igual a muchas historias de los trabajadores de base no ha sido contada en otra parte; y espero que en el futuro el resto de mis compañeros continúen enriqueciéndolo con sus propios detalles y perspectivas.

 

Antecedentes: los años ochenta

La emigración latinoamericana hacia Gran Bretaña se incrementó en la década de los setenta, no obstante la existencia de vínculos mucho más antiguos ligados a la colonización económica y a las guerras de independencia. Para efectos del presente escrito esta emigración comprende dos grupos claves.[5] Aquellos que huían de las dictaduras de derecha de la época, de los cuales los chilenos que escaparon al régimen de Pinochet constituyen el grupo más grande. Éstos llegaron al Reino Unido de un modo relativamente organizado gracias al apoyo del que fuera por entonces un fuerte movimiento sindical británico, y formaron comunidades en ciudades industriales como Glasgow y Sheffield, así como Londres. Entre tanto, otros inmigrantes latinoamericanos entre los que se destacan los colombianos llegaron al Reino Unido con visas de trabajo para ocupar empleos en el sector de servicios (Sassen, 2001). Cuando el gobierno británico puso fin a la opción de visa de trabajo en 1979, parte de este último grupo solicitó la residencia, mientras que otros se convirtieron en indocumentados. Lo mismo ocurrió con muchos de los que siguieron sus pasos a lo largo de la década de los ochenta, al tiempo que Colombia se vio afectada por el incremento en el precio de los productos básicos, la disminución del sector manufacturero e, inversamente, el aumento de la movilidad derivada del creciente tráfico de drogas. En esta década también hizo su arribo un nuevo grupo de colombianos –exiliados políticos que huían de una incipiente guerra sucia contra la izquierda y los movimientos sindicales.

Inauguración de la oficina de LAWAS
Imagen 1. Inauguración de la oficina de LAWAS en el T&G, Manor House, 8 de julio 2004. Izq. a der: Julio Mayor, Ernesto Leal, el autor (interprete), Patrick O’Keefe (T&G), Jenny Mayor (intérprete)

La hotelería y los servicios de limpieza fueron los principales destinos laborales para la mayoría de los recién llegados en la década de los ochenta. Ya en años anteriores grupos como el Cleaning Action Group (grupo de acción de limpiadores) y la International Catering Workers Branch (seccional de trabajadores de hostelería) del sindicato T&G (Transport & General Workers Union, hoy Unite) trataron de organizar estos sectores (Alberti, 2013; B, Richard, 2013). Entonces en 1981, un grupo de trabajadores conformó la primera Latin American Workers Association en Londres. Como resultado, centenares de latinoamericanos se unieron al T&G, uno de los sindicatos más grandes del Reino Unido con un importante número de afiliados en el sector privado, concentrados en los campos de industria y transporte. En el sindicato esos trabajadores siguieron siendo representados por la Asociación. Con el respaldo del T&G lograron el reconocimiento de acuerdos sindicales para varios contratos de limpieza. Pero sus esfuerzos fueron socavados por las compañías, que competían entre sí durante los procesos de licitación para minar los términos y condiciones ganados con tanto esfuerzo. Las redadas de Inmigración que debilitaban las iniciativas de organización fueron otro problema, destacándose una ocurrida en el prestigioso almacén de Selfridges, que se había convertido en uno de los principales focos de organización para los limpiadores. Esto desestabilizó la relación de la Asociación con el sindicato y lo condujo a su desaparición. Pero lo peor estaba por venir cuando Hebert Marín Cotrini, un joven colombiano y activista de la Asociación, fue asesinado por militares en Colombia en 1986 apenas un día antes de su regreso a Londres (Ardill y Cross, 1987).[6]

 

2002–4: Refundación, los años colombianos

Unos 15 años después, en 2001, se celebró en Londres una reunión para recordar la muerte de Marín. Uno de los allí presentes fue Julio Mayor, un sindicalista que había llegado a Londres a finales de los noventa –un periodo de alta migración al Reino Unido desde Colombia, en un momento en el que la recesión y la guerra se hacían sentir con fuerza. Tras su llegada, Mayor se unió a la actividad de la Colombian Refugee Association (Asociación Colombiana de Refugiados, CORAS), a la que muchos trabajadores acudían en busca de apoyo para enfrentar sus dificultades laborales. Aun cuando estos eran miembros de sindicatos existentes, las dificultades con el idioma y la falta de reconocimiento sindical complicaban el acceso a la ayuda. El interés de Mayor por brindar apoyo en esta área llevó a un chileno, miembro del LAWAS original y empleado del CORAS, a ponerlo en contacto con Bob Tennant, secretario de un seccional (branch) del T&G que agrupaba empleados municipales. Tennant fue receptivo a las inquietudes de Mayor y lo invitó a la reunión conmemorativa.[7] Allí, Mayor conoció a Ernesto Leal, un sindicalista chileno exiliado, que había llegado a Londres desde Escocia a finales de los ochenta. Al igual que otros, Leal había llegado a Escocia con la ayuda del movimiento sindical británico, y una vez allí se involucró en éste (Anon, 2009; Silver, 2011). Pero cuando se trasladó a Londres y comenzó a trabajar como supervisor de limpieza, encontró una nueva generación de trabajadores latinoamericanos sin condiciones  sindicales y carentes de apoyo. Leal y Mayor, dos sindicalistas de nacionalidades y generaciones distintas, que llegaron al Reino Unido en momentos y condiciones diferentes asumieron una causa común y comenzaron a trabajar en la construcción de una nueva Latin American Workers Association (LAWAS).

A pesar de este vínculo con su predecesor de los ochenta, la nueva LAWAS enfrentó un ambiente más hostil que aquel, lo que afectó su modus operandi. Este nuevo ambiente se caracterizó por tres puntos claves: la naturaleza de la migración latinoamericana de este periodo, un cuarto de siglo del modelo económico neoliberal en Gran Bretaña, y el resurgimiento de la emigración y el asilo como un ‘problema’ político.

En primer lugar, la migración colombiana de la década de los noventa se dio en una escala diferente a la de los chilenos en la década de los setenta, en el sentido de que hizo parte de un éxodo masivo del que activistas sindicales, de izquierda y de movimientos sociales fueron solo un componente. A diferencia de sus pares chilenos, estos activistas rara vez salían del país con algún tipo de respaldo organizacional, por lo que tuvieron que abrirse camino enfrentando la intensificación en los controles de inmigración. Por lo tanto, para este nuevo grupo de exiliados no había un punto de encuentro natural con el movimiento laboral del Reino Unido, cuya visión de América Latina permanecía arraigada al romanticismo de una época anterior. Pero pudieron encontrar algo de apoyo y hacer contactos a través de varias organizaciones comunitarias pequeñas y ONGs que brindaban asesoría general a los latinoamericanos en Londres.

