Pacarina del Sur
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Generación del Centenario: peruanos por un nuevo país

Generation of the Centennial: Peruvians for a new country

Centennial Geração: os peruanos para um novo país

Eduardo Sosa Villalta[1]

RECIBIDO: 13-09-2016 APROBADO: 09-11-2016

Resumen

Resumen: El 28 de julio de 1921, día en el que se celebró el centenario de la Independencia política del Perú, coincidió con la publicación, en la revista Mundial[2], de una de las fotografías más representativas de la intelectualidad peruana del siglo XX. En la foto aparecen algunos de los principales impulsores de la reforma de la universidad peruana de 1919: jóvenes que buscaron escribir una nueva historia del país y cuyas acciones tuvieron honda repercusión en las décadas posteriores. Por ello, luego se les reconoció como la Generación del Centenario. La foto que origina este artículo, más que una imagen, representa un esfuerzo por construir un nuevo país.

Palabras clave: Generación del Centenario, Reforma Universitaria, Conversatorio Universitario, Universidad San Marcos, Luis Alberto Sánchez.

 

“Venga para acá, Jorge”, le indica Raúl Porras Barrenechea (1897-1960), historiador, diplomático y educador peruano, a Jorge Basadre Grohmann el día que cita a varios de los promotores del Conversatorio Universitario para tomarse una fotografía. Basadre está en la puerta del cuarto en el que se perpetuará ese momento de camaradería y aunque no integra el grupo universitario, por su escasa edad, es incluido para aparecer en la foto, según narración de Luis Alberto Sánchez (LAS) en una entrevista de 1984[3].  

El mismo Basadre (1903-1980), ilustre historiador peruano, recordó en su libro La vida y la historia (2005) que “en 1919 era apenas un muchacho de diez y seis años, con unos cuantos meses de vida universitaria y, pese a mi discurso escolar ante el monumento a Bolognesi en 1918, no podía considerárseme capaz para sustentar conferencias basadas en estudios maduros de investigación, aunque prometí un aporte”. Y completa: “estaban en el grupo todos los oradores de este brillante ciclo; pero, al lado de ellos, nos sentábamos otros que únicamente formamos parte del auditorio” (85).

Imagen 1. Fotografía publicada el 28 de julio de 1921 en <em>Mundial</em>. Aparecen, de pie, de izquierda a derecha: Jorge Basadre, Manuel Abastos, Ricardo Vegas García, Raúl Porras Barrenechea y Luis Alberto Sánchez. Sentados, de izquierda a derecha: Guillermo Luna Cartland, Carlos Moreyra y Paz Soldán y Jorge Guillermo Leguía
Imagen 1. Fotografía publicada el 28 de julio de 1921 en Mundial. Aparecen, de pie, de izquierda a derecha: Jorge Basadre, Manuel Abastos, Ricardo Vegas García, Raúl Porras Barrenechea y Luis Alberto Sánchez. Sentados, de izquierda a derecha: Guillermo Luna Cartland, Carlos Moreyra y Paz Soldán y Jorge Guillermo Leguía. Fuente: www.forosperu.net/

Previo a tomarse esa foto, antecedieron intensos meses de actividades y publicaciones. En 1919, por ejemplo, se formó el mencionado Conversatorio Universitario, en el seno de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos (UNMSM), con la finalidad de impulsar investigaciones sobre el centenario de la Independencia peruana.

Luis Alberto Sánchez (1900-1994), uno de los intelectuales peruanos más completos de ese siglo[4], explicó, en la referida entrevista, que con el Conversatorio buscaban, además, reivindicar la historia del Perú porque tenían “la convicción de que estaba todo falseado. No creíamos en la Historia de la Independencia de Mariano Felipe Paz Soldán. A pesar de los documentos no confiábamos en los relatos y entonces creíamos que teníamos que hacer una historia nueva”.

Sánchez (1989) rememora en uno de sus “Cuadernos de Bitácora[5]” que publicaba en la revista limeña Caretas que fue Jorge Guillermo Leguía, destacado historiador, quien “siguiendo un ejemplo uruguayo, nos organizó para formar el Conversatorio Universitario”[6] con, además de los personajes de la foto, Víctor Raúl Haya de la Torre (1895-1979), político peruano quien fundó el Partido Aprista Peruano en 1930.

En el Conversatorio Universitario trabajaron bajo las formas de seminarios y conferencias. César Lévano (2000), escritor y periodista respetado, manifiesta, en un texto escrito para Caretas, que otra finalidad de aquel grupo era demostrar a los sectores conservadores, dentro y fuera de la Universidad, que era falso que hicieran huelgas porque no querían estudiar. 

