Pacarina del Sur
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Cismogénesis: una estrategia pacificadora en Río de Janeiro

Schysmogenesis: a peacekeeping strategy in Rio de Janeiro

Cismogênese: uma estratégia de manutenção da paz no Rio de Janeiro

Ali Ruiz Coronel [1]

RECIBIDO: 15-05-2014 ACEPTADO: 09-06-2014

Resumen

Resumen: El presente artículo fue escrito con tres objetivos principales. En primer lugar, para recuperar el uso del concepto de cismogénesis, mostrando su validez y su potencial explicativo acercándonos a fenómenos sociales en la actualidad. En segundo lugar es un intento por extender el conocimiento de una estrategia creativa de pacificación sin violencia en Río de Janeiro. Y, en tercer lugar, se pretende mostrar de qué manera el modelo que resulta de la aplicación del concepto de cismogénesis puede enriquecer el análisis del proceso de pacificación y qué tan fructífera puede ser la intervención social cuando se fundamenta en la teoría antropológica. Así que el artículo contiene tres partes, cada una dedicada a uno de los tres objetivos. En su totalidad el artículo es un modesto tributo, por un lado, al genio del gran antropólogo Gregory Bateson y, por otro lado, a la policía pacificadora cuyas armas son la ciencia, la paz y la justicia.

Palabras clave: Cismogénesis, Policía Pacificadora, Estrategias de pacificación, favelas de Rio de Janeiro, Antropología aplicada.

 

Com admiração e gratidão
a Mauro Maciel e Robson Rodrigues

 

La relación entre el concepto de Cismogénesis propuesto por Gregory Bateson y el proceso de pacificación de las favelas en Río de Janeiro no es natural ni se manifiesta intuitivamente. El ejercicio de unirlos podría parecer un esfuerzo forzado en el que la teoría y la fenomenología se tergiversan y apretujan con la única finalidad de satisfacer las inquietudes del autor. No es así, las convicciones que han movido a la elaboración del presente ensayo son otras:

            Por un lado, el interés de desempolvar un concepto y un autor a los que la antropología ha reconocido insuficientemente. Qué mejor tributo para el antropólogo cuyo genio quedó a la sombra de sus extravagancias y de la fama de su esposa, que evidenciar el potencial explicativo de sus conceptos y modelos mostrando su contundente coherencia con la realidad social a pesar de haber transcurrido décadas desde su formulación. 

            Por otro lado, está la obligación (autoadquirida) de divulgar la experiencia novísima  e inspiradora de una pacificación pacífica. Con la consolidación de la Polícia Pacificadora y su intervención exitosa en las favelas, el gigante amable del sur envía el mensaje de que un mundo mejor es posible, de que hay mejores maneras para hacer las cosas. Así, este ensayo es un reconocimiento a esos policías, gente boa, cuyas armas son la ciencia, la paz y la justicia.

            El concepto se actualiza, se reactiva, cuando se nutre de realidad. A su vez, cuando los procesos son analizados y formalizados, ascienden al plano de la abstracción, un plano transferible en espacio y tiempo. A este fin pretendemos, modestamente, contribuir con el maridaje entre cismogénesis y proceso de pacificación. Para conseguirlo, al inicio se exponen las características de la herramienta heurística, posteriormente se describe el fenómeno carioca y se prosigue con una interpretación que los conjuga. Finalmente se vierten algunas conclusiones en las que se destaca los beneficios de emplear el modelo.

 

1.      La antropología de Gregory Bateson

Ralph Emerson decía que el destino del genio es ser incomprendido. Tal incomprensión se deba, tal vez, a que la genialidad se manifiesta en la creatividad novedosa, libre de convenciones y es, por tanto, indescifrable, incomprensible, incomprendida. La antropología de Gregory Bateson es, en ese sentido, genial: es creativa, novedosa, libre e incomprendida. Naven vio la luz en 1936 sin ganar popularidad para su autor. Del discípulo de Haddon, Malinowski y Radcliffe-Brown se esperaba una etnografía al más puro estilo funcionalista sobre el travestismo practicado por los Iatmul de Nueva Guinea en la ceremonia que da nombre a la obra. El resultado, sin embargo, apareció a los expertos como un texto caótico que mereció para Bateson el menosprecio de sus colegas y profesores: en el matrimonio Mead-Bateson, ella fue considerada una antropóloga eminente y él, su esposo. Los años han develado, sin embargo, que el alejamiento del paradigma funcionalista no se debía a la mediocridad antropológica de Bateson, si no a su insubordinación intelectual y a su honestidad autocrítica. La discusión epistemológica que impregna toda la obra confrontaba las certezas que la escuela funcionalista postulaba con arrogante contundencia y mostraba el estado embrionario de una ciencia con muchas cuestiones por responder.

            Naven no comparte el ideal del “realismo etnográfico”, de hecho, Bateson admitía sin ambages que el material de sus observaciones era: “de lo más diverso e inconexo”, datos reunidos en “pequeños manojos” agrupados sobre una base cronológica o estructural (Bateson, 1990: 281). Si el autor no consideraba que ese hecho restaba cientificidad a su investigación, era porque estaba consciente de que existen varios niveles descriptivos de la misma realidad: “ethos, eidos, sociología, economía, estructura cultural, estructura social y todo el resto de estas palabras hacen tan sólo referencia a los modos en que los científicos hacen encajar el rompecabezas” (Bateson, 1990: 303). La investigación tampoco estuvo anclada a la sincronía del “presente etnográfico”, sino que desarrolló prematuramente la perspectiva procesual: “The Boas school emphasized culture area mainly as a setting for history, but I don´t think that is exactly what we would attempt today. Perhaps I should call it a setting for evolution. What I am getting at is a setting for the study of process, perhaps” (Bateson, 1978: 77). En el caso de Naven procede la investigación a base de “alternar la clasificación de las tipologías con la descripción de los procesos” (Bateson,1990: IV-V). La descripción del ritual no fue exhaustiva ni le siguió la exposición de los componentes de la estructura y su orden. En cambio, mostró la dinámica de las relaciones de oposición simétrica o complementaria entre varios grupos humanos que otorgan a las relaciones sociales componentes de solidaridad lo mismo que de conflicto y que, en cualquier caso, mueven al cambio. Expuso también la existencia de instrumentos sociales de autorregulación que actúan tanto a nivel colectivo como individual.

            Todo lo anterior hizo que Naven resultara totalmente disgustante a los colegas de Bateson y que permaneciera ignorada en el olvido hasta entrada la década de los cincuenta. Los planteamientos de Bateson partían de la perspectiva sistémica del funcionalismo, sin embargo, mostraban sus limitaciones y comenzaban a referir características de los sistemas que pronto serían observadas también desde otras ciencias, hasta llegar a la postulación de la existencia de sistemas no lineales, o complejos. La aparición de la Cibernética, propuesta por Norbert Wiener hacia 1947, permitió que la obra juzgada caótica, cobrara sentido al ser releída con base en las nuevas teorías. Incluso, el propio Bateson añadió en 1958 un segundo epílogo para Naven, en el que incorporó los postulados de la Cibernética y la Teoría de la Información haciendo notar que tenían un antecedente en sus propios planteamientos:

En el estudio formal de los sistemas de feed-back teníamos modelos mecánicos de circuitos causales que (si los parámetros del sistema eran apropiados) buscarían equilibrios o estabilidades. Pero Naven había sido escrito con un riguroso tabú sobre explicación teleológica: el final jamás podía invocarse como explicación del proceso (Bateson, 1990: 310).

