Pacarina del Sur
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De los esténciles a los stickers, la participación política en la calle

El presente lleva por intención que el lector del documento sea más atento al entorno político urbano y las múltiples manifestaciones políticas que este ofrece, pues como se ha dicho la calle no calla ; siempre nos está interpelando y diciendo cosas, sea desde su morfología y estructura, hasta como lo veremos, en sus mensajes puestos allí para ser leídos y entendidos como participación política.

Palabras clave: stickers, esténciles, participación política, calle

 

Coopere con la policía,
golpéese usted mismo

Escrito callejero

 

Resumen

El presente lleva por intención que el lector del documento sea más atento al entorno político urbano y las múltiples manifestaciones políticas que este ofrece, pues como se ha dicho la calle no calla[1]; siempre nos está interpelando y diciendo cosas, sea desde su morfología y estructura, hasta como lo veremos, en sus mensajes puestos allí para ser leídos y entendidos como participación política.

Existen por lo menos dos formas de acercarse al fenómeno de los esténcils y los stickers, desde el punto de vista estético –la corriente a la que pertenecen estas manifestaciones es el llamado street art- mientras que la segunda sería con una vista  política, de participación y comunicación. El peso de este trabajo se encuentra en la segunda opción.

 

Las paredes: un lienzo en blanco

(Introducción)

El primer espacio que tiene el hombre para expresar lo que siente y luego lo que piensa, son las paredes,Recuérdese a los niños que hacen de las paredes un lienzo dónde plasmar colores, líneas y figuras amorfas. En esta primera manifestación viene la represión o la adaptación; la primera -que se hará una constante en el uso de las paredes para comunicar cosas- cuando los padres deciden que lo que ha hecho el niño está mal y hay que castigarlo, la segunda, si los padres son más perspicaces, es forrar de papel las paredes para que el chico raye a su antojo.

De lo que se trata es de decir, de poner algo en el lugar más visible para todos, en la pared, principio y fin del espacio.

Pero hay diversos tipos de mensajes que se plasman sobre la pared; están aquellos de soledades que buscan compañía, como los que se encentran en cualquier baño público anunciado cuerpos, caricias y encuentros, el conocido mensaje escrito en la pared o en la puerta del baño que deja un teléfono para que un curioso, aventado o urgido llame.

Siguiendo con los ejemplos de las paredes como lienzo, resulta buena la mención al pasaje de la película Letras prohibidas: la leyenda del Marqués de Sade,[2] que cuando éste es encerrado por escribir atentando contra la moral de su tiempo, el encarcelado resuelve que su sangre será la tinta y la pared su papel, así demuestra que no hay impedimento para que otros sepan lo que se quiere decir.

Las paredes en general, siempre que se tenga algo para escribir sobre ellas, sirven para comunicarlo, la publicidad de las tocadas o sonideros lo saben muy bien. Están por muestra las pintas del Sonido Cóndor con el famoso semblante del Che haciendo las veces de la primera “o”, esto en amplias bardas de barrios populares de las Ciudad de México.

La calle como tal es un espacio público, por ello se considera que es de todos y de nadie, y debe ser por ende resguardado por todos y nadie; la policía en sus varias labores se encarga de que no se anuncien cosas sobre las paredes, así mismo los dueños de algún muro, para evitar que algo se diga sobre su superficie colocan sobre el muro el mensaje “NO ANUNCIAR”; se entiende entonces que aunque la calle es pública sus espacios están privatizados y no todos los mensajes son bienvenidos. Esto invita  a echar mano de la creatividad, para así no cortar la línea de que va desde emisor hasta receptor, lo que se dice entonces sobre la pared, en caso concreto de mensajes políticos, es mediatizado y hecho atractivo al acompañarse con una imagen.

De los esténciles y los stickers como forma de participación política

El estudio de los esténciles y los stickers como forma de participación política urbana es un proceso poco estudiado, pues como muchos fenómenos políticos se presenta principalmente en coyunturas, es conveniente anotar en este sentido que para el psicólogo social Hubert Lederer[3] la proliferación de la participación política no convencional[4], como es el caso de los esténciles y los stickers, es consecuencia de una politización de grandes sectores de la sociedad, misma que se desencadena por factores políticos diversos que desembocan en una necesidad de información por parte de la ciudadanía, esto es, la politización de un gran sector de la población siempre será consecuencia de un evento que cohesione a la sociedad en la búsqueda de determinados fines.

