Pacarina del Sur
Pacarina del Sur
Pacarina del Sur

De la Aldea, Elena, Los cuidados en tiempos de descuido. Santiago de Chile: LOM ediciones; 2019

Andrea Freites Hernández

Universidad de Chile

Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.

 

 

Los cuidados en tiempos de descuido de Elena de la Aldea,[1] propone adentrarnos en una reflexión no menos critica que emotiva acerca del devenir que ha propiciado el sistema capitalista en el cual intentamos hacer vida. Ese devenir, se traduce en distintas formas de expresión que giran en torno al trabajo que en este contexto y bajo este modelo, es socialmente valido, es decir el productivo y, a conductas más bien individualistas, poco solidarias y ecológicamente irrespetuosas. En el seno de nuestras sociedades, configuradas por esta forma estructural que, mediante la confabulación de los medios de comunicación y otros elementos más de dominación, se hace evidente una crisis en materia de cuidados, donde aflora la violencia como consecuencia de ello.

Elena parte contándonos quién es Elena, y es justamente al término del libro cuando se comprende el subtexto de ello. Elena se abre ante nosotros, los lectores, regala capítulos importantes de su vida, entrega sus impresiones, sensaciones y emociones, al recordar cada uno de los momentos que le fueron significativos, o por lo menos, parte importante de ellos. Elena se identifica y se posiciona, se sitúa desde su lugar, para contarle a la otredad, a la alteridad que la está leyendo, que ante un momento de crisis humanitaria respecto al papel que desempeña el cuidado en nuestros días, es importante el reencuentro colectivo y comunitario, diverso y enriquecedor, e inclusive, es necesario el conflicto para poder atravesarlo, aprender y continuar viviendo en dignidad.

Los cuidados en tiempos de descuido de Elena de la Aldea, es un libro que está pensado para todas las personas, dado que todos hemos dado y recibido cuidados. Sin embargo, el lector, deberá saber que la autora nos invita a poder visualizar y visibilizar las distintas distorsiones que están presentes en las condiciones de producción actuales, en los modelos bajo los cuales se organizan las sociedades en nuestros días, en las determinaciones económicas y especialmente, hacer un zoom en los cuidados que se propician. Y esa invitación es clara, transparente, reveladora e inclusive, pedagógica.

Elena propone además abrirnos a otras formas de cuidados, recuperar aprendizajes ancestrales y cosmovisiones que manifiestan una relación no circunscrita en un sistema patriarcal que supone que la tierra al igual que la mujer, desempeña un papel reproductivo y utilitario y, por lo tanto, su explotación es justificada.

Los cuidados en tiempos de descuido trata de esos gestos que se generan en la interacción con otros, que son solidarios, que reflejan empatía y respeto y que, además implica que dos personas, quien cuida y quien es cuidado, se adentren profundamente en ese largo camino de cuidar y creerse merecedor de atenciones. Sin embargo, al posicionar el cuidado en un entorno, en una sociedad, en un sistema y en una estructura que fomenta lo que la autora llama la ideología individualista, las personas tienden a pensar que efectivamente, están tan emancipados y son tan independientes que, no necesitan al otro.

Elena, en ese contexto, reconoce entonces la importancia de la reciprocidad para hacer frente además a una sociedad que es testigo del incremento de la violencia social que es hoy por hoy una realidad latente. Las formas en cómo se van configurando las familias, representando unidades que a su vez se ven afectadas por factores económicos, históricos y culturales, donde los distintos roles de género hacen de lo masculino, lo representante de la fuerza, lo que debe poner sobre sus hombros el peso económico de la familia, representante de la razón por encima de la intuición y, sobre todo, aquello que no expresa su mundo emocional en libertad. Al mismo tiempo, lo femenino, encarnado en las pieles de las mujeres, deben tratar de cumplir a cabalidad con su rol dentro de la pareja, como reproductora de la vida, incluso muchas veces teniendo que soportar violencias físicas, emocionales y psicológicas. Es allí, en el seno de esta sociedad patriarcal y neoliberal, donde hombres y mujeres deben aceptar las violencias que les corresponde de acuerdo a su género. Además, y tal como la autora menciona, hombres y mujeres que hacen vida en la sociedad del cansancio planteada por Byun Chul Han, donde las personas se exigen a sí mismos cada vez más, pero empujados por el propio sistema que, en su vorágine, les hace creer que efectivamente son libres y responsables de dichas exigencias.