Un ejemplo contundente es el concepto de feedback o retroacción, que coincide totalmente con lo que Bateson prematuramente había llamado cismogénesis.

 

1.1 Naven

Los Iatmul son un pueblo de cazadores de cabezas que habita las cercanías del río Sepik en Nueva Guinea. Cuando el laua -hijo o hija de la hermana- realiza alguna acción cultural modelo por primera vez, su wau -hermano de la madre-, debe llevar a cabo una ceremonia llamada Naven. En dichas ceremonias, los hombres se visten con ropa de mujer y las mujeres con ropa de hombre. El wau usa el vestido más harapiento y se cubre el rostro con ceniza, como hacen las viudas; todos se refieren a él como nyame, madre, pero su papel en la ceremonia es el de un bufón.

            En cambio, la iau -hermana del padre- y la tshaishi -esposa del hermano mayor- visten usando la más elegante indumentaria masculina, con el rostro pintado de blanco con azufre, un privilegio reservado a los hombres que han dado muerte a enemigos. Llevan bastones de caliza dentados con borlas colgantes cuyo número corresponde a los los hombres a quienes el propietario ha quitado la vida. Durante la ceremonia, se pasean alardeando su tocado de plumas, su vestimenta elegante y produciendo con los bastones el sonido que los hombres utilizan para expresar furia e intimidar al enemigo.

            Durante la ceremonia, el laua huye y se esconde de su wau, porque si éste lo encuentra, practicará en él un gesto llamado mogul nggelak-ka que consiste en frotar la hendedura de sus nalgas contra todo el largo de la pierna de su laua hasta que considere que ha recibido de él regalos suficientes. Por el contrario, la obligación ritual de la iau y la tshaishi es apalear al lau mientras se están celebrando sus logros. En resumen, en un Naven, el travestismo masculino es una caricatura de la feminidad, mientras que el travestismo femenino es una orgullosa exhibición de masculinidad.

            La conclusión general a la que llegó Gregory Bateson fue que las ceremonias Naven tienen la función sociológica de fortalecer los lazos de afinidad, una afirmación claramente complaciente con la ortodoxia funcionalista. Sin embargo, el andamiaje que construyó para llegar a esa conclusión, tuvo como ejes principales los temas nada funcionalistas del conflicto entre los componentes de un sistema y del cambio desde una perspectiva procesual.

            Partiendo de una descripción somera de la ceremonia, el antropólogo logró encontrar las categorías arquetípicas de los roles masculino y femenino en la cultura Iatmul y procedió a buscar los procesos que producen esas diferencias típicas entre los sexos. Encontró que hay ciertos elementos arquetípicos en el comportamiento de los hombres que promueven y condicionan los respectivos elementos arquetípicos del comportamiento de las mujeres y viceversa.

            El esfuerzo especulativo de crear un marco teórico para explicar este fenómeno, lo llevó a cuestionamientos más generales sobre cómo se moldea un individuo de tal manera que él mismo adopta un determinado ethos, es decir, un sistema de actitudes emocionales en sus contactos con otras personas y con el mundo exterior. Indagó en los procesos de diferenciación interpersonal e intergrupal así como de las interrelaciones entre subdivisiones culturales en general.

            En trabajos posteriores centró la discusión en los modelos de escisión que tienen lugar en las sociedades humanas y en lo que ello conlleva en el contacto entre grupos con patrones de comportamiento diferentes: “Our first task is to study the relationships obtaining between groups of individuals with differentiated behaviour patterns, and later to consider what light these relationships throw upon what are more usually called “contacts” (Bateson, 1978:181). Tanto en su explicación de la diferenciación progresiva de subgrupos dentro de un sistema, como del contacto entre grupos con patrones comportamentales distintos; el concepto de cismogénesis ocupa un lugar protagónico, pues según Bateson: “En la cismogénesis se encuentra el mecanismo del cambio social (Bateson, 1990: 291).

 

1.2 Cismogénesis

Gregory Bateson llamó cismogénesis al “proceso de diferenciación en las normas de conducta individual resultante de la interacción acumulativa entre los individuos” (Bateson, 1990: 306) se trata de un proceso de cambio progresivo y direccional que puede ser de dos tipos:

  • Cismogénesis simétrica, en la que el intercambio se basa en la igualdad y/o la reducción de la diferencia. Los individuos manifiestan los mismos patrones de comportamiento, pero con orientaciones diferentes. En los patrones simétricos, las personas responden a lo que otros hacen, haciendo ellas algo similar:

If, for exmaple, the pattern includes boasting, we shall see that there is a likelihood, if boasting is the reply to boasting, that each group will drive the other into excessive emphasis of the pattern, a process which if not restrained can only lead to more and more extreme rivalry and ultimately to hostility and the breakdown of the whole system (Bateson, 1978:181).

  • Cismogénesis complementaria, en la que las conductas de las partes son diferentes pero se complementan e integran. Los participantes se sumergen progresivamente en papeles complementarios:

If for example, the series includes patterns culturally regarded as assertive, while the other includes cultural submissiveness, it is likely that submissiveness will promote further assertiveness which in turn will promote further submissiviness. This schismogenesis, unless it is restrained, leads to a progressive unilateral distortion of the personalities of the members of both groups, which results in mutual hostility between them and must end in the breakdown of the system (Bateson, 1978: 181).

Si bien Bateson tenía claro que: “No relationship between groups is either symmetrical or purely complementary but that even such relationship contains elements of the other type” (Bateson, 1978: 182); enunciar los tipos ideales de cismogénesis simétrica y complementaria, le permitió demostrar que, conductas aparentemente opuestas, eran, en realidad, dos caminos de un mismo proceso de diferenciación, puesto que ambos contienen elementos dinámicos que, si evolucionan sin restricción, agudizan progresivamente la diferencia o escisión entre los grupos y pueden llevar al colapso del sistema o hacia un nuevo equilibrio.

  • Reciprocidad, que es un un tercer tipo de relación opuesta a la cismogénesis:

“In this type the behaviour patterns X and Y are adopted by members of each group in their dealings with the other group, but instead of the symmetrical system whereby X is the reply to X and Y is the reply to Y we find here that X is the reply to Y” (Bateson, 1978:181).

La reciprocidad es un comportamiento que favorece la integración social estable:

It is possible that the presence of truly reciprocal elements in a relationship may     tend to stabilize it, preventing the schismogenesis which otherwise might result either from symetrical or complementary elements (Bateson, 1978:181).