Pero si hablamos de participación política debemos tener por lo menos una breve definición de lo que es la política, en este sentido es importante tomar en cuenta que la política en su acepción occidental hegemónica es pensada siempre en acciones complementarias o externas a los sujetos y no como parte integral del individuo social. Consecuencia de esta engañosa separación, es que surge la siempre dificultosa tensión entre gobernantes y gobernados. Diferencia que puede plantearse entre informados e informadores también, donde estos últimos pretenden poner en sus palabras la vox populi descalificando por la fuerza de la mayoría cualitativa[5] cualquier intento de comunicación informativa contraria a la visión hegemónica y del estado. En México, al igual que en el resto del mundo gobernado por democracias (neo)liberales se dice que la libertad de expresión está garantizada, y puede decirse con sus excepciones que lo está; lo que hace falta son medios, estos sí están monopolizados.


Por ello es que la sociedad organizada sale a la calle e intenta con ella y con sus transeúntes dialogar, en las marchas de protesta social abundan las hojas panfletarias y propagandísticas del reclamo en cuestión, pero también las multitudes son un buen abrigo para realizar esténciles y pegar stickers, pues como veremos hay diversas técnicas y formas de realizar esta manifestación política que se acerca en algunos momentos a los linderos del arte urbano.[6]

Participación política

Al referirnos a la participación política institucional generalizada, hay que reconocer que ésta se mueve necesariamente bajo la polifacética, pero también engañosa denominación de la democracia; desde sus orígenes este término se ha caracterizado por incitar a la participación del mayor número de ciudadanos, que en menor o mayor grado han de inferir en la toma de decisiones y en el ejercicio del gobierno. Así, ambas nociones están unidas. Por ello y adelantado en conclusiones, se puede decir que la participación política que se da en las calles por medio de mensajes escritos o visuales, no sólo contribuye a la vida y diversidad política de los países, sino que enriquece la democracia, dando voz a aquellos que no la tienen y dando a conocer sus ideas en ese lienzo en blanco que es la ciudad. Pues la democracia también es pluralidad, que no diversidad[7] de voces en el debate político.

Es importante subrayar que al hacer referencia al enriquecimiento de la democracia no se habla acerca de la idea dominante sobre ésta –la liberal- sino de un tipo de democracia que sí es plural y que permite que las voces de esa pluralidad se manifiesten, ya que la democracia liberal-representativa entiende como  participación política sólo a aquello que se aglutina en rededor de lo electoral y cuyo máximo representante es el voto universal[8], cuestión que no es más que una concesión política engañosa, ya que garantizando el derecho a votar a todos los ciudadanos se restringen las posibilidades de influencia y acción en el ejercicio del gobierno. Se concede en política, pero se restringe en lo político o si se quiere, se da la oportunidad de participar pero bajo los parámetros establecidos y no fuera de ellos.

Frente a la imposibilidad del ciudadano común a participar en política, es que crea sus propios canales, en un principio fueron las llamadas Organizaciones de la Sociedad Civil (OSC), que en México surgieron a partir de los sismos de 1985, hecho que demostró que la sociedad mexicana tiene una capacidad de organización que impulsada por un ideario político justo, abriría sin dificultad la puerta a una verdadera democracia. Sin embargo pronto las OSC fueron absorbidas por el sistema político, entraron en legislación y su participación se volvió elitista y especializada.

Así los medios libres -blogs, radios y videos por internet principalmente, son libres porque no están atados a compromisos políticos o económicos- comenzaron a surgir para crear contrapeso a los medios masivos de (des)información, sin embargo estos también presentaron el inconveniente de que había que contar con determinados medios para su acceso, el más a la vista es el internet. Por eso, otros tantos que no tienen o no deseaban comunicarse por estos medios, toman las calles para decir, encontrando que en el espacio urbano, el receptor está garantizado y que los medios de producción de las técnicas son de elaboración sencilla y de bajo costo.

Antes de seguir es necesario definir qué se está entendiendo por participación política. Parafraseando al psicólogo social español, José Manuel Sabucedo,[9] participación política sería cualquier tipo de acción encaminada a influir en los asuntos públicos. La amplitud de esta definición no se limita al ejercicio del poder como lo entendieron muchos y grandes filósofos políticos de la teoría clásica; entendida la política como la injerencia en los asuntos públicos se retoma la noción del actuar encaminado al bien común, pues lo que es público es de todos.


