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Cosmovisión y teatros urbanos del Acolhuacán en Mesoamérica

Cosmovisión y teatros urbanos del Acolhuacán en Mesoamérica

Worldview and urban theaters Acolhuacan in Mesoamerica

Visão de mundo e urbanas teatros o Acolhuacan na Mesoamérica

Roberto Rivera Pérez [1]

Recibido: 05-09-2014 Aprobado: 05-12-2014

 

Introducción

Una de las constantes que se han manifestado en casi todas las exploraciones, investigaciones e indagaciones arqueológicas sobre complejos habitacionales, centros ceremoniales, áreas religiosas, ciudades-estado y demás edificaciones poscolombinas y prehispánicas en el continente americano durante el último siglo (específicamente México y Latinoamérica), ha sido el corroborar que las construcciones o hechos duros prehispánicos, guardan una estrecha relación entre su ubicación morfológica y geográfica, con su orientación cardinal y / o su cercanía con otros hechos duros naturales (como son: las montañas, cuevas, grutas, los barrancos, cerros, el océano, etcétera), fuentes del agua (ríos, lagos, lagunas o el océano) y otros elementos (nubes, nieve, corrientes marítimas y aéreas, etcétera). Sin mencionar, la relación existente -y recientemente descubierta- de algunos edificios con el movimiento de los astros -entre los que se pueden incluir al Sol, otras estrellas del firmamento y algunos planetas de nuestro Sistema Solar-, y que solamente es corroborable en horarios y fechas específicas del año, sobre la base del fenómeno de la traslación de la Tierra; lo que a su vez, permite comprender parte de la cosmovisión y mitología del grupo humano al que se refiera. Prueba de lo anterior, han sido las aportaciones de: Bingham III en La ciudad perdida de los Incas; Waisbard en Génesis de la cultura andina; León Portilla en México Tenochtitlán. Su tiempo y espacios sagrados, también están los ensayos de Broda-Iwaniszewski-Montero en La montaña en el paisaje ritual; Sejourne en El universo de Quetzalcóatl; Coe-Snow-Benson en América Antigua, entre muchos otros. Lo anterior, solamente viene a sostener que los constructores (el hombre del periodo prehispánico) empleaban recurrentemente, una de las herramientas más devaluadas de la actualidad: La Observación.

A pesar de que actualmente, sea difícil recrear fehacientemente la serie de ceremonia y rituales que se realizaban al interior, alrededor y en las inmediaciones de estas estructuras; se sabe que la mayoría de las celebraciones, tenían por objetivo el entregar una serie de dones verticales ascendentes (a los dioses –o los dobles de los hombres en términos de Godelier (1998)-), como son: objetos ceremoniales, bebidas, sacrificios humanos y de animales, dones económicos, dancísticos, etcétera; y así obtener su benevolencia.

Donde el teatro urbano, que también se compone por el desarrollo de ciertas ceremonias y entrega de dones, se complementa a su vez, por fenómenos naturales y astrológicos (eclipses de sol y luna, equinoccios y solsticios) que acontecen en alguna parte de hechos duros específicos, y que provocaban fenómenos físicos del campo de la óptica. Éstos a su vez, se transformaban en señales irrefutables de que todas las oraciones y peticiones habían sido oportunamente escuchadas, sobre todo si correspondían a solicitudes relacionadas al campo agrícola.

Al concluir la conquista militar e iniciar con la conquista evangélica, la mayor parte de las festividades y prácticas ceremoniales autóctonas terminan siendo censuradas o transformadas (sincretismo cultural). Lo que dio lugar a nuevas procesiones, peregrinaciones (Por ejemplo: La visita al Cristo Negro de Chalma en el Estado de México) y celebraciones (La analogía entre los festejos de las Posadas y la solemnidades que se realizaban por el regreso de Quetzalcóatl) que se realizan de forma cercana a las zonas arqueológicas, pero ya no dentro de las mismas.

A sabiendas que las prácticas religiosas prehispánicas sufrieron un proceso de sincretismo a razón de la conquista: ¿Existirá alguna forma de extrapolación de los teatros urbanos prehispánicos, pero ahora con características coloniales?, ¿Será posible identificar algunas edificaciones coloniales que reflejen la cosmovisión de un grupo social? Premisas que integran a este ensayo, que tiene por objetivo central: Identificar cuál ha sido la herencia material y el mensaje simbólico de los teatros prehispánicos, pero durante el sincretismo del periodo colonial hasta nuestros días. Además se conocerá de qué manera se teatraliza la cosmovisión durante las festividades de un santo patrón en el oriente del Estado de México.

La investigación, parte del siguiente supuesto empírico:

1)      Considerando que los teatros prehispánicos era el tiempo-espacio en el que se podía pedir favores especiales a los dioses, y que existió alguna forma de sincretismo durante el tiempo de la colonia. Será posible que esta tradición perdure y se presente de forma material y ritual en la actualidad; y de ser así, qué papel juegan los espacios públicos en la formación de los teatros.

 

Contexto general del territorio del Acolhuacán Septentrional

El territorio del Acolhuacán, se ubica al oriente del Estado de México.  La herencia del nombre llega a nuestros días, gracias a la Relación de Texcoco (Siglo XVI), donde se puede leer: “Acolchuacan en memoria de los chichimecas sus primeros pobladores, porque era gente más dispuesta y alta de hombros arriba que los culhuaque. Porque, acol, quiere decir hombro; de manera que por aculhuaque, se interpretará “hombrudos”, Y así llamaron a esta provincia Acolhuacan, que es tanto como decir “tierra y provincia de los hombres hombrudos” (Pomar, 1975: 6).

A finales de la década de los setentas, algunos investigadores –entre los que figuró Ángel Palerm (1972, 1973, 1990 y 1998)- volvieron a referir sobre el territorio del Acolhuacán, es decir: Aquel espacio geográfico (específicamente, los municipios de San Salvador Atenco, San Andrés Chiuautla, Chiconcuac, Papalotla, Texcoco de Mora, Tepetlaoxtoc de Hidalgo y Tezoyuca), que mantienen similitudes arquitectónicas, etnográficas y semejanzas en la construcción de sistemas acuíferos y de riego en el Estado de México.

Un segundo momento para el análisis sobre el territorio del Acolhuacán, refiere a la serie de Dramas históricos nacionales, pero que parte de su desenlace ocurrió en las inmediaciones de espacio. Específicamente: la Primera Intervención Norteamericana (1846-1848), la Segunda Intervención Francesa (1857-1867), el periodo del bandidaje regional (1889), y finalmente la participación de algunos oriundos de los municipios del Acolhuacán en el desenlace de la Revolución Mexicana (1910-1920).  Pues al ser un territorio liminal, es decir, el puente geográfico entre el Océano Pacifico con el Atlántico, y paso obligado para llegar al centro del país (La Ciudad de México) desde el puerto de Veracruz. O mejor dicho, la ruta que inauguró Hernán Cortés desde 1532, y que será retomada para las intervenciones extranjeras en 1846 y 1857.

El pueblo de Tepetlaoxtoc de Magdalena, funge como cabecera municipal de Tepetlaoxtoc de Hidalgo. El pueblo está integrado por cinco barrios: La Asunción, La Columna, El Calvario, La Santísima Trinidad y San Vicente. Donde la mayoría de los nombres coinciden metonímicamente con el nombre de determinados misterios gloriosos y dolorosos del santo rosario católico.  Este fenómeno no tiene una mayor relevancia, de no ser porque se relaciona ese principio con dos manifestaciones específicas del arte sacro, la iconografía y la cosmovisión espacial regional -como se verá en el siguiente apartado-. 

No sobra mencionar, que los barrios mesoamericanos tienen su propio santo patrón, pero de forma particular, los vecinos y oriundos del municipio de Tepetlaoxtoc reciben las bendiciones de Santa María Magdalena (imagen de la parroquia) y San Sebastián Mártir (imagen de la capilla más pequeña en todo el pueblo de Tepetlaoxtoc).

 

Iconografía católica e impresiones materiales en la construcción de la cosmovisión

Considerando que la comunicación humana no se limita al aspecto verbal y auditivo, sino que se acompaña de acciones las expresivas que se apoyan de señales, signos y símbolos, que a su vez requieren del empleo de uno o más sentidos (el gusto, oído, el olfato, tacto y la vista) para su recepción-comprensión. En ese sentido, las señales podrán ser entendidas, como: “La relación A : B es mecánica y automática. A desencadena B. El mensaje y la entidad portadora del mensaje son sencillamente dos aspectos de la misma cosa” (Leach, 1985: 18).  A manera de ejemplo: El mantener la sensación de la sed, del hambre, calor o frío.  Los cuales por lo general, pueden provocar reacciones orientadas a la satisfacción de la necesidad expuesta por el organismo.

Para una escala interpretativa más compleja, se recurre a los signos –entendidos como-: “…un estímulo -es decir una sustancia sensible- cuya imagen mental está asociada a nuestro espíritu a la imagen de otro estímulo que ese signo tiene por función evocar con el objeto de establecer una comunicación …El signo es siempre la marca de una intención de comunicar sentido” (Guiraud, 2011: 33). Argumento que no establece una diferencia explicita con la definición de señales, de no ser porque –cito-: “…i) los signos no se presentan aislados; un signo es siempre miembro de un conjunto de signos contrastados que funcionan dentro de un contexto cultural específico; ii) un signo solo trasmite información cuando se combina con otros signos o símbolos del mismo contexto…los signos son siempre contiguos a otros signos que son miembros del mismo conjunto” (Leach, 1985: 19).

Por su parte, los símbolos son “…una cosa de la que, por general consenso, se piensa que tipifica naturalmente, o representa, o recuerda algo, ya sea por la posesión de cualidades análogas, ya sea por asociación de hecho o de pensamiento” (Turner, 2007: 21).  Donde los símbolos se enuncian en dos categorías diferentes: los símbolos en general (o comunes) y los símbolos dominantes en términos turnerianos. Ambos pueden ser explicados de la siguiente manera, retomo: “Los símbolos generan la acción, y los símbolos dominantes tienden a convertirse en focos de interacción.  Los grupos se movilizan entorno a ellos, celebran sus cultos ante ellos, realizan otras actividades simbólicas cerca de ellos y, con frecuencia, para organizar santuarios compuestos, les añaden otros objetos simbólicos. Habitualmente esos grupos participantes representan ellos también importantes componentes del sistema social secular, componentes que pueden ser grupos corporativos, tales como familias o linajes, o meras categorías de personas que poseen características similares” (Turner, 2007: 25). 

No sobra mencionar que durante el desarrollo de los rituales, los símbolos comunes pueden transformarse en dominantes, y éstos a su vez, pueden cambiar su status a simples símbolos.  De igual forma, un símbolo común o uno dominante,  puede aludir a múltiples significados, cosas, nociones, ideas, estimular la emoción de los participantes y también pueden generar reacciones fisiológicas y motrices en los cuerpos humanos, como lo descubrió Kluckhohn (1970) y Lévi-Strauss (1987).  Todas estas características de los símbolos, dependerán directamente del contexto ritual en que se estén utilizando y refiriendo.

La diferencia enunciada entre los signos y los símbolos, permite la incorporación de los conceptos de la metonimia y la metáfora. Donde la metonimia, consistirá: En que una de sus partes puede representar a un todo, por ejemplo: El observar humo en la montaña, se transforma en un indicador de la presencia del fuego en ese sitio en específico.  Asimismo,  durante el desarrollo ritual, el “capturar” algún signo o a una mínima parte de los símbolos que permean en este ambiente, permitirá la comprensión del mensaje que de forma consciente o inconsciente tratan de transmitir los participantes de estos eventos. Por su parte la metáfora: Dependerá de una semejanza afirmada entre las partes del símbolo y el contenido del mensaje que se desea de transmitir (Por ejemplo: La representación material y simbólica del espacio urbano en los retablos de la parroquia local).  Cabe mencionar, que tanto para la metonimia como la metáfora, y su vínculo con los signos y símbolos, el análisis de estos cuatro elementos se facilita durante el contexto y el desarrollo de los tiempos rituales, pero no se limitan a éstos.  Razón por la cual, el investigador podrá tomar como referencia los datos observados durante esos tiempos festivos, pero su análisis también lo deberá hacer extensivo al contexto de las instituciones y del sistema total que se está indagando.

Una vez que ya se tuvo la oportunidad de exponer las diferencias conceptuales entre las señales, los signos y símbolos. Se puede comenzar a generar una aproximación a los detalles materiales y representaciones simbólicas que se han instaurado y que caracterizan a algunos edificios, hechos duros (bardas y puentes), calles y templos del pueblo de Tepetlaoxtoc de Magdalena.  Donde una de las primeras representaciones de este fenómeno material, se puede observar en la barda perimetral del Museo regional “Fray Domingo de Betanzos” -antiguamente eremitorio de la orden de los dominicos-. La cual, está adornada con los glifos prehispánicos de los pueblos vecinos de Apipilhuasco, Chiautzingo, Jolalpan, Nopala, Tlalmimilolpan y Totolapan. Símbolos que en su conjunto, trataban de apelar a una integración armónica entre todas las localidades (barrios o pueblos) que formarían el actual municipio de Tepetlaoxtoc de Hidalgo.

Una serie de signos materiales, que conforme se empleaban de manera ritual se transformaban en símbolos de la transmisión de la fe, fueron la serie de murales, retratos y lienzos que fueron elaborados por los pintores prehispánicos bajo la supervisión de los freiles dominicos, en particular Fray Domingo de Betanzos.  Quien aparte de apoyarse en las representaciones pictóricas, también retomó las artes gráficas, musicales, dramaturgas, literatas y poéticas para ese efecto. Lo que permite entender, cuatro de los murales que refieren a escenas específicas del rosario católico –como son: a) La aprensión de Jesucristo, b) Su martirio, c) Su resurrección y d) Su erección a la santísima trinidad-, para que fueran representadas de forma pictórica en cada uno de los complejos materiales locales más importantes de esta época (El eremitorio, convento y la parroquia de Santa María Magdalena). Y muy probablemente, cada mural representaría metonímicamente a cada uno de los cuatro barrios del centro de Tepetlaoxtoc (La Asunción, Columna, El Calvario y La Santísima Trinidad, mencionado anteriormente).  En ese sentido, Balandier podría sostener en relación a las artes pictóricas que se aprecian en los inmuebles que aún perduran de esta época: “La imagen es una intermediaria, es decir, una médium, entre el pensamiento y el acto; genera efectos reales; convierte la idea en una fuerza que actúa sobre el medio material y sobre las relaciones sociales, y sobre más allá de los universos explorados, explotados, construidos –o informados- por el hombre.  Por todas estas razones,  en las sociedades afectas a la tradición la imagen permanece excepcional, sometida a empleos estrictamente prescritos, puesto que opera a través suyo hace posible efectuar conversiones en términos de relación, eficacia y creencia …La imagen se ha convertido en el principal artífice de las construcciones de lo real y, a pesar de ello, es capaz, mediante sus modalidades más elaboradas –las imágenes llamadas de síntesis o calculadas-, de infinitas metamorfosis, trabajando mediante la simulación, dando acceso a mundos virtuales” (Balandier, 1994: 158).   

Al principio de integración regional y espacial a la que apela metonímicamente la barda del eremitorio (tras presentar en equidad los glifos prehispánicos de los actuales pueblos del municipio) y los cuatros murales del convento dominico. Se suma una tercera forma de representación simbólica del espacio urbano.

Esta nueva expresión material, se encuentra al interior de la parroquia de Santa María Magdalena.  Particularmente en cuatro de los siete retablos que la adornan y componen.  Ya que  sus cuerpos, calles, sus pinturas, las imágenes de bulto y los grabados de cada uno de estos retablos; hacen una referencia metonímica a cinco barrios del centro de Tepetlaoxtoc (La Asunción, El Calvario, La Columna, La Santísima Trinidad, San Vicente).  Asimismo, la ubicación de cada uno de estos retablos en específico, coincide con la dirección exacta o casi exacta de la ubicación del barrio al que representan.

Se debe considerar que estas “casualidades simbólicas” elaboradas desde el periodo colonial, originalmente fueron pensadas con un propósito particular, ahora desconocido. Probablemente se trataba de aludir a una integración de las poblaciones vecinas (antiguamente nómadas) y, que ahora eran sedentarias urbanas y encomenderas.  En el caso del interior de la parroquia municipal, la ubicación de los cuatro retablos específicos aunado a la forma del edificio (cruz latina), permiten una asociación metafórica entre este plano simbólico que representa y el plano urbano contemporáneo. (Ver Croquis 1).

 

Croquis 1.

  N

Altar mayor

 

 

 

 

 

 Altar de San Judas Tadeo

 

Retablo de Ecce Homo

 

 

 

Altar de la Virgen de Guadalupe

 

Pintura de las Ánimas del Purgatorio

 

 

 

Retablo del Señor de la Caída

 

Retablo de San Francisco de Asís

 

 

 

Retablo de San Jerónimo

 

Retablo de la Virgen de la Dolorosa

 

 

 

Retablo de la Virgen del Carmen

 

Retablo de San Antonio de Padua

 

 

 

 

 

 

 Escalinata y Atrio con jardines
Vista superior de la Parroquia municipal de Santa María Magdalena, Tepetlaoxtoc centro.
Fuente: Elaboración propia.

 

En dirección Norte se localiza el Retablo de San Jerónimo y del Señor de la Caída.  En coordenada Sur, se encuentran los retablos de La Virgen de la Dolorosa y de San Antonio de Padua.  Los cuatro retablos anteriores, se caracterizan por presentar un lienzo (pintura) o una imagen de bulto, análogo al nombre del barrio que se encuentran en esa misma dirección. Estableciendo un mapa simbólico de todo el pueblo y una descripción metafórica del espacio social contemporáneo.  Lo que recuerda, que: “Los edificios son una expresión de pautas de caracteres fijos, pero los edificios se agrupan de modos característicos y están divididos interiormente según normas o diseños culturalmente determinados. La disposición de aldeas, villas y ciudades y del campo entre ellas no es causal sino que siguen un plan, que cambia según el tiempo y la civilización” (Hall, 1972: 128).

Tabla 1.

Retablo

Lienzo o figura de bulto

Barrio de referencia

 

San Jerónimo

 

Lienzo del Señor de la Columna.

 

Barrio de La Columna.

Señor de la Caída

Imagen del Espíritu Santo y de Jesucristo reincorporándose.

Barrio de la Santísima y

Barrio del Calvario.

Virgen de la Dolorosa

Lienzo de la      Resurrección de Jesucristo.

Barrio de la Asunción.

San Antonio de Padua

 

Imagen del predicador.

Barrio de San Vicente.

Relación simbólica de los retablos con los barrios de Tepetlaoxtoc centro.
Fuente: Elaboración propia.

La mayor parte del cuerpo del retablo de la Virgen de la Dolorosa, está dedicado a la vida de  Santa María Magdalena.  Asimismo, en el cuerpo del retablo de San Antonio de Padua se pueden apreciar las imágenes de: Santo Tomas de Aquino, San Pedro de Verona, San Vicente Ferrer y San Jacinto de Cracovia. Todos los anteriores, permiten recordar los pueblos de Santo Tomas Apipilhuasco y San Pedro Chiautzingo, el barrio de San Vicente y el rancho de San Jacinto que también integran una parte del municipio de Tepetlaoxtoc de Hidalgo del Acolhuacán Septentrional.

Esta representación en la que intervienen directamente los santos patrones de dos pueblos y un barrio, solamente es una evidencia de las intenciones que tuvieron los artistas para apelar a una supuesta unidad y constantes intercambios entre estas dos comunidades y todos los barrios del centro.   A colación, me parece pertinente retomar de Balandier: “Las ciudades fundadas en el seno de la larga duración histórica están compuestas por múltiples escenarios, levantados por sucesivos regímenes. Despliegan un espacio urbano en el que abundan símbolos y significaciones …Lo que se encuentra siguiendo esas progresiones, pertenece siempre al poder y a lo sagrado; cada época escribió su manera de unir una cosa y otra y mostrarla en lo que sus predecesores habían edificado.

Toda ciudad se va enriqueciendo, a lo largo de su historia, de estos lugares a los que puede serles atribuidos una función simbólica, que reciben de manos del destino o que obtienen de los acontecimientos. Se trata de teatros en los que la sociedad <<oficial>> se produce, y en los que, al contrario, la propuesta popular se <<manifiesta>>. La topografía simbólica de una gran ciudad es una topografía social y política” (Balandier, 1994: 25-26). Subrayado mío.

 

Ciclo festivo y teatro en el pueblo de Tepetlaoxtoc de Magdalena

Los avecindados, vecinos y oriundos del pueblo de Tepetlaoxtoc de Magdalena, encuentran consuelo espiritual y protección divina en los diferentes santos patrones y demás vírgenes católicas que representan a cada uno de los barrios de este pueblo. Asimismo, la población local y municipal se beneficia de los dones verticales descendentes que pueden recibir de parte de Santa María Magdalena (Santa patrona y representante de la Catedral municipal) y de San Sebastián Mártir. Este último, a pesar de ser el santo patrón que ocupa la capilla más pequeña en comparación a todos sus homónimos de todo el municipio; será quien reciba las festividades más extensas (casi 15 días), frente a los tres días máximo que se otorgan a las demás imágenes. Incluso, la solemnidad para Santa María Magdalena dura un solo día.

Después de tener una aproximación del cómo se construyen materialmente los escenarios simbólicos católicos (glifos, murales y retablos) que apelan a una integración entre las diversas comunidades desde el periodo colonial en el centro de Tepetlaoxtoc. Y considerando, que para vivir los mitos será necesaria la práctica ritual. Habrá que considerar el desarrollo de la solemnidad a San Sebastián Mártir, como el pretexto idóneo para la trasformación del espacio público en diferentes teatros –en términos de Balandier (1994)-, que a su vez transmitan indicios sobre la cosmovisión regional. Como se demostrará a continuación:

La celebración de San Sebastián Mártir se compone por nueve mayordomías satelitales variables (los mexicanos, la del 19 de enero, cirios, las molenderas, los gañanes, tlachiqueros, los albañiles, comerciantes y los arrieros), supeditadas al día de la semana en que corresponda el 20 enero en el calendario greco-romano. Explico: El último domingo previo al 20 de enero (sin importar la fecha al que corresponda), se recibirá a la mayordomía satelital de los mexicanos. Al concluir esta celebración, se aguarda hasta el próximo 19 de enero. Llegada esta fecha (sin importar al día de la semana que corresponda), se celebra la mayordomía satelital de San Pedro Chiautzingo. Al concluir esta celebración, da inicio a la fiesta grande en honor a San Sebastián (20 de enero).  Cuando este día termina, tanto la tradición como el ritual festivo exigen que se esperé hasta el primer día lunes posterior a la fiesta grande.  Fecha en la que se presenta la mayordomía satelital de los cirios, seguida por las molenderas, los gañanes, y las demás mayordomías,  hasta el primer domingo, que será cuando se presenten los jinetes de la mayordomía de los arrieros. Lo que permite ver, que la fiesta inicia en un día domingo (mayordomía de los mexicanos) y finaliza en otro domingo (mayordomía de los arrieros), dando así la flexibilidad de hasta casi 15 días de fiesta.

Entre los elementos rituales y materiales que se entregan durante estos días, como dones verticales ascendentes, son: El servicio del desayuno, comida y cena, la entrega de adornos florales, la serenata, las danzas regionales (diferentes cuadrillas de voluntarios que integran a los sembradores, vaqueros, los segadores, los serranos, las dancitas y las sembradoras), las procesiones, peregrinaciones y las celebraciones de palabra. También se oferta: el ballet (organizaciones formales de escuelas de baile tradicional mexicano), los rosarios, castillos de fuegos pirotécnicos de cada una de las mayordomías, los juegos de la masculinidad vaquera (el rodeo, jaripeo, palenque y la carrera de caballos) y los simulacros (representaciones de actividades económicamente remuneradas que se realizan o realizaban desde antes del siglo XX, y que son exclusivas de las mayordomías satelitales de las molenderas, los gañanes, tlachiqueros, los albañiles y arrieros).  Sin incluir, la serie de regalos, sacrificios, promesas y mandas que realizan de forma particular algunas familias de la región.   

Sin importar que son 10 festividades en total con una duración de un día cada una; existe una serie de prácticas exclusivas y privilegiadas, que solamente pueden ser observables durante las mayordomías satelitales de los mexicanos, la del 19 de enero, las molenderas y los arrieros. Entre las características generales de estos cuatro días de fiesta, son: 1) Éstas, serán recibidas en cuatro puntos específicos del pueblo de Tepetlaoxtoc por todos los miembros del cabildo municipal (el presidente y los regidores) y vecinos del pueblo; pero dependiendo a la mayordomía que se reciba, la comitiva (cabildo y vecinos) se puede acompañar de parientes y vecinos de los municipios de Texcoco, Papalotla, Chiautla –como ocurrió durante las molenderas-; vecinos del pueblo de San Pedro Chiautzingo (mayordomía del 19 de enero); o por algunos familiares (por filiación, descendencia, matrimonio o parentesco ritual) del pueblo de Jolalpan durante los arrieros.  2) Por órdenes del cabildo municipal se instala una lona, indicando la bienvenida a los miembros de cada una de estas mayordomías. 3) A manera de indicar simbólicamente los límites territoriales del pueblo de Tepetlaoxtoc, se extiende un cordón por la vía principal donde se reunirán ambas comitivas (los mayordomos satelitales por un lado, y el cabildo-vecinos-parientes por el otro). Y 4) Las mayordomías satelital se presenta con una imagen de San Sebastián Mártir. Con excepción de los mexicanos, quienes disponen él de la capilla.

A continuación relataré el contexto que caracteriza a cada uno de estos cuatro días de fiesta:

 

Mayordomía satelital de los Mexicanos.

Históricamente, los vecinos del pueblo de Tepetlaoxtoc han sufrido tres momentos importantes de emigración, principalmente al centro del país. La primera fue durante la década de los 30´s sobre la base de los conflictos armados de la Revolución, la segunda fue durante la 70´s a razón de las precariedades laborales en la región, y finalmente en la década 90´s y actuales sobre la base de actividades laborales, pero también de formación académica.  Por lo tanto, el fenómeno emigratorio hacia el Distrito Federal, permitió acuñar el término “mexicano” para referirse a todo asociado que ha tenido la necesidad de vivir de forma temporal o permanente en este último espacio.

En ese sentido, la preparación y organización de la primera mayordomía (que será la que abra las festividades para San Sebastián), encontrará sus orígenes a kilómetros de distancia del pueblo. Siendo caso de reconocimiento, tanto sus preparativos, como su desarrollo, explico:

Al llegar el último domingo previo al 20 de enero, de manera excepcional sale la imagen de San Sebastián Mártir de su capilla para dirigirse al espacio que intercepta la carretera México-Tlaxcala, regionalmente conocido como el Camino de los Locos (Ver Mapa 2 en el apartado 3.0). Es precisamente en alguna parte de esta ruta, que la imagen de San Sebastián aguarda simbólicamente el retorno de los tepetlaoxtoqueños emigrantes (los mexicanos). Una vez reunida la imagen con esta comitiva, ambas estructuras se encaminan a la capilla más cercana (la del Barrio del Calvario), aunque ésta se ubica a las afueras del pueblo de Tepetlaoxtoc. La imagen permanece en esta capilla y la comitiva en su atrio, durante todo el tiempo que dura el desayuno ofertado por esta mayordomía.

Poco antes de finalizar formalmente este almuerzo, se forma una comitiva integrada por la imagen de San Sebastián, una comparsa y algunos vecinos del centro del pueblo.  Todos éstos transitan por el Camino de los Locos, hasta la intersección que se forma entre éste y un camino de terracería que regionalmente es conocido como La Brecha (Ver Mapa 1).   Una vez en ese espacio, a la comitiva de San Sebastián se le suma una tercera agrupación, integrada por la imagen de bulto de Santa María Magdalena, el cabildo municipal y vecinos no emigrantes. 

Mapa 1.

 

Centro de Tepetlaoxtoc.
Fuente: Honorable Ayuntamiento 2006-2009.

Como parte de las transformaciones físicas y temporales de este espacio, previamente se colocó la lona que anunciaba la llegada de Los Mexicanos, y se extendió el listón que indica metonímicamente el límite del municipio. Permitiendo la transformación simbólica temporal del espacio que tradicionalmente se utiliza para el tránsito vehicular y peatonal.

Concluida esta operación, tanto la comitiva de San Sebastián como la de María Magdalena, esperan juntas el pronto arribo de la comparsa de los miembros de la mayordomía de los mexicanos.

Al encontrarse frente a frente ambas estructuras (la comparsa que resguarda a las dos imágenes de bulto y toda la comitiva de los mexicanos).  El presidente municipal dedica algunas palabras, enfatizando en justificar el por qué algunos vecinos (mexicanos) han tenido que abandonar sus hogares y se han alejado temporalmente de su pueblo.  Además de destacar en la necesidad de mantener las tradiciones, les reitera a todos los mexicanos y demás visitantes que este es su pueblo.  Finalmente se les solicita a todos los mexicanos presentes, que hagan e1 extensivo este mensaje a todos aquellos paisanos que no pudieron asistir, para que nunca se olviden de sus orígenes a pesar de la distancia geográfica.  

Al concluir este breve discurso, el presidente municipal se dispone a cortar el listón.  Lo que es simbólicamente análogo a abrir las puertas del municipio, y con esto, permitir el libre acceso y tránsito por toda la entidad. 

Inmediatamente después, la banda clásica toca una “Diana” y varias fanfarrias, seguidas por el abrazo entre el presidente municipal y el mayordomo satelital mexicano.  Ambos se entrevistan de forma breve, y juntos se disponen a cargar la imagen de San Sebastián Mártir con dirección a la capilla de este santo patrón. 

Una vez que la imagen regresa a su templo y todos los feligreses se encuentran reunidos dentro del mismo, da inicio la celebración de palabra.  Al concluirla, públicamente se está indicando que la fiesta más grande de todo el municipio (por ser centro de reunión de varios pueblos y, por el tiempo que reclamará en la entrega de todos los dones verticales y la presentación de cada una de las mayordomías satelitales) acaba de iniciar.

No sobra mencionar, que esta celebración terminará hasta casi la media noche justo después de la quema del castillo de fuegos pirotécnicos de los mexicanos.

 

Mayordomía satelital de San Pedro Chiautzingo.

Como preámbulo de la peregrinación que realiza el pueblo de San Pedro Chiautzingo durante la noche del 19 de enero.   A partir de la madrugada del día 17 hasta la tarde del 18 de enero, comienzan a arribar las peregrinaciones procedentes de los distintos pueblos de la Sierra Norte de Puebla y del estado de Veracruz. Y que regionalmente son conocidos, como: las personas de la montaña o los montañeses

En analogía a la mayordomía satelital de los mexicanos, el cabildo municipal sale al encuentro de cada una de estas peregrinaciones procedentes de otros estados de la república. Con la diferencia de que no se coloca ninguna lona, y tampoco se recurre al listón para recibir a ninguna de estas comitivas.

En todos los casos, el presidente municipal dirige unas palabras de bienvenida a cada séquito de los distintos pueblos.  Se enfatiza en que San Sebastián es el santo patrón y protector de varias comunidades a pesar de la distancia geográfica. Se abrazan mutuamente los representantes de cada estructura (mayordomo de la peregrinación y el presidente municipal).  Y ahora unidas las comitivas, se dirigen a la capilla de San Sebastián Mártir para escuchar juntas la celebración de palabra. 

Al concluir la celebración religiosa en la capilla, todos los visitantes son invitados a desayunar y comer en un solar cercano de algún voluntario que públicamente haya decidido correr a cargo de este servicio.  Para la mañana del 19 de enero, ya no existe evidencia de la presencia de los montañeses en todo el pueblo de Tepetlaoxtoc.

Durante la tarde de ese mismo día, la población de San Pedro Chiautzingo se reúne en el atrio de su parroquia, para prepararse con la tradicional peregrinación al centro de Tepetlaoxtoc.  Sin embargo, debido a las características etnográficas aunado a la distancia geográfica que existe entre ambas comunidades, el término adecuado sería: La tradicional procesión de San Pedro Chiautzingo.

Una vez que el mayordomo en turno, considera que es el momento oportuno, da la señal para que se detonen una ráfaga de cohetes. Con los cuales se permiten anunciar a San Sebastián Mártir –en el cielo- y a todos los vecinos de Tepetlaoxtoc –en la tierra-, que la procesión acaba de dar inicio.  Para concluirla hasta el momento, en que la imagen de bulto de San Pedro y todos los asistentes, se reúnan al interior de la capilla de San Sebastián. 

En algunas ocasiones y sobre la base de la cercanía geográfica, es posible escuchar el detonar de los cohetes que anuncian su partida. Así como la ubicación exacta de la procesión en relación al centro del municipio.  Lo que a su vez, permite calcular el tiempo en que tardará en llegar la avanzada de esta procesión.

La ruta elegida, será empleando un camino de terracería del pueblo de San Pedro que se intercepta con el camino de terracería de la Brecha.  Es en este espacio territorial, que la comitiva se tendrá que  dirigir hacia el Oeste, para finalmente arribar al centro de Tepetlaoxtoc por una calle pavimentada llamada Tlacaluca (Ver Mapa 1).

En espera del pronto arribo de los vecinos de San Pedro, ya se encuentran en la intersección Tlacaluca-Brecha: Todos los miembros del cabildo municipal, demás vecinos de Tepetlaoxtoc, sus parientes por filiación y demás compadres de los vecinos de San Pedro  y un grupo de Dancitas con su respectiva banda clásica.

Para estos momentos, ya fue instalado el listón y la lona, que en conjunto cumplen los mismos cometidos metonímicos, como ocurrió con los mexicanos.

Nuevamente se escucha el breve discurso del presidente municipal, se intercambian abrazos (presidente municipal y mayordomo satelital).  Las dancitas realizan su entrega de dones verticales a San Sebastián y como parte de los recibimientos de esta nueva comitiva, la banda clásica toca varias fanfarrias y una Diana.  Finalmente, se autoriza el ingreso de todos los vecinos de San Pedro Chiautzingo hasta la capilla de San Sebastián Mártir, y posteriormente al disfrute general de la fiesta.

 

La mayordomía satelital de las Molenderas

La mayordoma satelital molendera, acompañada por su esposo y demás familiares, salieron cargando la imagen de San Sebastián Mártir desde su espacio doméstico.  Y así, comenzar a recoger a cada una de las tres compañeras en la puerta de su solar. Una vez que se  habían reunido la mayordoma satelital y sus tres compañeras, éstas tomaron la dirección de la procesión, hasta recorrer todos y cada uno de los barrios.  Con la finalidad de recoger en el umbral de su casa, a todas las mujeres y demás señoras voluntarias, que habían apoyado económicamente a esta mayordomía, con la intención de que participen del desayuno que se oferta como primicia de este día.

Momentos previos al desayuno, pero después de haberse reunido toda la comitiva de la mayordomía de las molenderas.  Todas ellas se dirigen a la Brecha, para recibir ahí a la peregrinación femenina que viene del pueblo de Tulantongo del municipio de Texcoco.

El escenario que las contextualiza es el mismo que las anteriores mayordomías satelitales, es decir, una lona que resalta sobre la bienvenida de las molenderas, las representantes del cabildo que darán un pequeño discurso y un listón amarillo que indica los límites simbólicos del pueblo, pero que en esta ocasión, también simbolizan los límites del municipio de Tepetlaoxtoc.

A razón de que es una mayordomía exclusivamente femenina, la esposa del presidente municipal (tuvo a bien representarlo), junto con las tres regidoras del cabildo municipal.  Quienes en conjunto, representan a este municipio y reciben a la mayordomía de las molenderas junto con los miembros de la peregrinación del pueblo de Tulantongo. 

Una vez que fueron recibidas y se unieron ambas comitivas, la nueva procesión se encamina al solar de una de las mayordomas, por ser el sitio en donde se ofrecerá el desayuno.

Un detalle interesante que fue exclusivo del desayuno y la comida de estamayordomía satelital, fue que la cantidad de bebidas alcohólicas tendían a ser numéricamente inferiores en comparación con las que se ofrecían en sus homónimas satelitales.  La razón era simple, pues una vez que se terminó de ofrecer la comida a todos los asistentes, se reacondicionó el espacio privado, y en ese momento el esposo de la mayordoma sacó varias cajas de tequila junto con una cazuela.  Al reunir todos sus implementos (cajas y cazuela), se canceló por completo el ofrecimiento de bebidas alcohólicas (piñas coladas), y en las mesas que ya no degustaban los alimentos se retiraron todas las jarras con bebidas preparadas que se hallasen. Lo que provocó que en cuestión de minutos, que ya nadie tuviera alguna de las limitadas bebidas alcohólicas ofertadas en su poder, poniendo una mayor atención en los pocos varones asistentes.

A la par de esa acción, el esposo de la mayordoma comenzó a vaciar las botellas al interior de la cazuela y simplemente se limitaba a “pintar” su contenido con un poco de refresco de toronja. Acto seguido, los esposos de las compañeras hicieron la misma operación, pero en dos cazuelas de menores dimensiones.  A manera de contextualizar esta escena, el conjunto contratado comenzaba a tocar música popular, y algunas mujeres se levantaron de sus asientos para formar un círculo alrededor de estas tres cazuelas. De las cuales, la más grande era batida por la mayordoma en turno, que a su vez, era apoyada por la molendera que había aceptado cumplir con el cargo para el próximo año.  El contenido de las otras dos cazuelas, en un inicio fueron batidas por las tres compañeras de la molendera en turno, quienes cedieron su participación a las tres compañeras de la futura mayordoma. 

Para dar comienzo a este ritual performático, la mayordoma molendera probó el “mole-tequila”;  le ofreció la probada a la futura mayordoma, y las compañeras hicieron lo mismo con sus análogas. Una vez que se consideró que el “mole-tequila” estaba en su punto, sucedieron dos cosas: 1) La mayordoma entrante y saliente apoyada cada una de una cuchara molerá, comenzaron a repartir el “mole-tequila” a diestra y siniestra a todas las mujeres presentes. De manera semejante, las seis compañeras (tres de la mayordoma saliente y tres de la entrante) tomaron pequeñas cazuelas y empezaron a repartir el “mole-tequila” de forma indiscriminada a cada una de las asistentes.

Donde las reglas socialmente establecidas en este momento, indicaban que: a) Molendera o mujer asistente que se le ofrecía ya sea la cazuela o la cuchara molerá,  se la tenía que beber toda.  Pero si la derramaba, se le volvía a servir hasta cumplirse el cometido. Y b) Ya no era permitido que ningún hombre pudiera ingerir bebidas alcohólicas. Por lo menos al interior de este espacio privado, que se había transformado temporalmente en una suerte de cantina femenina pública en este día. 

Supuestamente todos los varones podían consumir alcohol en la vía pública y en sus inmediaciones. Sin embargo, era notablemente mínimo en comparación de las demás mayordomías satelitales o la fiesta grande, el número de varones embriagados en la calle.     

El ritual que comenzó al finalizar la comida y continuo durante casi cuatro horas, momento en que se acabó por completo todas las cazuelas.  Había provocado un gran número de mujeres embriagadas, que aprovechaban la ocasión para reclamarle y hasta pegarle públicamente a su marido, ya sea por sus infidelidades, por los golpes que ha recibido, su irresponsabilidad económica o su desobligación laboral y familiar.  En otros casos, las señoras ejecutaban bailes eróticos dirigidos a otras mujeres, y otras buscaban cooperarse económicamente para mandar a traer otra botella de alcohol.  Debo comentar que a pesar de los desmanes e insultos que pudieron haber existido en esta reunión, en ningún momento se llegó al contacto físico entre las mujeres.  

Durante la noche en la vía pública, se podían observar algunas mujeres embriagadas que caminaban con dificultad, pero que alegremente deseaban seguir ingiriendo bebidas alcohólicas o en su defecto dirigirse al sitio donde se daría la cena, y por ende, alcohol para ellas. Fue en este momento que a un lado de la capilla de San Sebastián Mártir, arribó la comitiva de la mayordomía satelital de los gañanes; quienes supuestamente se tendrían que haber presentado hasta el día siguiente. Lo que anuncia física y simbólicamente, que el día de las molenderas había concluido. Y a manera de ratificar lo anterior, las comparsas de sus danzas regionales, es decir, los segadores y sembradores comenzaron a realizar su demostración y la entrega del don dancístico para San Sebastián Mártir. Asimismo, entre los miembros de sus comparsas, aparecieron públicamente las tlacualeras. Que son hombres disfrazados de mujeres, es decir, la representación simbólica de las mujeres, que serán utilizadas como ejemplo de la hegemonía masculina durante la conclusión del simulacro propio de la mayordomía satelital de los arrieros.  Pues se les ejecuta públicamente sobre la base del comportamiento socialmente indeseable que tuvieron desde su aparición, es decir, dejarse manosear, bailar con cuanto varón se encuentren y participar de orgías metafóricas.  Lo que permite retomar de Balandier, cito: “El objetivo de todo poder es el de no mantenerse ni gracias a la dominación brutal ni basándose en una sola justificación racional.  Para ello, no existe ni se conserva sino la trasposición, por la producción de imágenes, por la manipulación de símbolos y su ordenamiento en un cuadro ceremonial” (Balandier, 1994: 18). 

 

La mayordomía satelital de los arrieros.

Una de las principales actividades económicas que surgió muchos años antes de la conquista, pero que se reforzó con la entrada de los animales de tiro (bueyes y caballos) durante las primeras décadas de la colonia, fue el intercambio de cada vez más productos y mercancías a puntos específicos del territorio nacional.  Como una parte de los elementos necesarios para consolidar este propósito, se implementó el mapeo, la construcción y la adecuación de los Caminos Reales. Éstos en su mayoría, fueron meras modificaciones de las principales rutas para la comunicación, los ejercicios militares y para uso comercial desde el periodo prehispánico.

Para efectos de administración, la ruta comercial en la que fue inscrito el entonces pueblo de Tepetlaoxtoc de Magdalena, fue el Camino Real de la Herradura.  Una parte de éste, conectaba directamente con dos calzadas que podían desembocar, ya sea en el Puerto de Veracruz o al Zócalo capitalino del Distrito Federal, respectivamente. Presuntamente en la actualidad, los restos del camino original son ahora conocidos como la carretera  México–Tlaxcala.

Durante las primeras décadas de la colonia en el entonces pueblo de Tepetlaoxtoc, se generó una etapa de bonanza económica y material gracias a la introducción de la ganadería, la cual sustituyó casi por completo la siembra de temporal.  Posteriormente la introducción caballar, permitió la incorporación de los servicios relacionados con la arriería (transporte de mercancías y la formación de guardias de seguridad). Así como la instalación de servicios de hospedaje (casas de huéspedes, mesones y posadas), el servicio de cajas de valores, las pulquerías y la renta de corrales y graneros para los animales.

Otras de las aportaciones de Fray Domingo de Betanzos al creciente pueblo de Tepetlaoxtoc, fue la construcción de la parroquia de Santa María Magdalena.  Como parte de la promesa que realizó el fraile a esta santa patrona, por evitar que el barco en donde él viajaba se hundiera tras su regreso a la Nueva España a mediados del siglo XVI.  Es de entenderse, que la imagen de esta santa patrona (que da origen al nombre regional del pueblo de Tepetlaoxtoc de Magdalena –actualmente cabecera municipal-)  fue traída posiblemente del continente europeo, y transportada hasta su destino final sobre la base de las redes de intercambio y el sistema de arriería de la época.

Cuentan otras leyendas regionales, que Fray Domingo de Betanzos podía realizar diversos tipos de milagros. Quizá su prodigio más importante, fue haber presagiado que sí su muerte ocurría lejos del pueblo de Tepetlaoxtoc de Magdalena, la cama de su eremitorio se movería de lugar, y tiempo después arribaría una reliquia proveniente del Vaticano.  La historia regional, sostiene que efectivamente se movió la cama del eremitorio tras su muerte en España.  Y por lo tanto, la población se mantuvo a la expectativa del arribo de la reliquia prometida.

Pasaron varias décadas, la actividad laboral de la arriería floreció y benefició económicamente a la gente del pueblo. Sin embargo, la arriería también permitió la aparición de traficantes de madera, pulque, contrabandistas y bandidos regionales.  Éstos habían encontrado en la sierra de Tlapachique, en Tepetlaoxtoc de Magdalena y demás pueblos vecinos; los sitios idóneos en donde podían realizar sus actividades malandras, atracos a los transeúntes y el despilfarro de su riqueza al interior de los servicios temporales, cantinas y casa de citas regionales.

Entre las organizaciones criminales, que regionalmente fueron de las más influyentes posteriores al periodo de la independencia, se encontraban los Dorados y Los Plateados. Donde los miembros de ambas organizaciones pasarían a la historia como Los Bandidos de Río Frío en la novela de Manuel Payno.

A este contexto regional y nacional, previamente se le sumó el fortuito arribo de la imagen de San Sebastián Mártir, procedente del continente europeo, pero descargada en el puerto de Veracruz con dirección al Zócalo capitalino. Sin embargo, los designios divinos, la promesa de un fraile dominico y el exceso de peso que adquirió la imagen después de haber pernoctado en el pueblo de Tepetlaoxtoc, fueron razones suficientes que provocaron una analogía metafórica entre la reliquia que sería enviada desde el Vaticano y la imagen de bulto de este santo patrón. 

Sin perder de vista, que el simulacro que caracteriza al rito histórico de paso de la mayordomía satelital de los arrieros –parafraseando a DaMatta (2002)-, guarda una estrecha relación metafórica entre la forma en que deben ser ejecutados (todos los bandidos de Río Frío) con su santo patrón.  Es decir, ambos deben ser amarrados a un árbol y asesinados por la penetración de proyectiles que les provocaron el derramar su sangre hasta la muerte, como castigo y ejemplo de las actividades que realizaron en vida (el primero profesar la palabra de Dios y los otros delinquir).   El escenario de la ejecución -o el teatro en términos de Balandier (1994)- debe ser a un costado de la capilla de este santo, pero de frente a la cruz de piedra, la cual indica el sitio exacto en donde la mula ya no se pudo reincorporar, y por ende, abandonó la carga que traía consigo la imagen de San Sebastián.

Michael Foucault, oportunamente aportaría sobre la razón del suplicio de los criminales antes de su muerte, cito: “Se cierra el círculo: del tormento a la ejecución, el cuerpo ha producido y reproducido la verdad del crimen. O, mejor dicho, constituye el elemento que a través de todo un juego de rituales y de pruebas confiesa que el crimen ha ocurrido, profiere que lo ha cometido él mismo, muestra lo que lleva inscrito en sí y sobre sí, soporta la operación del castigo y manifiesta de la manera más patente sus efectos.  El cuerpo varias veces supliciado garantiza la síntesis entre la realidad de los hechos y la verdad de la institución, entre los actos del procedimiento y el discurso del criminal, entre el crimen y castigo.  Pieza esencial, por consiguiente, en una liturgia penal en la que debe formar pareja con un procedimiento ordenado entorno de los derechos formidables del soberano, de las actuaciones judiciales y del secreto.

El suplicio judicial hay que comprenderlo también como un ritual político.  Forma parte, aunque en modo menor, de las ceremonias por las cuales se manifiesta el poder” (Foucault, 2010: 57-58).

Y más adelante, sostendría: “En las ceremonias del suplicio, el personaje principal es el pueblo, cuya presencia real e inmediata es un requisito para su realización.  Un suplicio que hubiese sido conocido, pero cuyo desarrollo se mantuviera en secreto, no habría tenido sentido.  El ejemplo se buscaba no sólo suscitando la conciencia de que la menor infracción corría el peligro de ser castigada, sino provocando un efecto de terror ante el espectáculo del poder cayendo sobre el culpable ...Es preciso que no sólo la gente sepa, sino que vea con sus propios ojos.  Porque es preciso que se atemorice pero, también, porque el pueblo debe ser testigo, en tanto fiador del castigo, y porque debe hasta cierto punto tomar parte en él.  Ser testigo es un privilegio que el pueblo reivindica; un suplicio oculto es un suplicio de privilegio, y con frecuencia se sospecha que no se realiza con toda severidad.  Se protesta cuando en el último momento la víctima es hurtada a las miradas” (Foucault, 2010: 69).

Para una mayor descripción e interpretación sobre la mayordomía satelital de los arrieros, sugiero revisar Rivera Pérez (2010).

 

Interpretación sobre la cosmovisión tepetlaoxtoqueña

Durante mi experiencia de trabajo de campo, surgió un par de preguntas: ¿Por qué razón el cabildo municipal en pleno, invertía tiempo propio de sus labores políticas en recibir a las mayordomías satelitales de Los mexicanos, la del 19 de enero, las molenderas y los arrieros, y no al resto de ellas? O ¿Por qué son recibidas estas mayordomías y no la mayordomía de la fiesta grande del 20 de enero?  Lo que me llevó a cuestionarme sobre una probable manifestación del inconsciente, pero que se hace práctica y explicita mediante una forma de ritual regional (la teatralización).  Sobre la base de lo anterior, el observador se podría preguntar: ¿Por qué razón se reciben en cuatro diferentes espacios públicos a cada una de estas mayordomías satelitales?  Pudiendo responder al respecto: El ciclo festivo para la entrega de dones verticales para San Sebastián Mártir, dicta que el inicio, desarrollo y la conclusión de las fiestas satelitales están subordinadas al día de la semana en que será celebrado el santo patrón, es decir el 20 de enero del año en curso.

Lo que contextualiza, que el día domingo previo al 17, 19 y 20 de enero –sin importar la fecha que corresponda-, será recibida la mayordomía satelital de los mexicanos.  Y después de ésta, no existirá ninguna entrega de dones verticales ascendentes (juegos de la masculinidad vaquera, bailes públicos o danzas regionales) o la tradicional quema de castillos de fuegos pirotécnicos, hasta que se cumpla la fecha del 17 de enero en el calendario romano.  Pues a partir de este día hasta el 18 de enero por la tarde, serán recibidas todas las peregrinaciones de los montañeses -anteriormente referido-.   

 El día 19 de enero, se recibe a la peregrinación de San Pedro Chiautzingo en el segundo de los cuatro centros –en término de Geertz (1994)- que caracterizarán a una parte del espacio público festivo tepetlaoxtoqueño.  El concepto de <<centro>> se puede definir de la siguiente manera, cito: “…<<no tienen nada que ver con la geometría y poco con la geografía>>, son esencialmente, lugares en que se concentran actos importantes; constituyen aquel o aquellos puntos de una sociedad en los que sus principales ideas se vinculan a sus principales instituciones para crear una arena política en la que han de producirse los acontecimientos que afectan más esencialmente la vida de sus miembros.  Es la participación –incluso la participación antagónica- en esas arenas y en los acontecimientos trascendentes que en ellas suceden lo que confiere carisma.  Es un signo, no de atracción popular o de locura intuitiva, sino de que se está cerca del corazón de las cosas” (Geertz, 1994: 148).  

El tercer centro aparecerá el último día martes del mes de enero, durante la celebración de la mayordomía satelital de las molenderas.  Y finalmente el cuarto centro, se hace visible durante la última mayordomía satelital (los arrieros), quienes se presentan durante el primer domingo después de la mayordomía satelital de los cirios.  Y la celebración se realiza, sin importar que ocasionalmente se encime con los festejos de La Virgen de la Candelaria (2 de febrero), y que también es venerada en el pueblo de Jolalpan. 

Como se recordará: Cada uno de los centros se caracteriza por la colocación de una lona que anuncia su bienvenida, un listón que representa metafóricamente los límites del pueblo o del municipio según sea el caso, también se cuenta con la presencia de todos los miembros del cabildo.  Este contexto teatral y la transformación temporal que sufren sitios específicos del espacio público municipal,  deben comenzar a ser explicados sobre las aportaciones de Leach: “Los rasgos topográficos materiales (tanto artificiales como naturales) del espacio en el que tienen lugar las celebraciones rituales –es decir, edificios, senderos, bosques, ríos, puentes, etc.- constituyen un conjunto de indicadores de distinciones metafísicas tales como: este mundo/otro mundo, profano/sagrado, estatus inferior/estatus superior, normal/anormal, vivo/muerto, impotente/potente …el cambio de los individuos de un lugar físico a otro y la sucesión en que tales cambios se realizan forman parte del mensaje; son representaciones directas de <<cambios en la posición metafísica>>” (Leach, 1976: 69).

Los constructores y arquitectos de las magnas urbes y ciudadelas propias del periodo de los grandes imperios (lo que incluye a las ciudades prehispánicas, coloniales y algunas poscoloniales).  Plasmaron a través de su traza urbana (calles), la ubicación de ciertos monumentos y demás hechos duros, parte de su historia, sus orígenes míticos y su cosmovisión.  Por lo tanto, simples elementos como la orientación de la ciudad, su distancia física en relación a otras comunidades vecinas, la ubicación cardinal de los cementerios, espacios sagrados y demás edificios específicos.  Aunado a la cercanía física en relación a determinados espacios naturales resinificados, como son: Ríos, lagunas, cuevas, grutas, barrancas, cerros, montañas, volcanes, etcétera.  Son elementos que por su simple utilidad social,  permiten identificar a todos aquellos individuos ajenos al grupo, y por ende, de los que probablemente se tiene que tener cuidado, tratar o alojarlos con cautela.

Es por eso, y como forma de dar inicio con la fiesta del santo patrón, se recibe a todos los miembros de la mayordomía satelital de los mexicanos, en el primer centro.  Pues esta mayordomía, debe ser entendida como una forma de fortalecerse social y numéricamente de varones tepetlaoxtoqueños frente la inminente llegada de los extranjeros o fuereños.  Es decir, las diversas peregrinaciones que arriban de los estados de Veracruz y la sierra norte de Puebla, durante los días 17 y 18 de enero; seguida por los habitantes del pueblo vecino de San Pedro Chiautzingo (19 de enero).  Sin olvidar, la comitiva proveniente del pueblo de Tulantongo (municipio de Texcoco de Mora) durante la mayordomía satelital de las molenderas.  Y que se caracteriza por ser el único día al año, en que explícitamente  las mujeres se empoderan de los espacios públicos, para establecer un ambiente que está desligado de todo tipo de control masculino. 

La inestabilidad social y anarquía femenina, continúa durante las mayordomías de los gañanes, tlachiqueros, comerciantes, albañiles, y finaliza hasta la presentación de la mayordomía satelital de los arrieros.  Quienes sobre la base del uso de la violencia física, simbólica y pública –que es exclusiva del uso tradicional del ámbito masculino-, reordenan el cosmos y el espacio público que había sido “apropiado” por las mujeres durante los días previos a la clausura de la festividad de San Sebastián Mártir. 

Pero no todo termina ahí, pues el ciclo festivo que se elabora entorno a San Sebastián y que comprende la entrega de diversos dones dancísticos (danzas regionales y ballet), juegos de la masculinidad vaquera, castillos de fuegos pirotécnicos y variados simulacros laborales.  Se complementa del escenario cósmico, que se construye gracias a la ubicación exacta y ritual de estos cuatro centros, que se encuentran directamente vinculados y supeditados a la ubicación de la capilla del santo patrón. En ese sentido, no es por casualidad que se emplee El Camino de los Locos (para recibir a la mayordomía satelital de los mexicanos); la calle de Tlacaluca (en lo que refiere a la peregrinación de San Pedro Chiautzingo); la Brecha (utilizada para recibir a la mayordomía satelital de las molenderas) y la calle de Fray Pedro Durán (sitio de espera para los miembros de la mayordomía satelital de los arrieros).  Pues estas elecciones espaciales que obedecen a un fenómeno exclusivo del centro de Tepetlaoxtoc,  vinculan la ubicación de la capilla del santo patrón con el sitio exacto de cada una de estas mayordomías satelitales, a manera de contextualizarlas.

No es necesario reiterar, que este tipo de fenómeno solamente es evidente durante los tiempos festivos del mes de enero. Como se verá a continuación. Ver Mapa 2.

Mapa 2.



Mapeo de la cosmovisión de las cuatro fiestas satelitales de San Sebastián Mártir.
Fuente: Elaboración propia con apoyo del programa Google Earth.

Considerando como punto de referencia la capilla de San Sebastián, en cada uno de los casos que será expuesto.  Se observará, que:

El primer centro (Globo rojo #1 en Mapa 2): El Camino de los Locos se ubica exactamente al Sur de este templo de San Sebastián Mártir. Y al seguir esa misma dirección, se terminaría por arribar directamente al Distrito Federal. Que es el sitio donde residen la mayoría de los tepetlaoxtoqueños mexicanos, los cuales regresan generalmente en las vísperas del día de su fiesta satelital (el último domingo previo al 18, 19 y 20 de enero).

Si nuevamente se parte del Camino de los Locos, pero en dirección a la capilla del santo patrón, es decir, en dirección Norte.  Tarde o temprano, se terminaría por arribar a los Estados Unidos de América,  y con eso, el varón emigrante se transformaría en migrante al tratar de conseguir el “sueño americano”.

El segundo centro (Globo rojo #2 en Mapa 2): Siguiendo el mismo principio de traslación espacial, la calle pavimentada de Tlacaluca está orientada en dirección al Este en relación a la capilla de San Sebastián. Lo que provoca dos connotaciones, que pueden ser complementarias entre sí:

a) Indica la dirección desde el municipio de Tepetlaoxtoc hacia los estados de Puebla y Veracruz, ya sea: 1) Porque de ahí provienen otras peregrinaciones que arriban durante los días del 17 y 18 de enero ó 2) Porque del estado de Veracruz partió la imagen de San Sebastián Mártir con dirección al Distrito Federal, pero el destino y la voluntad divina la obligaron a quedarse en este municipio.  

b) Remarcar un principio de la teología católica, la cual indica que todas las cruces, iglesias, capillas, ermitas, cementerios y demás templos deberán ser ubicados con dirección de Este a Oeste, o lo que es lo mismo, de Oriente a Poniente.  Con la finalidad de que al amanecer, el sol se asome por encima del campanario y de la cúpula mayor de estos templos.  En ese sentido, se pretendió utilizar el fenómeno natural del movimiento del astro (en analogía al periodo prehispánico), para otorgarle implicaciones culturales que ratifiquen que la única salvación espiritual proviene del oriente (Tierra Santa o Jerusalén).  Por lo tanto, la visita de San Pedro (representante de la piedra angular de toda la iglesia católica  en el ámbito mundial),  al pueblo de Tepetlaoxtoc durante el 19 de enero. Solamente es para recordar, que sin el sacrificio voluntario de Jesucristo por indicaciones de su padre, y la voluntad de éste para enviar a los discípulos de su hijo (entre los que se encontraba Pedro) para anunciar el evangelio y dar testimonio de vida. Sebastián el romano, nunca se hubiera vuelto un santo patrón católico, de no haber recibido oportunamente el anuncio del evangelio, su transformación espiritual y la muerte por martirio.  En resumen: No importa que socialmente (al interior del municipio de Tepetlaoxtoc de Hidalgo), se considere a San Pedro como inferior en relación a San Sebastián Mártir, pues este último no visita al primero durante sus festejos.  Pero solo baste con recordar, que de no haber sido por el anuncio del evangelio que transmitieron los discípulos de Jesús (los apóstoles),  nunca hubieran existido los santos patrones.  Lo que incluye a San Sebastián Mártir.

El Tercer centro (Globo rojo #3 en Mapa 2): En lo que respecta a la recepción de la mayordomía satelital de las molenderas. Toda su comitiva femenina, son recibidas en un camino de terracería regionalmente conocido como La Brecha –indicado anteriormente-.  La cual, se ubica al Sureste en relación a la capilla del santo patrón.  Lo trascendente de este nuevo centro, es:

a) Una ubicación liminal o intermedia a dos puntos cardinales específicos (el Sur y Este).  Situación que viene a romper con la organización o principio espacial que habían mostrado los centros de las otras mayordomías satelitales.

b) El sitio elegido para recibir a esta mayordomía satelital, no está del todo habitado.  Por si eso fuera poco, en dirección al Este, se puede apreciar las faldas del cerro del Tepetloxto –donde míticamente se refugiaron los primeros pobladores chichimecas durante su época de nomadismo-. 

En dirección al Sur desde el mismo punto (la ubicación de la comitiva en La Brecha), se puede observar directamente la parroquia de Santa María Magdalena.  Lo que muy probablemente no se deba a la casualidad.

El contexto anterior, refiere a la teatralización sobre la desorganización y el caos que está socialmente asociado al ámbito femenino. Ya que en una primera instancia, se recibe a la comitiva de las molenderas en una vía de terracería –lo que se opone directamente a las características de los recibimientos de las mayordomías satelitales previas, es decir, calles pavimentadas y urbanizadas-.

El espacio en donde son físicamente recibidas, se encuentra en medio de dos apropiaciones sociales diferentes, por una parte está la naturaleza (representada por las faldas del cerro y la falta de solares en esta parte del pueblo) y, por la otra la presencia de hogares, calles pavimentadas y traza cuadricular urbana (el pueblo de Tepetlaoxtoc de Magdalena).

Al continuar la trayectoria Sureste desde la capilla del santo patrón, pasando más allá del sitio en donde se ubicará la mayordomía satelital.  En poco tiempo se estaría arribando a la ubicación casi exacta del pueblo de Tulantongo, Texcoco de Mora.  Donde algunos vecinos de esta comunidad, acompañan a las molenderas en su día.

El cuarto centro (la mayordomía satelital de los arrieros, señalada con el Globo rojo #4 en el Mapa 2): Está ubicado en la calle de Fray Pedro Durán, es decir un punto geográfico que se encuentra al Oeste de la capilla de San Sebastián con dirección al pueblo de Jolalpan. 

La orientación cardinal en la que son recibidos a todos los jinetes arrieros (Oeste o Poniente).  Provoca dos implicaciones diferentes, pero relacionadas en su esencia:

a)      Acabar con el mundo femenino que se trató de apoderar del espacio público. Donde fortuitamente coincide, la imagen que las industrias culturales construyeron sobre el Viejo Oeste, y su relación con el desarrollo performático que caracteriza a este simulacro.  Fenómeno al que se le suma toda la carga de la memoria histórica regional, las diferentes  prácticas de valentía y los juegos de masculinidad vaquera.  Que en su conjunto no buscan más que enfatizar en una hegemonía masculina siempre en disputa, frente a todas las mujeres rebeldes y demás principios femeninos u homosexuales que se hayan presentado y aliado, para sostener sus impugnaciones y los espacios del empoderamiento femenino en territorio supuestamente masculino.

b)      Considerando el principio teológico, que dicta que del Oriente provendrá toda la salvación espiritual y moral.  Como obra, gracia y don permanente de los dioses a la humanidad.  En una suerte de complemento, serán ahora los varones provenientes del Poniente (en relación al centro de Tepetlaoxtoc), quienes restaurarán el orden social que ha sido usurpado y temporalmente modificado por las mujeres.  Las cuales al ser capturadas y ejecutadas públicamente (aunque sea de forma simbólica), como una de las consecuencias acreedoras de su sublevación política. Les provocarán el derramamiento obligado de su sangre, la cual también podría ser considerada como un contradon que solamente viene a ratificar el favor recibido desde los tiempos míticos: En donde se permite que sean exclusivamente los varones, quienes controlen y ordenen a su voluntad todo su universo social (público y privado).  En otras palabras, todas las ejecuciones (masculinas y femeninas que se realicen durante todo este día) solamente serán unos tributos dirigidos a los seres sobrenaturales (o los propios dobles en donde se oculta el hombre real y parte de la esencia de la hegemonía masculina tradicional que aún persiste en esta región).

Considero que para comprender eficazmente el cuarto centro de la cosmovisión tepetlaoxtoqueña,  debe ser profundizada con conceptos propios de las relaciones de género, la identidad y los teatros.  Razón por la cual, rescato una parte de las aportaciones de Salguero Velázquez, cito: “Las representaciones son nociones e imágenes que sirven para construir la realidad, a la vez que influyen en su comportamiento.  Operan en la vida social como marcos de interpretación de lo real y de orientación para la acción …si bien las representaciones son proyecciones del mundo social del cual surgen, ellas representan los intereses de los diferentes grupos que lo componen. Por tanto, todo sistema de representación es un sistema de legitimación de una estructura social particular y las personas la perciben como la manera en que las cosas deben ser.  La reproducción no es mecánica, cada sujeto interpreta las reglas prescritas y las representa de acuerdo a su momento histórico, social y cultural” (Salguero Velázquez, 2008: 250). Subrayado mío.

 

Conclusión.

A manera de sintetizar el fenómeno de la cosmovisión tepetlaoxtoqueña: El inicio de la festividad, se caracteriza por el recibimiento de todos los emigrantes como una forma simbólica de reunir a toda la población masculina que contendrá el avance de los extranjeros (peregrinos de los estados de Puebla, Veracruz y del pueblo de Chiautzingo) que estarán arribando al centro de Tepetlaoxtoc en los siguientes días.  Donde los encuentros y el contacto con estos extranjeros, provocan un cierto desgaste en el orden del cosmos masculino regional. Situación que no pasa desapercibida por las mujeres (molenderas); las cuales aprovechando esta oportunidad, terminan por empoderarse de todos los espacios públicos y ámbitos masculinos propios de la representación, hasta la  ejecución de la última tlacualera durante el simulacro de los arrieros, es decir cinco días después de la sublevación.  El resultado final, será el reordenamiento del cosmos que fue desorganizado por el ámbito femenino, hasta las próximas fiestas patronales (el último domingo previo al 20 de enero del próximo año).  Pues en ninguna otra fiesta patronal de la región, existe un caso semejante en donde se les permita a las mujeres tener temporalmente el control del espacio público de manera tan explícita.

Sería interesante conocer: ¿En qué otros lugares de México y en el mundo, ocurre algún fenómeno semejante?



Notas:

[1] Roberto Rivera Pérez. Es doctor en Ciencias Antropológicas por la Universidad Autónoma Metropolitana campus Iztapalapa. Recientemente adscrito como Docente-Investigador de Tiempo completo en Multiversidad Mundo Real Edgar Morin, México. Siendo Titular de la asignatura trasdisciplinaria: Complejidad, cosmovisión y método para los estudios de la Maestría, y Debates sobre pensamiento complejo y transdisciplina del programa doctoral.

En los últimos años, ha centrado su atención a los estudios sobre la construcción simbólica de la masculinidad, violencia de género, relaciones de poder, sistemas de parentesco y análisis del espacio. Actualmente, se encuentra innovando en los campos de la complejidad.

 

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Cómo citar este artículo:

RIVERA PÉREZ, Roberto, (2015) “Cosmovisión y teatros urbanos del Acolhuacán en Mesoamérica”, Pacarina del Sur [En línea], año 6, núm. 22, enero-marzo, 2015. ISSN: 2007-2309.

Consultado el Lunes, 21 de Junio de 2021.

Disponible en Internet: www.pacarinadelsur.comindex.php?option=com_content&view=article&id=1089&catid=6

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