Empleando estas herramientas heurísticas, Bateson interpretó la ceremonia Naven como la caricatura exagerada de una relación sexual complementaria entre el wau y el laua, provocada por un comportamiento simétrico arrogante. Desde este punto de vista, el comportamiento del wau se explica como una insistencia en los aspectos complementarios de la relación con su laua a expensas de los aspectos simétricos: el wau acentúa su posición como madre y esposa de su laua, negando así el aspecto simétrico de la relación relativo a su posición como cuñado. La diferencia de edad facilita enfatizar la complementariedad en sus modelos de comportamiento y la torna más apta para funcionar como vínculo en una sociedad tendiente a la escisión por cismogénesis simétrica.

            La evidente asimetría entre la relevancia de los datos etnográficos y la teoría en el texto de Bateson, hacen parecer a la ceremonia Iatmul nada más que una justificación para desarrollar el planteamiento del proceso de cismogénesis; un planteamiento con relevancia etológica, estructural y sociológica que relaciona los estados emocionales concretos de los individuos con las proposiciones culturales ideales y la estructura de las relaciones sociales. Al introducir el concepto de cismogénesis en el estudio antropológico de los sistemas sociales, Bateson desplazó los modelos estáticos y equilibrados que veían los funcionalistas y los sustituyó por un modelo circular dinámico autocorrectivo cuyos componentes internos unas veces se separan y otras se juntan, unas se oponen, otras se complementan, pero siempre cambian, imprimiendo en los sistemas sociales el sello de incompletud permanente que es la vida.

 

2.      Morro y asfalto: dos mundos en Río de Janeiro

Si bien desde 1860 se tiene registro de personas viviendo en los cerros de Río de Janeiro, la designación de “favelas” se dio en 1897 cuando algunos de los ex combatientes en la Guerra de Canudos se establecieron en las costas del Cerro de Providência y le llamaron “favela” en homenaje a un cerro del mismo nombre cercano a Canudos. Al inicio del siglo 20, la demolición de viviendas y la apertura de grandes avenidas impulsaron el crecimiento de las primeras favelas y el surgimiento de nuevas. La respuesta del poder público consistió en políticas dirigidas a desaparecer los asentamientos irregulares mediante el uso de la fuerza porque se consideraban “aberraciones urbanas”. En los años 40, durante el gobierno de Getúlio Vargas, fueron creados los parques proletarios -conjuntos habitacionales de asistencia a donde eran llevados los habitantes de las favelas- uno de ellos es Ciudad de Dios, construido en 1960 (GRJ, 2012).

            Desde la mitad de los años 70 hasta mediados de los años 80, el gobierno no emprendió acciones para mejorar las condiciones de vida en las favelas. Su ausencia fue aprovechada por el narcotráfico. En los años 80 y 90, la decadencia social se agravó a causa de políticas urbanistas y de seguridad pública que generaron una escalada de violencia y de miedo. Los gobiernos de los periodos de 1983 a 1987 y de 1991 a 1994 prohibieron las incursiones policiales en las favelas. Esos años de ausencia del Estado en las comunidades contribuyeron decisivamente a la organización y la consolidación de la criminalidad en las favelas de Rio. El estado, rehén del narcotráfico y la criminalidad sucumbió a la crisis que se conocería como la “Década perdida” (GRJ, 2012). Durante ese periodo, las bandas de narcotraficantes controlaron el área.

Imagen 1. Conexiones ilegales al servicio eléctrico en la favela Rocinha.
Imagen 1. Conexiones ilegales al servicio eléctrico en la favela Rocinha.

            Al inicio de la década de los 70, algunas bandas de delincuentes se aliaron y fundaron el grupo Falange Vermelha. En los 80 la Falange se transformó en una facción criminal Comando Vermelho (CV), socio de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) que se convirtieron en el principal proveedor de drogas de los traficantes brasileños. Al final de los años 90, el gobierno arremetió contra lo que se había convertido en un poder paralelo, con una estrategia de represión desplegando toda la fuerza del Estado. Sin embargo, las acciones eran inconexas y no había una estrategia integrada de Seguridad Pública. Además de que un sector de la policía y las milicias, la “banda podre”, había sido sobornada por los traficantes. Ciertos jueces estaban también en colusión e incluso desde las prisiones los reclusos poderosos podían seguir con sus negocios. Por si fuera poco, los traficantes estaban mejor armados que la policía y el ejército. A las acciones represivas del Estado, las organizaciones criminales respondieron con el mismo nivel de violencia. Mientras los criminales estaban cada vez mejor armados y más organizados, los órganos de seguridad pública se fueron haciendo más corruptos y menos eficientes, en consecuencia, la población de los cerros y de la ciudad era rehén del miedo, de balas perdidas, secuestros, robos a mano armada y tiroteos entre bandas de narcotraficantes (GRJ, 1012).

            En la misma década de los 70 aparecieron los Escuadrones de la Muerte: “grupos de exterminio formados por policías, agentes penitenciarios y guardias que recibían dinero de comerciantes y empresarios para evitar la comisión de delitos en determinada área” (Misse, 2011: 13-24 en Cano, 2012: 14), para lo cual, realizaban asesinatos selectivos contra un determinado colectivo con argumentos mesiánicos o de limpieza social. En 1990, 445 niños y adolescentes murieron en Río de Janeiro asesinados por los Escuadrones de la Muerte y muchos más fueron mutilados o torturados:

Luciano Lima da Silva, conocido como Chino, murió acribillado a balazos el mes  pasado en el barrio carioca de Lapa. Las manos, toscamente atadas a la espalda con alambres, y el orificio dejado por un tiro de gracia en medio de la frente, denunciaban la acción de un escuadrón de la muerte [...] Luciano  tenía 14 años y vivía en la calle desde los 9 (El País 1991-01-09).

Una comisión especial de la policía descubrió 15 grupos de exterminio en la ciudad de Rio de Janeiro e identificó a 59 de sus integrantes, entre los cuales figuraban soldados de la policía militarizada, policías jubilados, pequeños comerciantes y delincuentes vinculados al tráfico de drogas. Sin embargo, resultaron procesados sólo dos de los acusados, ya que en general los jueces alegaron falta de pruebas. Hay información de que “los escuadrones ganan entre 40 y 50 dólares por niño muerto, y hasta 500 dólares por adulto, se tiene constancia de que los hombres de negocios financian y a veces dirigen personalmente las matanzas de niños de la calle" (HRW, 1994).

            La conflagrancia de la policía fue explícita en la conformación de la Policía Mineira (Misse, 2011 en: Cano, 2012), formada por policías y ex policías que vendían protección a los comerciantes locales y a los residentes de las favelas frente a las organizaciones delincuenciales. La policía se corrompió y adoptó las características de una mafia. Los Escuadrones de la Muerte y la Policía Mineira eran versiones de lo que se conocía de manera general como Milicias. Ignacio Cano (2012) identifica cinco características fundamentales de las milicias:

  • Dominio territorial de grupos armados irregulares sobre pequeños territorios
  • Coacción de los moradores y los comerciantes
  • Motivación de lucro individual
  • Discurso de legitimación relativo a la liberación del tráfico e instauración del orden 
  • Participación pública de agentes armados del Estado en posiciones de mando

Las milicias tomaron para sí la función de proteger la seguridad de las zonas supuestamente amenazadas por traficantes a cambio de dinero. Posteriormente extendieron su negocio a la venta ilegal de servicios como el gas, el internet, la televisión por cable y los servicios de transporte. Pero sus principales ingresos provenían de ser matones a sueldo (Zaluar, 2007 en Cano, 2012: 14). Los milicianos expandían sus redes dentro de los poderes legislativo y ejecutivo, lo que les permitía actuar con gran impunidad: “Tal como sucede no caso do tráfico, muitos miliacianos nâo chegam a enfrentar a justiça porque, quando o momento de seu julgamento finalmente chega, eles já falceram nas mâos dos seus colegas” (Cano, 2012: 130).

 

2.1 La recuperación de las favelas y la creación de las UPP

En 2007 el combate a la criminalidad fue la prioridad absoluta del gobierno. Río de Janeiro recibió la visita del Papa en 2013, será la sede de la Copa Mundial de Fútbol 2014 y de los Juegos olímpicos en 2016. La seguridad del estado se volvió un asunto de interés internacional. Para garantizarla, se diseñó una nueva Política de Seguridad Pública del Gobierno del Estado de Rio de Janeiro que planeaba vencer la guerra contra el narcotráfico y la violencia por medio de la paz. Los dos pilares de la estrategia fueron la Polícia Pacificadora y la Polícia de Proximidade. Con grandes inversiones se creó una nueva unidad con fuertes valores éticos, libre de corrupción, con mejor entrenamiento, más tecnología, inteligencia y equipos más modernos y eficaces. Se trata de un nuevo modelo de Seguridad Pública que promueve la cercanía entre la policía y la población y funciona por medio del establecimiento de políticas sociales en las comunidades. La actuación del policía pacificador está regida por el diálogo y el respeto en compromiso con la vida y con la libertad. En 2008, se comenzaron a instalar las Unidades de Polícia Pacificadora (UPP) y, desde entonces, se han instalado 25, que atienden a 74 comunidades y benefician directa o indirectamente a un millón y medio de personas consiguiendo recuperar para sus habitantes, las favelas que por décadas estuvieron dominadas por los grupos criminales. Por todo esto, la ONU consideró a la UPP como un ejemplo de buenas prácticas en materia de Seguridad Pública y Unicef le otorgó un premio por contribuir a garantizar la seguridad y los derechos de los niños.

Imagen 2. Policías Pacificadores en la favela Rocinha
Imagen 2. Policías Pacificadores en la favela Rocinha

El objetivo de las UPP no es erradicar el tráfico de armas y drogas; sino restaurar el tejido social y empoderar a los habitantes para que sean ellos quienes recuperen el control del lugar en el que viven. Se trata de una policía de proximidad porque el acercamiento con la población es fundamental: posibilita resignificar al cuerpo policíaco y satisfacer demandas específicas potenciando las capacidades particulares de cada comunidad. La pacificación se concibe como un proceso: planeación, operaçao ocupaçao, operaçao choque de paz:

  • Planeación: parte del diagnóstico de las localidades mediante el análisis de factores que propician el ambiente de criminalidad y el diseño de una estrategia puntual de acción. Los Servicios de Inteligencia realizan el levantamiento de la presencia de criminales y de armas letales. Se encuentran los nodos de la red, cuya remoción se pronostica que debilitará la red. Se lleva a cabo la planeación logística: personal, equipo, armas, suministros, tiempo,  recursos, etcétera.
  • Operaçao ocupaçao: Las Fuerzas Especiales llevan a cabo la recuperación física del territorio. Encaran el combate armado de la resistencia en las favelas. Capturan a los criminales que fueron considerados nodos y los transportan a prisiones de alta seguridad, recientemente creadas y libres de corrupción. Se establecen las Unidades de la Polícia Pacificadora (UPP). La Prefeitura en colaboración con los gobiernos estatal y federal, el sector privado y la sociedad civil lleva a cabo obras de urbanización e infraestructura para proveer a las localidades de los servicios públicos y hacerlos más eficientes. También se hizo una fuerte inversión para que el Estado proporcione de manera legal y gratuita, servicios que los traficantes vendían a la población como gas, televisión por cable y transporte público: se han construido ascensores panorámicos, teleféricos y se han adquirido motocicletas públicas para subir los cerros.

Imagen 3. Inversión en infraestructura: motocicletas públicas, escaleras, calles pavimentadas permiten el mejor tránsito de los pobladores y facilitan el acceso a la policía lo que reduce la marginalidad.
Imagen 3. Inversión en infraestructura: motocicletas públicas, escaleras, calles pavimentadas permiten el mejor tránsito de los pobladores y facilitan el acceso a la policía lo que reduce la marginalidad.

  • Operaçao choque de paz: Llegan los oficiales de la Policía Pacificadora a habitar las unidades y a hacer un diagnóstico cualitativo de las comunidades beneficiarias para diseñar, junto con los vecinos, una intervención que satisfaga las necesidades particulares de cada zona utilizando los recursos y potencialidades locales. Generan un vínculo personal con la población, encuentran y fortalecen liderazgos positivos que ya existían e intervienen en la solución de conflictos. Algunas de las actividades que se ofertan en las UPP son: bolsa de trabajo, eventos comunitarios deportivos, culturales y ferias profesionales (11 mil eventos en 2012), clases de regularización   para niños y jóvenes, talleres de inglés, informática, fútbol, jiu-jítsu, capoeira, teatro, francés, violín, guitarra, canto y música. Espacio para lectura, salón de baile, gimnasia para personas de la tercera edad, artes marciales. Cursos de capacitación en oficios, guarderías y comedores comunitarios.

 Imagen 4. Unidad de la Policia Pacificadora Chapéu Mangueira y Babilonia
Imagen 4. Unidad de la Policia Pacificadora Chapéu Mangueira y Babilonia

 

2.2 La UPP Social

Se ha llamado UPP Social a la fase de la intervención que consiste en la consolidación de proyectos sociales que garantizarán que la pacificación sea permanente. La UPP social coordina esfuerzos de los varios órganos de la Prefeitura y promueve acciones con los gobiernos estatal y federal, el sector privado y la sociedad civil para apoyar a las organizaciones y proyectos locales, recuperar espacios públicos, regularización urbana, de servicios y negocios, mercado laboral, e iniciativas ciudadanas, deportivas, culturales y de uso del tiempo libre. Diversos restaurantes, panaderías, lavanderías, sastrerías y otros negocios familiares son resultado de este proyecto, en ellas se atiende también a gente de fuera que entra con tranquilidad a las favelas pacificadas. De hecho, muchas han desarrollado una vocación turística y ofrecen recorridos por las favelas, visita a las casas, comida casera, vistas hermosas y caminatas ecológicas. En Pavao-Pavaozinho/Cantagalo hay dos elevadores panorámicos, uno gratuito para los habitantes y un Mirante de Paz con costo para los turistas desde donde se ve la playa de Ipanema. Entre las organizaciones que han surgido como iniciativas de los habitantes de las favelas, se pude mencionar el Núcleo de AfroReggae, una Asociación de Costureras del Morro de Cantagalo Corte & Arte, Quadra da Escola de Samba Unidos de Villa Rica, AfroCirco, una cocina industrial donde se llevan a cabo cursos para ser chef o auxiliar de servicios generales para cocina industrial y una radio comunitaria.

