Pacarina del Sur
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Positivismo y exilio. Liberales peruanos en Buenos Aires en la transición entre los siglos XIX y XX[1]

Se trata de la formación un núcleo de liberales, de origen peruano exiliados en Buenos Aires en el último quinquenio del siglo XIX. Ocuparon un espacio entre las contra elites intelectuales porteñas. Se analiza su derrotero a través los órganos literarios y periodísticos y se recuperan las imágenes que el exilio peruano forjó sobre la realidad de su patria de adopción y la proyección de sus acciones sobre su país de origen.

Palabras clave: exilio, liberales, Perú, Nicolás Piérola, Argentina

 

Del Rimac al Plata

A partir de 1895 se formo en Buenos Aires un núcleo de exiliados peruanos que arribaron a la Argentina luego de la instauración en el Perú del gobierno de Nicolás Piérola. El Califa Piérola era un caudillo populista de las masas limeñas y llego al poder en febrero de 1895 luego de una guerra civil en donde destrono al gobierno del Partido Civilista, tradicionalmente liderado por jefes militares que habían luchado en la guerra del Pacifico. Piérola estableció un régimen autoritario que persiguió opositores y limito el campo de acción de las elites

Intelectuales peruanas identificadas con el ideario liberal laicista. Varias de las cabezas del derrocado Partido Civilista y distintas figuras intelectuales ligadas al espacio liberal y laico se refugiaron en Buenos Aires, ciudad que en el imaginario de las contra elites de los países andinos representaba la capital de la republica latinoamericana mas progresista y con un sistema político y cultural mas aproximado al liberalismo de los países centrales.

Sin duda el principal referente político del exilio peruano en Buenos Aires fue el ex presidente de Perú y héroe de la guerra del Pacifico, Gral. Andrés Avelino Cáceres. Luego de arribar a la Argentina en 1895 Cáceres se estableció con su familia en una casa en la localidad de El Tigre, situada en la ribera del Río de la Plata, al norte de la ciudad. Pronto se le sumarian figuras intelectuales solidarias con el credo político de Cáceres y el civilismo. Entre ellas la novelista Clorinda Matto de Turner y la médica limeña Margarita Práxedes Muñoz que se convertirían en los dos principales referentes intelectuales de los exiliados peruanos en Buenos Aires. También tendrían un breve paso por la capital Argentina la novelista y luchadora por los derechos de la mujer Mercedes Cabello de Carbonera y el ex gobernador de la provincia de Iquitos, Cnel. José María Madueño. Ellos y otras figuras de menor repercusión intelectual y política serian parte del círculo de refugiados peruanos que comenzaría a disgregarse en 1899 al concluir el gobierno de Piérola.

 

Clorinda Matto de Turner y la republica de las letras

En febrero de 1896 comenzó a publicarse en Buenos Aires la revista Búcaro Americano, órgano del Ateneo argentino orientado por Carlos Vega Belgrano director del diario El Tiempo. La nueva publicación tuvo como directora a la novelista peruana Clorinda Matto de Turner que había llegado a Buenos Aires en marzo de 1895  luego que el régimen de Piérola mandara a empastelar su imprenta.[2] Clorinda Matto tenía raíces argentinas ya que uno de sus abuelos era salteño. Por otra parte había sido participe de distintos ámbitos intelectuales peruanos en donde los lazos con la intelectualidad argentina estaban presentes de una u otra forma. Entre ellos la celebre tertulia limeña animada por la escritora argentina Juana Manuela Gorriti, que había recalado en la capital peruana luego de sus intensas aventuras políticas y sentimentales en la conflictiva Bolivia de a mediados del siglo XIX.

Clorinda Matto de Turner
Fuente: www.cinosargo.bligoo.com
En Buenos Aires Clorinda, se desempeñaría como profesora en la Escuela Comercial de Mujeres. La elección de la autora de Aves sin nido para la dirección del Búcaro, se debió a que el Ateneo se había convertido en un ámbito de frecuentación de los liberales peruanos residentes en Buenos Aires. El Búcaro seria una revista literaria dedicada a dar a conocer semblanzas y parte de la obra de literatos americanos contemporáneos. Dentro de este marco general esta publicación daría cierta prioridad a las escritoras mujeres y en particular a las rioplatenses y peruanas. De hecho el editorial del primer número ponía a la revista bajo la advocación de tres madrinas:

“...una argentina, una uruguaya y una peruana: tres nacionalidades que
simbolizan el cielo, flores y corazón; tres personalidades como colores
tomados en las variantes de la aurora y disueltos en la paleta blanca
porcelana, para delinear con pincel delicado en el horóscopo el conjuro de
a mala estrella. Tres espíritus bizarramente artistas.”[3]

Ellas eran Margarita U. De Cometí, Maria C. De Bianco y Julia Moreno de Moreno. Esta última era la madrina peruana, hija de exiliados argentinos llegados a Perú en tiempos del rosismo, tal cual destaca la reseña sobre su figura publicada en el Búcaro....[4] Y acá nos encontramos con un elemento clave para comprender las estrategias discursivas con la que algunos referentes del exilio peruano buscaban legitimar su presencia en la escena Argentina. La asociación entre el exilio argentino en la era rosista y el exilio peruano en la era pierolista.  En el primer número de la revista se incluyo una semblanza de Leonor de Tezanos Pinto de Uriburu , esposa del entonces presidente argentino José Evaristo Uríburu. Leonor Tezanos era peruana e hija de exiliados argentinos de los tiempos de la Santa Federación. El mandatario argentino la había conocido durante su desempeño como embajador en Perú:

“Las simpatías que en el Perú, se tiene por todo lo que es argentino
contribuyeron, aun mas que el cargo que llevaba el doctor Uriburu, á que los
salones distinguidos le abrieron sus puertas, y pronto supo captarse la
estimación general. Así es que cuando se tuvo conocimiento de su enlace
con la señorita Tezanos Pinto, no hubo más que aprobación y felicitaciones
para tan distinguida pareja.”[5]

Esta vocación por resaltar los lazos argentino-peruanos se apoyaría en imágenes que rememoraban etapas dolorosas del pasado de ambas naciones. Tal como se hace presente en la poesía “A Lima” de Rafael Obligado reproducida en las páginas del Búcaro y en donde se alude a la derrota peruana en la guerra del Pacifico:

“Después...la vi desgraciada,
Mártir la ví del destino
y tuve como argentino
mi dolor en la jornada (...)”[6]

Las simpatías de la opinión pública argentina por la causa peruana en la guerra de 1879 e incluso la presencia de jóvenes de la elite porteña como voluntarios  en el ejército del Perú (Roque Sáenz Peña, Miguel Cané) se proyectaba con fuerza en la subjetividad de los exiliados peruanos. Pero es aun más fuerte la asociación entre las figuras de los líderes de la emancipación argentina y peruana respectivamente. Así lo expresaba Clorinda Matto en un artículo aparecido en junio de 1897:

“Hija del Perú, aquella noble tierra donde se ama el rojo por ser el símbolo
de la sangre exuberante de vida; huésped de la ínclita argentina, donde se
venera el azul como símbolo de la libertad y de sabiduría; yo también tengo
el derecho, porque tengo el corazón y tengo cerebro, para dirigir la mirada
hacia los horizontes inconmensurables de la inmortalidad, evocando con
nombre de nuestros próceres, para decirles, desde la tierra.
¡Salve padres de la patria, de la libertad, del derecho, de la igualdad!
¡Salve héroes!”[7]

Esta misma imagen fue convocada por Clorinda Matto en una conferencia pronunciada en la Escuela Comercial de Mujeres con motivos de las fiestas julias del año 1899:

“El grito lanzado en la plaza de la Victoria de Buenos Aires repercutió en
América conmoviendo el Alto Perú, en Chuquisaca, inspirando al Congreso
de Tucumán que declaró la independencia y ungió a los nuevos apóstoles
para que llevasen el evangelio de la libertad a sus hermanos; y el 9 de
diciembre de  1824, no quedaba ni un solo pueblo esclavo que redimir.
Todas las cadenas estaban rotas, y el león que por tres siglos consecutivos
se alimentó de carne americana, yacía sin garras, sin dientes y sin melenas,
tendido al pié de la bandera de mayo, victoriosa en Ayacucho.”[8]

En esta misma tónica Clorinda resalta en un articulo la figura de la patriota peruana Policarpia Salvatierra.[9] Esta particular forma de entender las relaciones entre la Argentina y Perú como un eje que partiendo de Buenos Aires conducía al progreso hacia el resto de Sudamérica será otra imagen presente en los trabajos argentinos de Clorinda Matto. La figura de las escritoras mujeres de las republicas sudamericanas como una especie de red que atestiguaba la gradual incorporación de la vanguardia del sexo femenino a la vida intelectual moderna. Clorinda Matto desarrollo esta idea en una conferencia pronunciada en el Ateneo en 1895 y reproducida al año siguiente en el Búcaro Americano.

En Las Obreras del pensamiento en América del Sur, Doña Clorinda pasaba revista a las mujeres escritoras y periodistas que actuaban en las distintas republicas sudamericanas en esos años. En su reseña comienza por la Argentina a la que considera el pais sudamericano en donde las mujeres habían alcanzado un lugar mas destacado en el campo intelectual. Previsiblemente Clorinda Matto postula a Juana Manuela Gorriti como las figura más destacada de las letras femeninas en la Argentina, resaltando sus fuertes vínculos con Bolivia y Perú. Luego de hacer una reseña de las mujeres escritoras en Uruguay, Bolivia, Colombia, Ecuador, México, Chile, etc describe detalladamente el panorama de las letras femeninas en Perú. Clorinda se detiene a resaltar el doloroso impacto personal que para tres escritoras peruanas tuvieron los sucesos de la guerra  del Pacifico:

“Carolina Freyre de James, poetisa y prosadora elegante, hija de la ciudad
de Tacna una de las cautivas de la guerra del Pacifico(...) Teresa González,
viuda del marino Fanning, muerto gloriosamente en la guerra con Chile(...)
Manuela Villaran de Plasencia fue una poetisa festiva e ingeniosa....pero
cuando el plomo de la guerra del 79 le quito á su hijo Ernesto, esa alma
desbordante de amargura loro sobre la lira enlutada y de sus quejidos
brotaron las magistrales estrofas Á Ernesto.”[10]

