Pacarina del Sur
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Afrodescendencia femenina en la Baja California: ¡como buscar una aguja en un pajar![1]

Female African descent in Baja California: like looking for a needle in a haystack!

Afro descendentes fêmeas em Baja California: ¡como procurar uma agulha em um palheiro!

María del Socorro Guzmán Ornelas[2]

RECIBIDO: 15-08-2015 APROBADO: 12-09-2015

Resumen

Resumen: El presente trabajo es una breve reflexión a las interrogantes acerca de si… ¿Hay afrodescendencia femenina en la Baja California? ¿Quiénes son? ¿En qué municipios se localizan? ¿Qué las motivó a migrar? Interesa indagar si se sienten afrodescendientes y si conocen sus orígenes africanos; para concluir que sí encontramos su presencia en el estado, pero que su visibilidad se dificulta por varias razones entre las cuales destacan: la falta de estudios que aborden la afromigración femenina hacia la zona fronteriza del noroeste mexicano en las últimas tres décadas, no contar aún con la variable “afrodescendencia femenina” en los Censos de Población y Vivienda y el no aceptarse como tales por la discriminación sutil que experimentan.

Palabras clave: afro descendencia, afro migración, discriminación racial.

 

Introducción

A pesar de que desde 1857 se abolió la esclavitud en México y de que no existe una segregación racial, la discriminación contra la población afrodescendiente no desapareció de la sociedad. Incluso, a casi medio siglo de que Gonzalo Aguirre Beltrán señalara en su obra magna La Población Negra de México (1946) que: “México se niega a reconocer la importancia de la contribución africana a la nación” y, aunque las leyes mexicanas poco a poco han permitido que se hable de nacionalidad y no de raza (Sanginés Guevara, 1995:182), aún encontramos en ciertas zonas del país, particularmente en la frontera noroeste de México, un rechazo voluntario del mexicano moderno ‘a todo lo que represente una tez negra’ o, como lo diría Aguirre Beltrán (1994: 200) “heredado de sus antepasados coloniales” y tras el mestizaje a través de los siglos y, como un producto también, de la instauración de la identidad nacional, la afromexicanidad ha quedado desde entonces obnubilizada de la historia oficial.

No obstante que el gobierno mexicano reconoce las contribuciones genético-culturales de la afromexicanidad, Sagrario Cruz Carretero (1992) señala que incluso en los libros de educación pública se menciona vagamente su influencia, a grado tal que todavía mucha gente no sabe y/o niega su presencia en el país.

La autora cita el caso de afromexicanos que migran de su comunidades rumbo a E.U.A. principalmente, quienes curiosamente “son detenidos por elementos de la PFP considerándolos indocumentados, haciéndose necesario que canten el Himno Nacional para comprobar su nacionalidad” (Cruz Carretero, 1992).

Este caso podría explicarse por la constante movilidad de población femenina tanto como masculina afrodescendiente, que desde hace dos décadas comenzó a ser un fenómeno creciente entre México y E.U.A. Sin embargo, es este punto el que habría que investigarse más a fondo, y observar si obedece más bien al desconocimiento o estigma que el Mexicano común tiene de las y los afromexicanos que minimiza o ignora la ascendencia africana de su propia identidad, o por el aumento paulatino de las relaciones de afromexicanos radicados en los Estados Unidos con sus familiares de nuestro país.

Aguirre Beltrán, en su obra de 1994: 17, menciona que la población en general le otorga un estatus de inmigración moderna a su tercera raíz. Además, Julio Martínez (2007) sugiere que el estudio de los afrodescendientes actuales gira solo en torno a las personas directamente descendientes de africanos y de las épocas de la conquista y la colonia, más no de afrodescendientes mexicanos, mucho menos de la afrodescendencia femenina de la actualidad.