Es también importante considerar que la  noción de política se ha tergiversado por la filosofía política occidental imperante, que eleva el valor del individualismo y privilegia el bienestar privado,  cercando la legalidad al tipo de participación política que es afín a su definición, por consecuencia excluyendo y criminalizando cualquier tipo de organización o participación política que esté fuera de su norma, casos concretos serían la Asamblea Popular de los Pueblos de Oaxaca (APPO) y el Ejercito Zapatista de Liberación Nacional (EZLN) en su etapa actual de no violencia y el tema de esta reflexión que es la participación política por medio de stickers y esténciles.

Se hace necesario para entender este fenómeno no sólo definir la participación, sino también los lugares en donde se puede realizar la participación política.

Los lugares de la política

En un breve artículo titulado movimientos sociales, movimientos societales y los no lugares de la política, perteneciente al libro política salvaje, el filósofo boliviano Luis Tapia se da a la tarea de definir algunos conceptos fundamentales de amplio debate en su país, entre los conceptos tratados por el autor andino resulta de especial interés la concepción que plantea acerca de la política, noción que entendida como práctica requiere actores y lugares.

Luis Tapia es proclive a entender la política como un ejercicio, proceso o movimiento que realiza la sociedad en sus intentos de organización. Como proceso social la política deviene en cultura pues “la política es una de las prácticas de producción y reproducción de los diversos órdenes sociales y, en este sentido, productora y reproductora de sus propios espacios”[10] estos espacios que propone la política para su ejercicio son resultado de una concertación, en este acuerdo se definen los sitios apropiados y los no-lugares, como los llama el autor, para hacer política. Luis Tapia define entonces los lugares de la política como la “configuración que resulta de propensiones determinadas por el conjunto de las estructuras sociales… definiendo para sí mismas las condiciones institucionales de intervención en la articulación y dirección de sus sociedades”[11] este último punto es de suma relevancia pues debe ser entendido como la definición de los parámetros de la política institucional y por ende legal. Comenzando con esta idea a conformar lo que está permitido, tolerado y hasta incitado para hacer. Se desprende entonces que todo aquello que esté dentro de los lugares de la política es no sólo aceptado, sino permitido, y todo aquello que está fuera de esos lugares, esto es en lo no-lugares, es castigado y reprimido.

Definiendo de manera más contundente los lugares de la política Tapia[12] dice que son “los escenarios de institucionalización y los de la acción legítima y reconocida, a la vez que necesaria”[13] para el sistema, agregando que este espacio ha encontrado su mejor hechura en el Estado, expresión máxima también de monopolio de la política. Para el caso mexicano este ejemplo es esclarecedor en tanto que los únicos organismos posibles de convertir a un ciudadano en candidato a puestos de elección popular son los partidos políticos, no existen pues las candidaturas independientes. Sobre este tema de los partidos político el propio Tapia dirá más adelante que son diversificaciones del monopolio estatal de la política, además de aquellos está la división de poderes y la llamada sociedad civil. A este respecto Tapia apunta que

Los procesos de diversificación y ampliación de los lugares de la política en el seno del estado responden a dos líneas de causalidad histórica: por un lado, al desarrollo de la ciudadanía y la democratización del estado, y por otro lado, al desarrollo de la complejidad y diversificación estructural que produce el movimiento de lo moderno, que va desde la creciente división del trabajo hasta la división constitucional de poderes y la descentralización del gobierno.[14]

Este proceso de diversificación que como ya se apuntó también toca a la llamada sociedad civil, con el tiempo tiende a estabilizarse, esto es a encontrar su lugar de residencia, porque ha hecho falta mencionar que cuando Tapia hace referencia a los lugares de la política, aunque no lo explicite, se refiere a lugares físicos; si el monopolio de la política es ejercido por el estado, el monopolio de la práctica política lo ejercen los recintos parlamentarios.

Para concluir esta apartado debe mencionarse que existen, como es el caso del punto central aquí tratado (esténciles y stickers) que existen desbordamientos de los espacios de la política que no necesariamente se configuran en movimientos sociales, esta aclaración resulta pertinente en cuanto se ha estado siguiendo la línea de Luis Tapia, quien define la configuración de un movimiento social a partir de que su “acción colectiva empieza a desbordar los lugares estables de la política, tanto en el seno de la sociedad civil como en el del estado”[15] en el caso de los esténciles y los sticker estamos sí ante una práctica que desborda los canales o los lugares institucionales de la política pero no se comporta como movimiento social en cuanto no buscar organización política de la sociedad, simplemente comunicar ideas, desencuentros, divergencias políticas.

