Pacarina del Sur
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Walter Benjamin en la ex ESMA [1]

José Miguel Candia

Recibido: 02-12-2014 Aprobado: 28-12-2014

 

Rememorar, homenajear o celebrar a un autor pasa por una tarea tan sustantiva como ineludible, la obligada labor de revisitar su obra, o lo que es lo mismo, volver a reflexionar desde las demandas y desafíos del presente, sobre sus conceptos y categorías, ideas rectoras y principios que orientaron su trabajo intelectual.

Desde esta perspectiva el Centro Cultural de la Memoria Haroldo Conti convocó al III Seminario Internacional Políticas de la Memoria “Recordando a Walter Benjamín” que se realizó en la ciudad de Buenos Aires. Los espacios físicos cuentan, a nadie escapa que la geografía en la cual se llevan a cabo encuentros y seminarios o se celebran homenajes y efemérides,  hablan de acuerdos tácitos sobre determinados mensajes que caminan entre líneas. Los expositores y el público, presencial y cercano o virtual y distante, que participan de la trama así lo entienden y son, de una u otra forma, copartícipes de una carga valorativa preexistente a los discursos. Hay expectativas y valores entendidos que crean cierta comunión entre expositores y oyentes.

No es casualidad que el lugar elegido por los organizadores del seminario para recordar a Walter Benjamin, decidieran que las actividades se llevaran a cabo en el predio recuperado de la ex Escuela de Mecánica de la Armada (ESMA), sin duda uno de los campos de concentración que  junto al comando del Ejército Argentino en Campo de Mayo, resultan más emblemáticos de los horrores vividos durante la última dictadura cívico-militar (1976-1983). ¿En qué otro lugar se podía ofrecer un mejor marco para el análisis de la obra intelectual y el quehacer político de un pensador comprometido con el ejercicio libertario de la memoria? ¿Desde qué espacio se podía reclamar, con tanto énfasis, como lo hizo Benjamin, la preservación crítica del pasado como detonante de un nuevo enunciado que abra las puertas para un futuro venturoso que no eche por tierra una civilización milenaria dificultosamente construida por la humanidad?


El volumen que comentamos se estructura con los aportes de 21 expositores asistentes a este III Seminario, todos ellos investigadores y estudiosos del tema y provenientes de instituciones académicas de varios países de América Latina, Estados Unidos y Europa. Los temas abordados abarcan casi la totalidad de los tópicos que están presentes en la obra intelectual producida por Benjamin, incluyendo reflexiones y debates generados a partir de algunos textos en borrador cuya aparición pública es tardía en relación al conjunto de los materiales que se publicaron en vida del autor o en la inmediata posguerra.

Como bien explica Eduardo Jozami en la nota introductoria del libro, la obra “benjaminiana” está compuesta, en su núcleo articulador, por reflexiones expuestas de manera fragmentaria y por una recopilación incalculable de citas y referencias que Benjamin fue integrando en su obra de manera tal que rompió, por medio de este método expositivo, con toda linealidad del tiempo o toda lectura secuencial de sus trabajos. Lejos estaba el pensador berlinés de subordinarse a los macro-relatos, o a las grandes construcciones y sistemas conceptuales dominantes en la filosofía occidental.

 Los autores cuyos ensayos se incluyen en el volumen que comentamos,  se detienen a reflexionar acerca de la mayoría de los temas que aparecen en los textos del pensador alemán: memoria, desarraigo, vigencia del pasado, mesianismo y religión, justicia, historia y verdad, tradiciones, catástrofes y esperanza. Como resulta lógico de la labor de conformación del índice de un libro colectivo, los aportes no tienen la misma estructura ni responden a un mismo criterio narrativo. En algunos casos los autores optan por analizar determinada categoría constitutiva del pensamiento “benjaminiano”, es el caso del trabajo de Ricardo Forster sobre el “mesianismo judío”, o el de Jörg Zimmer de la Universidad de Girona (España), que en su propuesta reflexiona acerca de  las nociones de progreso y recuerdo en Ernst Bloch y Walter Benjamin. También en esta línea se inscribe el ensayo de David Ferris de la Universidad de Colorado (Estados Unidos) quien explica la relevancia del tiempo y el espacio del olvido en la obra de Benjamin. De igual manera, debemos mencionar la contribución de Jeanne Marie Gagnebin (PUC-SP, Brasil), quien se interroga si es prudente ¿Olvidar el pasado?

Otros autores, en cambio,  caminan por derroteros que nacen y se entrelazan en el mundo cultural y social latinoamericano. Sin apartarse de los temas que son medulares en la obra del pensador berlinés, prefieren reflexionar desde un acontecer más cercano al quehacer intelectual y político de nuestros países y en ocasiones, tomando como referencia y punto de partida, episodios nacionales de tiempos no muy lejanos. De esta forma podemos leer a Benjamin según la idea de progreso en la tradición liberal argentina (Eduardo Jozami); o procurar entenderlo desde los valores de la “generación del 68” (Horst Nitschack) o imaginarnos a Benjamin dentro de las claves que deben desentrañarse en los misterios de la “esquina rosada” en la ciudad de Buenos Aires, un argumento literario que sirve como pretexto para dar lugar a una reflexión que aborda el estudio de los temas “teológico-políticos” en la vida institucional argentina de las últimas décadas  (Horacio González).

