Pacarina del Sur
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La gentil salvaje

The wild gentile woman

O tipo selvagem

Fanny Flora Campillo Illanes

Recibido: 24-06-2013; Aprobado: 01-07-2013

Dentro de toda mujer, incluso de la más reprimida, alienta una vida secreta, una fuerza poderosa llena de buenos instintos, creatividad apasionada y sabiduría eterna. Es la Mujer Salvaje, una especie en peligro de extinción que representa la esencia femenina instintiva.

Mujeres que corren con lobos


Existe en algún rincón de la biblioteca, un libro con un singular título: “Mujeres que corren con lobos”, la edición que encontré tiene una portada ilustrada con una obra de Pablo Picasso de 1922,  “Dos mujeres corriendo en la playa”, que resulta por demás sugerente: dos mujeres, tomadas de la mano, brazos en alto, cabeza echada hacia atrás, en gozosa e intensa carrera, libre, pechos al aire que exultan femineidad y al mismo tiempo, los cuerpos son fuertes, vivos… pero, ¿y los lobos? Bueno, hay que adentrarse un poco en el bosque para ir a buscar a esa mujer sabia, que nos irá relatando la historia oculta del alma humana.

Había una vez… una pequeña nacida en el seno de una familia mexicano-española que, por azares de la vida, designio de las hadas; no lo sabemos, la niña fue adoptada más tarde por una familia húngara. Así que creció con una herencia rica, en idiomas, costumbres, formas de ver la existencia, es decir: multicultural. Por lo demás, se crió cerca de la frontera de Michigan, Estados Unidos de Norteamérica, “en una zona de bosques en la que los relámpagos no eran temibles sino usuales habitantes de la noche”. Clarissa Pinkola Estés[1] es esa niña (hoy convertida en una psicoanalista junguiana internacionalmente reconocida como especialista, poeta, contadora y guardiana de antiguos cuentos de la tradición latinoamericana) y  autora de este libro, al que le dedicó más de veinte años para construir  un hito innovador sobre la psicología femenina.

La joven proveniente de los bosques, con un bagaje exuberante en tradiciones, se preparó como analista observando que la psicología tradicional carecía de respuestas para lo arquetípico, lo intuitivo, lo sexual, lo lúdico, lo cíclico que hay en el alma de la mujer, respuestas que fue develando, redescubriendo, en los cuentos de hadas, mitos y relatos de las múltiples culturas que estudió para articular un solo y significativo concepto: “Mujer Salvaje”, esa fuerza femenina, creadora, que trasciende cualquier nombre y entrelaza muchas energías vitales.

A fin de hacer accesible su antiquísima presencia en los relatos populares, Clarissa -convertida ahora en investigadora y escritora- ha escarbado, escudriñado y reconstruido “huesos perdidos”: eslabones sexuales, sórdidos, escatológicos o gentiles, que las buenas costumbres o conciencias borraron de las fábulas a lo largo del tiempo y nos traslada a interpretaciones que contribuyen a que sus pacientes-lectoras puedan detectar en sí mismas a la “Mujer Salvaje”, a dejarla actuar en ellas mismas y permitir que triunfe sobre otros arquetipos que las alejan de su propia energía y naturaleza.

¿Quién es la “Mujer Salvaje”? es “La Mujer que corre con los Lobos” que sirve para identificar lo femenino: aguda percepción, espíritu lúdico y elevada capacidad de afecto, características propias de ciertas especies de lobos (canis lupus, latrans y rufus). En diferentes tradiciones se le denomina también: la Loba, la Huesera, la Trapera o La Sacerdotisa. Estos arquetipos representan el reconocimiento de la feminidad, su poder magnánimo y generoso como dadora de vida, y otras veces feroz y repulsiva, en la medida que preserva y exalta  la potencialidad de la hembra.

Clarissa Pinkola selecciona relatos para recrear el drama psíquico de muchas mujeres y que definen con mayor fuerza el papel redentor de la “Mujer Salvaje”, que no emerge fácilmente: siempre habrá obstáculos y necesidad de desoír las voces de otros arquetipos que alientan a las mujeres a mostrarse más dulces, cariñosas, condescendientes, más egoístas, calculadoras o más débiles y víctimas de lo que son: “cuando trabajamos el alma, ella, la Mujer Salvaje, crea una mayor cantidad de sí misma” Sólo es necesario  permitir que surja la Mujer Salvaje, para facilitar que su voz se manifieste. “si una mujer logra conservar el regalo de ser vieja cuando es joven y de ser joven cuando es vieja, siempre sabrá lo que tiene que esperar. Pero, si lo ha perdido, lo puede recuperar mediante un decidido esfuerzo psíquico”.