De esta manera el dolor de las mujeres de la nación vencida se había transformado en frutos literarios y testimonio del progreso. Doña Clorinda incluye entre las intelectuales peruanas a otras dos mujeres que llegaran a Buenos Aires en los años del gobierno de Piérola. Mercedes Cabello de Carbonera y Margarita Práxedes Muñoz. A la hora de hacer un balance del Búcaro... durante los años del gobierno de Piérola, podemos decir que esta revista fue un órgano oficioso de la comunidad de exiliados en Buenos Aires. Aunque el tratamiento de los hechos del Perú de Piérola siempre haya tomado mas que el carácter de una reseña hecha desde una posición político partidaria orgánica, el de una referencia en la biografía personal de los articulistas. Tal es el caso por ejemplo del espacio dedicado en 1897 a la muerte de Daniel Matto, padre de Clorinda y opositor a Piérola.[11] Por otro lado es cierto que el cumulo de temas aparecidos en la revista excede las relaciones intelectuales de los peruanos radicados en Buenos Aires. No obstante ese fue el tópico que impregno el tono general de la publicación hasta 1899, cuando al concluir el gobierno del Califa, los principales referentes del exilio civilista regresaron a Perú. Por su parte el Búcaro Americano concluiría su primera época en 1902. Luego tendría una segunda etapa entre 1906 y 1909, con la dirección de Doña Clorinda y la colaboración de su compatriota Margarita Práxedes Muñoz.

 

Margarita Práxedes Muñoz: el Perú visto desde El Plata

Sin duda alguna la Doctora Margarita Praxedes Muñoz  seria el referente intelectual más importante de los liberales peruanos en Buenos Aires, después de Clorinda Matto.  Doña Margarita llego a Buenos Aires a fines de 1895 proveniente de Santiago de Chile donde se había desempeñado como medica y escritora y había frecuentado el Apostolado positivista chileno animado por los hermanos Lagarrigue. Técnicamente hablando la Dra. Muñoz no era una exiliada ya que había dejado Perú años antes para seguir estudios de medicina en la capital chilena. Pero a su llegada a Buenos Aires la vincula de lleno al círculo de exiliados. La médica peruana compartía el credo civilista y la oposición al gobierno del Califa Pierola. En 1899 dedicaría la edición argentina de su novela sociológica La Evolución de Paulina:

“Al ilustre general peruano
Señor Don
Andrés Avelino Cáceres
respetuoso homenaje de
La Autora”[12]

Margarita Práxedes Muñoz
Fuente: www.nodulo.org
Doña Margarita había comenzado en Santiago de Chile una polémica epistolar, que concluiría en Buenos Aires, con el gobernador de Iquitos el Cnel. José María Madueño. Este ex militar de la guerra de 1879, difusor de las ideas de Comte y simpatizante del pensamiento del español Py y Margal, impulso en mayo de 1896 un pronunciamiento federalista en la ciudad de Loreto, en la provincia de Iquitos. Este movimiento la v  alió la expulsión del Perú. Madueño tendría un breve paso por la capital Argentina en camino a su definitivo destino de exilio en España. De allí volvería a Buenos Aires en 1906 como delegado español en el Congreso Internacional del Librepensamiento celebrado en la capital argentina.[13] Las cartas de Muñoz polemizando con Madueño son una verdadera radiografía de la situación política del Perú que desembocó en la dictadura de Piérola.

En las primera de su cartas Madueño defiende el parlamentarismo en América Latina oponiéndolo a las dictaduras personalistas. La Dra. Muñoz le respondió que los parlamentos latinoamericanos muchas veces fueron usados por los grupos más reaccionarios para agitar a las masas ignorantes y derrocar gobiernos progresistas. Positivista militante, la Dra. Muñoz se pronuncia por la “dictadura vitalicia” formulada por Comte en sus escritos tardíos como el tipo de gobierno mas adecuado para las republicas criollas. Pero esta defensa de un sistema de gobierno autoritario remite a las aristas más utópicas y doctrinarias del positivismo:

“Tengamos también en cuenta que este sistema sólo podría tener feliz éxito
en una sociedad organizada según el régimen positivista en que los
ciudadanos recibiesen educación positiva que desarrolla a la vez el corazón,
la inteligencia y el carácter; en que el dictador no tendría los medios de
transformarse en tirano pues carecería del ejército para imponer su
autoridad...Las funciones de la autoridad civil quedarían sumamente
reducidas  en el régimen positivo. Tan solo se limitarían a la administración
de las rentas nacionales y a la conservación del orden público. Un verdadero
inmenso poder surgiría entonces y la soberanía popular no sería, como hoy,
un irrisorio mito.”[14]

Otras lecturas positivistas latinoamericanas sostenían la necesidad de gobierno resguardados de las presiones populares, para modernizar la sociedad. Pero mientras los positivistas ligados a los equipos de gobierno ubicaban la necesidad de regímenes cesaristas en el presente como una etapa preparatoria de una futura democracia plena; Muñoz proyectaba esa necesidad hacia el futuro en el marco de una sociedad regida por principios positivistas. Esta defensa de las dictaduras modernistas se oponía por el vértice a la hecha por ejemplo, por los positivistas mexicanos admiradores de Porfirio Díaz; por el apostolado positivista brasileño o por los defensores del “Unicato” en la Argentina.[15] En la segunda carta de Doña Margarita a Madueño, esta traza un panorama del Perú bajo el gobierno de Piérola. Por ese camino denunciaba la represión a la oposición en las provincias amazónicas y los ataques de una turba clerical contra la Universidad de Cuzco, bastión del laicismo.