No es posible en estos comentarios, detenerse en cada uno de los aportes que ofrece un libro rico en autores y perspectivas analíticas. Con el propósito de comentar uno de los aportes que ofrece esta recopilación de materiales presentados en el  III Seminario, dejaremos planteadas algunas referencias sobre la colaboración de Márcio Seligmann-Silva (IEL-UNICAMP; Brasil); “Testimonio como narrativa después de las catástrofes: políticas de la memoria y el caso de la desmemoria de la dictadura brasileña”.

Desde el inicio del ensayo el autor fija las coordenadas teóricas a partir de las cuales reflexionará sobre ciertas dificultades actuales de la política de la memoria en Brasil. El mismo concepto de “testimonio” – presente en el título y de algún modo palabra fundante del trabajo – es sustentado acudiendo a la obra de Benjamin. Al respecto, señala Seligmann-Silva,  que concibe al término testimonio como ese “cúmulo de ruinas dejadas por la catástrofe”, como una prueba concluyente de la destrucción y la violencia, a la que debe afrontarse con un gesto marcado por el presente y desde allí tratar el aquí y ahora de los acontecimientos pasados.

Este es el marco conceptual que permite abordar en toda su dimensión, el debate sobre la memoria de la violencia represiva y las secuelas del atropello de los derechos humanos que se vivió en Brasil durante la extensa dictadura cívico-militar que gobernó entre 1964 y 1985. El testimonio – ese acto de haber visto los hechos y poder relatarlos – es el camino a través del cual los perseguidos y desaparecidos por la represión pueden recuperar un rostro y reclamar un lugar en la historia. Dicho en palabras cercanas a las del propio autor, el testimonio, además de ser la narrativa posterior a las catástrofes, abre los espacios que permiten la construcción de una nueva identidad postderrumbe. Sus expresiones culturales o jurídicas, son instrumentos útiles desde los cuales resulte posible generar un nuevo espacio político y disolver las causas que llevaron al desmoronamiento de la sociedad anterior (p. 295).

Al confrontar la experiencia postdictatorial brasileña con los casos de Argentina, Chile y Uruguay el autor enfatiza las enormes diferencias que separan lo vivido en su país con las formas de ajustar cuentas con el pasado, que se llevaron a cabo en las naciones vecinas. Las divergencias se manifiestan en dos espacios principales, el jurídico ya que en Brasil se bloqueó el paso de las víctimas mediante la promulgación de una Ley de Amnistía (1979) que obturó cualquier tentativa de iniciar procesos contra los represores. Las impugnaciones a este instrumento jurídico fueron extemporáneas y muy débiles. Al respecto, la definición de Seligmann-Silva despeja cualquier duda:”El bloqueo y el secuestro del testimonio impiden que este se dé, tanto en su forma jurídica – que se pretende objetiva – como también en los moldes de los demás testimonios orales y escritos. Nuestra literatura testimonial es comparativamente muy pequeña” (p. 296).

El otro ámbito de disputa de la hegemonía que se perdió es  el cultural, buena prueba de ello es la escasa y tardía  generación de productos  cinematográficos, literarios y pictóricos, capaces de consolidar y dar cauce al movimiento opositor mediante la creación de espacios en los que germinaran las manifestaciones contestatarias. Algunas producciones aisladas en el terreno de la literatura o del cine no son suficientes para crear una cultura de la memoria, menos aún cuando muchos de los protagonistas han sido devorados por la prédica mediática del sistema y ganados por las políticas del olvido. Lo que sigue después del desencanto, es la búsqueda fallida de nuevos horizontes en la soledad de un planeta post utópico sumergido en la melancolía (p.297).

Hoy, a más de 30 años de la amnistía que cercenó la memoria y como cierre de su ensayo, el autor vuelve una y otra vez, sobre la necesidad de afrontar el gran desafío de quebrar las barreras que han impedido que la tarea trascendente de recuperar los testimonios se ponga en marcha. En este sentido, destaca la labor de la Comisión de Familiares de Muertos y Desaparecidos Políticos que lleva adelante el reclamo por la apertura de los archivos, la construcción de memoriales y la reversión del efecto degradante de la Ley de Amnistía de 1979,  detrás de la cual se solapan los crímenes de la dictadura y se diluye el reclamo colectivo de memoria y justicia.

La inclusión de una cita de Borges en el cierre del trabajo es de absoluta pertinencia. Señala el autor:”Si la frase de Borges es correcta, ‘Solo una cosa no hay, el olvido’, entonces debemos mostrar que esta cultura del olvido es apenas el otro lado de una cultura del encubrimiento” (p.302).



[1] Jozami, Eduardo, Alejandro Kaufman y Miguel Vedda (compiladores); (2013); Centro Cultural de la Memoria Haroldo Conti – Prometeo Libros, Buenos Aires, pp. 337

 

Cómo citar este artículo:

CANDIA, José Miguel, (2015) “Walter Benjamin en la ex ESMA”, Pacarina del Sur [En línea], año 6, núm. 22, enero-marzo, 2015. ISSN: 2007-2309.

Consultado el Domingo, 19 de Mayo de 2019.

Disponible en Internet: www.pacarinadelsur.comindex.php?option=com_content&view=article&id=1099&catid=12

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