Lo cierto es que estudios actuales referidos a las migraciones de afromexicanos y en específico de afromexicanas hacia las zonas norte del país y sur de USA todavía son muy escasos, sino es que nulos. Y de hecho, cuando se investiga acerca de los primeros habitantes de la Baja California, o de cómo fueron sustituidos por otras poblaciones, o cuando desagregan los datos de los lugareños por actividad económica (pescadores, buzos, agricultores, sirvientes, mineros), los estudiosos solo hacen una breve mención (No. de personas) de la presencia de afrodescendientes (mulatos para ser exactos) registrada (cuando bien se les consideraba, por lo que, mucho menos desagregarla por género) en los archivos históricos de la época colonial, sin entrar en detalles y sin ser precisamente estos su sujeto de estudio.[3]

Otro tanto podríamos decir acerca de estudios que mencionen la composición poblacional de la Baja California después de la secesión entre norte y sur de los E.U.A. o la llamada guerra civil norteamericana de 1861-65.

De este suceso, encontramos algunos escritos elaborados por norteamericanos asentados en Texas, áreas de California y Florida[4] que documentan, por un lado, la movilidad de Africano-americanos desde la época de 1849 a 1870[5]; inmigrantes denominados Mascogos o Seminoles negros, que cruzaron hacia la Ciudad fronteriza de Coahuila (ver Anexos, mapa 1), zona noreste del país, de quienes hallamos hoy en día descendientes en las Ciudades de Múzquiz, Matamoros, Laguna de Parras, Colonia Benito Juárez y Nacimiento de los Negros o Coahuila de Zaragoza. Y por el otro, escritos, como el de Martha Menchaca (2001) (cit. por Moore Stevenson, 2003) que señala que en California y en todo el sudoeste, los afromestizos traídos del sur de México, y algunos de El Rosario, Sinaloa, fueron parte de la población que fundaron Nacogdoches, San Antonio, Laredo, La Bahía, Albuquerque, Los Ángeles y Santa Bárbara, en el período del último gobernador mexicano en California Pio Pico y su hermano, donde se dieron importantes migraciones de afromexicanos hacia esta región, durante el Tratado de Cahuenga (1847) y después del Tratado de Guadalupe Hidalgo (1848), hasta finales del siglo XIX.

Pero documentos o investigaciones realizadas que traten del México moderno y de las migraciones femeninas afromexicanas hacia las zonas fronterizas de la región noroeste del país después de los 90, son casi inexistentes, comparándolos por supuesto con la producción de estudios que hablan sobre la población afromexicana asentada en las Costas Chica y Grande de Oaxaca y Guerrero, incluido el estado de Veracruz principalmente, y de estudios de migraciones internacionales de la región Caribe y América del Sur hacia nuestro país.

El caso es que, aún en este siglo (XXI), mujeres afrodescendientes viven en carne propia este rechazo[6] o discriminación racial de la sociedad en su conjunto, por el hecho de ser mujeres, pero mujeres de color, y las afromestizas que habitan la zona fronteriza no son la excepción. Se sabe que el color y la raza, se convierten en diferencias que tienen una enorme importancia, pues pueden crear problemas que afectan sólo a grupos particulares de mujeres o que las afecta de manera desproporcionada en comparación con otras.[7] Según el Consejo Nacional para la Prevenir la Discriminación (CONAPRED, 2011) “Este tipo de discriminación se expresa sobre todo a través de estereotipos y prejuicios de la población hacia las personas afrodescendientes. Estos se hacen patentes principalmente en chistes, comentarios y frases que ridiculizan, minusvaloran o desprecian su tono de piel, historia, cultura, tradiciones o su condición social. Expresiones como “trabajar como negro”, que refiere a la condición de esclavo y sobreexplotación a las que estuvieron sometidas, “cena de negros”, que indica que las personas de este tono de piel se comportan de manera atrasada, violenta e incivilizada, entre otras”[8]. Es decir, experimentar discriminación racial es afrontar situaciones de violencia, lo que las orilla a mezclarse entre la población en general. Asunto que hace más difícil establecer su presencia en Baja California, y determinar períodos o épocas de residencia más antigua que la actual, y dónde se encuentran situados. Además, de acuerdo a lo que hasta hoy hemos investigado en campo, se suma a lo anterior lo que Aguirre Beltrán ya señalara en 1989, que la percepción que el propio afromestizo tiene de sí mismo ha hecho difícil distinguirlo en el conjunto de la población, pues a toda costa busca ocultarse.