Los cuidados en tiempos de descuido señala que “Los humanos, en nuestra vulnerabilidad y estado prematuro somos deudores de una interdependencia de cuidados.” Además, plantea que “ningún humano logra vivir sin los cuidados imprescindibles en algunos períodos”, infancia, vejez, enfermedad, condiciones de discapacidad o, en algunos momentos traumáticos: migración, guerras, duelo, separaciones o esclavitud. Además, se hacen presentes las reflexiones de Yayo Herrera y Noam Chomsky, para abordar la crisis de los cuidados, donde Chomsky, define a esta crisis humanitaria como un ataque a la solidaridad. Esta crisis, nos advierten, es propia de estructuras occidentales y capitalistas. El libro plantea que las tareas del cuidado, tradicionalmente se han vista relegadas a lo privado, a lo que sucede dentro del hogar, y lo privado tradicionalmente ha sido ejercido por la mujer como una imposición social, además, en el marco del sistema capitalista, esta clase de tarea o trabajo, no puede ser valorado en términos tangibles, monetarios y/o productivos. Otro aspecto relevante de esta crisis es que, el cuidado al estar invisibilizado y relegado al espacio de lo privado, no genera la posibilidad de desarrollo económico, por ello, las mujeres, salen al mercado laboral, motivadas por precariedad económica y por el propio ejercicio de sus derechos económicos, sociales y culturales, teniendo que ejercer el rol de cuidadoras, pero también, teniendo que ejercer otras funciones adicionales para poder satisfacer sus necesidades materiales. Lograr cambiar este paradigma es lo que ha inspirado las luchas sociales y políticas de ecofeministas y otras muchas feministas occidentales.

Elena, por otra parte, también incorpora y se adentra en la dimensión de los cuidados en ciertos momentos o situaciones de la vida de las personas, por ejemplo, ahonda en los cuidados de las personas que migran. Cito: “los migrantes llegan a destino con altos niveles de debilitamiento y fragilidad, ya que los humanos nos sostenemos y tomamos fuerzas en nuestros afectos, en nuestros referentes espaciales y temporales. Y nos debilitamos sin ellas, aunque luego las recuperemos”. Pero, además, en esta dinámica migratoria, Elena propone cuidar también a las personas de países que son receptores de migrantes, en tanto que, con campañas mediáticas alejadas de la promoción de la interculturalidad, promueven miedo, temores y rechazo a los que vienen con otras culturales, colores, olores y sabores. Los nacionales de países receptores de migrantes, en ese contexto de miedo, necesitan también ser cuidados en tanto deben afrontar cambios en sus propios patrones culturales, y ese proceso debe ser acompañado, para evitar brotes xenófobos y aporofobos, racistas. Elena promueve el cuidado de los jóvenes y en esta dimensión enfatiza en aquellos jóvenes que además son pobres, cuyos derechos parecen estar negados, jóvenes pobres que crecen marginados y excluidos que, en su mayoría, son vistos desde la criminalización, y no como sujetos garantes de derecho. Estos jóvenes, por un lado, tratan de incorporarse a un sistema donde la juventud parece estar hipervalorizada, pero por otro lado, pareciera que en esa misma estructura no hay cabida para los cambios, para la innovación, permear esa estructura con nuevas formas e ideas de vivir y volver a tejer la interdependencia que ya está quebrada, parece ser una tarea titánica para las nuevas generaciones. Elena, también se pregunta por los cuidados de los cyborgs ¿adónde llegaremos?, dice. La clonación humana pareciera estar a la vuelta de la esquina, se pregunta si, los cuidadores de estos humanos con mixtura entre cables y venas, serán cuidados por ingenieros o técnicos con habilidades para manejar cableados y computadores, pero ¿qué otro tipo de cuidados necesitarán los cyborgs? Otra dimensión hace referencia al cuidado desde el trabajo social, donde la conciencia y la participación en el quehacer es fundamental, para trabajar cuidando a otros es importante “cuidar al que cuida”, por ello, refiere a la importancia de la politización de estos espacios laborales, de la organización que gira en torno a la exigencia de políticas públicas que también logren garantizar el reconocimiento que históricamente ha estado negado, a los profesionales de áreas sociales que se desempeñan como cuidadores en esferas de trabajo. Es importante la exigencia de visibilizar estas tareas, que tienen como propósito cuidar a otros y destacar la importancia que contiene este trabajo. También plantea que cuando una persona, por trabajo, cuida a otra, está reviviendo una parte de su historia. Generalmente, esa persona cuidada representa a otra persona en el pasado del que cuida, bien sea alguien a quien cuidó o alguien a quien descuido y allí es donde este trabajo se complejiza, ahí es donde reside la importancia de la reflexión, que como dice Elena “es más amorosa, nutritiva y contiene” cuando se hace en grupo. Otra dimensión la propone en la esfera del nacer y parir, los cuidados que son necesarios en estos dos momentos de la vida. Otra vez, inmersos en el sistema-mercado capitalista, Elena lo aborda desde la imposibilidad de poder apropiarnos de nuestros propios cuerpos, especialmente las mujeres. En el marco del modelo capitalista, estos momentos están absolutamente mercantilizados, desnaturalizados, son abordados como enfermedades, son foco de excesivos tratamientos preventivos y revisiones pre natales, durante el parto –cuando no es vía cesárea-, muchas mujeres sufren violencias obstétricas, el ritmo que estresante, son entornos más bien de vulneración y en ese contexto es que los seres humanos iniciamos la vida, lejos de hacerlo de forma natural, como un proceso que es natural, lo hacemos de forma apurada, irrespetada e inquieta. Aquí la autora propone, la relectura debe ser normativa y comunitaria. Finalmente, la dimensión de la muerte, donde los cuerpos parecen ser también propios de los sistemas de salud, parece que pertenecieran más bien a quienes promueven tratamientos químicos, invasivos y alejados de métodos naturales y/o más bien tradicionales. Después de leer a Elena me pregunto, ¿en algún momento de la vida podré ver a mis cercanos morir con dignidad? ¿Podré yo hacerlo? ¿Lo harán las generaciones venideras?