Una vez definida la participación y sus lugares veamos qué son los stickers y los esténciles.

Sticker


El sticker es un papel autoadherible que en un comienzo surgió con la idea de sustituir el tag o firma urbana que utilizan algunos grupos o individuos con la simple idea de decir estoy o estuve aquí, sin embrago con el tiempo se transformó de firmas a figuras intentando así introducir el factor estético. La finalidad principal de esta técnica es comunicar, sean ideas, imágenes o personajes, con el objetivo de interpelar a quien la vea. Algunos factores importantes a considerar en la visibilidad del sticker son: el tamaño, los colores, el sitio donde se coloca, la permanencia en el mismo, la firma del autor y referencia al sitio web, si es que lo tienen, pues observamos que un número importante de las personas que hacen stickering político tienen detrás algún sitio de internet donde muestran su obra y la justificación de la misma, es el caso del colectivo Fuera de Servicio que utiliza los recursos invertidos en los íconos de grandes empresas como McDonals, Coca Cola, KFC o Burger King para crear confusiones visuales, manipulando los logos de estas empresas en un sticker escriben la leyenda de fuera de servicio, esta estampa se pega en la entrada del establecimiento provocando regularmente que la gente entre en un desconcierto acerca de si el lugar está o no en servicio.

Sin embargo en su origen el sticker fue meramente estético y surgió con la idea de transformar el paisaje urbano en exceso saturado de contaminación visual y en su mayoría consumido por los tonos grises que predominan en las grandes urbes.

Uno de los iniciadores en la técnica del sticker en gran formato (más de un m2) es Gerardo Yepiz, mejor conocido por su seudónimo de Acamochi, mexicoamericano residente en Tijuana quien comenta que la técnica del sticker viene de los Estados Unidos, principalmente de la ciudad de Chicago -también cuna del graffiti- y es traído a México por los migrantes. Para Acamochi la finalidad de los posters, calcomanías y los esténciles es comunicar sobre lo cotidiano y se hace por medio de propuestas subversivas, de choque o de boicot, intentando siempre asaltar al sentido común. Sobre el sticker político dice Acamochi.


Se usa para hacer un comentario social, es como hacer grilla pero de una manera divertida, me gusta hacer política, pero también me gusta gozar y divertirme, no puedes hacer un cambio significativo en la política, simplemente te ves afectado por lo que pasa y buscas una manera de darle salida a todas esas inquietudes, sentimientos, frustraciones, talvez negativas, y tratar de burlarse de todo, en este tipo de cuestiones el humor es innegable.[16]

Así, aunque la propuesta fue en principio estética –perteneciente al stret art- se vio rápidamente influenciada y transformada por diversas coyunturas políticas y sociales, consecuencia de ello fue que los stickers comenzaron a abordar temas políticos; sobre la relación y similitud entre la propaganda política oficial y la que se hace por medio del sticker Poptripper comenta: “igual los políticos cómo dejan las calles cuando hay una campaña... dejan infestado de propaganda, técnicamente es lo mismo no más que con diferente objetivo.”[17]

De esta manera se puede anotar que el sticker que al principio sólo fue una manera de decir aquí estamos otros e intentamos comunicar cosas, con el tiempo y acentuada esta práctica por coyunturas políticas tomó tintes políticos.

En México los primeros stickers con mensaje político que surgieron de forma masiva se vieron en la coyuntura política pre y post electoral del año 2006, en los stickers que aparecieron anteriormente a las elecciones federales observamos mensajes como “Felipe no me des trabajo, mejor hazme tu cuñado”, mensajes claramente vinculados con el partido de la izquierda institucional, que posteriormente sacó otros stickers con leyendas de el Movimiento Nacional en Defensa del Petróleo. Después vinieron un sin fin de formatos con imágenes, reprochando la violencia en los cuerpos policíacos, exigiendo el respeto a los derechos humanos, temas siempre abordados desde la iconografía con frases muy cortas, resurgieron también los rostros de luchadores sociales como el Che Guevara y el Sub Comandante Insurgente Marcos, ataques a la parcialidad de los medios de comunicación, el rostro del ex presidente de México Carlos Salinas de Gortari enmarcado en una televisión y el perfil de George W. Bush incrustado en el de un soldado con rasgos simioides.

Esténcil

Del esténcil, como técnica, se ha dicho que tiene su origen en las pinturas rupestres cuando los hombres de aquella época pintaron la silueta de sus manos en la pared. De esto al tiempo actual existe una muy clara y distante diferencia.