Martínez P. (2012) señala que son 450 mil afromexicanas y afromexicanos expuestos al maltrato, marginación y rechazo por su apariencia física, es decir, expuestos a todos los tipos de discriminación: racial, formal, sustantiva, directa, indirecta, múltiple y estructural[9].

Así las cosas, decidimos denominar el presente trabajo “Afrodescendencia femenina en la Baja California: ¡como buscar una aguja en un pajar!”, cuyo contenido, antes que ser resultado de una investigación, es una breve reflexión de la primera aproximación que experimentamos al trabajar con mujeres afrodescendientes. Cabe señalar, que en realidad el objetivo de la investigación de campo era el localizar a la población femenina afrodescendiente en Baja California, buscando como meta determinar estadísticamente el porcentaje de Población existente en la región, para documentar nuestra tercera raíz en la Frontera Norte de Baja California” y con ello, reconstruirla.

Por lo anterior, atendiendo a nuestra metáfora: “como buscar una aguja en un pajar”, la primera interrogante que nos hicimos fue: ¿Hay mujeres afrodescendientes en la Baja California?, ¿Quiénes son? ¿De dónde provienen?, ¿Qué las motivó a migrar? ¿En qué Municipios se localizan? Los que de acuerdo a sus rasgos fenotípicos muestran su descendencia africana… ¿Conocen sus orígenes africanos? ¿Se sienten afrodescendientes? ¿Existen estrategias de refuerzo identitario de su pasado inmediato?

Esta primera aproximación a la población femenina afrodescendiente, se basó principalmente en entrevistas abiertas y semiestructuradas para obtener la información sobre su localización dentro de nuestro estado, por lo que privilegiamos una metodología cualitativa.

En ese sentido, los objetivos que inicialmente se habían planteado eran:

  • Recopilar historias, cuentos, leyendas, corridos, danzas, festividades, que den cuenta de los rasgos identitarios afromexicanos de la población femenina afrodescendiente asentada en Baja California.
  • Revalorar la presencia de los afrodescendencia femenina en el estado, reconociendo sus aportes al desarrollo económico y sociocultural de la región. Sin embargo, y dado a las respuestas obtenidas, presentamos a continuación los resultados de dicha primera aproximación.

 

¿Hay mujeres afrodescendientes en la baja california?

En Baja California existe una gran diversidad cultural; como estado receptor de población, encontramos una rica expresión cultural que va desde lenguas nativas, y extranjeras y de migrantes indígenas provenientes éstos, de todos los puntos geográficos de nuestro país; vestimenta, comida, costumbres, creencias, leyendas, historias, en fin, manifestaciones que enriquecen la vida sociocultural de nuestro estado, y de la cual tenemos fe en dos momentos cruciales: el de celebraciones de fiestas típicas de cada región dentro de la Baja California y en la interacción cotidiana con los grupos y/o individuos que habitamos a lo largo y ancho del estado. En esta interrelación podemos reconocer, por sus rasgos físicos, qué población desciende de otra cultura; hay habitantes que son descendientes de culturas extranjeras como japoneses, chinos, brasileños, españoles, norteamericanos, rusos, indúes, suecos, franceses, ingleses, africanos, y una gran población de minorías étnicas del interior de México, por ejemplo, mixtecos, mixes, triquis, zapotecos, popolucas, nahuats otomíes, tlapanecos, mayas, mayos, yaquis, huaves, zoques, por citar algunos. La mayoría de estas poblaciones se asentaron en nuestro territorio desde mediados del siglo pasado y principios del actual, y de ellas hoy en día han nacido varias generaciones consideradas ya bajacalifornianas. Aun así, todavía podemos, por su fenotipo, identificar su etnia de pertenencia.

