Pacarina del Sur
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Gabriela Pulido Llano

 

Hermano, estamos en el apoyo de la casa,
donde nos haces una falta sin fondo.

César Vallejo

 

Conocí a Ricardo Melgar antes de conocerlo. Siguiendo su fama de gran profesor en la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM, leí sus libros, escuché de su voz profunda, casi cavernosa, el dibujo de una América Latina inédita para mí, en conferencias y clases a las que nunca me pude inscribir en forma. Así que lo conocí cuando tenía que conocerlo: compartiendo, en una comida cumpleañera, en casa de mi amada amiga Marcela Dávalos, en Cuernavaca. Su generosidad fue un abrazo de aire tibio. Tuvimos ese día una conversación de horas, casi de siglos, que se transformó en una amistad de intercambios, respeto y cariño mutuo. Nos unieron Julio Antonio Mella, los enigmas de la vida nocturna y Marcela. Conservo como un gesto entrañable un ensayo inédito e ideas sueltas que fueron el fundamento de las clases acerca de la antropología de la vida nocturna que impartió en la Escuela Nacional de Antropología e Historia.

Marcela Dávalos, Ricardo Melgar, José Carlos Melesio, Gabriela Pulido, José Miguel Candia y otros amigos, Cuernavaca, 19 de septiembre de 2018
Imagen 1. Marcela Dávalos, Ricardo Melgar, José Carlos Melesio, Gabriela Pulido, José Miguel Candia y otros amigos, Cuernavaca, 19 de septiembre de 2018.
Fuente: Archivo familiar Melgar Tísoc.

Por provocación suya, un grupo de colegas y amigos nos reunimos a diseñar un gran coloquio acerca de los estudios latinoamericanos, América Latina y la crisis disciplinar, que nos tomó muchas reuniones definir. A lo largo de éstas, descubrí al intelectual que analizaba la idea de frontera de manera casi obsesiva. ¿Qué había detrás de sus reflexiones teóricas intensas, bordeando las miradas de los grandes intelectuales latinoamericanos, sino un activo pensamiento transfronterizo? También pude valorar su profundo anclaje teórico montado en una mente que no tuvo miedo a la transgresión. Así que, durante nuestras reuniones en las que se discutía la logística de este gran evento, lo escuché con calma, tomé nota de su mirada disruptora y provocadora y lo admiré cada vez más. Cuando me invitó a presentar su obra de las redes del exilio, lo consideré un honor que no podía –ni puedo ahora que lo recuerdo– contener. Aquí solo recupero unas líneas acerca de sus ideas del exilio latinoamericano en su libro Redes e imaginario del exilio en México y América Latina: 1934-1940, de la maravillosa reimpresión que publicaron en la UNAM en 2018.[1] Acerca de la enorme vocación de Ricardo Melgar Bao por volar lejos de las fronteras, también de su instinto por alejarse de las zonas de confort, habrá mucho que decir, sobre todo en estos tiempos inciertos donde las fronteras son lo de menos.

Ricardo Melgar Bao reflexionó acerca del exilio latinoamericano a la menor provocación. Su libro de las redes y el imaginario del exilio da cuenta de la cotidianidad política del exilio y yo diría que se inserta de una manera muy importante, pionera, en la historia de las emociones o de la emocionalidad del exilio. Las fuentes para construir esta historia dan cuenta de la mirada poco convencional del autor que entabló, a través de la empatía, un diálogo con los sujetos que la constituyeron. Es como si Ricardo se hubiera sentado a platicar con Haya de la Torre, lo percibiera triste, nostálgico, ansioso y se colocara en este escenario íntimo y personal para comprender su experiencia. Entonces el relato no es acerca de cómo se construye la red a través de las simpatías políticas o las inclinaciones ideológicas, sino cómo esas simpatías e inclinaciones quedan circunscritas a un cúmulo de emociones compartidas. Y la red se extiende también por sujetos que compartieron ninguna posición política o ideológica, sino tan solo la amistad.

En concreto, en este texto Ricardo Melgar Bao habló acerca del imaginario, la cotidianidad política y la emocionalidad de la APRA en México. En la definición de red contempló no solo los aspectos territoriales (que abonan a la discusión acerca de lo transfronterizo), sino los personales y las representaciones tales como la hermandad, los martirologios, las representaciones de la experiencia y las emociones a través de la palabra. El libro trata acerca de cómo se retrató la red del exilio en la palabra.

Ricardo Melgar Bao sosteniendo Redes e imaginario del exilio en México y América Latina 1934-1940, segunda edición, Lima, 2019
Imagen 2. Ricardo Melgar Bao sosteniendo Redes e imaginario del exilio en México y América Latina 1934-1940, segunda edición, Lima, 2019.
Fuente: Grupo de Trabajo Historia del siglo XX – Revista Apostilla.

Ricardo Melgar Bao se introdujo en la intimidad del desarraigo y valoró los sentimientos de temor y la filia exacerbada. Un “abanico de sentidos”, los llamaba él. Las palabras le dieron todo. Palabras que habían quedado circunscritas a los espacios políticos, literarios y poéticos, él las rescató y colocó en el terreno del exilio. De un tema como el exilio, que es tan político, ¿dónde queda el miedo y la zozobra? Ricardo encontró estas emociones, las sacó de donde estaban desdibujadas, las dejó hablar, existir, expresarse. En este sentido, es un libro que nos plantea cambios de paradigmas por todos lados: en la historiografía convencional de los exilios, en el acercamiento al exiliado como sujeto histórico, proponiendo la discusión de categorías como lo transfronterizo, que va más allá del territorio y propone otra mirada a la geografía. Una geografía íntima, volcada en la palabra.

También con respecto al tema de la heroicidad y los martirologios, hay otra mirada. Los aspectos más íntimos y duros del exilio abonaron a la construcción de personajes igual mártires, pero cercanos, con un enorme capital simbólico que vira de la historia del bronce a la cotidianidad. Acerca de esto y siguiendo el relato, lo que resalta en el libro de Ricardo son los sentimientos contradictorios de los personajes, de los sujetos exiliados que, por un lado, son sujetos que están sufriendo el desarraigo y, por otro, se construyen como íconos a través de las palabras más enaltecedoras, en las visiones colectivas. Las alusiones a la heroicidad, con sentimientos desprendidos de las palabras. Ricardo dio una nueva narrativa a estas palabras, una directriz que toca las fibras nerviosas de lo humano. Y estas narrativas plasman símbolos por todos lados.

Los temas de la diplomacia, la práctica de las relaciones bilaterales, los gestos políticos, las redes que se tejen hasta con la clase política: Ricardo Melgar Bao nos cuenta una historia de relaciones humanas y humaniza las redes. En ese sentido, desmonta la definición y le añade como ingrediente fundamental la experiencia. También muestra un Lázaro Cárdenas sensibilizado y totalmente político. En este libro, como en muchos otros de Ricardo Melgar Bao, el peso no está del lado de lo cuantitativo sino de lo cualitativo. Las emociones colocadas en el primer plano: el desarraigo, la tristeza, la soledad, el miedo, la nostalgia, la necesidad de reprimir las emociones, el valor, el pecho hinchado, el orgullo; al final, al volver a la definición de red, descubre una red humana que es la que sostiene el peso de lo emocional.

De las emociones, la fascinación por la geografía, por lo humano en la geografía y por la transgresión, Ricardo Melgar Bao nos dejó muchas palabras, unas entretejidas y otras tantas en forma de rompecabezas, para que no olvidemos que historiar es un ejercicio cotidiano que se mezcla con la vida misma. Hablamos de un hombre sensible, generoso y divertido, que se reía con los ojos y cantaba cada vez que hablaba. Hablamos también de un intelectual singular, único, a quien siempre le importaron los hombres, sus emociones, sus vidas, sus recuerdos, su trascendencia en el tiempo y sus experiencias. Seguirá siempre en nuestras vidas, marcadas por sus palabras valientes, por su voz profunda y pausada, por habernos enseñado a movernos de la zona de confort, por su amor a la vida. Seguirá vivo en nuestras vidas.

Ricardo Melgar a la entrada de la exposición Lentejuelas en la noche. Bataclanas, rumberas y exóticas 1920-1960, de Gabriela Pulido, Museo Nacional de las Culturas del Mundo, CDMX, 2019

Ricardo Melgar a la entrada de la exposición Lentejuelas en la noche. Bataclanas, rumberas y exóticas 1920-1960, de Gabriela Pulido, Museo Nacional de las Culturas del Mundo, CDMX, 2019
Imágenes 3 y 4. Ricardo Melgar a la entrada de la exposición “Lentejuelas en la noche. Bataclanas, rumberas y exóticas 1920-1960”, de Gabriela Pulido, Museo Nacional de las Culturas del Mundo, CDMX, 2019.
Archivo familiar Melgar Tísoc.

 

Notas:

[1] [N. E.]: El libro fue presentado el sábado 2 de marzo de 2019 en el marco de la XL Feria Internacional del Libro del Palacio de Minería, en la Ciudad de México.

 

Referencias bibliográficas:

  • Melgar Bao, R.  (2018). Redes e imaginario del exilio en México y América Latina 1934-1940 (Segunda edición). Universidad Nacional Autónoma de México.

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