Jorge Guillermo Leguía realizó la primera conferencia sobre “Lima en el Siglo XVIII”. Raúl Porras Barrenechea, quien fue maestro de Mario Vargas Llosa, sustentó la segunda conferencia sobre el clérigo y poeta don José Joaquín de Larriva. En el tercer turno estuvo Luis Alberto Sánchez sobre “Los poetas de la revolución”. La cuarta conferencia fue de Manuel Abastos y trató sobre los factores ideológicos que integraron el ambiente de aquella época. “En fecha posterior, Porras publicó un trabajo sobre el desembarco de la expedición libertadora en Pisco, que también puede incluirse en el ciclo del conversatorio. La orientación de estas monografías no fue reaccionaria. Un liberalismo crítico e independiente las definió” (84), detalló Basadre en su citado libro.

Jorge Puccinelli (1920-2012), escritor, crítico literario y profesor universitario, analizó, en el Libro de homenaje a Luis Alberto Sánchez en sus 40 años de docencia universitaria (1967), que el Conversatorio impulsó la investigación de la Independencia peruana, anticipándose a la celebración de su centenario, y fue un semillero de inquietudes universitarias y de vocaciones históricas: “los ‘José-toribios’ se llamaron irónicamente entre sí los de más definida orientación historicista, en clara alusión y reconocimiento al magisterio de Medina. La importancia de este núcleo, coetáneo del grupo Colónida[7], de orientación antiacadémica, fue tal que su nombre signa a toda la generación conocida como la Generación del Conversatorio Universitario o del Centenario” (384).

Imagen 2. De pie, de izquierda a derecha: Abastos, Moreyra, Leguía y Luna. En tanto, sentados, de izquierda a derecha: Basadre, Vegas, Porras y Sánchez
Imagen 2. De pie, de izquierda a derecha: Abastos, Moreyra, Leguía y Luna. En tanto, sentados, de izquierda a derecha: Basadre, Vegas, Porras y Sánchez. Fuente: www.reporterodelahistoria.com/

 

Reforma

Obra de esa generación, además de la nueva visión sobre la Independencia, fue la Reforma Universitaria de 1919. José Carlos Mariátegui (1971), pensador peruano, explica que el movimiento estudiantil que se inició con la lucha de los estudiantes de Córdoba, en Argentina, por la reforma de la Universidad, señaló el nacimiento de la nueva generación latinoamericana. Añade que ese mismo origen impulsó el proceso de agitación universitaria en otros países como Uruguay, Chile, el Perú, etc. (7 ensayos 122).

En tanto, en Temas de Educación, Mariátegui (1997) narra que la Universidad pasaba, por entonces, por una crisis estructural, espiritual, ideológica. “La crisis no se reduce a que existen maestros malos” afirma. Explica que, principalmente, consiste en que faltan verdaderos maestros (104). “Las universidades necesitan para ser vitales, que algún soplo creador fecunde sus aulas” (105).

Los resultados de esa Reforma fueron la Ley N° 4002 y la Ley Orgánica de Educación Pública N° 4004, “que recogió en general” varios principios de la Reforma (La Universidad no es una isla 61). Esas leyes acogieron las tachas de los estudiantes a un grupo de profesores y autorizaron la sustitución de los tachados, complementa Luis Alberto Sánchez (1961).

Sánchez (1967), en el libro publicado en homenaje a sus 40 años de docencia, escribió, con una gran visión de actualidad, que la Reforma señaló y sigue señalando la necesidad de que la Universidad rompiese sus ataduras individualistas y tratase de expresar la creciente inquietud de las masas: “Ese fue su impulso y esa es su explicación. No han periclitado. Por eso, dialécticamente continúa desarrollándose” (620).

En otro libro, complementa que la velocidad con que cambia este mundo es el acicate que empuja a la Reforma de su Universidad, según las realidades locales en que se desarrolla. “Aquella velocidad se llama “estudiantado” o juventud: las realidades locales se traducen por “Patria”” (La Universidad no es una isla 38).

“Algún tiempo después, en 1920, Porras creyó interesante que nos reuniéramos, para que apareciésemos juntos en una fotografía, algunos amigos que habíamos vivido horas de camaradería desde 1919” (85), relata Basadre (2005).