Tenemos una información de conocimiento común acerca de los rasgos faciales, corporales, etc., que caracterizan a cada cultura representada en nuestro estado, y este conocimiento incluye también datos acerca de los caracteres de personas de descendencia africana. Sin embargo, cuando queremos dar cuenta de la presencia de afrodescendientes, ya sean afromestizas o afromexicanas, resulta que están, pero no sabemos a ciencia cierta si son afrodescendientes, pues hay personas que fenotípicamente parecen solamente mestizos, porque de hecho se visten y hablan como nosotros, los mestizos, pero porque nuestras ideas de lo que es un africano están concebidas en función de caracteres del nativo africano, más no de la afromestiza o afromexicana, o afrodescendiente latinoamericana propiamente dicho, y lo primero que queremos encontrar, en un primer acercamiento es: el color de la piel; la textura del cabello; y el lugar de nacimiento (África, o en todo caso E.U.A.). Pero en realidad, para ser considerado afrodescendiente en nuestro país, de acuerdo con Hernández Díaz (2008) es la interacción entre estos factores (el tercero referido al lugar de nacimiento dentro del país) y, usualmente, que dos de esos tres factores estén presentes para reconocer a la persona como afrodescendiente, aunado a ello el reconocimiento de aquellos que forman parte de la comunidad en la que nació, e incluso el tipo de ocupaciones de la población de la que son originarios y sus apellidos. Conjunto de elementos que van mucho más allá del color de la piel.

Por tal motivo, la población bajacaliforniana mestiza en general, pasa por desapercibido, o desconoce que una proporción de sus habitantes, aún nativos de la región, sean mujeres afrodescendientes. Por otro lado, como ya lo ha señalado CONAPRED (2011) en los propios datos censales no aparece aún una variable o categoría que dé cuenta de la descendencia afromestiza o afromexicana[10] dentro de la población nacional, y en particular de la que radica en el estado bajacaliforniano. La afrodescendencia se tiene que buscar elaborando una solicitud, a través de un formato especial, en el cual se deben especificar las variables que se necesitan obtener y que no aparecen en la página electrónica de INEGI y así producir un tabulado especial. De tal suerte que, para elaborar dicha solicitud, debe hacerse una investigación documental previa respecto a los municipios y localidades en que se ubica la población femenina afrodescendiente dentro del territorio nacional, que afortunadamente y, gracias a la literatura generada por los especialistas que estudian a las poblaciones afrodescendientes, tenemos registro de los lugares en que se encuentran, pero aun así, para determinar si las mujeres (sujetas de nuestro estudio) ubicadas en nuestro estado son afrodescendientes, se hace necesario preguntarles si se sienten afromexicanas o no y aunque determinemos su lugar de origen, la respuesta en esta ocasión es no.

 

¿De dónde provienen las mujeres afrodescendientes asentadas en la Baja California?

El estado de Baja California cuenta con una población total de 3´155, 070 habitantes, de los cuales 466,814 se hayan en el Municipio de Ensenada, 936,826 en Mexicali, 101,079 en Tecate, 1´559,683 en Tijuana y 90,668 en Playas de Rosarito (INEGI, 2010). Al estado han migrado, de acuerdo al censo de 2000, 221,220 gentes procedentes de las regiones consideradas de afrodescendientes de todo el país, de esta cifra, 107,577 son mujeres y 113,643 son hombres. Esta población proviene de los estados de Oaxaca, Guerrero, Veracruz, Coahuila y Michoacán principalmente (ver Anexos: Cuadro1 y Mapas 2 y 3). En este mismo censo encontramos a qué municipio del estado bajacaliforniano llegaron. Sin embargo, no se indican los nombres de las poblaciones de procedencia, por lo cual dificulta establecer con precisión qué porcentaje de personas son las que provienen de las áreas de afrodescendencia ya señaladas. A esto se le debe restar el total de migrantes según condición de habla indígena y mestiza en general, reduciendo el número de población afrodescendiente registrada en nuestra entidad federativa.