Estas ONGs se habían beneficiado de las subvenciones otorgadas a las minorías étnicas por autoridades locales de izquierda en la década de los ochenta, en particular la de Londres: el Greater London Council (GLC). En efecto, en un principio algunas hacían mas activismo político, pero se vieron cada vez más restringidas a brindar ayuda a una creciente y necesitada población en el marco de una relación asistente social-cliente. Irónicamente, esta relación encontró su reflejo en el servicing model (modelo ‘servicio-al-cliente’) que practicaban los sindicatos británicos en la década de los ochenta con el fin de contrarrestar su declive; enfocándose menos en la acción colectiva y más en la oferta de servicios individuales para sus miembros: desde la resolución de reclamos laborales individuales hasta pólizas de seguro baratas.

      Estos recién llegados encontraron trabajo en el sector de servicios, especialmente en labores de limpieza. Este sector se había beneficiado con el giro neoliberal de la economía mundial, que en Gran Bretaña fue impulsado por los gobiernos conservadores de 1979-1997 (y desde entonces por los laboristas de New Labour) por dos razones: en primer lugar, la transferencia de puestos de trabajo del sector público al sector privado a través de la privatización y la externalización; y en segundo lugar, el auge de Londres como centro financiero global, cuya máxima expresión fue el complejo de oficinas de Canary Wharf en el este de Londres. Los gobiernos de la época se aseguraron de contribuir a que la nueva fuerza de trabajo que proporcionaba labores de limpieza, cocina y seguridad entre otros servicios tanto para este mundo de las finanzas como para el sector público, fuera una fuerza de trabajo no sindicalizada y con bajos salarios: objetivos que lograron mediante la supresión de los controles de salarios y el recorte de los derechos sindicales. Estas políticas fueron fundamentales para una ofensiva de clase destinada al retroceso de los términos y condiciones ganados y defendidos por una fuerza de trabajo hasta ese momento altamente sindicalizada, sobre todo en el sector público.

Migrantes recién llegados como los colombianos, a menudo en una situación jurídica vulnerable debido a su estatus migratorio y con menos posibilidades de conseguir trabajo rápidamente en otros sectores, se encontraban entre los que vinieron a constituir esta nueva fuerza laboral. Sin embargo, para la década de los noventa Gran Bretaña se había vuelto cada vez más hostil hacia los inmigrantes. En particular, durante este periodo los medios tomaron como chivo expiatorio a los cada vez más numerosos refugiados que llegaban huyendo de las guerras que azotaban al mundo en la post-Guerra Fría. Al mismo tiempo, el cierre de otras rutas legales de migración hacia el Reino Unido había dejado como una de las pocas opciones el asilo político. Para muchos, la llegada al Reino Unido fue sólo el comienzo de un proceso que tomaría muchos años hasta lograr el derecho al trabajo y a la residencia. Mientras tanto, serían vulnerables ante múltiples abusos laborales.

Fue en este contexto que, con el apoyo de la rama sindical de Tennant, Leal y Mayor sostuvieron una primera reunión pública el 9 de febrero de 2002 en el Conway Hall de Londres, un punto de encuentro histórico para la izquierda británica y para los exiliados políticos de distintos continentes. (Anon, 2002: 11). Para atraer asistencia anunciaron una proyección de la película Pan y Rosas (Bread and Roses) en la prensa latinoamericana de Londres, inspirados en la campaña Justice for Janitors dirigida por limpiadores latinos en los EE.UU. Como recuerda Mayor, en un primer momento sus esfuerzos parecían haber sido en vano, ya que cuando iniciaron la proyección sólo un puñado de personas había llegado. Pero cuando se encendieron las luces al final de la película había varias docenas – con quienes se formó un comité provisional. Este comité comenzó a reunirse cada dos semanas y adoptó el nombre del Latin American Workers Association (LAWAS):[8]

Desde el día del primer encuentro [...] formamos una Junta directiva para darle forma como una organización comunitaria, afortunadamente todos los que integramos esta Junta Directiva teníamos una amplia trayectoria sindical en nuestros países de origen. Empezamos a tratar de buscar solución a los problemas laborales que tenía nuestra comunidad, pero no teníamos donde atenderlos y lo hacíamos regularmente en cafés, McDonalds, restaurantes o simplemente en un parque a falta de sitio estable para atenderlos.  (Mayo de 2005, carta de la Junta Directiva de LAWAS al T&G Región 1).

Publicidad para la primera reunión pública de lo que sería LAWAS II
Imagen 2. Publicidad para la primera reunión pública de lo que sería LAWAS II. Publicado en Anon (2002) (Express News), Febrero 2002.  

A partir de entonces más trabajadores latinoamericanos entraron en su órbita, algunos de los cuales habían sido activistas sindicales y de izquierda en sus países de origen. Para los colombianos en este último grupo la asociación de refugiados CORAS fue un importante punto de contacto. Como también lo fueron organizaciones comunitarias y ONGs latinoaméricanas como IRMO (Indo-American Rights for Migrants Organisation), que fue una de las que ofreció sus instalaciones para que LAWAS tuviera donde reunirse.

La carencia de una sede era un obstáculo importante en la labor de la recién nacida Asociación, por lo que Leal usó sus contactos sindicales  para tratar de conseguir una. En mayo de 2003 consiguió la autorización para el uso de las instalaciones del Dalston Cross Community Centre, un centro comunitario dirigido por una pareja anglo-cubana en el este de Londres. Desde estas frías y austeras instalaciones, Leal y Mayor comenzaron a dar asesoría a los trabajadores diariamente. LAWAS también comenzó a cobrar forma en otros frentes - un viaje de verano en autobús a las costas del sur ayudó a recaudar los fondos para abrir la primera cuenta bancaria de la Asociación, y una ONG de salud local ayudó a redactar estatutos con el fin de solicitar el estatus de organización sin ánimo de lucro.

Habiendo logrado este impulso, la Asociación decidió celebrar su primera asamblea el 27 de septiembre de 2003 en el Dalston Cross Community Centre. Este encuentro inauguró oficialmente la Asociación, con la elección de una nueva junta directiva y la divulgación de su objetivo de "defender los derechos de los trabajadores latinos cualquiera que fuera su situación en el Reino Unido”. Así, desde el principio, LAWAS buscó practicar lo que predicaba al poner la cuestión del estatus migratorio y su impacto en los derechos de los trabajadores en el marco central de sus actividades. El origen nacional de la mayoría de los asistentes y los temas discutidos según el acta dan una clara impresión de que se sentían comprometidos en una batalla por los derechos humanos y sindicales en dos frentes – en Colombia y en el Reino Unido.

En esta etapa los activistas de LAWAS aún eran escépticos respecto a la conveniencia de los sindicatos británicos como un vehículo de respaldo para los trabajadores latinoamericanos a nivel local, temiendo que estos utilizarían la Asociación solo para afiliar más personas y así aumentar sus ingresos por medio de las cuotas sindicales, en lugar de proporcionar un apoyo práctico a los asuntos que realmente preocupaban a los trabajadores latinoamericanos, especialmente a aquellos que eran "ilegales". (De hecho, una de los primeros problemas laborales colectivos que enfrentó LAWAS fue una redada de inmigración en una lavandería industrial del norte de Londres). Sintieron la necesidad de que la Asociación estuviera en una posición más estable antes de entrar en alianzas. Pero el cómo lograr esa posición fue un motivo de debate. Algunos consideraban que LAWAS debía convertirse en un sindicato para todos los trabajadores de los servicios de limpieza, mientras que otros creían que debía centrarse en la comunidad latinoamericana a la que conocía mejor y que debía solicitar ante las autoridades locales los fondos disponibles para las organizaciones comunitarias de las llamadas minorías étnicas.[9] Este debate continuaría a lo largo de la existencia de la Asociación, pero en el corto plazo, los acontecimientos pronto lo rebasarían.

 

2004–9: De héroes a parias

En abril de 2004 los problemas internos del Dalston Cross Centre significaron el fin del uso de sus instalaciones para LAWAS, y la Asociación se vio, una vez más, sin hogar. Pero los esfuerzos de Leal por encontrar una sede más estable dieron sus frutos cuando el T&G aceptó proporcionar a LAWAS una oficina en su centro regional en el norte de Londres.  Aunque los miembros de LAWAS aún tenían sus reservas respecto al sindicato, la oferta fue vista como un importante paso adelante. Pronto se conformó una lista de voluntarios, y la oficina fue inaugurada oficialmente el 8 de julio de 2004 con discursos, bailes y comida.

Al mismo tiempo, se inició una intensa campaña publicitaria entre la comunidad latinoamericana en la radio, en periódicos, en iglesias, en embajadas, en reuniones públicas y en el Carnaval del Pueblo que se celebraba cada año. Un folleto acerca de los derechos laborales publicado con la ayuda del TUC (Trades Union Congress, principal central obrera del Reino Unido) y un volante anunciando el nuevo servicio de asesoramiento de la oficina, ambos en español fueron herramientas claves para el éxito de la campaña.

Al mismo tiempo, el sindicato había puesto en marcha su campaña Justicia para los Limpiadores (Justice for Cleaners, J4C) bajo la influencia del organizing model (modelo organizativo) norteamericano. La campaña tenia un doble objetivo: el reconocimiento sindical por parte de los empleadores y el living wage ('salario digno'). Se llevo a cabo en zonas y sitios de trabajo estratégicos y en asociación con London Citizens, una alianza de congregaciones religiosas y otros grupos de la “sociedad civil” influenciados por Saul Alinsky en los EE.UU. Al principio parecía que las actividades de LAWAS iban a alimentar la campaña de J4C: LAWAS desarrolló una estrecha relación con los organizadores de J4C orientando a los limpiadores para que se organizaran como sindicato en sus trabajos, programando actividades de fin de semana tales como clases de inglés y, en general, promoviendo la campaña J4C entre la comunidad latinoamericana.

Sin embargo, para un gran número de limpiadores latinoamericanos que se unieron al T&G a través de LAWAS pero que no trabajaban en los edificios que eran blancos de la campaña J4C, era imposible participar en su propio sindicato. La rigidez del modelo organizacional implicaba que a menudo el sindicato no podía brindar su apoyo a los trabajadores que quisieran organizarse, debido a que el número de trabajadores o la ubicación de su lugar de trabajo no se ajustaba al plan establecido. Esto también tuvo mucho que ver con la fragmentación de los servicios de limpieza, con empleadores siempre tratando de aumentar la tasa de explotación y socavar la organización colectiva por medio de turnos más cortos y recortes de personal.  En ausencia de un seccional funcional del sindicato, LAWAS pasó a ser el seccional de facto para los miembros que había reclutado, quienes constituían células sindicalizadas informales en lugares de trabajo no organizados y que lucharon lo mejor que pudieron con el apoyo de activistas de LAWAS. Más adelante, esta falta de un espacio entre las estructuras democráticas del sindicato terminaría siendo fatal.


Imagen 3. www.maydayrooms.org

Actuar sin la estructura de una rama sindical formal y sin los beneficios que esto traía supuso una tensión intolerable para LAWAS, lo que a la vez también puso a prueba las relaciones con el sindicato. Durante su tercera asamblea en febrero de 2006, los activistas manifestaron con mucha intensidad su impresión de que LAWAS sólo estaba siendo usada para aumentar el número de afiliados para el sindicato y que lidiaba a solas con la cantidad de nuevos miembros y todas sus problemas laborales, tal como se había temido. A raíz de esta situación a LAWAS le costó mucho desarrollarse de forma independiente y, en ausencia de una junta activa, los activistas que prestaban sus servicios como voluntarios en la oficina pasaron en buena medida a representar efectivamente a la organización.

A pesar de estas dificultades, LAWAS se metió con todo a participar en las luchas en torno a los derechos de los inmigrantes, lo que tendría una mayor trascendencia para su futuro a largo plazo. Como resultado del intenso trabajo entre 2004 y 2006 ya había no solamente una lista de más de 1.000 miembros sino nuevos activistas: trabajadores que habían recibido el apoyo de LAWAS y que estaban entusiasmados con poder devolverle algo a la organización. En 2006 estos nuevos militantes en particular involucraron a LAWAS en una coalición con los organizadores y  delegados sindicales de J4C y grupos radicales por los derechos de los inmigrantes, tales como No Borders (Sin Fronteras) que promovía una marcha "por la libertad de circulación y el derecho a quedarse" como parte del tercer Día Internacional de Acción sobre Migración convocado por el Foro Social Europeo.

La organización de esta marcha resultaría el punto culminante del trabajo conjunto de LAWAS y el T&G. Uno de los mayores problemas enfrentados por ambos fueron los controles y redadas en los lugares de trabajo, cada vez más utilizadas por los empleadores y el servicio de inmigración británico para socavar la organización sindical y convertir en blancos a los activistas. Esta situación iba a agravarse pronto a causa de la nueva legislación del por entonces gobierno laborista en forma de sanciones a los empleadores que contrataran trabajadores indocumentados, según lo previsto por la Ley de Inmigración, Asilo y Nacionalidad de 2006. Para realizar la marcha, LAWAS echó mano de sus contactos, incluyendo los establecidos gracias a la campaña para protestar la muerte del joven brasileño Jean Charles de Menezes a manos de la policía en 2005. Como resultado, LAWAS pronto fue edificando la marcha con otros grupos de solidaridad con América Latina y de la comunidad latinoamericana en Londres que comenzaban a organizarse en sinfonía con los movimientos sociales en sus países de origen, como los bolivianos y ecuatorianos. Juntos se dirigieron a las iglesias, emisoras y centros comerciales latinoamericanos de la ciudad. El programa de radio Todas las Voces, dirigido por activistas de LAWAS, jugó un papel crucial. Todo este proceso sirvió para diversificar la base de activistas de LAWAS, y también estableció un precedente para el trabajo conjunto entre distintos grupos que como veremos más adelante se plasmaría en la  Coordinadora Latinoamericana.

No sólo se formaron vínculos con otros grupos latinoamericanos, sino además con una variedad de otras organizaciones. Estas comprendían las seccionales de hostelería y de trabajadores domésticos del T&G (ahora Unite), otros sindicatos e iniciativas respaldadas por el TUC como el Proyecto de Trabajadores Vulnerables y los Trades Councils: comités intrasindicales a nivel local. También los Law Centres (centros de asesoría legal para la comunidad) se convirtieron en aliados vitales, dando asistencia en los casos en donde los abogados u oficiales sindicales no habían respaldado a sus propios miembros. LAWAS trabajó con grupos de limpiadores intentando organizarse en torno a los problemas laborales en varios sitios incluyendo la BBC, el famoso jardín botánico de Kew Gardens, la cadena de gimnasios Fitness First y el prestigioso edificio llamado Tower 42 en el corazón del distrito financiero de Londres (véase por ejemplo, Anon (2007) sobre la BBC y Uribe Marín (2009) sobre Fitness First). En Tower 42 el sindicato decidió por fin involucrarse y representar a un numeroso grupo de trabajadores que ya había comenzado a autoorganizarse dentro de la propia zona de acción de J4C. Pero en otros lugares era imposible conseguir un respaldo serio. La actividad continuó sobre la problemática de la inmigración, como se destaca en un comunicado de prensa emitido en ese momento (Latin American Workers Association, 2007), y con la participación en una serie nacional de Conferencias de las Comunidades y Sindicatos contra los Controles de Inmigración promovidas por el grupo No One is Illegal (Nadie es Ilegal).

Además de la organización colectiva y la asesoría y representación individual, la educación de sus miembros fue siempre una prioridad para LAWAS. Desde el principio había impartido clases de inglés y de derechos laborales, tanto por su cuenta como en colaboración con el instituto estatal College of North East London y el London Coalition Against Poverty (Coalición de Londres contra la Pobreza). Por último, a finales de 2006 los activistas de LAWAS y J4C lograron que Unite organizara un curso de inglés piloto. LAWAS encontró una maestra y los alumnos suficientes para que el proyecto piloto tuviera un éxito tal que a continuación un programa de educación a gran escala fue ofrecido a los trabajadores inmigrantes. Este programa se convirtió posteriormente en el United Migrant Workers Educational Project (UMWEP), un programa de educación hoy por hoy considerado todo un éxito en el mundo de la educación sindical oficial. Del mismo modo, cuando un curso piloto de derecho migratorio fue puesto en marcha por J4C y otros activistas del sector de la limpieza en respuesta a las redadas y controles de inmigración en los sitios de trabajo, la mitad de los asistentes provenían de LAWAS asi ayudando a garantizar una vez más el éxito del curso piloto del tal manera que se pusiera en marcha a nivel nacional.

Una de las razones para el énfasis en la educación fue la continua interrupción causada por lo que podemos denominar el síndrome de puerta giratoria mediante el cual activistas de LAWAS pronto serían identificados por los 'caza talentos' y reclutados para ejercer cargos en los sindicatos y las ONG. Así el primer voluntario de la oficina de LAWAS dentro el T&G fue reclutado por este último como organizador, luego le siguió otra nombrada por London Citizens como su organizadora para el oeste de Londres. Una voluntaria brasileña también dejó LAWAS para incorporarse al cargo de secretaria del seccional de hostelería del T&G (un puesto no remunerado pero de alta responsabilidad). Por lo tanto había una necesidad constante de formar a nuevos activistas para sustituirlas. A fin de ayudar a proporcionar una mínima estabilidad, el sindicato en su haber, cedió ante una petición para financiar el trabajo de oficina de la Asociación, suministrando un pago nominal diario en reemplazo de los salarios perdidos e invitando a los voluntarios de LAWAS a cursos sobre representación sindical en reconocimiento al papel que efectivamente desempeñaban como representantes itinerantes para un sector de la afiliación sindical que aún no tenía lugar en las estructuras del sindicato.

 

2008–11: La segunda independencia

Desde finales de 2008, tres acontecimientos clave condujeron a una "tormenta perfecta" que iba a decidir la suerte de la Asociación durante el siguiente periodo; a saber, un giro hacia la militancia independiente en la protesta entre los limpiadores latinoamericanos, la campaña por la amnistía para los trabajadores indocumentados, y la creciente unidad de los diferentes grupos latinoamericanos de izquierda en Londres.

Empezando con la marcha por los derechos de los inmigrantes de 2006, LAWAS había tratado de revitalizar y ampliar su acción mediante el fortalecimiento de los vínculos con diferentes grupos de inmigrantes latinoamericanos de izquierda, un proceso que continuó con una tercera asamblea en noviembre de 2007 y una multitudinaria capacitación en derechos laborales y sindicales en septiembre de 2008. Entre estos grupos estaban las campañas de solidaridad con Bolivia y Colombia (Bolivia Solidarity Campaign y Colombia Solidarity Campaign) y el Movimiento Ecuador en el Reino Unido (MERU), y para 2008 se les une el Polo UK, el capítulo para Londres del nuevo partido de la izquierda colombiana, el Polo Democrático. Juntos reflejan el crecimiento de los movimientos sociales y los partidos de izquierda en América Latina, con los bolivianos y ecuatorianos reflejando a su vez la llegada de nuevos grupos de inmigrantes al Reino Unido.[11] A diferencia de las campañas de solidaridad con América Latina constituidas con el apoyo de los grandes sindicatos británicos, ellos se comprometieron con las comunidades latinoamericanas de Londres. Y a diferencia de la mayoría de las ONGs y organizaciones comunitarias latinoamericanas preexistentes, trataron de movilizar aquellas comunidades. Esto implicaba no sólo el apoyo a los procesos en sus países de origen, sino además hacerle frente a los problemas reales de la gente en el Reino Unido. En el 2008 empezaron a coordinar actividades bajo el nombre general de la Coordinadora Latinoamericana, suministrando sangre nueva y un conjunto de aliados para LAWAS.

Tanto dentro como fuera de la campaña Justice for Cleaners, las campañas de trabajadores de limpieza latinoamericanos habían tomado más impulso. En septiembre de 2008 cinco miembros de una célula del LAWAS en el National Physical Laboratory (Laboratorio nacional de física, NPL) del gobierno en el suroeste de Londres fueron despedidos tras poner en circulación un panfleto con quejas acerca del tratamiento recibido de parte de sus jefes. Este fue el último episodio de una larga disputa que se remontaba a una redada de inmigración a gran escala en el NPL un año antes. La redada había sido aprovechada para reducir el número de limpiadores, que rondaba los 30, evidenciando cómo los ataques a los derechos laborales y de inmigración iban de la mano. Mientras que los sindicatos de los trabajadores despedidos, Unite (como ya se llamaba el T&G) y Prospect se limitaron al asesoramiento jurídico y la representación, la campaña de apoyo, formalmente puesta en marcha por la recién formada coalición Campaign Against Immigration Controls (Campaña Contra los Controles de Inmigración, CAIC), se caracterizó por hacer piquetes ruidosos en sitios estratégicos de alta visibilidad. Este cambio supuso un importante viraje en el enfoque de las campañas para LAWAS – uno alejado del aquél asentado en las oficinas y una relación de dependencia con Unite (undercurrentspaulo, 2009).


Imagen 4. www.iandaviesphotography.co.uk

Pero para Unite en particular, este viraje era un motivo de preocupación. Habiendo ignorado inicialmente la campaña, su Secretario Regional, Steve Hart, advirtió a uno de los limpiadores despedidos que su campaña estaba siendo respaldada por "grupos extremistas" - una clara alusión al CAIC (que se había creado a partir de la última conferencia del mismo nombre en abril de 2008). Aun así, no todo el apoyo fue negado: se recuerda que un funcionario del sindicato contó uno por uno los silbatos que le entregó a uno de los limpiadores despedidos para que fueran usados en la primera protesta en las puertas del prestigioso Institute of Directors (instituto de empresarios).

Quizás igual de preocupante para la dirección del sindicato fue el miedo al contagio de un grupo de empleados de limpieza iniciando sus propias acciones. Este temor fue confirmado por la respuesta de los limpiadores del banco de inversión Schroders, quienes oficialmente formaban parte de la campana J4C cuando se enfrentaron a la amenaza de despidos como "reembolso" para garantizar el salario digno. Se enteraron de los piquetes en NPL, y se inspiraron para llamar a su propia manifestación, inicialmente sin autorización del sindicato. El representante sindical de Schroders en ese momento era un veterano del LAWAS de la década de los ochenta, pero no fue el único en proporcionar un vínculo vivo entre la vieja y la nueva LAWAS durante este período.

En otro lugar en la Escuela de Estudios Orientales y Africanos (SOAS, por sus siglas en inglés) de la Universidad de Londres, un grupo de limpiadores latinoamericanos entre los que se incluían varios vinculados al MERU, se había unido a la ala izquierdista del sindicato de servicios públicos Unison en una lucha por el reconocimiento sindical, el salario digno y en contra de la persecución (Bergos y Hearn, 2010). A diferencia que en el NPL y en Schroders, este fue el único caso en que las protestas de los trabajadores recibieron el pleno apoyo de su respectivo seccional sindical.

En noviembre de 2008 se dio un punto de inflexión en términos de enlaces entre estas tres campañas antes aisladas, cuando los trabajadores de cada una protagonizaron una reunión pública en Elephant and Castle, por tradición el corazón de la comunidad latinoamericana de Londres, organizada por LAWAS y la Coordinadora con el apoyo de CAIC y No Borders (Anon, 2011: 11).

En la reunión se celebraron los logros obtenidos por las acciones lideradas por los trabajadores mismos, mientras se reflexionó sobre el reto de trabajar con los sindicatos predominantes. Este reto ya se amplía a la cuestión de una ‘amnistía’ del gobierno para los trabajadores indocumentados. La dirección de Unite ya había decidido apoyar la campaña de London Citizens para una amnistía limitada, denominada ‘Strangers into Citizens’. La posición de LAWAS y los demás grupos dentro la Coordinadora, por el contrario, apuntaba que una amnistía parcial dividiría a la comunidad, haciéndola aún más vulnerable (Coordinadora Latinoamericana, 2009).

A principios de 2009 las tensiones entre LAWAS y Unite llegaron a un punto crítico. El detonante fue una disputa que siguió un patrón cada vez más familiar: a la victoria por un salario digno de los limpiadores de la multinacional de seguros Willis le siguió un contraataque del empleador sobre las condiciones de trabajo en el contexto de un traslado hacia un prestigioso edificio nuevo, rompiendo la organización sindical en el proceso. Cuando el representante sindical y otros cuatro empleados fueron abruptamente despedidos en medio de las negociaciones de reubicación, llevaron a cabo una serie de ruidosas protestas semanales contra Willis y su contratista de limpieza Mitie afuera del nuevo edificio durante seis meses, atrayendo a los limpiadores de edificios cercanos y a otros de las redes de apoyo de LAWAS (IWGB Cleaners and Facilities Branch, 2009).

La modalidad de las campañas de LAWAS como lo ejemplifican los casos de NPL, Willis y disputas posteriores, se basó en gran medida en la creación de nuevas alianzas y la generación de su propia publicidad. Como resultado, la organización se hizo mucho más visible. Cada disputa en la que apareció la pancarta de apoyo de LAWAS fue cubierta por notas de prensa, entrevistas y documentadas en video. Incluso el Morning Star, el diario apoyado por el Partido Comunista Británico y varios sindicatos tradicionales, realizó una amplia cobertura de la lucha en Willis, gracias sobre todo, a un reportero muy especial. En los medios de habla hispana, el diario Noticias Latin America y su sucesor, The Prisma se ofrece una cobertura a profundidad en los años venideros, mientras que el bilingüe Frontline Latin America forjó los vínculos entre las luchas de los trabajadores en el país y en el extranjero.

Mientras tanto la Coordinadora trató de usar su voz colectiva para involucrar al sindicato T&G en la disputa con Willis, pero las diferencias entre éste y LAWAS sobre el tema de la amnistía puso fin a tal posibilidad. En los preparativos de la marcha por la amnistía planeada para mayo de 2009 en el centro de Londres, la Coordinadora expuso su crítica a la propuesta de amnistía parcial por medio de reuniones públicas con la comunidad latinoamericana y la publicación y distribución de un folleto. Una reunión para resolver las diferencias respecto a la disputa en Willis celebrada entre la Coordinadora y el sindicato terminó con la oferta de este ultimo de tratar de reiniciar las negociaciones en nombre de los limpiadores despedidos a cambio de que la que la Coordinadora formara parte del bloque del sindicato en su marcha por el tema de la amnistía. Esta oferta no fue aceptada - la Coordinadora marchó como estaba previsto como parte de un bloque independiente que reclamaba 'papeles para todos'. El 1º de mayo de 2009, días antes de la marcha de amnistía, la dirección nacional del sindicato envió una carta final a los limpiadores de Willis manifestando una negativa definitiva de respaldo a su causa.

A pesar de esto, los piquetes semanales continuaron, y en vista de la publicidad difundida en torno a la disputa, los oficiales de Unite decidieron lanzar su propia y muy pública contra-campaña. Aunque esta no fue la primera vez en la historia del sindicato en que los miembros habían criticado las posiciones oficiales o realizaban protestas extraoficialmente, el problema radicaba en que Justice for Cleaners era una campaña representativa que fue bien controlada desde lo alto desde su origen. Dentro del sindicato, esta campaña de desprestigio unió a los líderes ‘moderados’ con figuras claves en la bancada de la facción United Left (‘izquierda unida’).[12] Como anteriormente, las directivas promovieron la versión de los extremistas tratando de agitar el barco: "la gente tiene que decidir de qué lado está", escribió el Secretario Regional Steve Hart en un informe, comparando la ‘masa de los limpiadores' con 'pequeños grupos que buscan minar la unidad de nuestra campaña'.[13]

Esto no impidió que el representante sindical de Willis consiguiera unos sólidos 29 de los 80 votos en las elecciones inaugurales de la sección sindical de Justice for Cleaners. Los limpiadores de Willis y sus partidarios persistieron en el intento de convencer al sindicato. En mayo de 2009 agentes del sindicato los filmaron mientras que entregaban una petición en la sede central de Unite en respuesta a la negativa final de apoyo, aunque no sin ser increpados por los presentes.

A medida que LAWAS ejercía su nuevo sentido de independencia, se enfrentó tanto a las empresas de limpieza como al sindicato. Un líder de J4C y de LAWAS fue detenido por funcionarios de inmigración en una trampa tendida por su empleador, Lancaster, furioso por el hecho de que como jefe local de limpieza en Schroders apoyara secretamente la campaña de los limpiadores allí. Eventualmente fue liberado sin cargo, aunque sería despedido de su trabajo. Pero cuando se realizó una protesta en contra de su destitución, los funcionarios del sindicato reaccionaron ordenando una "investigación" en su contra y denegándole el acceso a los cursos de formación (Durango, 2009). Mientras tanto, los empleadores y el gobierno continuaron uniendo fuerzas usando las redadas de inmigración para aterrorizar a los empleados de limpieza, especialmente allí donde se estuvieran organizando. En junio de 2009 la universidad de SOAS fue sorprendida por una redada que dejó un saldo de nueve limpiadores detenidos. Para apoyarlos, se puso en marcha una vibrante campaña que contó con el respaldo de estudiantes que tomaron la oficina del rector durante varios días. El propio edificio de Willis fue blanco de una redada poco después, provocando una enérgica muestra de solidaridad por parte de, entre otros, los limpiadores de SOAS. Pero en lugar de expresar solidaridad, los dirigentes de Unite recurrieron a ataques cada vez más extravagantes, alegando que los activistas que planteaban la posibilidad de negarse a cooperar con los controles de inmigración eran “pagados por los Jefes de Limpieza para atacar a los limpiadores”. También afirmaron que otros sindicatos como Unison y el sindicato de transporte RMT habían provocado las redadas de inmigración contra sus propios miembros debido a que no estaban organizando apropiadamente (Kane, 2009). Más tarde se supo que se encontraban ansiosos de restar importancia a las redadas por temor a perder miembros potenciales. Pero para los trabajadores latinoamericanos y otros inmigrantes, el miedo era real.

Irónicamente, a pesar de estos problemas las campañas que LAWAS había apoyado dieron nueva vida a la organización, consiguiéndole amigos entre diferentes sindicatos y la comunidad latinoamericana. Si bien LAWAS no había dirigido todas las campañas, se convirtió en un punto simbólico de unidad para las mismas. En ninguna parte esto fue mejor expresado que en la cuarta asamblea de LAWAS que tuvo lugar en agosto de 2009, la más grande hasta el momento. Se eligió una nueva junta, que entre colombianos, bolivianos, ecuatorianos, británicos y venezolanos fue mucho más representativo que antes de las distintas comunidades latinoamericanas en Londres; y también, como nunca antes, contó con una mayor participación femenina. Tanto la participación de las comunidades nuevas, particularmente las bolivianas y ecuatorianas como el papel de la mujer se acentuarían en los intensos años de actividad que vinieron. Durante este período tumultuoso, LAWAS había seguido operando su oficina de Unite, desde donde continuó reclutando para el sindicato. Pese a todo, se mantuvo la táctica de luchar desde adentro. Sin embargo, como quedó claro en la asamblea de 2009, la relación con la jefatura regional del sindicato estaba al filo de la navaja. No sólo el sindicato quería salir, también así lo manifestaban voces al interior de LAWAS, y la inevitable pérdida de su oficina en septiembre de 2009 fue recibida con ira, pero quizá también con un poco de alivio. Al mismo tiempo, experimentaron otra pérdida aun mayor con la muerte del cofundador Ernesto Leal, que ya desde 2005 había estado demasiado enfermo para participar activamente (Anon, 2009; Latin American Workers Association, 2009).

Durante los dos años siguientes, la Asociación puso el foco en la combinación de las protestas en lugares de trabajo con eventos educativos y culturales. Se dio menos prioridad a la representación individual privilegiando la construcción y el sostenimiento de una vibrante base de activistas. Se establecieron nuevas alianzas, con el gobierno ecuatoriano proporcionando un consultorio de asesoramiento, y con la entidad de educación adulta Workers Educational Association para dictar cursos de habilidades básicas e idiomas. El National Union of Journalists (sindicato nacional de periodistas, NUJ) facilitó una nueva oficina temporal.


Imagen 5. http://maydayrooms.org/

Para todos aquellos involucrados este fue un período intenso y lleno de innovación. Se convirtió una tienda vacía en un centro de actividades temporal dentro el centro comercial de Elephant and Castle, un eje tradicional de la vida latinoamericana en el sur de Londres. Las clases de idiomas derivaron en un intercambio autónomo de idiomas en salones prestados de la universidad de South Bank University, la cual se había convertido en la nueva sede de las actividades de LAWAS. Al tiempo, también se ayudó a establecer la Coalición Latinoamericana contra los Recortes (COLACOR) que entre otras cosas respaldó la lucha para salvar el centro Años Dorados  para los pensionados latinoamericanos; y trabajó con Black Activists Rising Against Cuts (Activistas negros alzados contra los recortes, BARAC) y grupos locales contra los recortes en el sur de Londres, como parte del entonces floreciente movimiento contra las medidas de austeridad del gobierno de coalición Conservador-Demócrata Liberal recién elegido.[14] Su base de activistas también se cruzó con la recién formada Latin American Recognition Campaign (LARC) en apoyo al reconocimiento oficial de los latinoamericanos como minoría étnica (Però, 2014).

Sin embargo, la espinosa cuestión de cómo LAWAS debía organizarse y relacionarse con los sindicatos seguía sin resolverse. En la universidad University College of London (UCL) y el banco UBS, los principales activistas fueron victimizadas y las campañas de apoyo suscitaron niveles de solidaridad sin precedentes del movimiento estudiantil y el movimiento sindical en el sentido amplio, respectivamente; mientras ponían una vez más a prueba las relaciones con Unite. En abril de 2010, los miembros de LAWAS hicieron un intento concertado para presentarse a las elecciones de la nueva rama de limpiadores de Unite, pero fueron rechazados por razones de procedimiento y se marcharon todos de la reunión en protesta.

Ya quedaban pocas ganas para combatir este tipo de maniobras burocráticas, y así LAWAS comenzó a discutir formas alternativas de organizar a los trabajadores que de otra manera se hubieran adherido a Unite. Se celebró una asamblea especial para un debate entre quienes proponían adherirse en masa al pequeño sindicato independiente y afín a la acción directa Industrial Workers of the World (IWW), y quienes proponían la creación de un nuevo sindicato abierto a todos los trabajadores inmigrantes. El primero prevaleció, en parte debido a que la IWW ofrecía una estructura administrativa ya establecida. La nueva rama de Limpiadores del IWW tuvo su prueba de fuego seis meses más tarde a mediados de 2011, cuando apoyó a los trabajadores involucrados en una serie de huelgas no autorizadas (wildcat strikes) por el incumplimiento en el pago de salarios en el prestigioso complejo Guildhall, sede de la City of London Corporation que preside el distrito financiero de la capital.

Varios de los activistas de base en la disputa con Guildhall habían llegado recientemente de España. Representaban un nuevo grupo presente en las luchas de los trabajadores latinoamericanos en Londres - aquellos que huían de los países del sur de Europa más duramente golpeados por la crisis económica mundial de 2008. Como ciudadanos de la Unión Europea con derecho al trabajo, no tuvieron dificultades por su estatus migratorio y en ocasiones venían con experiencias de una manera más combativa de manejar los conflictivos laborales. A pesar de las desesperadas condiciones en las que algunas veces llegaban, después de haber perdido sus empleos, y luego a menudo sus propios hogares debido a los desahucios en España, su arribo estimularía el movimiento en los años venideros.

Una discusión completa de la historia posterior de LAWAS y las nuevas organizaciones e iniciativas que surgieron a partir del 2011   queda fuera del alcance de este capítulo y ha sido parcialmente abordada en otros trabajos (por ejemplo, Richard, 2013; Kirkpatrick, 2014), por lo que aquí sólo ofreceré un breve resumen. Desde mediados de 2011 una serie de divisiones internas significó que sus militantes centrales, quienes hasta cierto punto habían aprendido sus habilidades en LAWAS, pasaron a trabajar en diferentes proyectos. Entre estos se destaca la rama de los limpiadores de la IWW, que siguiendo los pasos de la disputa en Guildhall explotó en términos de crecimiento y actividad, basado en años de potencial y frustración entre los trabajadores latinoamericanos en Londres y energizado por los recién llegados de España. Esta rama finalmente continúo en solitario para formar un nuevo sindicato, Independent Workers of Great Britain (Trabajadores independientes de la Gran Bretaña, IWGB), como si volvieran sobre la propuesta alternativa original para convertir a LAWAS en un sindicato independiente. Además los activistas de LAWAS con una experiencia personal de las arremetidas de los servicios de inmigración contra los trabajadores migratorios sintieron que después de años de marchas y conferencias era el momento de adoptar medidas directas, y ayudaron a establecer el Anti Raids Network - un proyecto enfocado a prevenir y resistir directamente las redadas de inmigración en el lugar de trabajo y la comunidad (Cuervo, 2014; Jones, 2012). Otros ex miembros de LAWAS comenzaron a actuar en diferentes frentes, incluyendo una serie de sindicatos, y algunos más volvieron a trabajar con Unite o se quedaron con la IWW. Otros empezaron a trabajar con organizaciones de apoyo a mujeres víctimas de violencia doméstica en la comunidad latinoamericana. Un núcleo siguió gestionando actividades semanales en la Universidad de South Bank con una gran acogida, combinando el intercambio de idiomas con talleres sobre derecho laboral y asesoría laboral. Estas sesiones continuaron hasta que la universidad decidió restringir el acceso de la comunidad a sus instalaciones, y la mayoría de las actividades cesaron en el 2013.

 

Conclusión

A diferencia de su predecesor de los años ochenta, el LAWAS pos-2002 surge después de dos décadas de ataques sostenidos sobre los derechos de los trabajadores en el Reino Unido, y sus miembros se enfrentaron a condiciones precarias en el despiadado mundo de los servicios de la limpieza subcontratada. Pero trajeron consigo una trayectoria de lucha contra este tipo de ataques en sus propios países, y esta segunda LAWAS obtuvo mucha de su energía inicial de quienes habían llegado de un entorno sumamente hostil para cualquier sindicalista: Colombia. Visto desde cierto punto de vista, el movimiento sindical que los miembros de LAWAS encuentran que en el Reino Unido sí los acoge: tenía sus propias tradiciones de solidaridad internacional y al menos en teoría, el nuevo modelo de organización sindical estaba, como en los EE.UU., preparado para entenderse con los nuevos sectores de trabajadores no sindicalizados de los cuales  los migrantes formaban una parte importante. Pero este modelo contaba con sus propias ortodoxias que a veces le impedía responder positivamente cuando los trabajadores tomaron la iniciativa. Además se asumió en un momento en que tanto las política como las prácticas sindicales eran en muchos sentidos bastante más inhibidas que en la década de los setenta.[15]

Durante su existencia, la Asociación se sustentó solamente en la fuerza de voluntad de “una puerta giratoria” de trabajadores-activistas, y a menudo vivió al borde de la autodestrucción, pero en sus mejores momentos se mantuvo como una organización sui generis por los trabajadores, para los trabajadores. En última instancia, nunca llegó a ser institucionalizada, aunque esto fue tanto un resultado de no resolver el debate en torno a la manera de cómo establecerla en una posición más firme. Lo cierto es que se ganó una reputación que contradice la fragilidad de sus estructuras, y quizás haya durado más tiempo del que nadie imaginaría en tales circunstancias.

