Configuración de los espacios abiertos en Ciudad Juárez

Configuration of open spaces in Ciudad Juarez

Configuração de espaços abertos em Ciudad Juarez

Elian Coral Moreno Sánchez[1]

Artículo recibido: 26-02-2013; aceptado: 01-03-2013

Antecedentes Históricos

Cd. Juárez, es la primer ciudad al norte del territorio mexicano, con una ubicación geográfica idónea para el desarrollo del comercio y la industria, ya que colinda al norte con el estado de Texas y Nuevo México, territorio de  Estados Unidos de Norte América, al sur con el municipio de Ahumada, al sureste con el municipio de Guadalupe y al oeste con el municipio de Ascensión  (IMIP, 2004:22-24), lo que la ha convertido además en una ciudad de paso desde su fundación. Es quizá por ello que en sus inicios, este territorio fuese bautizado como Misión de Nuestra Señora de Guadalupe del Paso del Río Grande del Norte.

Históricamente fue una Misión, posteriormente en 1680 cambió su título a ‘Presidio del Norte’, y es hasta 1888 cuando estará presente en el ámbito nacional e internacional bajo el nombre de Ciudad Juárez (Chávez M., 1959:20-41).

Sin embargo, a partir de 1968 ha tenido un crecimiento desmesurado debido a la expansión de la industria maquiladora que trajo consigo tanto inversión manufacturera por las nuevas estrategias corporativas dando por resultado un aumento en la migración hacia esta frontera norte (IMIP, 2004: 26-30), lo que empezó a propiciar problemas en la vida cotidiana de sus habitantes, ya que cada vez se volvió más caótica a causa de una urbanización deficiente que incrementaba los tiempos en traslados y así al densificarse la ciudad los espacios abiertos existentes fueron insuficientes para sus habitantes lo que les ha afectado tanto en el ámbito social, económico, así como en su salud física y emocional. En definitiva, el ecosistema urbano exige la sustitución de un hábitat natural (normalmente poco confortable), por otro más adecuado a las exigencias técnicas, culturales y económicas del hombre actual; lo artificial ha excedido la capacidad biológica del habitante que vuelve a reclamar y necesitar de mayor equilibrio con aquellos elementos; como el agua, aire, espacio y naturaleza, que son en la ciudad recursos ambientales que contribuyen, según su utilización a hacer más o menos confortable la vida del ciudadano (Gómez Lopera, 2005:426).

 

Medio ambiente físico artificial

Su superficie continental es de 3,561.14 kilómetros cuadrados, de los cuales 219.94 km² corresponden a espacio urbano, con una población hasta el año 2010 de acuerdo al INEGI[2] de 1, 332,131 habitantes, dando por resultado una densidad de 274 habitantes por kilómetro cuadrado (Periódico oficial del Estado, 2011:13).

En cuanto a su infraestructura urbana cuenta con tres Carreteras de acceso, al poniente le comunica con Casas Grandes, al sur con Chihuahua la capital del estado y al oriente con el Porvenir y Ojinaga además  comunica al país con los Estados Unidos a través de 4 cruces fronterizos conectados con Estados Unidos de Norteamérica y un Aeropuerto Internacional, Abraham Gonzáles  (IMIP, 2004:54-60).


Imagen 1: Plaza armas (toma lateral), principios del S.XX.
Fuente: Colección mexicana de tarjetas postales antiguas, Biblioteca Central UACJ.

 

Desierto y frontera

Ciudad Juárez se localiza en medio del desierto de Chihuahua, considerado el desierto más extenso de América del Norte, lo que sabemos del desierto chihuahuense lo hemos aprendido de dos vías –  dice Federico J. Mancera[3]- una por el conocimiento desarrollado por las ciencias, y otra por el conocimiento histórico- social, que perdura y se encuentra en una larga duración que logra mezclarse con el conocimiento científico. En este último aprendizaje se incluyen innumerables saberes e imaginarios sociales que influyen socialmente para posibilitar proyectos de desarrollo en el desierto, que en la gran mayoría no responde a modelos de sustentabilidad cultural ni ambiental. Escribir-describir el desierto es sólo posible a través de presenciar lo cotidiano de quienes ahí viven, para atestiguar en el terreno las formas del estar presente, esto con lleva a aceptar que en el desierto, donde aparentemente no existe nada, se levantan conformaciones sociales y culturales que sólo pueden ser vistas a través de m iradas que busquen la minuciosidad del evento, donde la organización de la vida social y natural representa en su ámbito una carrera por la sobrevivencia, exigencia que legitima formas de ver el entorno como un espacio abierto (Pérez-Taylor, 2007: 67-68), lograr saber sobre el desierto y el contexto que construye el estar ahí.

 

El espacio abierto y su desarrollo en la ciudad

Por definición, el espacio abierto es todo espacio no cubierto, el cual puede clasificarse por su diseño, su material de construcción, su derecho de propiedad (público y privado, conformando en su relación espacios semipúblicos y semiprivados), su uso y su función.

Por su diseño y material de construcción se clasifica en inerte: Calles, