Pacarina del Sur
Pacarina del Sur
Pacarina del Sur

Memorias de un soldado desconocido: Autobiografía y antropología de la violencia[1]

 Memoirs of an unknown soldier: Autobiography and anthropology of the violence

 Memórias de um Soldado Desconhecido: autobiografia e antropologia da violência

Rachel Sieder[2]

Recibido: 13-05-2013; Aprobado: 31-05-2013

Este libro, nos narra una vida, una vida extraordinaria. Pero también nos narra la historia de Perú entre las décadas de 1980 y 1990 a través del dolor, la violencia y las causas estructurales que llevaron a la muerte de miles de peruanos, la mayoría campesinos, pobres y quechua hablantes. Cuando la Comisión de Verdad y Reconciliación de Perú comenzó a investigar a inicios del 2000 el enfrentamiento entre las fuerzas insurgentes de Sendero Luminoso, el Movimiento Revolucionario Tupac Amaru y el ejército peruano, el número de víctimas estimado oscilaban entre 35,000 y 40,000. No obstante, al concluir las averiguaciones, la cifra redondeó casi los 70,000 muertos. La mayoría, muertes silenciosas y anónimas, no solamente porque ocurrían en regiones apartadas a la metrópoli capitalina como son la Amazonía y la serranía peruanas, también porque sólo un racismo arraigado podría explicar cómo la ausencia de 35,000 peruanos — en su mayoría campesinos e indígenas — pasó inadvertida; quizá al encontrarse ellos mismos al margen del acceso a la ciudadanía. A su vez, las culturas a las que se adscribían y las regiones que habitaban eran pensadas indomables, atrasadas y peligrosas.

En este escenario de guerra, Lurgio Gavilán narra el conflicto interno a través de tres temporalidades que entrecruzan su vida. La primera de ellas, a sus 12 años cuando siguiendo a su hermano mayor se incorporó a las filas armadas de Sendero Luminoso, logrando ascender a oficial de inteligencia a los 14 años. Aun siendo niño, Lurgio gozó de la hermandad entre compañeros de lucha, pero también participó del ajusticiamiento de los “soplones”, estuvieran éstos entre los compañeros guerrilleros o entre campesinos de comunidades aliadas al ejército. Asimismo, la muerte no le fue ajena al presenciar el deceso de compañeros en combate, incluyendo la de su propio hermano.

El segundo momento autobiográfico que Lurgio narra es cómo antes de cumplir los 20 años, fue capturado por el ejército en un enfrentamiento armado y logró salvarse de la cárcel y el ajusticiamiento cuando el oficial a cargo del ataque decidió incorporarlo al ejército. Dentro de las fuerzas castrenses, Lurgio presenció la tortura y el asesinato de detenidos, así como la violación y ejecución de mujeres prisioneras, acciones al margen de la ley. Pero en el ejército también aprendió a leer y escribir en castellano, así como finalmente “pudo comer”, como el mismo lo señala. El tercer momento, toma escenario en 1998, donde antes de haber cumplido los 25 años, ingresa como seminarista a una orden franciscana. En ella pone orden a sus vivencias a través de la escritura e inicia a narrar sus memorias como soldado desconocido de dos ejércitos. Esta autobiografía, escrita en un estilo ágil, narrativo y vivencial, nos aproxima a la  historia de la guerra interna de Perú a través de uno de sus protagonistas de base, quien peleó bajo distintas banderas y contextos para sobrevivir a circunstancias límites. A lo largo de las páginas también se percibe la curiosidad de Lurgio para conocer mundos distintos, así como su gran poder de observar y aprender para sobrevivir. En esta conjugación de vivencias Lurgio recrea cómo era su vida en Ayacucho al describir sus paisajes, la música, la poesía, las fiestas, los animales y la vida cotidiana. Una riqueza paisajística y cultural que contrasta con la marginalización, el racismo y la pobreza que viven los indígenas rurales en el Perú. No obstante, los procesos de exclusión basados en la etnicidad, la racialización y la clase social son cuasi universales, en el caso peruano, como a lo largo de América Latina, éstos forman parte de procesos de larga duración y de raigambre colonial. Asimismo, esta violencia estructural y la rabia ante ella, generó entre los campesinos un fuerte deseo de querer cambiar las cosas. Bajo este escenario se enmarca la adherencia de Lurgio a Sendero Luminoso y su creencia (entonces) de su papel transformador. Al respecto, relata cómo cargaba todos los días el Libro Rojo de Mao Tse Tung, aun sin saber leer ni escribir,  lo cual no le impedió ser y sentise parte de una sueño de cambiar el mundo. Es necesario precisar que Lurgio no intenta convencernos de un proyecto ideológico, ya que había dejado de creer en el mucho tiempo antes de escribir sus memorias. Por el contrario, narra el drama humano de la guerra interna y es crítico tanto de la violencia de la guerrilla, cómo de la violencia de las fuerzas armadas. Éstas últimas ajusticiaron comunidades campesinas que en teoría venían a emancipar del terror de los guerrilleros. En este sentido, como nos dice la antropóloga Kimberley Theidon (2004), el conflicto interno en Perú fue una guerra “entre prójimos”.