Imagen 5.
Imagen 5.

Imagen 6. Salón de cómputo
Imagen 6. Salón de cómputo

Imagen 7. Comedor infantil
Imagen 7. Comedor infantil

Imagen 8. Taller de costura
Imagen 8. Taller de costura

Imagen 9. Clases de guitarra
Imagen 9. Clases de guitarra

De manera paralela a las acciones de fortalecimiento de las comunidades, se han llevado acciones para el debilitamiento de las organizaciones delictivas. La más evidente es la detención y reclusión de los jefes, así como el decomiso de drogas y armas durante los operativos. En el operativo de recuperación de los Complexos do Alemao e da Penha en 2010, se decomisaron 400 motos, 40 autos, 36,026.32 kg de marihuana, 418.06 kg de cocaína, 161.01 kg de crack, 5.2 kg de haxixe, 232.7 kg de cloreto de etila, 44 granadas, 10 material bélico, 6 bombas artesanales (GRJ, 2012:28). El gobierno del estado de Rio de Janeiro, con el apoyo del gobierno federal está  monitoreando y cercando el lavado de dinero y la entrada de drogas y armas al Estado. Por medio del combate meramente financiero, se ha causado pérdidas millonarias a las facciones criminales.

            El perjuicio a las finanzas del tráfico reduce su capacidad de soborno, de persuasión y de compra de armas; por lo tanto, a la misma velocidad y proporción que se reducen sus ingresos, se reducen los índices de criminalidad en las áreas ya ocupadas por las UPP. El Instituto de Seguridad Pública reveló en 2011 que la instalación de las 18 UPP hasta entonces en funcionamiento, había aportado a reducir el 50% de los homicidios y a evitar 11 mil robos en los 38 barrios de la ciudad beneficiados por las unidades. En Ciudad de Dios, por ejemplo, del 10 de noviembre de 2007 al 10 de noviembre de 2008, la policía civil registró 34 asesinatos en la comunidad. Del 11 de noviembre de 2008 al 11 de noviembre de 2009,  luego de la pacificación, fueron apenas 6 casos: una reducción del 82%. Los robos de autos disminuyeron en un 83% y los asaltos en transporte colectivo un 70.9%. También se han reducido de forma importante las muertes de policías en combate. Actualmente, las ocurrencias más frecuentes en las comunidades pacificadas son la perturbación del orden y la violencia doméstica (GRJ, 2012:28).

            Como se podría esperar, el apoyo a las UPP en las comunidades es muy amplio. Un estudio hecho por la fundación Getúlio Vargas en las dos primeras comunidades donde se instalaron UPP, reveló que en Santa Marta el 87% de los entrevistados apoyan las acciones de la policía y en Ciudad de Dios el índice llega a 93% (GRJ, 2012: 24). Debido al éxito contundente que ha tenido el modelo, el gobierno en alianza con Grupo EBX, está invirtiendo para el reequipamiento de la policía, con nuevos equipos, vehículos, tecnologías modernas y recuperación y construcción de unidades. Además, consiguió que la asamblea legislativa aprobara la Ley 5.467 que permite la ampliación del efectivo policiaco en el Estado. El gobierno está invirtiendo 15 millones de Reales en la cualificación profesional, para que en 2016 sean formados cerca de 60 mil nuevos policías en Rio de Janeiro dentro del esquema pacificador.

 

3.  Cismogénesis policial

El antecedente para la creación de la Polícia Pacificadora y de su adopción como estrategia para la recuperación de las favelas de Rio, fue la tesis de Maestría en Antropología e Ciência Política del Coronel de la Policía Militar Robson Rodrigues (Rodrigues, 2011). En su investigación, se pueden rastrear algunas coincidencias con Naven:

            Primera:  Igual que hizo Bateson, el antropólogo brasileño se centró en el estudio de la vida ritual de un grupo social para explicar cómo se moldea un individuo hasta conseguir que su comportamiento esté regido por la adopción de un ethos determinado: “Meu foco foram os ritos militares promovidos com recorrência na APM[2] e com os quais procurei lançar luz nos valores em jogo na aquisição do que chamei de identidade policial militar” (Rodrigues, 2011: 21).

            Segunda: Su conclusión general es antropológicamente conservadora y poco reveladora: Consideró a la institución de la Polícia Militar, como un “fato social total” en el que los rituales estudiados “faziam parte de um sistema nativo de comunicação simbólica” (Rodrigues, 2011:23). Sin embargo:

            Tercera: La descripción y explicación del ritual, lo llevaron a proponer interesantes postulados sobre las relaciones de oposición que otorgan a las relaciones sociales componentes de solidaridad y de conflicto entre los componentes del sistema: “Analisar essa dimensão simbolica me permitiu, sem dúvida, concluir que, apesar de a representação militar da APM sugerir um ambiente extremadamente harmônico e controlado, ela na verdade apresentava conflitos interessantes para se entender a lógica da construção de sua identidade institucional (Rodrigues, 2011:248).

            Cuarta: Así, la parte nodal de la investigación, desarrolla los mismos temas que capturaron el interés de Gregory Bateson, la diferenciación de subgrupos dentro de un sistema y el contacto entre grupos con patrones comportamentales distintos para explicar el mecanismo del cambio social: “As identidades, entretanto, são dinâmicas. Resultam de estruturas do passado, mas também de conflitos do presente” (Rodrigues, 2011:20).

            Quinta: Le fue necesario establecer dos tipos ideales extremos dentro de un continuum institucional, para hacer notar que ciertos elementos arquetípicos en el comportamiento de un grupo, promueven y condicionan elementos arquetípicos opuestos en el comportamiento del otro grupo y viceversa: “Surgiu-me, então, a hipótese de identidades múltiplas geradas a partir de um conflito paradigmático entre os dois ethos que estruturam os diferentes espaços institucionais da PM: a caserna e a rua” (Rodrigues, 2011: 24).

            Por medio de una cuidadosa etnografía realizada como investigador nativo, el Coronel Rodrigues abordó la ritualidad al interior de la APM. Se valió de herramientas teóricas desarrolladas por reconocidos estudiosos del ritual para interpretar lo observado desde la perspectiva de la antropología simbólica. Así, recuperó los postulados de Victor Turner para concebir el Curso de Formação de Oficiais (CFO) como un rito de paso, un proceso de transformación que evidencia el cambio de estado del futuro oficial de la PMERJ. Según sus palabras, andando los caminos trazados por Turner, Leach y Geertz, comprendió que el conjunto de rituales que observó forman parte de un sistema de comunicación simbólica. Coincide con Berger y Luckmann en que la principal función de dicho sistema, es la de efectuar una socialización secundaria, es decir, en introducir en un sector social particular -la Polícia Militar- a un individuo ya socializado, inculcando en él una ética determinada y conocimientos técnicos objetivos.