“No es salvaje y hasta ridícula la actitud de las pobladas del Cuzco,
atacando a pedradas el edificio Universitario á los gritos de muera el
masonismo
, sólo porque en esos momento es discutido en el Congreso el
matrimonio civil? ¡El matrimonio civil, adoptado hoy día en todas las
naciones cristianas.”[16]

Tomando como referencia el proceso que llevo a la instauración del gobierno de Piérola en su patria, la medica limeña se pronuncia a favor de fortalecer las autonomías provinciales para defender a los gobiernos progresistas locales de los atropellos de las dictaduras que se apoyaban en las masas de las regiones atrasadas de cada pais.[17] Esta discípula de Comte demostró cierta desviación de su pacifismo doctrinario en pasajes en donde atribuye la derrota de su patria en la guerra de 1879 a la falta de patriotismo de la oligarquía peruana. Al igual que Clorinda Matto, Muñoz miraba hacia la Guerra del Pacifico a la hora de buscar argumentos para legitimar el rol jugado por el depuesto Partido Civilista, liderado por héroes de la resistencia contra la ocupación chilena. También para resaltar el papel deslucido de Pierola en la contienda, junto a su carácter de eterno conspirador cuartelero:

“Conspirador tenaz durante el periodo del Presidente Pardo, elemento
perturbador en la guerra internacional; sedicioso incorregible con Morales
Bermúdez y hoy en armas otra vez contra el general Càceres; este hombre
tan funesto para nuestra desgraciada patria, parece que se ha encargado
del triste y antipático papel de conspirador perpetuo contra todo gobierno,
contra todo orden en nuestro Perú.”[18]

Los escritos de Muñoz, a comienzos de su etapa argentina, también ofrecen indicios de una búsqueda de legitimación política e intelectual de cara a su inserción en el medio porteño. En esos días dio a conocer un folleto titulado Dos mártires del librepensamiento en donde se analiza el derrotero de los liberales chilenos Francisco Bilbao y Eduardo de La Barra exiliados en el Buenos Aires en los años del cisma, que siguió a Caseros y de fines de siglo respectivamente.. La común condición de exiliados de los biografiados y la autora se presta a un jugoso contrapunto:

“La Republica del Plata recibió con entusiasmo y con amor al paladín
esforzado de la confraternidad humana en esta tierra de tolerancia y de
progreso hubo de encontrar reposo el ilustre proscripto.”[19]

Es interesante destacar que la inserción de Muñoz en el medio político argentino tuvo contornos mas definidos que la de su compatriota Clorinda Matto. Los escritos de la novelista cuzqueña tiene un tono bastante ecléctico en el plano político ideológico. Su pensamiento esta inscripto en las versiones mas generales del universo de ideas liberal y cientificista pero tomando distancia del liberalismo anti clerical militante y de cualquier posición de librepensamiento radical. Clorinda Matto, que en su juventud había tenido un acercamiento al protestantismo, rescataba el rol de catolicismo en la vida social y lo consideraba un complemento inseparable de la formación intelectual y ética de la mujer.[20] En cambio Muñoz desarrollo durante años una intensa labor difusora de las ideas de Comte entendidas como un credo político y religioso al estilo de los Apostolados positivistas de Chile y Brasil. Junto a figuras como José Alfredo Ferreira, Ángel Bassi, Pedro Lacalde, Maximio Victoria y otras Muñoz intento poner en pie círculos comteanos doctrinarios en la Argentina. De formación laicista Muñoz interpretaba a la síntesis religiosa del viejo Comte (“La Religión de la Humanidad”) dentro de la tradición laicista anti clerical del liberalismo decimonónico. Esto llevara a Doña Margarita a incorporarse a los ámbitos mas moderados del movimiento anticlerical que florecía en Buenos Aires a fines del siglo XIX. En este orden fundo en 1896, junto a su hija Aspasia Muñoz, la Logia masónica “8 de marzo de 1895” integrada por mujeres y niñas. En  lo dos años siguientes Muñoz pronunciaría conferencias en el Ateneo de Buenos Aires y en el Centro Socialista Obrero, del recién fundado Partido Socialista.[21] En 1898 daría a luz a la revista la Filosofía Positiva que se constituiría en una tribuna del comtismo doctrinario entendido como utopía del progreso.

 

Eva Angelina. Una joven positivista peruana en la Argentina


Fuente: www.com15de15.buenosaires.edu.ar
Hubo otra mujer del núcleo de civilistas peruanos residentes en Buenos Aires que desarrollo una tarea intelectual de cierta relevancia. Ella era Zoila Cáceres, una de las hijas del derrocado presidente Avelino Cáceres. En sus años en Buenos Aires desarrollo una profusa actividad pública junto a su padre, tanto dentro del círculo de exiliados como en ámbitos intelectuales porteños más amplios. Con el pseudónimo de Eva Angelina Zoila escribo numerosos artículos en el Búcaro Americano y luego en la revista dirigida por la Dra Muñoz La Filosofía Positiva.(1898). De esa manera aparecieron entre 1896 y 1901 una serie de trabajos por entregas sobre distintos temas científicos y sociales. Entre ellos “La emancipación de la Mujer”[22], “Morfínicas”[23], “Ley social”[24], “La sombra de las huelgas”[25], “La Familia proletaria”[26], “Electra”[27] y “Anarquía Intelectual. Las nuevas escuelas”.[28] En la mayoría de los casos se trata de mini “novelas sociológicas” según la terminología epocal. Relatos que sirven para desarrollar tesis sobre problemas sociales, políticos o de otro tipo. Al igual que su amiga y mentora la Dra Muñoz, el perfil intelectual e ideológico de Eva Angelina es el de una liberal laicista, f  uertemente influida por las doctrinas comtianas, y con una adscripción a las posiciones favorables a la emancipación femenina en sus vertientes mas moderadas. Una especie de liberalismo radicalizado, no exento de elementos elitistas, y cercano a cierto utopismo cientificista. Una especie de “socialismo tecnocrático”. Tal vez el articulo de Eva Angelina en donde podemos encontrar una síntesis realmente representativa de su concepción del mundo y la realidad sea “Anarquía intelectual. Las nuevas escuelas”. En el Eva Angelina sostiene que la corriente de pensamiento capaz  de acompañar al progreso de la humanidad en ese momento histórico debía ser una mezcla de cientificismo y espiritualismo. Capaz de combinar el progreso científico con una moral laica que suplantara a la moral religiosa de los antiguos sistemas teocráticos. A tono con la visión dominante en el espacio liberal radical latinoamericano, Eva Angelina toma distancia del ateismo crudo, en el que ve el anuncio de un vacio ético:

“¿De seres dispuestos de semejante manera podía esperarse provecho
alguno? Fácil es comprender que este sistema filosófico ha tenido gran
Aceptación en las muchedumbres porque en él encuentran medio de
disculpar la vida de placeres disolutos á que generalmente se entregan.
¡Oh! La escuela materialista ha llegado demasiado temprano; la Humanidad
no estaba preparada á recibirla y no ha podido comprenderla, por eso los
necios y los malvados han hecho de ella el baluarte desde donde combaten
contra la moral y el recto criterio.”[29]

Zoila-Eva Angelina regreso a Perú con su padre en 1899 al finalizar el gobierno de Piérola. Desde allá siguió enviando colaboraciones al Búcaro...hasta la conclusión de la primera época de esta publicación en 1902.

 

El 98 iberoamericano y el exilio peruano

El año 1898, signado por las repercusiones continentales de la guerra hispanoamericana, fue vivido en Buenos Aires con el complemento de una serie de procesos de repercusión continental y nacional. Las publicaciones representativas de miembros del exilio peruano no fueron ajenas a los debates que se suscitaron alrededor de los principales procesos políticos e intelectuales que agitaban al medio porteño.

A comienzos del año visito Buenos Aires la novelista Mercedes Cabello de Carbonera que vivía en un discreto silencio desde la llegada al poder de Piérola. Mercedes Cabello tenía más afinidades políticas e intelectuales con la Dra Muñoz y con Zoila Cáceres que con Clorinda Matto. Esta escritora adscribía al  ideario del comtismo doctrinario leído en clave de laicismo anti clerical. También profesaba ciertas ideas moderadas sobre la emancipación  femenina. Cabello Carbonera, al igual que Doña Margarita, debió liberarse gradualmente de la fuerte impronta patriarcalista presente en la obra del último Comte.[30] De esa manera fue asumiendo la necesidad de la participación de la mujer en la mayoría de las esferas de la vida social. La Revista Masónica publico un fragmento de su carta sobre la “Educación de la Mujer” de fuerte tono anti clerical.[31] En febrero de 1898 la revista La Filosofía Positiva comentaba la visita de Mercedes Cabello en estos términos:

“Mercedes Cabello.- Esta eminente escritora peruana, tan notable por el
Filosófico alcance de sus obras y por su bello y correcto estilo, acaba de
llegar á esta metrópoli Sudamérica.
Parece que la señora Cabello animada con el espíritu civilizador de nuestra
época, pretende trabajar desde aquí con sus poderosas influencias para
obtener una solución pacifica de las cuestiones internaciones pendientes
entre el Perú, Chile y la Argentina, inspirándose en la grandiosa ida de la
paz universal, que tan altamente prestigia la Liga de heroínas para el
desarme internacional presidida por Mme Flammarión.
Nuestro más entusiasta saludo á la simpática escritora y nuestra más amplia
adherencia á su vastísimo programa”[32]

En junio de 1898 luego de su regreso a Perú, Mercedes Cabello será internada en un manicomio, hecho del que informara en sus paginas la revista de Clorinda Matto.[33] La mencionada publicación La Filosofía Positiva vio a la luz en febrero de ese año dirigida por Margarita Práxedes Muñoz. A la largo de su corta vida de solo seis entregas, La Filosofía será un órgano difusor de la ideas de Comte, así como una publicación que intentaba cubrir el movimiento intelectual y político argentino. Entre sus colaboradores se contaron el positivista francés Paul Ritti, el chileno Juan Enrique Lagarrigue; el hispano argentino Enrique Santa Olalla;  los argentinos; Maximio Victoria, Felipe Senillosa, Luis Morh, José Ingenieros y el joven Alfredo Palacios. La Filosofía no tuvo la misma centralidad que el Búcaro... en la animación de la  vida interna de la pequeña comunidad de liberales peruanos residentes en Buenos Aires. Aparte de los editoriales de Doña Margarita, la revista conto con la colaboración de otros dos exiliados peruanos. El Cnel Madueño que envió desde España un panorama sobre la vida política de aquel país[34] y la joven Eva Angelina a cuya pluma se deben algunos editoriales de La Filosofía... Entre ellos un panorama de las republicas sudamericanas al aproximarse el fin de siglo:

A todas se las ve esclavas de su tiranuelo y dominadas por un teologismo
intransigente
Venezuela sometida por el catolicismo y por Guzmán Blanco, durante largos años.
Colombia ha corrido igual suerte, teologismo intolerante de un lado y como
gobierno democrático y liberal un tirano, que sólo dejo de mandar cuando
perdió la vida.
El Ecuador, se encuentra en el estado fetiquista respecto a la religión; los
obispos, en las revoluciones con un rifle al hombro hacen fuego lo mismo
que cualquier gendarme; la presidencia ha estado absorbida largo tiempo
por un grupo encabezado por Flores y Camaño.
El Perú, en completa decadencia por un infatigable revolucionario protegido
por el clero católico.
Bolivia, dominada por una absoluta superstición religiosa y por muco tiempo
Gobernada por Melgarejo.
Chile, se encuentra en igual condición que las demás repúblicas, con
Presidentes despóticos y cámaras igualmente despóticas. En cuanto a
religión reina el más completo nacionalismo católico.
La Argentina, sólo hace pocos años se ha librado del yugo del tirano Rosas
y si continúa el camino tan felizmente empezado es de asegurarle mayor
prosperidad.”[35]

Las páginas de La Filosofía concedieron mas espacio a los sucesos políticos argentinos y latinoamericanos del intenso año 98 en relación con el Búcaro.... Mientras la revista de Clorinda Matto hizo la reseña de “El Congreso Científico Latinoamericano” celebrado en Buenos Aires, la mas liberal La Filosofía Positiva apoyo desde sus paginas el petitorio para la separación de la Iglesia y el Estado  enviado a la convención constituyente reunida ese año, y  promovido por el Comité Liberal presidido por Felipe Senillosa.[36] Es también mayor el interés de la revista de la Dra Muñoz por la crisis pre bélica entre Argentina y Chile. La Filosofía Positiva tomo fuerte posición contra la guerra como parte de un primer ensayo de acción pacifista que incluyo al conjunto de grupos librepensadores y las vanguardias obreras.[37] La Filosofía.. cubrió con particular interés las noticias sobre la guerra hispano-norteamericana. En su numero de febrero incluía un suelto titulado “La catástrofe del Maine” en donde en términos comtistas se llamaba a impedir la guerra en nombre de “La Humanidad”.[38] En su ultimo numero La Filosofía...incluyo una polémica entre el chileno José Enrique Lagarrigue y el joven Ingenieros sobre distintas caracterizaciones de la guerra hispanoamericana. Mientras Lagarrigue deplora el enfrentamiento desde el clasico pacifismo comtiano el joven Ingenieros intenta resignificar el hecho dentro de un esquema marxistizante de la evolución de las sociedades.[39] Por su parte el Búcaro publico una nota sobre la periodista cubana, establecida en Buenos Aires, Evangelina Cisneros, hija de un líder independentista de la isla.[40] En julio de ese año apareció una semblanza del patriota cubano José Martí firmada por Clorinda Matto.[41]

Mercedes Cabello de Carbonera ca. 1889
Fuente: www.literatura3es.blogspot.com
Al finalizar 1898 el Búcaro... da cuenta de los primeros indicios de deshielo en el Perú de Piérola. La revista siempre había informado a sus lectores de distintas noticias vinculadas al ex presidente Cáceres y su familia. Una muestra de este periodismo “social” del exilio civilista la tenemos en una nota firmada por Azul del Monte que daba cuenta en febrero de 1898 que el matrimonio formado por Hortensia Cáceres, hermana de Zoila, y Carlos Porras partía rumbo a Montevideo.  Esta hija del general Cáceres se había casado hacia dos años con Porras que había viajado a Europa mientras su esposa se había quedada con su padre en su casona de El Tigre.[42] A principios de 1899 el Búcaro... informo que el presidente Cáceres había partido para Bolivia donde se reunió con el resto de su familia, con intenciones de volver a Perú, siendo frustrada esta intención por el gobierno boliviano que lo metió preso para evitar problemas internacionales.[43] Finalmente en abril la misma revista informaba que Cáceres había llegado a Perú y que había sido aclamado por las poblaciones por donde paso.[44] Finalizado el gobierno de Piérola visito la Argentina el ministro peruano Víctor Ecuico, miembro del nuevo gobierno. En esa ocasión resalto los tradicionales lazos de amistad argentino peruano simbolizados por el héroe de la guerra del Pacifico Avelino Cáceres y el argentino Roque Sáenz Peña, voluntario en la guerra de1879.[45] Mientras las causas que habían provocado la formación de un núcleo de exiliados en Buenos Aires dejaban de existir, las dos principales referentes intelectuales del exilio civilista permanecieron en la Argentina. Doña Margarita Praxedes Muñoz moriría en 1909 en la ciudad de Anatuya (Santiago del Estero) luego de haber abandonado su credo positivista, por el espiritualismo teosófico y, luego, a este por una final reconciliación con el catolicismo.[46]

 

Conclusiones

A la hora de realizar un balance del breve exilio civilista en  Buenos Aires entre 1895 y 1899 lo primero que resalta es el carácter especializado del círculo de refugiados en la capital argentina. Por eso pese al estilo independiente y sin una articulación política evidente de las distintas publicaciones podemos encontrar algunos vasos comunicantes en las representaciones y estrategias discursivas de los distintos espacios y ámbitos entre si. Tanto en las páginas del Búcaro y en los escritos de Doña Clorinda, como en La Filosofía Positiva y otros trabajos de Doña Margarita encontramos una serie de elementos comunes a partir de los cuales se construye y se legitima una determinada imagen del exilio liberal peruano en el medio porteño. Estos son: a) los fuertes vínculos entre los procesos emancipatorios de la Argentina y Perú; b) la larga tradición de asilo mutuo de liberales en la Argentina y Perú durante las dictaduras oscurantistas de ambos países; c) la imagen de la Argentina en el Perú como el pais con instituciones mas solidas y avanzadas del sub continente; d) las simpatías argentinas por la causa peruana durante la guerra del Pacifico.