Por otro lado, la lectura del libro de Lurgio nos permite hacer conexiones con otras imágenes de conflicto y guerra. Una de ellas es el libro titulado “No nacimos pa´ semilla” del periodista colombiano Alonso Salazar (1990). En el, Salazar describe la vida de los niños y jóvenes sicarios de las colonias marginales de Medellín, y recopila distintos testimonios entrecruzados entre los sicarios, sus madres, los sacerdotes de los barrios que habitan y sus propios enemigos. En estas crónicas, se aprecia la percepción efímera de la vida entre los jóvenes sicarios ya que viven sin miedo a perderla. Pero este libro, también es un duro retrato de la marginalización social en Colombia, donde la falta de oportunidades llevó a que muchos jóvenes de barrios marginales se unieran como sicarios ya que no tenían nada que perder. Las vidas mismas de estos jóvenes parecían estar tiradas a la basura por la sociedad y el Estado colombianos, quien los juzgaba culpables de su propia miseria ¿qué podrían perder si de hecho su vida no valía nada?. En este contexto, ser sicario se dibujó como una alternativa posible. De la misma manera que ser guerrillero fue para muchos campesinos una posibilidad de construir un proyecto utópico de cambio social.


La participación de Lurgio como niño y jóven soldado de dos ejércitos: el de Sendero Luminoso y el de las fuerzas armadas de Perú, también nos conecta a la historia de otros niños y jóvenes estigmatizados por su participación en grupos armados. Entre ellos, los niños soldado de Sierra Leona y Uganda, así como los jóvenes sicarios y pandilleros centroamericanos. Estos jóvenes excluidos no tienen mucha expectativa de vivir largo tiempo – basta pensar en los pandilleros quienes tatúan sus caras con las insignias de sus bandas, lo que equivale a inscribirse de manera púbica una sentencia de muerte anunciada –. No obstante, de la lectura estigmatizante que existe sobre estos jóvenes, los denominadores comunes que explican su adherencia voluntaria o no son la violencia estructural, la exclusión y la desigualdad, así como el autoritarismo de los países a los que pertenecen. Por otro lado, la lealtad al grupo se contruyen a través de la  camaradería, pero también del uso de régimenes de terror. Como nos dice Lurgio “Eramos compañeros de sangre, entregados totalmente al partido hasta nuestro muerte” (p.82). En estas situaciones límites las opciones son pocas o nulas ya que “para el partido no existía perdón. Muerte o fidelidad” (p.77).

Al respecto no se pude dejar de lado que Lurgio fue participe de un conflicto enmarcado en la Guerra Fría y por tanto, de una consecuente confrontación ideológica entre el comunismo y el capitalismo. La cual de alguna manera permite distanciar la participación de jóvenes y niños en movimientos armados en el contexto de la Guerra Fría y el sicariato y el pandillerismo comunes, en tanto éstos últimos son ajenos a un proyecto ideológico de transformación estructural. Al mismo tiempo, el testimonio de Lurgio Gavilán nos permite pensar en las zonas grises (Levi, 2004) en la que los jóvenes son victimarios pero al mismo tiempo víctimas. Tanto la autobiografía, como la etnografía de la cual Lurgio recrea en su condición de candidato a doctor en antropología son métodos para analizar estas áreas grises, estas “verdades problemáticas”, a través de la exploración de las subjetividades, de cómo los sujetos viven en estos contextos límites. 

Estas historias también nos permiten reflexionar sobre las violaciones a los derechos humanos en un contexto de la guerra, que en el caso peruano fueron cometidas por Sendero Luminoso, el ejército y los ronderos campesinos, éstos últimos forzados por el ejército a ser la primera fila de resistencia civil ante la guerrilla. Esta historia de violaciones de los derechos humanos cometidos tanto por fuerzas no estatales como estatales se repite hoy en día México, país desde el cual escribo, aún cuando el contexto obviamente es diferente al ser un enfrentamiento entre cárteles, el Estado y fuerzas extrajudiciales. Pero la impunidad, el poder sin límites sobre la vida de miles de personas, es común. Igualmente compartida es la indiferencia de una gran parte de la sociedad al sufrimiento social de sus co-ciudadanos. Tal vez porque no los piensan como tal. Retomando el libro de Lurgio, él nos habla de la guerra, del ambiente de sospecha, de traiciones, lealtades y venganzas. La guerra lleva, como nos dice, a una situación en donde “ahora… de todo desconfían” (p.173-4). ¿Cómo volver a un estado anterior? ¿Será acaso posible? ¿Cómo enfrentar las consecuencias sociales del miedo y del terror? Todo un reto para las sociedades y países que viven bajo estos regímenes oficiales y extraoficiales de terror y en este sentido el libro de Lurgio nos invita a hacer ésta y muchas otras reflexiones.



Notas:

[1] Lurgio Gavilán Sánchez. Lima: IEP; Universidad Iberoamericana, 2012.

[2] Profesora Investigadora del Centro de Investigaciones y Estudios Superiores en Antropología Social, correo electrónico:  Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.

 

Bibliografía

Gavilán Sánchez, Lurgio. 2012. Memorias de un soldado desconocido: autobiografía y antropología de la violencia. México, D.F.: Universidad Iberoamericana.

Levi, Primo. 2004. “The Gray Zone”, Violence in war an peace. An anthology, Nancy Shceper-Hughes y Philippe Bourgois (edits.), Oxford: Blackwell,  pp. 83-90.

Theidon, Kimberly Susan. 2004. Entre prójimos: el conflicto armado interno y la política de la reconciliación en el Perú. Lima, Perú: IEP Ediciones.

 

Cómo citar este artículo:

SIEDER, Rachel, (2013) “Memorias de un soldado desconocido: Autobiografía y antropología de la violencia”, Pacarina del Sur [En línea], año 4, núm. 16, julio-septiembre, 2013. ISSN: 2007-2309. Consultado el

Consultado el Lunes, 9 de Diciembre de 2019.
. Disponible en Internet: www.pacarinadelsur.comindex.php?option=com_content&view=article&id=772&catid=12

Si deseas colaborar con nosotros, lee las indicaciones para publicar