El esténcil es una pinta que se hace con ayuda de una plantilla y pintura en aerosol. Su origen fue directamente estético y es un desprendimiento del graffiti. A México llega de los Estados Unidos -traído por migrantes- principalmente de las ciudades de Chicago y Nueva York, de esta última ciudad se tiene reportado que ya para el año 1978, a sólo ocho años del invento de la pintura en aerosol, se gastaban 11 millones de dólares en despintar, tags, graffitis y esténciles.

El objetivo principal del esténcil político es retomar ese espacio que es de todos, pero que ha sido privatizado por unos cuantos: la calle. Si miramos en rededor nuestro cuando andamos por ella, podemos observar un sin fin de mensajes que nos invitan principalmente al consumo, en contraposición a esto el esténcil plantea también la posibilidad de comunicar y lo hace desventuradamente en la ilegalidad por no tener, ni buscar -pues se ha dicho del graffiti que si fuera legal dejaría de ser arte urbano- el dinero para pagar los espacios que están a la vista de todos.

México y sus manifestaciones en tres ciudades


En el caso de México las ciudades que presentan con mayor frecuencia este tipo de participación política - que es más efímera que el sticker por estar regularmente en espacios de propiedad privada- son la Ciudad de México, San Cristóbal de las Casas, Chiapas y Oaxaca capital, no es casual que sean estas ciudades, ya que las tres están inmersas en conflictos y coyunturas políticas importantes y sin precedentes.

Cada una de las ciudades presenta esténciles acorde a las problemáticas que vive; en la ciudad de Oaxaca observamos esténciles que acusan de asesino al gobernador de esa entidad, Ulises Ruiz Quiroz, rostros con máscaras antigases, en los que sobre sale el semblante del Benemérito de las Américas y pintas con las iniciales de la Asamblea Popular de los Pueblos de Oaxaca (APPO).

En San Cristóbal de las Casas, Chiapas, es común encontrar esténciles con el rostro del Subcomandante Marcos con la leyenda de la lucha sigue y denunciado la brutalidad policíaca. Es también importante mencionar que el esténcil se presenta con mayor intensidad en zonas urbanas ya que la técnica requiere de una breve formación en artes plásticas a la cual se puede acceder con más facilidad en los centros urbanos que en la periferia.

En el caso de la Ciudad de México, que es afectada por un sin fin de problemáticas políticas no sólo regionales, como los conflictos que viven Chiapas y Oaxaca, los esténciles son modificados de acuerdo al suceso y hasta marcha en el cual son hechos.

Tenemos el caso del colectivo Guerrilla Visual, que realiza esténciles principalmente en las marchas, las temáticas que tocan están relacionadas al maíz transgénico y su apertura comercial, esto lo ilustran con la iconografía de una mazorca en forma de granada, con este mismo medio Guerrilla Visual denuncia también la cada vez menos escondible militarización del país. Este colectivo define su actividad:

Pretendemos hacer una arte revolucionario y de conciencia social, que le haga contrapeso a la publicidad de todos los medios de comunicación que están de parte de la burguesía y del estado, plantamos en los esténciles las ideas que nosotros creemos que la gente las vea y que diga eso es lo que está pasando ahorita.


Entre los personajes políticos relevantes que se observan en las calles de México con frecuencia está el del actual presidente de México.

La imagen como tal desde siglos atrás ha sido instrumento de comunicación que en diversos aspectos ha superado a la comunicación escrita, en un primer momento porque no necesita de mayores habilidades técnicas, como la lectura, para su comprensión; sin embargo entramos a un tema de difícil tratamiento, que es la significación de la imagen. Para que un esténcil o un sticker comuniquen, no sólo debe interpelar a su receptor, como lo hace ya en cuanto se le pone en su camino, sino que esta imagen debe suscribirse en un conglomerado de íconos o iconografías reconocibles para los sujetos, esto refuerza la idea de que muchos de los procesos de la política son coyunturales.

Conclusiones

El sticker y el esténcil  surgieron inicialmente en la campo del arte urbano con la finalidad doble de transformar y mejorar el paisaje citadino y comunicar lo que cada creador trajera en mente.

Sin embargo como la frontera entre el arte y el activismo político[18] siempre ha sido muy tenue - en México tenemos los casos emblemáticos de Diego Rivera, Frida Kahlo y David Alfaro Siquieros - ambas expresiones rápidamente tomaron tintes políticos, esto como hemos visto derivado de las diversas y ahora muy frecuentes coyunturas políticas que vive el país; es ante la imposibilidad de modificar la política económica y social que surgen estas expresiones buscando la manera de comunicar ideas en el ámbito de la política.