Para ese efecto, –continúa Basadre su relato– Porras cita a Jorge Guillermo Leguía, a Manuel Abastos y a Luis Alberto Sánchez: los tres grandes oradores del Conversatorio. También invita a Ricardo Vegas García “entusiasta divulgador de esa bella y desinteresada aventura”, a Guillermo Luna Cartland y a Carlos Moreira y Paz Soldán, “ambos camaradas suyos desde los días mozos y a mí [Basadre]”.

Posteriormente, Sánchez, en un discurso que recoge el historiador Roy Soto, en su libro Luis Alberto Sánchez, maestro, escritor y político (2000), recuerda a otros memorables peruanos que también formaron esa Generación: César Vallejo, Alfredo González Prada, José Carlos Mariátegui, Víctor Raúl Haya de la Torre, Manuel Seoane, José Luis Barandiarán, Luis E. Valcárcel, Antenor Orrego Espinoza, José Sabogal, Julia Codesido, Hildebrando Castro Pozo, Luciano Castillo, César Moro, Xavier Abril, por citar a algunos de la larga lista.

Imagen 3. Jorge Basadre y Luis Alberto Sánchez en 1978
Imagen 3. Jorge Basadre y Luis Alberto Sánchez en 1978.
Fuente: https://cortinasdehumo.wordpress.com

 

Frutos

Otro legado de aquella Generación fue el que rescata Augusto Tamayo Vargas (1967), escritor, periodista y crítico literario. Él reconoce que, en los años emotivos de la década de 1930:

Las promociones de estudiantes que embargados de una nueva emoción fundaban Seminarios de Cultura y Centro de Estudios Peruanos y que concebían su acción rebelde como fruto precisamente de su calidad de universitarios recibieron lecciones de profesores jóvenes que habían irrumpido en el ámbito de San Marcos con un nuevo sentido de interpretación de la realidad (…). La presencia de profesores como Luis E. Valcárcel, como Jorge Basadre, como Jorge Guillermo Leguía, como Manuel Abastos, como Luis Alberto Sánchez, como Raúl Porras Barrenechea, formaban al lado de las más antiguas figuras de Alberto Urea, de José Gálvez, de Julio C. Tello, de Mariano Iberico Rodríguez, un grupo seleccionado, pero no aislado del resto de la sociedad (…). Fue así como mi generación, que ingresó a la Universidad en 1931 en época de aguda crisis, que vivió el drama intenso del largo cierre de San Marcos, asimiló aquellas primeras lecciones y se dedicó con ahínco a la interpretación de la realidad nacional, con un angustioso interés por los temas peruanos, por la resolución de ellos, dentro de una problemática universal. (…) no podemos olvidar los jóvenes de aquellos años y debemos decirlo a las generaciones actuales que Luis Alberto Sánchez dio provechosas lecciones que habrían de fructificar desde entonces en terrenos varios” (Libro de homenaje a Luis Alberto Sánchez…, 1967: 456-457).

Porras, Sánchez, Basadre, entre otros, fueron los catedráticos que guiaron a los nuevos universitarios. Además de que continuaron involucrados alrededor de muchos programas y espacios de la Universidad San Marcos. Sánchez (1989), en su citado artículo de Caretas, escribió, por ejemplo, que durante la Reforma Universitaria de 1931 Jorge Guillermo era secretario general; Jorge Basadre, director de la Biblioteca; Raúl Porras, mentor del Colegio Universitario y él, director de Extensión Cultural.

“El retrato apareció en el número de Mundial correspondiente al 28 de julio de 1921, con un generoso comentario de José Gálvez en el que nos denominaba la “Generación del Centenario”” (85), se puede leer en La vida y la historia (2005). Aunque Sánchez nunca fue partidario del nombre “generación”, reconocía que, de todos modos, había que denominarla de alguna forma.

Referirse a ese grupo de jóvenes es ubicar sus nacimientos entre 1890 y 1905. Formados en las aulas sanmarquinas, mostraron una actitud de rebeldía, en contraste a la generación precedente, la del novecientos, conocida como “arielista”, que Sánchez señaló como jóvenes-viejos, es decir jóvenes de edad y viejos de criterio.

 

Notas:

[1] Bachiller en Comunicación Social por la Universidad Nacional Mayor de San Marcos. Su tesis de Licenciatura es sobre el discurso universitario de Luis Alberto Sánchez. Como periodista se ha desempañado en diferentes medios de comunicación (diarios, agencia de noticias, radio y televisión). También ha colaborado con algunas revistas escribiendo crónicas y artículos. Filiación institucional: Universidad San Marcos. Correo electrónico: Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo..