Cuando hacemos el cálculo de los pobladores de las ciudades con afrodescendientes que al momento de ser levantado el censo vivían en otra entidad, obtenemos un total de 10,678 habitantes, pero no se especifica la ciudad a la que se emigró. Lo que sí se puede afirmar, haciendo un análisis comparativo respecto a la población que emigró hacia otros estados del país provenientes de las áreas consideradas afrodescendientes, de los censos del 80, conteo 85, censo del 90, conteo 95 y censo de 2000, es que un número mayor de esta gente ha migrado principalmente a estados cercanos por ejemplo: de Oaxaca a Chiapas y Veracruz, de Veracruz a Guerrero y Oaxaca, de Michoacán a Guerrero, y por supuesto, al D.F e incluso a Jalisco, y en muy pequeña medida hacia la Baja California. El dato con el que sí se cuenta es de aquellos que migraron hacia los E.U.A., con un aproximado de 50,745.

Al momento de redactar este trabajo, no se tuvo el dato específico de las localidades del lugar de procedencia de la población femenina afrodescendiente establecida en Baja California, pero a decir de las entrevistadas (dato no significativo pues las personas entrevistadas no representan la media de la población total) provienen de la costa chica de los estados de Guerrero y Oaxaca, otras como se señaló, de Veracruz, Coahuila y Michoacán (ibíd.).

 

¿Por qué de la migración femenina afrodescendiente?

Existen cada vez más organismos y asociaciones de afromexicanos radicados en Estados Unidos de Norteamérica preocupados por las condiciones socio-económicas en las que se encuentran sus localidades de origen. A través de los medios electrónicos como el Internet, podemos observar que difunden los hallazgos de sus investigaciones, donde localizamos un escrito donde se expone a grandes rasgos la situación socioeconómica de las regiones de donde proceden, principalmente de los estados de Guerrero y Oaxaca: “los afromexicanos y la población afrodescendiente en general carecen de recursos y servicios básicos, algunos lugares no tienen agua y están demasiado lejos de las carreteras principales y centros de abastecimiento, esto hace que la gente camine por muchas horas para comprar agua y enseres básicos. En los aspectos de salud, se requieren más hospitales y clínicas en la mayor parte de los sitios. Y los que hay, están muy lejos de las comunidades”. Las carreteras son en extremo polvorientas y no hay industrias de ningún tipo allí, “NO HAY TRABAJOS para la gente de estos sitios”[11]. Esto coincide con las cifras de INEGI sobre el comportamiento de la variable empleo (INEGI 2000), en las distintas zonas de donde provienen las mujeres afrodescendientes radicadas en la Baja California (situación que se corrobora con las entrevistas realizadas en Ensenada principalmente). A estas situaciones la CONAPRED las define como discriminación sustantiva, múltiple y estructural (ver Nota 7, loc. cit.). Es el impacto entonces, de este estado de cosas sobre las mujeres afrodescendientes, lo que las ha motivado a emigrar, buscando obtener mejores condiciones de vida para toda la familia.

Cabe señalar, que el tipo de ocupaciones que las mujeres afrodescendientes encuentran en la Baja California están muy lejos de coincidir con la que realizaban en sus lugares de origen (agricultura principalmente). En el estado trabajan principalmente en los sectores secundario y terciario (maquiladoras, servicios, trabajo doméstico, comerciantes[12]) en fin, no precisamente para redituar una mejor condición de vida.

También de acuerdo con datos del CENSO 2000 de INEGI, se puede notar que en la mayoría de los Municipios con Afrodesendientes se tiene una salida constante de personas (ver cuadro 2).

 

Conclusiones

La dificultad para localizar a las mujeres afrodescendientes en la Baja California se debe a varias condiciones:

  1. Principalmente, por las actitudes discriminatorias latentes de la población mestiza a todo aquello que represente una “tez negra”, traducida en un tipo de violencia sutil.
  2. Por la no aceptación de la afrodescendencia de las afromexicanas.
  3. Por la falta de estudios que abarquen las últimas tres décadas acerca de la afromigración femenina hacia las zonas fronterizas del noroeste del país, que le dé seguimiento a las relaciones que éstas establecen con su parientes al interior del país y fuera de éste (Estados Unidos de Norteamérica principalmente).
  4. Porque aún no se cuenta con la variable “afrodescendiente femenina” en los Censos de Población y Vivienda
  5. Porque se requiere impulsar una política de revaloración de la afromexicanidad y sus contribuciones a la vida fronteriza que permita su visibilidad.