            De la pluma de Pierre Bourdieu, tomó el concepto de habitus y sus componentes, ethos y hexis para explicar las sutilezas del proceso de socialización secundaria. Describió el ethos militar como sistemas de valores articulados sobre los principios de honra y lealtad, que se actúan en los rituales y son interiorizados hasta el punto en que los individuos los consideran naturales y se convierten en una moral practicada inconscientemente que organiza las prácticas y representaciones sociales de los individuos en razón de sus condiciones objetivas de existencia. El hexis militar es la domesticación del cuerpo, la adopción de posturas y actitudes que el militar debe adquirir y que en conjunto, conforman la estética militar. El autor considera que la estética militar alimenta la percepción externa de que la Polícia Militar posee un control interno eficaz.

            Los procesos de formación de oficiales de la Academia de Policía Militar fueron inspirados en los existentes para la Academia Militar de las Águilas Negras, en la que se formaban los oficiales del ejército, por ello, suponen el encuartelamiento. Este hecho justifica que Rodrigues la incorpore en lo que Michel Foucault llamó instituciones de secuestro, que se caracterizan por separar a los individuos del mundo exterior con el fin de acelerar el proceso de adquisición y normalización del ethos. El régimen de reclusión permite el despliegue de una pedagogía informal paralela al currículo formal; en ella, los pares juegan un papel importante de enseñanza y se emplean técnicas de enseñanza formalmente no permitidas. La interiorización del ethos militar -afirma Foucault y concede Rodrigues- manifiesta su eficiencia cuando ha conseguido des-individualizar a la persona y sumergirla dentro de la maquinaria militar a través de su aislamiento.

            Enfatizando el vínculo entre lo ritual y lo político, el antropólogo se apropia de las afirmaciones de su colega brasileño Roberto da Matta  para quien el ritual militar refuerza el discurso totalizante, jerárquico y uniforme del Estado con el fin de mantener el status quo de las estructuras de poder. Hasta aquí la investigación hace gala de sensibilidad etnográfica y buen manejo de la literatura antropológica para su interpretación, pero es en el argumento sobre la existencia del dilema entre dos identidades en la PMERJ, la policiaca y militar, donde se muestra su aspecto más original y novedoso.

            El autor plantea que la Polícia Militar fue pensada como un híbrido debido al contexto político en el que surgió. En 1983, cuando por Decreto se aprobó el reglamento para las policías militares y los cuerpos de bomberos militares, el clima en Brasil era de un “liberalismo moderado” esencial para la transición gradual de Brasil de colonia a nación liberal con tendencia conservadora. Sin embargo, transportada al contexto actual, su hibridez es percibida como una “aberración institucional”. Desde la óptica estrictamente militar, la PM es considerada desdeñosamente como una institución de segunda categoría formada por tropa “largada” que frecuenta el mundo del “paisano” donde se adquieren posturas impuras respecto a la estética militar. Desde el punto de vista policial, la PM se juzga incompleta porque no lleva a cabo investigación ni posee las atribuciones jurídicas de la Polícia Judicíaria, por lo que no puede consolidar procesos contra los criminales. Así, los policías militares construyen sus identidades en medio del desdén de dos campos distintos: el militar y el policial. El primero les es inculcado en la Academia da Polícia Militar y el segundo en las Unidades Policiales. Al discurrir en la formación de la identidad de los oficiales en la APM, Robson Rodrigues encontró que la Academia es el palco de disputas paradigmáticas entre los extremos militar y policial. Su explicación partió de la formulación de dos tipos ideales del continuum institucional: a caserna e a rúa[3].

  • A Caserna: Físicamente, la caserna es el espacio físico limitado por los muros de los cuarteles; como entidad moral, es el universo de la cultura militar. Dentro, se fabrican guerreros concebidos como parte de una máquina ideal con base en una honra emotiva que pondera la jerarquía, la disciplina y la antigüedad. La estética militar se mantiene gracias a ritos y ceremonias que reproducen sus estructuras enalteciendo el valor de la tradición y justificando en ella la posición de superioridad, prestigio y distinción social. La formación militar fomenta en los educandos una racionalidad fría dentro de un cuerpo domesticado en las contenciones militares. Este es el fundamento de las críticas externas según las cuales, la caserna es una “isla de fantasía” y los policías más militarizados son denominados “caixas” o “vibrador”, o sea policías burocráticos y administrativos más preocupados en portar con gallardía el uniforme, que en atender asuntos de orden público.
  • A Rúa: La calle es el locus policial. El policía de calle, habita el mundo, lo conoce emotiva y holísticamente. La institución policial cobra sentido en la Modernidad; en una democracia su actividad está dirigida a la protección del ciudadano, con sus atributos de libertad e igualdad, por ello, el entrenamiento valora y fomenta la astucia y la iniciativa individual en la solución de los problemas que surgen en el dinamismo e impredictibilidad del mundo real. El acercamiento al mundo “de fuera” es la razón de que, desde el sector militar, sean llamados “paisanos”  en un tono peyorativo.

Durante el proceso de construcción de la identidad del PM, la lógica contrastiva de separación simbólica entre caserna y rúa se pone de manifiesto; pero tiene mayor impacto en la acción, porque plantea la problemática para los individuos de que a veces deben actuar como policías, a veces como militares y a veces como policías militares. En cada caso, los esquemas de acción son distintos y a veces contradictorios o incluso opuestos:

Decerta forma, esse fato mostrava uma certa eficácia desses mecanismos rituais, na medida em que a caserna era ali também reforçada em detrimento da rua, mesmo que de uma ótica diversa [...] Dentro dessa perspectiva simbólica, creio que os argumentos que identificam no ritual militar um mecanismo de controle eficaz para melhor controlar policiais militares, acabem se tornando contraditórios, na medida em que apontam o militarismo como anacrônico para a função policial. Na verdade, observei que esses ritos controlavam sim -e descartavam- comportamentos percebidos ideologicamente como inadequados para a instituição militar, mas não para os objetivos da instituição policial numa sociedade democrática (Rodrigues, 2011: 256).

El quehacer policial de corte civil, tiene como tipo emblemático a la policía británica; Rodrigues la opone a la francesa, a la que caracteriza como una policía más militar. Las diferencias entre ambas incluyen la concepción del Estado nación, de la institución policiaca en sí y de los esquemas de acción adecuados para cumplir sus funciones:

  •  Policía de matriz británica: Concebida en el contexto del individualismo inglés; tiene como prioridad atender a la comunidad y garantizar las libertades individuales. Se concibe a sí misma como una institución cuya principal función es proteger a la sociedad. En su quehacer, tiende a incorporar conocimiento científico y tecnología para aprender criminales en defensa de la sociedad. Su fundamento histórico es la “common law tradition”.
  • Policía de matriz francesa: Este tipo de policía se extendió por el continente europeo en el contexto de las invasiones napoleónicas, por ello se concibe a sí misma como la parte del Estado encargada de vigilar potenciales sublevaciones internas, de ahí su paralelismo con el ejército. Su prioridad es la defensa del Estado entendida como el control y vigilancia de los individuos. Para llevar a cabo sus funciones cuenta con el monopolio de la verdad jurídica y la violencia legítima. Su fundamento histórico es la “civil law tradition”.