[2] La revista Mundial, según Historia de la prensa peruana (1594 - 1990) de Juan Gargurevich, historiador del periodismo peruano, se publicó de 1920 a 1933 y fue un semanario de formato grande, “que ilustraban dibujantes connotados como Vinatea Reinoso, reporteros gráficos como los hermanos Campbell. Sobresalían sus redactores, una larga lista entre los que figuraron Edgardo Rebagliatti, José Gálvez, Raúl Porras Barrenechea, Jorge Basadre, Jorge Guillermo Leguía, José Carlos Mariátegui, César Vallejo” (131).

[3] Dicha entrevista a Luis Alberto Sánchez la realizó el periodista Mario Castro Arenas, en 1984, y se publicó en el diario El Comercio. Esa conversación, dedicada a repasar varios capítulos de la vida y obra de Sánchez, se puede visualizar en Youtube, en el siguiente link: https://www.youtube.com/watch?v=QhbV_k7oaJk

[4] Entre las muchas facetas de Luis Alberto Sánchez se le reconoce haber sido escritor, periodista, docente, político, historiador, ensayista, columnista, crítico literario, biógrafo, traductor, novelista, catedrático, entre otras actividades. Sobresale, en su vínculo con la educación, su destacada labor como rector de la Universidad San Marcos: cargo que desempeñó en tres ocasiones.

[5] “Cuadernos de Bitácora” fue el título general de todas las colaboraciones, en periódicos y revistas de diferentes países, que hizo Luis Alberto Sánchez. El nombre provenía del interés que le despertó un libro de José León y Bueno, titulado Diario de un cabotaje infortunado. En estas columnas, Sánchez escribió sobre diversos temas que despertaban su interés y análisis como el tema educativo, la crisis de los partidos políticos, las humanidades, las dictaduras militares, entre otros.

[6] No obstante, Jorge Basadre, en La vida y la historia, objeta que fue “bajo el comando de Porras” que un grupo de jóvenes “reformistas” decidió organizar el Conversatorio Universitario, al aproximarse la fecha en que debía conmemorarse el centenario de la Independencia, para presentar, “a través de una serie de conferencias que podían ser seguidas por debates públicos, sus puntos de vista acerca del ambiente que precedió y que rodeó a la Emancipación” (84).

[7] Colónida fue un movimiento intelectual fundado por Abraham Valdelomar, en 1916, y que reunió a escritores como Federico More, José Carlos Mariátegui, entre otros.

 

Bibliografía:

  • BASADRE, J. (2005). La vida y la historia (antología). Lima, Empresa Editora El Comercio S. A.
  • GARGUREVICH, J. (1991). Historia de la prensa peruana (1594-1990). Lima, Ediciones La Voz.
  • LÉVANO, C. (2000). “LAS a los 100 años”. Caretas (edición Nº 1640), 12 de octubre de 2000, pp. 72-76.
  • MARIÁTEGUI, J. C. (1971). 7 ensayos de interpretación de la realidad peruana (décimo novena edición). Lima, Empresa Editora Amauta S. A.
  • _____ (1997). Temas de Educación (décimo tercera edición). Lima, Empresa Editora Amauta S. A.
  • PUCCINELLI, J. (1967). “”LAS” o la crítica literaria” en: Universidad Nacional Mayor de San Marcos (editor), Libro de homenaje a Luis Alberto Sánchez en sus 40 años de docencia universitaria. Lima, Imprenta de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos, pp. 383-388.
  • SÁNCHEZ, L. A. (1961). La Universidad no es una Isla…: un estudio, un plan y tres discursos. Lima, Ediciones Perú.
  • _____ (1989). “Leguía y el conversatorio”. Caretas, Nº 1080, 23 de  octubre de 1989: pp. 43 y 72.
  • SOTO RIVERA, R. (2000). Luis Alberto Sánchez, escritor, maestro y político. Lima, Centenario.
  • TAMAYO VARGAS, A. (1967). “Ofrecimiento de homenaje al Dr. Luis Alberto Sánchez” en: Universidad Nacional Mayor de San Marcos (editor), Libro de homenaje a Luis Alberto Sánchez en sus 40 años de docencia universitaria. Lima, Imprenta de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos, pp. 455-458.

 

Cómo citar este artículo:

SOSA VILLALTA, Eduardo, (2017) “Generación del Centenario: peruanos por un nuevo país”, Pacarina del Sur [En línea], año 8, núm. 32, julio-septiembre, 2017. ISSN: 2007-2309.

Consultado el Martes, 22 de Agosto de 2017.

Disponible en Internet: www.pacarinadelsur.com/index.php?option=com_content&view=article&id=1491&catid=5

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