 

Anexos

CUADRO 1

Consulta de: Población de 5 y más años   Por: Entidad y municipio y Lugar de nacimiento   Según: Sexo

 

 

 

H

M

 TOTAL

Baja California

Total

2.010.869

1.011.232

999.637

 

 

En la entidad de residencia

961.874

485.917

475.957

 

 

Coahuila de Zaragoza

8.882

4.440

4.442

 

 

Chiapas

17.306

9.482

7.824

 

 

Guerrero

29.905

15.354

14.551

 

 

Michoacán de Ocampo

87.028

42.989

44.039

 

 

Oaxaca

39.593

20.392

19.201

 

 

Veracruz de Ignacio de la Llave

38.506

20.986

17.520

 

 

 

 

113.643

107.577

221.220

Ensenada

Total

298.617

149.129

149.488

 

 

En la entidad de residencia

154.442

77.344

77.098

 

 

Coahuila de Zaragoza

963

485

478

 

 

Guerrero

6.287

3.306

2.981

 

 

Michoacán de Ocampo

10.830

5.284

5.546

 

 

Oaxaca

20.622

10.472

10.150

 

 

Veracruz de Ignacio de la Llave

4.435

2.456

1.979

 

 

 

 

22.003

21.134

43.137

Mexicali

Total

639.071

320.629

318.442

 

 

Coahuila de Zaragoza

2.447

1.198

1.249

 

 

Guerrero

2.736

1.450

1.286

 

 

Michoacán de Ocampo

20.460

10.310

10.150

 

 

Oaxaca

3.222

1.745

1.477

 

 

Veracruz de Ignacio de la Llave

4.389

2.435

1.954

 

 

 

 

17.138

16.116

33.254

Tecate

Total

61.141

31.172

29.969

 

 

En la entidad de residencia

26.431

13.444

12.987

 

 

Coahuila de Zaragoza

233

134

99

 

 

Guerrero

597

300

297

 

 

Michoacán de Ocampo

3.421

1.702

1.719

 

 

Oaxaca

694

349

345

 

 

Veracruz de Ignacio de la Llave

1.105

596

509

 

 

 

 

3081

2969

6050

Tijuana

Total

965.133

486.226

478.907

 

 

En la entidad de residencia

370.641

187.528

183.113

 

 

Coahuila de Zaragoza

4.951

2.474

2.477

 

 

Guerrero

19.263

9.761

9.502

 

 

Michoacán de Ocampo

49.316

24.154

25.162

 

 

Oaxaca

14.307

7.429

6.878

 

 

Veracruz de Ignacio de la Llave

27.526

14.924

12.602

 

 

 

 

58.742

56.621

115.363

Playas de Rosarito

Total

46.907

24.076

22.831

 

 

En la entidad de residencia

17.836

9.108

8.728

 

 

Coahuila de Zaragoza

288

149

139

 

 

Guerrero

1.022

537

485

 

 

Michoacán de Ocampo

3.001

1.539

1.462

 

 

Oaxaca

748

397

351

 

 

Veracruz de Ignacio de la Llave

1.051

575

476

 

 

 

 

3197

2913

6110

 

 

 

 

 

 

Elaboración propia, fuente: INEGI. XII Censo general de población y vivienda 2000.

 

CUADRO 2

Estados y número de municipios con población afrodescendiente
que emigra a otros estados

Estado

Mpios. Población

Afrodescendientes

Pob. Femenina

p_f_oe2000

% de la población

Oaxaca

23

1831966

26480

1.45%

 

 

Pob.masculina

p_m_oe2000

 

 

 

1674855

26655

1.59%

Veracruz

6

3686835

60125

1.63%

 

 

Pob.masculina

p_f_oe2000

 

 

 

3423379

61245

1.79%

Coahuila

4

1258320

21742

1.73%

 

 

Pob.masculina

p_f_oe2000

 

 

 

1236880

23873

1.93%

Guerrero

9

1615749

15733

0.97%

 

 

Pob.masculina

p_f_oe2000

 

 

 

