Pacarina del Sur
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Piélago de imágenes

Campesinos en celuloide

Reflexiones en torno a la construcción de identidades agrarias a través del cine ruso y soviético

Entiendo que una de las grandes disyuntivas que planteó el advenimiento de la modernidad en una situación periférica como la rusa invita a poner el foco en sus particularidades. Ese desgarramiento que produce el desafío de una modernidad que se presenta como urbana y fabril se ve acentuado por un contexto básicamente rural y campesino. En el momento de la emancipación de 1861 el 90% de la población total de Rusia era campesina y sabemos que el proceso no liberó mano de obra sino que, por distintos motivos, terminó por reforzar la forma comunal. Producto de la emancipación, entonces, nos encontramos con incipientes distinciones de clase: una minoría propietaria beneficiada que logra colocar sus posesiones sobre una base capitalista, y una mayoría que estaba en condiciones menos favorables y que la misma reforma terminó hundiendo en deudas y en nuevas formas de explotación.

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Ideas para problematizar el cine: Los textos de María Wiesse en Amauta

María Wiesse fue una de las pioneras de la crítica de cine en el Perú. Los artículos que firmó en Amauta, la emblemática revista de avanzada, editada entre  los años 1926 y 1930, que fue dirigida por José Carlos Mariátegui, configuraron las primeras disertaciones sobre el carácter e influencia del cine en el entorno social y cultural limeño, pero también señalaron algunos parámetros para analizarlo más allá de las mismas categorías críticas empleadas para el teatro, la literatura o la ópera. Para Wiesse, el cine era el “sétimo arte” y, por ende, tenía que verse y evaluarse como tal, sin embargo, había que evidenciar los peligros ante los cuales se enfrentaba dicha expresión.

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Imágenes, mirada ajena e historia en el proyecto inconcluso del film soviético ¡Que viva México! (1930-32)

En los años 30 el conocido cineasta ruso Serguéi Eisenstein filmó en México gran cantidad de material para un filme que llamaría ¡Que Viva México!, y que quedó sin terminar. Fue un proyecto original, surgido de la sensibilidad del artista ante la cultura visual mexicana; la experiencia intelectual resultante fue la culminación de un proceso donde el director sintetizó ideas y experiencias estéticas de la cultura mexicana, traduciéndolas al lenguaje cinematográfico. La estructura de la película creaba un “modelo” de país y tenía una visión dialéctica de la Historia mexicana y una visión científica de análisis del pasado de la nación.

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