En cualquiera de los dos casos, la policía es la institución cuya función es garantizar la seguridad social mediante la obediencia de las leyes, imponiéndola por la fuerza si es necesario. Las funciones básicas de los policías incluyen acciones antagónicas: la represión y el mantenimiento del orden, por un lado; y la prevención del delito y la asistencia social por el otro. La decisión de reprimir o proteger, está dada en parte por el marco de acción institucional y en parte por la decisión personal porque se inserta tanto en el ámbito ético  como en el moral y se basa en el aprendizaje de códigos de conducta específicos. Este nivel individual fue investigado por Roberto Mercadillo en la tesis con la que obtuvo el grado de Doctor en Neurociencias: “Retratos del cerebro compasivo. Una reflexión en la neurociencia social, los policías y el género” (Mercadillo, 2012).

            El investigador demostró que, en la toma de decisiones de un policía durante su ejercicio profesional, su formación académica juega un papel tan determinante como su historia subjetiva, conformada de identidades psicosociales y culturales, así como el aprendizaje empírico con sus pares. Los individuos que integran un cuerpo policial pertenecen a diferentes grupos culturales y estratos sociales cuya herencia social puede influir en el aprendizaje de dichos códigos. Los procesos de cognición social involucran la relación entre información de tipo emocional y conceptual, lo cual se ilustra en el caso de las emociones morales. Habrá candidatos a incorporarse a las fuerzas policiales que conciban a la institución policiaca como un grupo coercitivo cuya obligación principal es reprimir; o como una institución que garantiza la justicia y cuya misión principal es proteger a la población: “Los policías que comparten una percepción de la policía como un grupo coercitivo, manifiestan más conductas de tipo agresivas u hostiles hacia los civiles en comparación con aquellos que comparten una idea del policía como promotor de justicia” (Mercadillo, 2012: 30).

            Las condiciones de trabajo también influyen en el comportamiento de los policías. Mercadillo encontró que son variables relevantes para su muestra de estudio en México: el bajo ingreso económico, el poco prestigio social asociado a la actividad policial, los conflictos familiares, el enfrentamiento constante con ofensores, la falta de protección institucional, estados constantes de inconformidad, ira y miedo, el consumo de drogas, el tabaquismo, el alcoholismo, los trastornos alimenticios, la somatización, la ansiedad, la reducción en la calidad del sueño y los regímenes rotatorios que desestabilizan los ritmos biológicos. El estrés constante no sólo genera trastornos de la personalidad, sino que tiene efectos a nivel neurobiológico: “los policías sometidos a situaciones de estrés intensas y constantes muestran una reducción de la materia gris en el hipocampo y altos niveles de cortisol, así como entorpecimiento en las habilidades de memoria” (Mercadillo, 2012: 29).

            En el mismo estudio, el autor demostró que el acercamiento de los policías hacia las problemáticas y las circunstancias de los civiles, detona mecanismos de tipo compasivo. Las relaciones personales con la población a la que deben brindar seguridad, genera un conocimiento emotivo y holístico que permite al policía comprender la particularidad de los casos y responder a las necesidades con base en códigos legales y morales (Mercadillo, 2012: 56). Esta aseveración, tiende un puente con el planteamiento del Coronel Robson y une a los dos autores en una denuncia con fundamentos científicos contra las ocupaciones militares de corte represivo y contra el aislamiento de los policías:

Se consideramos o fato de que, na modernidade, a atividade policial deve estar voltada para seu principal produto ideológico, qual seja, o indivíduo -incluindo aí seus atributos: liberdade e igualdade- será próximo desse individuo que a polícia em trese, deve ser encontrada enquanto institução moderna e democrática. Independentemente, portanto, do modelo a ser abordada a rua é sempre o locus institucional da polícia (Rodrigues, 2011: 43).

En contraparte, ambos autores reconocen los efectos deseables que tendría una policía de proximidad, con naturaleza conciliatoria, vinculada a la calle y a sus habitantes, que concediera más autonomía de acción a los oficiales para permitirles adecuarse al contexto comunitario específico. La Policía Pacificadora es precisamente eso.

 

3.1 La pacificación luego de la cismogénesis

La intención de este último apartado es mostrar que el modelo de cismogénesis propuesto por Gregory Bateson, permitiría poner juntas de forma coherente, las piezas que aquí se han expuesto sobre el proceso de pacificación de las favelas en Rio de Janeiro.

            El proceso de cismogénesis, como fue descrito por Bateson, consiste en un cambio en el sistema que es resultante de la interacción conflictiva de individuos con patrones comportamentales distintos. Es un cambio progresivo y direccional que relaciona los aspectos etológico, estructural y sociológico dentro de un modelo circular de retroalimentación en el que las tipologías se alternan con los procesos. El siguiente esquema muestra el proceso total:

 

  • El aspecto etológico. En cada individuo, existe una base química, biológica y neurofisiológica relacionada con su comportamiento. Sin embargo, debido a que somos seres sociales, en la conformación del modelo comportamental individual, la base biológica es tan determinante como las estructuras sociales de su entorno. La relación con otros individuos que poseen patrones comportamentales semejantes es tan necesaria como la relación con quienes poseen patrones comportamentales opuestos, pues ambos contribuyen a reforzar el propio. Los patrones de comportamiento individual tienen rasgos arquetípicos. Por semejanza y oposición se forman subgrupos diferenciados al interior del sistema.


1. Conformación de estados emocionales


2. Interacción acumulativa entre individuos con estados emocionales distintos


3. Diferenciación progresiva de subgrupos dentro de un mismo sistema


  • El aspecto estructural. Los grupos con patrones de comportamiento opuestos, al interactuar,  exaltan los rasgos arquetípicos del otro, de esta forma se condicionan y refuerzan mutuamente. La repetitividad de los patrones de comportamiento genera normas que son llevadas al plano simbólico e integran un ethos, un sistema de valores. Posteriormente, los subgrupos generan estructuras y formalizan instituciones sociales para la transmisión eficiente del ethos grupal a nuevos individuos, lo que consiste en una socialización secundaria que incorpora a un individuo ya socializado, en un grupo específico de la sociedad con valores particulares. Dentro de las instituciones, se moldea al individuo hasta conseguir que incorpore el ethos grupal a lo más íntimo de su personalidad. Una de las principales estrategias de inmersión en el plano simbólico es el ritual. Cuando el individuo naturaliza el ethos, éste organiza sus prácticas y representaciones sociales.


4. Condicionamiento mutuo. Los elementos arquetípicos del grupo A, promueven, exaltan, condicionan y refuerzan los elementos arquetípicos del grupo B.


5. Conformación de un ethos. La interacción acumulativa de grupos con patrones de comportamiento distintos impulsa la emergencia de normas que son llevadas al plano simbólico e integran un ethos, un sistema de valores.


6. Institucionalización del ethos. Se generan estructuras y formalizan instituciones sociales para la transmisión eficiente del ethos grupal.


7. Naturalización del ethos. El ethos grupal está tan inmerso en la identidad del individuo, que son indisociables. El individuo asume el sistema de valores de su grupo como el orden natural de las cosas y en él basa sus prácticas y representaciones sociales.