1499453

16802

1.12%

Michoacán

6

2073696

29736

1.43%

 

 

1892377

29362

1.55%

Elaboración propia, fuente: INEGI. XII Censo general de población y vivienda 2000

 

 Imagen 1. Velázquez, María Elisa, Gabriela Iturraldi Nieto. Afrodescendientes en México, una historia de silencio y discriminación. CONAPRED-INAH, 2012
Imagen 1. Velázquez, María Elisa, Gabriela Iturraldi Nieto. Afrodescendientes en México, una historia de silencio y discriminación. CONAPRED-INAH, 2012

Guerrero: San Marcos, Chicometepec, Marquelia, El Cerro de la Esperanza (Cerro del Chivo), Maldonado, José María Morelos (antes Poza Verde), Cuajinicuilapa, Paso del Jiote
Oaxaca: El Ciruelo, Santa María , Cortijo, Llano Grande (La Banda), Collantes, Rancho Nuevo, Corralero

 Imagen 2. Velázquez, María Elisa, Gabriela Iturraldi Nieto. Afrodescendientes en México, una historia de silencio y discriminación. CONAPRED-INAH, 2012
Imagen 2. Velázquez, María Elisa, Gabriela Iturraldi Nieto. Afrodescendientes en México, una historia de silencio y discriminación. CONAPRED-INAH, 2012

Principales poblaciones veracruzanas con presencia afrodescendiente.

 Imagen 3. Velázquez, María Elisa, Gabriela Iturraldi Nieto. Afrodescendientes en México, una historia de silencio y discriminación. CONAPRED-INAH, 2012
Imagen 3. Velázquez, María Elisa, Gabriela Iturraldi Nieto. Afrodescendientes en México, una historia de silencio y discriminación. CONAPRED-INAH, 2012

Mascogos de Coahuila

 

Notas:

[1] Ponencia presentada en el “IV Congreso de la Red de Estudios de Género en el Norte de México: Los studios de Género en las Fronteras de la Violencia, enfoques teóricos y metodológicos. Reflexiones. Experiencias y Políticas públicas”, los días 22 y 23 de noviembre de 2012. Mexicali, Baja California.

[2] Universidad Autónoma de Baja California. Facultad de Ciencias Administrativas y Sociales (FCAyS).

[3] Estudiosos como León Velasco: Revista del Instituto de Investigaciones Históricas, Vol.II,No.203; Amao Manríquez, Jorge Luis uabcs(1997) y Gerhard, Peter (1982)

[4] Foreman, G. (1934), Mulroy, K. (1993), Wiggins Porter, K. (1952-1971); http://www.afrolatinos.tv consultado el 10/10/10

[5] Cabe mencionar al respecto, que no se hace la desagregación de esta población por género.

[6] Rechazo que la Convención Internacional so­bre la Eliminación de todas las Formas de Discriminación Racial, artículo 1o.de la ONU denomina Discriminación racial. CONAPRED cita: a “toda distinción, exclusión, restricción o preferencia basada en motivos de raza, color, linaje u origen nacional o étnico que tenga por objeto o por resultado anular o menoscabar el reconocimiento, goce o ejercicio, en condiciones de igualdad, de los derechos humanos y libertades fundamentales en las esferas política, económica, social, cultural o en cualquier otra esfera de la vida pública”. www.conapred.org.mx/documentos_cedoc/GAP_Afrodesc_ACCSS_OK.pdf consultado el 10/10/12

[7] En la encrucijada de la doble discriminación, por motivo del género y racial. http://www.un.org/spanish/CMCR/gender.htm consultado el 29/08/12

[8] Ricardo Bucio Mújica: Guía para la Acción Pública: población afrodescendiente en México, afrodescendencia, inclusión, reconocimiento, igualdad. CONAPRED, 2011. www.conapred.org.mx/documentos_cedoc/GAP_Afrodesc_ACCSS_OK.pdf consultado el 10/10/12