Por debajo de estos elementos unitarios las dos capillas del exilio peruano estudiadas en este artículo plantean dos formas diferentes de entender la inserción de la comunidad de exiliados en su patria de adopción.  Doña Clorinda pensaba a Buenos Aires como el vértice mayor de una “Republica de las letras” integrada por una red de escritoras e intelectuales sudamericanas, vanguardia de su sexo, y propagandistas de la regeneración de las republicas andinas a través de la evolución en las costumbres, la cultura y la vida intelectual. Y Doña Margarita pensaba a Buenos Aires como un nuevo y vigoroso eslabón de la red de círculos difusores del credo comtiano. La ciudad donde se estaban haciendo realidad, por primera vez en Sudamérica, algunas de las experiencias políticas, intelectuales y sociales más avanzadas ensayadas en las naciones que representaban el horizonte mayor del mundo moderno.

También podemos detectar distintas lineas de interpretación sobre la situación del Perú y los antecedentes que llevaron al entronizamiento de Piérola en el poder. La centralidad de la Guerra del Pacifico en la reflexión de las exiliadas se debe no solo a la proyección de este hecho traumático en la vida nacional sino a la búsqueda de legitimación del Partido Civilista derrocado. Ya que esta fuerza se presentaba como el partido liderado por los héroes de la resistencia nacional contra el invasor chileno. La reivindicación del civilismo como fuerza política reviste mayor centralidad en el Búcaro y en los escritos de Clorinda Matto que en La Filosofía....y las cartas de Doña Margarita. Esta diferencia radica en la mayor vocación presente en Clorinda Matto por representar de forma oficiosa la voz del exilio civilista en Buenos Aires. En cambio La Filosofía Positiva, que solo cubrió un pequeño lapso de los años de la dictadura de Piérola, miro los sucesos de Perú desde otra distancia. Como un eco de la tiranía peruana escuchado en la capital liberal de Sudamérica. Como una parte de la problemática general de las naciones hispanoamericanas. En La Filosofía…, tribuna del comtismo doctrinario, la vocación universalista era mas central que en el Búcaro. Estas diferentes perspectivas a la hora de interrogar a la realidad del Perú contemporáneo también esta presente en la polémica entre la Dra Muñoz y Madueño. En la utilización por Doña Margarita de los datos del proceso político peruano para legitimar el modelo comtista de organización política. Estas diferencias que venimos señalando se originaban, en parte, en el distinto perfil intelectual de Doña Clorinda y Doña Margarita, pero sin duda exceden este ordenador. Los escritos de Eva Angelina en La Filosofía, también,  se inscriben en la línea de un liberalismo radical, doctrinario con ribetes utopistas. Y se trataba de una autora con vinculaciones mas estrechas con el exilio civilista que la Dra Muñoz. Clorinda Matto y el Búcaro... interpelaban  la audiencia argentina a partir de su condición de exiliados que por medio de su intervención en el ámbito intelectual de su patria de adopción buscaban respuestas y alternativas a la realidad de su patria de origen. Para Doña Margarita y su revista el exilio, como realidad concreta pero también como tradición pretérita, le servían para evaluar el rol jugado por la ciudad capital de su patria de adopción en la red de grandes capitales sudamericanas. .

Todas las oposiciones que estamos señalando son de grado y no de ruptura radical. Lo mismo podemos decir del tratamiento de la cuestion de género en  ambos ámbitos. Tanto en Clorinda Matto, como en Muñoz y en Eva Angelina encontramos el balbuceo de un discurso sobre los derechos de la mujer en sus formulaciones mas moderadas. En este terreno también Clorinda Matto aparece como la autora de formulaciones menos audaces. Para ella la participación del sexo femenino en la vida moderna encuentra un campo posible de realización en el campo literario y periodístico. Aun su participación en una causa política partidaria como la defensa del civilismo derrotado esta pensada dentro de los limites de la  propaganda y la defensa de su credo y de sus lideres por medio de la pluma. Un poco diferente es la concepción de la participación de la mujer en la vida pública que encontramos en los escritos de Eva Angelina y de Doña Margarita. La proximidad con el movimiento librepensador anticlerical que hacia su aparición en Buenos Aires llevo a ambas liberales comteanas a asumir la idea de la participación activa de la mujer en la lucha política y social aunque esta no incluyera, todavía, la lucha por el sufragio femenino del cual la Dra Muñoz seria una de las precursoras en nuestro medio una década después. Moviéndose en una franja ideológica que iba desde el liberalismo tradicional al liberalismo anticlerical el feminismo de estas tres mujeres encontraba un límite común en el rechazo al ateismo femenino como una peligrosa calamidad social.

 


Notas:

[1] Una primera versión de este trabajo fue presentada en las I Jornadas Los Teciarios hacen Historia organizada por el Depto. De Historia del ISP Joaquín V González. (2006)

[2] Hintze, Gloria; Pensadoras latinoamericanas en el progreso de integración. Clorinda Matto y el Búcaro americano en Internet

[3] Bucaro Americano; 1 de febrero de 1896; “Bautismo”; pag.2

[4] Ibídem; 15 de marzo de 1896; “Nuestras madrinas” págs. 77-79

[5] Ibídem; 1 de febrero de 1896; “Leonor Texanos Pinto de Uriburu”; págs. 2-3

[6] Ibídem; 15 de mayo de 1896; Rafael Obligado; “A Lima”; pág. 180.