El grado de politización de los colectivos que realizan esténcil y sticker político es variado, tenemos el caso del colectivo Guerrilla Visual que sí tiene una formación e ideología política bien establecida y el caso de Acamochi, quien toca temas políticos esporádicamente.

En conclusión los esténciles y los stickers son formas de participación política no convencional como se les llama desde la psicología social y que están en lo no-lugares de la política, ya que toman las calles y esto es de por sí hacer política, pues la calle es  el sitio público por excelencia, a la vez que origen de la política. En su forma de expresar los esténciles y los stickers contribuyen a la diversificación de las ideas y al conocimiento de las mismas, abriendo el abanico de posibilidades que brinda la libertad de expresión, dando a conocer puntos de vista y realidades que de facto están más cercanos a los fenómenos políticos y sociales ya que están hechos por actores que sufren directamente las coyunturas. Además esta forma de participación política rompen los cercos hegemónicos sobre lo que se debe o puede decir, expresan en sí el sentir de la sociedad atravesada por conflictos políticos, económicos y sociales cada vez más graves.

Es importante atender este tipo de fenómenos políticos desde las ciencias del estudio del hombre y sus producciones, pues es un movimiento político que cada día toma más fuerza a nivel global por sus bajos costos, durabilidad del mensaje y principalmente porque es un medio en el cual no se necesita ser especialista en política para decir lo que se ve o se está viviendo.

 


[1] Nombre del documental sobre arte urbano mexicano, producido por el canal independiente de Tv, aiwey.tv.

[2] Inglaterra, 2000, Dirigida por Philip Kaufman, con Geoffrey Rush, Kate Winslet, Joaquin Phoenix, Michael Caine, Billie Whitelaw, Amelia Warner.

[3] 1986. Citado por Sabucedo, José Manuel (1988). En Psicología política, (pags. 165 -194) Madrid,  Ediciones pirámide.

[4] Lo que tiempo después será llamado por Luis Tapia, no lo-lugares de la política.

[5] Para algunos teóricos de la democracia y de las minorías existen dos tipos de mayorías. Unas, las numéricas o cuantitativas y otras, las cualitativas, que en realidad serían sólo una percepción o empuje de de una minoría pero que por contar con poder político, económico o de medios se presentan como una mayoría influyente.

[6] Para corroborar la cercanía que ha logrado este tipo de expresión entre arte y manifestación política, véase la obra de el británico Bansky, ésta puede ser consultada en la siguiente dirección de internet: http://www.banksy.co.uk/

[7] Se entiende que la diversidad es un hecho innegable, mientras que la pluralidad es una opción política a reconocer esa diversidad.

[8] Voto universal es el derecho de todo ciudadano, esto es, ser humano mayor de 18 años (en el caso de México)  que goza de sus facultades cívicas, a expresar su preferencia a quién ha de gobernarlo, por la vía del sufragio.

[9] 1988

[10] 2008, p. 53

[11] Ídem, p. 54

[12] 2008

[13] p. 54

[14] Ídem, p. 54)

[15] Ídem, p. 55

[16] Testimonio tomando del documental Neo graffiti. Disponible en internet en la siguiente dirección: http://www.youtube.com/watch?v=H-kiLFWPwbk (Consultado en julio de 2009)

[17] Testimonio tomando del documenta Neo graffiti. Disponible en internet en la siguiente dirección: http://www.youtube.com/watch?v=H-kiLFWPwbk (Consultado en julio de 2009)

[18] De hecho existen términos como el artivismo que hacen referencia no sólo a esta frontera casi imperceptible, sino que también llaman la atención sobre estas formas de expresión que conjugan ambos conceptos.

 

Bibliografía

SABUCEDO, José Manuel, (1998) participación política. En Seoane, Julio y Rodríguez, Ángel. En Psicología política, (pags. 165- 194) Madrid, ediciones pirámide.

TAPIA, Luis. (2008) Movimientos sociales, movimientos societales y los no lugares de la política. En Política salvaje, (pags. 53 – 68) CLACSO Coediciones La Paz: CLACSO, Muela del Diablo, Comunas.

Documental Neo-graffiti. 2002, Disponible en internet en la siguiente dirección: http://www.youtube.com/watch?v=H-kiLFWPwbk (Consultado en julio de 2009)

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