[9] Paris M., Ibid.: Discriminación formal. Se presenta cuando las leyes o políticas públicas contienen expresamente disposiciones que niegan a las poblaciones afrodescendientes el ejercicio de algún derecho o el acceso a los programas sociales. También se habla de ella cuando las leyes y políticas públicas, aun sin contener una restricción expresa, excluyen de su protección y beneficios a sectores específicos de la sociedad. Un ejemplo de ello se encuentra en leyes o normas que restringieron la migración de poblaciones “negras” a México. Otro ejemplo es que aunque la cpeum reconoce que la nación mexicana tiene una composición pluricultural sustentada originalmente en sus pueblos indígenas y aun cuando ha quedado demostrado que las poblaciones afrodescendientes también han sido un componente fundamental se han realizado pocas acciones y políticas públicas para su bienestar.

Discriminación sustantiva. Se presenta cuando hay obstáculos que impiden el ejercicio de los derechos de las personas, especialmente de quienes pertenecen a grupos específicos de la sociedad que sufren injusticias históricas o son víctimas de prejuicios persistentes. A pesar de tener los mismos derechos que el resto de la población, hay comunidades conformadas en su mayoría por personas afrodescendientes que no cuentan con servicios de salud (como sucede en la región de la Costa Chica de Oaxaca).­

Discriminación directa. Se presenta cuando un individuo recibe un trato menos favorable que otro en situación similar por alguna causa relacionada con uno de los motivos prohibidos de discriminación o cuando se realizan actos u omisiones que causen perjuicio y se basen en alguno de los motivos prohibidos de discriminación, cuando no exista una situación similar comparable.

Discriminación indirecta. “Hace referencia a leyes, políticas o prácticas en apariencia neutras pero que influyen de manera desproporcionada en los derechos afectados por los motivos prohibidos de discriminación.” Por ejemplo, exigir la credencial de elector o acta de nacimiento como requisito indispensable para acceder a programas gubernamentales, pues hay localidades en donde las personas afrodescendientes no cuentan con estos documentos o con las condiciones necesarias para obtenerlos.

Discriminación múltiple. La que experimentan algunas personas o grupos por más de un motivo. Por ejemplo, las mujeres y niñas afrodescendientes acceden en menor proporción a derechos básicos como salud, educación y alimentación en comparación con mujeres de mayor edad y con los varones afrodescendientes.

Discriminación estructural. En términos generales, hace “referencia a reglas, normas, prácticas, pautas de actitudes y conductas, tanto de instituciones como de otras estructuras de la sociedad, que constituyen un obstáculo para que determinados grupos o personas logren la igualdad de derechos y oportunidades. Este tipo de discriminación puede manifestarse abiertamente o estar oculta y puede ser intencionada o involuntaria”. Un ejemplo es la ausencia de programas sociales con reglas de operación que incorporen a las personas afrodescendientes como beneficiarios.

[10] Los Estudiosos de la afromexicanidad estimaron que existía en el país un porcentaje de población afromexicana que va del 3% al 9% del total de la población. Por lo tanto la pregunta que se formularon fue: ¿Si el número es superior a 3%, por qué entonces los afromexicanos parecen “invisibles”? (Acevedo, G.,2005)

[11] COSTA CHICA SE ORGANIZA, 26 de Febrero, 2008 http://www.afromexicano.com Página de la comunidad afromexicana en Estados Unidos 2008 Organización Afro Mexicana: Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.. AFRO-OAXAQUENOS EN EL CAAM, 9 de mayo, 2008 African American Museum (CAAM) ubicado en el 600 State Drive, Exposition Park, LA CA 02/05/10

[12] Comunicación personal. Entrevistas semiestructuradas a afrodescendientes en Ensenada. B.C. (25 abril-6 mayo, 2010)

 

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Cómo citar este artículo:

GUZMÁN ORNELAS, María del Socorro, (2015) “Afrodescendencia femenina en la Baja California: ¡como buscar una aguja en un pajar!”, Pacarina del Sur [En línea], año 7, núm. 25, octubre-diciembre, 2015. ISSN: 2007-2309.

Consultado el Jueves, 24 de Agosto de 2017.

Disponible en Internet: www.pacarinadelsur.comindex.php?option=com_content&view=article&id=1226&catid=13

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