Los Cuentos

A lo largo del libro, encontraremos referidos varios cuentos así como el análisis de los personajes, que son partes de una sola psique. Encontramos hadas bienhechoras, doncellas ingenuas, hermanas sabias, padres indiferentes, mascotas perceptivas, curanderas expertas, brujas horripilantes y bellas. Todos ellos, criaturas que  habitan en nosotros, juegan, hacen apuestas. “Pero, ¿qué vamos a hacer con todos estos seres interiores que están locos y que siembran la destrucción sin darse cuenta? Hay que dejarles sitio incluso a ellos, pero un sitio en el que se les pueda vigilar.” Los cuentos son muchos y diversos: Barba azul, La mujer interior, La mujer esqueleto, La función de la cólera, Los pasos del perdón, El alma salvaje, El patito feo, El poder del nombre, La pestaña del lobo. En el capítulo que habla sobre la cólera, desliza una clave para salir en busca de la propia Mujer Salvaje. “Hay un momento en nuestra vida, por regla general al llegar a la mediana edad, en que una mujer tiene que tomar una decisión, posiblemente la decisión psíquica más importante de su vida futura, y es la de sentirse o no una amargada”.


El alma humana es femenina y salvaje.

Si bien los atributos que se describen pertenecen específicamente al ser femenino, muchos de ellos corresponden a toda la humanidad, así entonces es que se habla de atributos femeninos y masculinos como polaridades de la personalidad.

Todo se construye en lo profundo de la mente, del alma o del corazón. Los diferentes personajes de los cuentos son situados para que correspondan a diferentes condiciones de la psique y se comuniquen entre sí, se complementen, combatan, sustituyan y  - con mucho esfuerzo, trabajo y dolor - finalmente resulten ser la revelación, la mirada al espejo, de lo Verdadero, encontrando así el camino de la redención y la libertad.

En la vida moderna, el vínculo con el arquetipo de la “Mujer salvaje, la que corre con lobos” se ha roto, olvidado, extraviado o, por lo menos, se ha quebrantado y negado su presencia. Algunos de los síntomas e indicaciones que nos permiten darnos cuenta de su ausencia son: el sentimiento de vacío; las depresiones recurrentes, la impotencia y las dudas; la falta de autonomía, el miedo de ir hacia adelante; la confusión, la parálisis, ceder y permitir que los demás se lleven nuestra fuerza y el bienestar; la falta de ímpetu, de energía, de intuición, de creación; la vergüenza, la culpa y la nostalgia como compañeras de una existencia atormentada, enloquecida por amores destructivos y sin futuro, sustentados en un triángulo perverso de creencias, fe y poder.

Si algo se desarrolla recurrentemente en el alma humana es la melancolía o, si se prefiere, el dolor con que el tiempo macula el cuerpo de un hombre o una mujer. Sin embargo, el ser humano busca regresar al origen salvaje, a los instintos básicos para recuperar la identidad y enfrentar la oscuridad de lo inevitable. El último verso de “Dame ungüento de carne, loba” de Félix Grande enseña que, ya sea desde el ‘loco’ o el ‘perro’, el hombre no abandona el miedo  ni la esperanza.

Presuroso y perdido unto en mí tu persona

y soy un bulto de hombre y de loco y de perro

que corre por tu cuerpo y a la vez por un túnel

despavoridamente lamiendo en las tinieblas.

“Mujeres que corren con lobos”; libro inteligente, creíble, escrito como si fuera dirigido a cada lector individualmente, transmite de manera admirable una visión espiritual y sagrada de la condición femenina y humana. Recoge con destreza la sabiduría de la mujer de antaño, de la mujer primitiva, honrando el pensamiento salvaje, en una actitud valiosa que nos remonta a lo que nos enseñara Claude Levi-Strauss.



Notas:

[1] Clarissa Pinkola Estés (27 de enero de 1945) es una doctora analista junguiana internacionalmente reconocida como especialista, poeta, contadora y guardiana de antiguos cuentos de la tradición latinoamericana.

Se doctoró en estudios interculturales y psicología clínica, dedicándose desde hace 23 años a la enseñanza y a la práctica privada de la psicología. Fue directora ejecutiva del C. G. Jung Center for Education and Research. Por sus escritos y su activismo, ha sido distinguida con numerosos galardones y reconocimientos.

Se la conoce internacionalmente por su libro Mujeres que corren con los lobos, obra que inició en 1971 y a la que dedicó más de veinte años. Ha sido traducida a 18 idiomas y ha recibido el Premio de Honor Abby y el premio Gradiva de la National Association for the Advancement of Psychoanalysis.

 

Bibliografía:

Pinkola Estés, Clarissa. Mujeres que corren con los lobos. Barcelona. Ediciones B., 2004. 563 págs.

 

Cómo citar este artículo:

CAMPILLO ILLANES, Fanny Flora, (2013) “La gentil salvaje”, Pacarina del Sur [En línea], año 4, núm. 16, julio-septiembre, 2013. ISSN: 2007-2309. Consultado el

Consultado el Lunes, 9 de Diciembre de 2019.
. Disponible en Internet: www.pacarinadelsur.comindex.php?option=com_content&view=article&id=776&catid=12

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