  • El aspecto sociológico. El aspecto sociológico de la cismogénesis radica en la manifestación del ethos en las prácticas de los grupos que integran la sociedad. Los sistemas de valores se materializan en acciones concretas legitimadas por las instituciones y sus normas. Dentro de un mismo sistema, las acciones de grupos con ethos diferentes se retroalimentan en un contexto de conflicto que mueve el sistema al cambio. La retroalimentación puede ser positiva y reforzar aspectos arquetípicos del comportamiento del otro manifestando el mismo comportamiento en un grado superior (cismogénesis simétrica); o negativa, manifestando el comportamiento opuesto pero exacerbado (cismogénesis complementaria). Así, conductas aparentemente opuestas son, en realidad, dos caminos de un mismo proceso de diferenciación puesto que ambos contienen elementos dinámicos que, si evolucionan sin restricción, agudizan progresivamente la diferencia o escisión entre los grupos y pueden llevar al colapso del sistema o hacia un nuevo equilibrio.


8. El ethos fundamenta las prácticas sociales del grupo y las legitima.


9. Contacto y conflicto entre grupos con ethos diferentes.


10. Conductas aparentemente opuestas son dos caminos de un mismo proceso de diferenciación.


11. Ambos contienen elementos dinámicos que, si evolucionan sin restricción, agudizan progresivamente la diferencia o escisión entre los grupos y puede llevar al colapso del sistema o a un nuevo orden.


El proceso de cismogénesis lleva siempre al colapso del sistema. Cuando se trata de cismogénesis complementaria, el patrón de comportamiento opuesto exalta los rasgos del comportamiento del grupo provocando que se incremente hasta que cada grupo llegue a un comportamiento disfuncional. El comportamiento organizativo en los delincuentes se fomenta y respalda con el comportamiento indiferente del Estado. A mayor indiferencia, mayor organización. Si la cismogénesis es simétrica, el mismo patrón de comportamiento es exaltado por el grupo opuesto obligando a subir el grado hasta llegar a un punto insostenible. Si los grupos criminales actúan violentamente y el Estado responde con violencia, en ambos grupos el comportamiento irá en escalada hasta llegar a niveles de violencia insostenibles para el sistema que lo harán colapsar. Bateson consideró que la reciprocidad, un comportamiento diferenciado equilibrante, impediría el colapso: Contra la violencia paz, pero contra el comportamiento organizativo jerárquico basado en el miedo, la autorganización de los pobladores por el deseo de una vida mejor. La reciprocidad caracteriza la estrategia de intervención de la Policía Pacificadora en las favelas, su éxito da la razón al modelo de Bateson, y a los demás, una esperanza: en nuestra eterna incompletud, lo nuevo, puede ser mejor.

 

Conclusiones

Formalizar la intervención policial para la pacificación de las favelas en Rio de Janeiro empleando el andamiaje creado por Gregory Bateson para explicar el Proceso de Cismogénesis, es posible debido a que la Policía Pacificadora es una institución que surgió del contacto conflictivo entre grupos con dimensión histórica, identidad, sistemas de valores, conocimientos, patrones de comportamiento y estrategias de acción diferentes e incluso opuestas al interior de un mismo sistema. La escisión entre policías “de casserna” con ethos militar y policias “de rúa” con ethos policial, muestra cómo en la realidad social, se manifiesta la cismogénesis y a partir de la diferenciación progresiva, se crean subgrupos dentro de un sistema.

            El modelo total desarrolla tanto el eje diacrónico como el sincrónico. En el eje sincrónico se ve la pacificación como un proceso, con dimensión histórica pero también con proyección al futuro. El tiempo es una variable insoslayable en el estudio de los sistemas sociales porque son dinámicos y cambian en el tiempo.  En el caso concreto de la pacificación, incluir en el modelo el tiempo, el conflicto y el cambio, equivale a decir que las acciones humanas importan, que tienen consecuencias significativas para los demás.

            El plano sincrónico vincula al aspecto etológico con el estructural y el sociológico en un circuito de retroalimentación. La biología y la biografía social de cada individuo generan en él una disposición comportamental, que es moldeada en la interacción -a veces solidaria, a veces conflictiva- con otros individuos y dentro de las instituciones de su sociedad. Así, las disposiciones comportamentales se vuelven patrones de comportamiento y, con el tiempo, sistemas de valores que justifican estrategias y acciones en un grupo y lo oponen a otro.

            Es decir, el individuo, las instituciones y el sistema social están interrelacionados al grado que uno no es sin el otro: no habría instituciones represoras, si no hubiera individuos dispuestos a reprimir a otros. A su vez, nadie estaría dispuesto a ejercer de manera permanente la profesión de represor si ello estuviera en contra de sus principios y sus emociones o si no hubiera una institución que legitimara sus acciones y una sociedad que demandara ese tipo de acciones. El modelo articula al individuo con las instituciones, el sistema total, los ideales culturales, la estructura de las relaciones sociales, los rituales y la puesta en práctica de acciones concretas.

Posiblemente el mayor acierto en el modelo consiste en denunciar que una estrategia complementaria en el contacto de la policía con grupos delincuenciales tendrá el efecto de exacerbar los rasgos comportamentales de cada grupo y llevará al colapso del sistema. Es decir, una policía tolerante o indiferente, dará más poder organizativo y mayor dominio a la delincuencia. La estrategia simétrica lleva al mismo fin por otro camino: si la violencia criminal se combate con violencia en la policía, cada grupo se verá obligado a incrementar el grado de violencia hasta llevar a un punto indiferenciado entre los grupos e insostenible para el sistema. La historia reciente de Brasil demuestra que este planteamiento es cierto.

            La triaca contra la cismogénesis es la reciprocidad, y es esa la estrategia de la Polícia Pacificadora: mantener un ethos distinto del de los grupos criminales a la vez que una cercanía con la población de las favelas. Contrarrestar la violencia con la cultura de paz. Dejar de fundamentar las acciones en la represión y el miedo y ponderar la garantía del cumplimiento de los derechos que son de todos los seres humanos. Habrá que esperar un tiempo para saber si la historia del Brasil da la razón a Bateson y demuestra que el camino de la paz, es el mejor camino posible.



Notas:

[1] Instituto de Investigaciones Antropológicas-Centro de Ciencias de la Complejidad, UNAM.

[2]  APM son las siglas de la Academia da Polícia Militar D. João VI do Estado do Rio de Janeiro, donde se realiza el Curso de Formação de Oficiais (CFO). El Coronel Robson llevó a cabo la investigación etnográfica desde el 2003 hasta el 2008.

[3] El cuartel y la calle

 

Bibliografía

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El País. “Los 'escuadrones de la muerte' asesinaron a 445 niños en Río de Janeiro durante 1990” http://elpais.com/diario/1991/01/09/sociedad/663375608_850215.html

 

Cómo citar este artículo:

RUÍZ CORONEL, Ali, (2014) “Cismogénesis: una estrategia pacificadora en Río de Janeiro”, Pacarina del Sur [En línea], año 5, núm. 20, julio-septiembre, 2014. Dossier 12: Presente y futuro de las guardias comunitarias en América Latina. ISSN: 2007-2309.

Consultado el Domingo, 26 de Marzo de 2017.

Disponible en Internet: www.pacarinadelsur.comindex.php?option=com_content&view=article&id=980&catid=48&Itemid=226

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