Los cuidados en tiempos de descuido, es una invitación actual, sensible, certera y directa a reconocer y valorar la importancia de la interdependencia que es propia de las comunidades que crecen fortalecidamente,  nos invita a reflexionar acerca del importante rol que los gestos de cuidado y las actividades donde se cuida la vida, tienen en el desarrollo de sociedades menos violentas y más cohesionadas, es una invitación a seguir reflexionando acerca de los cuidados que queremos para nosotros mismos como individuos, pero que se producen de manera colectiva, los cuidados que por sí solos no podemos darnos, los cuidados de otros que se expresan de distintas formas, el libro, es una invitación a reflexionar acerca de nuestro rol más bien profesional, y los cuidados que podemos aportar desde ahí y colectivamente, ¿qué cuidados podemos proyectar para cumplir con nuestros objetivos? Cuidar y respetar también las culturas que son propias de las organizaciones sociales en donde nos involucramos, cuidar y respetar las historias y las biografías de la otredad con la cual nos interrelacionamos, cuidarnos de las amenazas que están latentes en el sistema neoliberal, cuidarnos de la posverdad y de la manipulación que se expresa a través de los medios de comunicación, cuidar también nuestro entorno natural, nuestro ecosistema. Vivir en dignidad, con otros, cuidándonos, y reflexionando acerca de ello.

 

Notas:

[1] Doctora en Psicología, educadora y terapeuta. Reconocida trayectoria liderando espacios de reflexión y fortalecimiento de las distintas subjetividades que participan en trabajos que conlleva el apoyo de personas en situaciones vulnerables. Es autora de trabajos como Crecer en familia (con A. Cardozo y S. Basteiro, 2004), La violencia, las violencias (2009), y Lo común, la comuna y lo comunitario (compiladora, 2014), entre otros.

 

Cómo citar este artículo:

FREITES HERNÁNDEZ, Andrea, (2020) “De la Aldea, Elena, Los cuidados en tiempos de descuido. Santiago de Chile: LOM ediciones; 2019”, Pacarina del Sur [En línea], año 11, núm. 44, julio-septiembre, 2020. ISSN: 2007-2309.

Consultado el Martes, 1 de Diciembre de 2020.

Disponible en Internet: www.pacarinadelsur.com/index.php?option=com_content&view=article&id=1913&catid=12

Si deseas colaborar con nosotros, lee las indicaciones para publicar