[7] Ibídem; 15 de junio de 1897; “Vinculaciones”; pág. 230.

[8] Matto de turner, Clorinda; Boreales, miniaturas y porcelanas; Bs. As., Imprenta Alsina, 1902; “Discurso pronunciado en la fiesta patriótica de la Escuela Comercial de Mujeres el 8 de julio de 1899”; pág. 307

[9] Bucaro Americano; 15 de enero de 1897; “Policarpia Salvatierra”; págs. 153-154

[10] Matto de Turner, Clorinda; Boreales...; “La obreras del pensamiento en América del Sur”; pág. 260.

[11] Bucaro Americano; 15 de mayo de1897; “El señor Don Ramón Matto”

[12] Muñoz, Margarita Práxedes; La Evolución de Paulina; Santiago de Chile, Imprenta Cervantes, 1893; pág. 3

[13] De Lucia, Daniel Omar; “Laicismo y cientificismo en una gran capital. El Congreso Internacional del librepensamiento” en Gutman, Margarita y Resee, Thomas (directores.); Buenos Aires, 1910. Un imaginario del progreso”; Bs. As., Eudeba CEA, 1999; págs. 185-195.

[14] Muñoz, Margarita Práxedes; Sobre las doctrinas de Augusto Comte. Respuesta al señor Mariano José Madueño; Bs. As., La Elzeveriana, 1896: Págs. 10-11

[15] De Lucia, Daniel Omar; “Los comtianos argentinos y su rol en la red de círculos positivistas sudamericanos (1895-1902)” en Sidekum, Antonio (organizador); Corredor de las Ideas. Integración y globalización; Bs. As., Unisimos, 2000 págs. 95-117.

[16] Muñoz, Margarita Práxedes; Sobre las doctrinas de...; pág. 6

[17] Muñoz, Margarita  Práxedes; op. cit.; pàgs. 9-10

[18] Ibídem; págs. 6-7

[19] Muñoz, Margarita Práxedes; Dos mártires del librepensamiento; Bs. As., Imprenta Elzeveriana, 1895; pág.

[20] Bucaro Americano; “La mujer en el cristianismo”; págs. 198-199

[21] La Educación; 1 de abril de 1898 y 15 de abril de 1898; 1 de mayo y 15 de mayo de 1898 y 1 de junio y 15 de junio de 1898; “Augusto Comte y el problema social”; págs. 57-59; 88-89 y 132-134.

[22] Bucaro Americano; 1 de junio de 1896; “ La Emancipación de la mujer”; págs. 126-130

[23] Ibídem; 9 de julio de 1898; “Morfínicas”; págs. 387-389.

[24] Ibídem; 15 de septiembre de 1899; “Ley social”; págs. 513-515.

[25] Ibídem; 25 de febrero de 1901 y 25 de marzo de 1901; “La sombra de las huelgas”; págs. 597-600 y 613-615

[26] La Filosofía Positiva; 28 de abril de 1898; “La Familia proletaria”; págs. 4-6

[27] . Ibídem; 28 de abril de 1898 y 30 de julio de 1898; “Electra”; págs. 28-30 y 31-32

[28] Ibídem; 15 de febrero de 1898; “Anarquía intelectual. Las nuevas escuelas”; págs. 6-12

[29] Ídem; pág. 12.

[30] Tauzin Castellanos, Isabel, “El positivismo peruano en versión femenina. Mercedes Cabello de Carbonera y Margarita Práxedes Muñoz” en Boletín de la Academia peruana de la lengua; N 26, 1996; págs. 79-100

[31] Revista Masónica; 5 de marzo de 1898; “Emancipación de la Mujer”

[32] La Filosofía Positiva; 15 de febrero de 1898; págs. 30-31

[33] Bucaro Americano; 23 de junio de 1898; “Mercedes  Cabello de Carbonera”; págs. 559-560

[34] La Filosofía Positiva; 25 de marzo de 1898; “La España moderna”; págs. 15-18

[35] Ibídem; 15 de febrero de 1898; “Anarquía intelectual”; pág. 9

[36] Ídem; “Grandiosa iniciativa”; pág. 31

[37] Ibídem; 25 de marzo de 1898; “Preparativos bélicos de Chile y la Argentina”; pág. 28

[38] Ibídem; 15 de febrero de 1898; “La catástrofe del Maine”; pág. 30

[39] Ibídem; 16 de julio y 30 de agosto de 1898; “Las cuestiones internacionales”; pgs.13-15 (J Lagarrigue) y “Las cuestiones internacionales ante el positivismo y el socialismo”; págs. 19-25 (J Ingenieros)

[40] Bucaro Americano; 8 de febrero de 1898; “Evangelina Cisneros”; pág. 345.

[41] Ibídem; 9 de julio de 1898; “Juan Marti”; págs. 385-387

[42] Ibídem; 8 de febrero de 1898; “Viajeros distinguidos”; pág. 356

[43] Ibídem; 15 de febrero de 1899; “El General Cáceres”; pág. 475.

[44] Ibídem; 15 de abril de 1899; “En el Perú a través de los Andes”; págs. 482-485

[45] Ibídem; 20 de octubre de 1899; “La Argentina y el Perú”; pg. 577

[46] De Lucia, Daniel Omar; Margarita Práxedes Muñoz. Visión del alba y el ocaso en Internet.

 

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