 

Fuentes y lecturas

La página de Facebook de LAWAS documenta una parte de su actividad en el periodo 2010–12 y se mantiene como sitio de memoria colectiva y para publicitar algunas luchas actuales: www.facebook.com/LatinAmericanWorkersAssociation?fref=ts 

En mayo de 2016 ex integrantes y colaboradores de la organización se juntaron para  inaugurar el Archivo de LAWAS dentro del archivo general de Mayday Rooms en Londres: http://maydayrooms.org/archives/lawas/

Un archivo virtual no oficial de declaraciones y entrevistas de LAWAS que cubren los acontecimientos de 2009-10, la mayoría de los cuales LAWAS únicamente publicó en linea, se puede consultar en https://thecommune.wordpress.com/ y en español en http://lacomunauk.wordpress.com

Para un extenso trabajo etnográfico acerca de LAWAS y su relación con T&G/Unite y otras organizaciones comunitarias, véase el trabajo de Davide Però.

 

Notas:

[1] Traducción de Juan Camilo Restrepo basada en el capitulo “Towards a history of the Latin American Workers Association 2002-2012” del libro Just Work? Migrant Workers Struggles Today (Pluto Press, 2016). Se incluyen algunas modificaciones del autor.

[2] Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.

[3] Ha habido diferentes variaciones en el nombre desde 2002. En las primeras publicaciones también figura como Asociación de Trabajadores Latinoamericanos (ASTRAL), y en ocasiones se le llamaba informalmente Asociación Latinoamericana de Trabajadores. Entre los trabajadores fue conocida popularmente como el ‘sindicato latino’. En inglés a menudo fue llamada de manera informal LAWA, pero en 2006 la Asociación decidió usar oficialmente la abreviación LAWAS para no ser confundida con otra organización local que ya llevaba las mismas siglas: Latin American Women’s Aid. 

[4] T&G se refiere al Transport and General Workers Union (sindicato de transporte y trabajadores generales), algunas veces también abreviado como TGWU. En 2007 se fusiona con el sindicato de ‘cuello blanco’ Amicus para formar Unite. El sindicato tiene presencia sobretodo en el sector privado, y es el más grande del Reino Unido junto con el sindicato del sector público Unison. En este artículo me he referido tanto a T&G como a Unite dependiendo del periodo en discusión.

[5] El ocaso de la década de los setenta también vio el comienzo de una significativa emigración desde Brasil, pero LAWAS parece haber permanecido en gran medida como una cuestión de lengua española, tanto en su versión de los ochenta así como la de la década del 2000.

[6] Su asesinato fue el tema del documental Who Killed Hebert Marin? transmitido por el canal de televisión BBC2 en 1987. Sobre la campana a su favor en el Reino Unido véase la documentación del central obrera TUC en la Modern Records Centre de la Universidad de Warwick: http://mrc-catalogue.warwick.ac.uk/records/TUC/D/12/26/6 http://mrc-catalogue.warwick.ac.uk/records/TUC/D/12/26/6http://mrc-catalogue.warwick.ac.uk/records/TUC/D/12/26/6 http://mrc-catalogue.warwick.ac.uk/records/TUC/D/12/26/6http://mrc-catalogue.warwick.ac.uk/records/TUC/D/12/26/6

[7] Para una descripción más amplia de las actividades de Tennant véase GLATUC (2014).

[8] Mi primera experiencia directa de la actividad de LAWAS se dio cuando uno de sus primeros lideres me pidió servir de intérprete en una reunión entre los trabajadores y los jefes de la empresa encargada de la limpieza en el Royal College of Surgeons (Colegio de Cirujanos) de Londres, suscitada porque esta, como muchos otros quienes por ese entonces estaban aprovechando un vacío legal para eliminar los feriados nacionales de las vacaciones anuales.

[9] Entrevista del autor con Julio Mayor y Mario Patiño (2003).

[10] Estas cifras fueron cuestionadas por el sindicato. Esto se debió principalmente a que cuando LAWAS se puso en contacto con los trabajadores de un edificio, lo que dio lugar a una iniciativa de sindicalización, los nombres de todos los trabajadores contactados fueron registrados y LAWAS los convocaba a través del correo y telefónicamente para participar en los eventos. Un sistema más formal de membresía nunca fue implementado. 

[11] Una discusión más completa de la composición de la Coordinadora, y la diferencia entre las campañas de solidaridad con Latinoamérica que se adhirieron a ella (Colombia Solidarity Campaign, Hands Off Venezuela) y sus homólogos bien financiados por el movimiento sindical oficial británico está fuera de los alcances de este capítulo.

[12] United Left es una facción dentro de Unite con fines principalmente electorales. La división entre el sector dominante dentro United Left y LAWAS se puso de manifiesto en las elecciones para la dirigencia sindical de ese año, cuando United Left apoyo al  candidato ganador, Len McCluskey, quien llevaba muchos años de funcionario sindical frente a otros, incluyendo al segundo en votación Jerry Hicks, que lideraba una plataforma de base a favor de la acción directa y respaldó a LAWAS durante la disputa en UBS. Algunas ramas de Unite se mantuvieron solidarias con LAWAS.

[13] Carta de Steve Hart, Secretario Regional de la Region 1 de Unite a oficiales sindicales, 26 de junio de 2009, remitidos a la sección sindical del autor.

[14] Ver por ejemplo, Jiménez (2011), y un excelente documental sobre COLACOR producido por un video-activista de LAWAS (IWGB Cleaners and Facilities Branch, 2011).

[15] Para una discusión crítica del nuevo modelo organizativo, véase Cohen (2009).

 

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Cómo citar este artículo:

LAGNADO, Jake; RESTREPO, Juan Camilo (traductor), (2016) “Contribución a la historia del Latin American Workers Association de Londres”, Pacarina del Sur [En línea], año 8, núm. 29, octubre-diciembre, 2016. ISSN: 2007-2309.

Consultado el Domingo, 23 de Abril de 2017.

Disponible en Internet: www.pacarinadelsur.com/index.php?option=com_content&view=article&id=1397&catid=5&Itemid=9

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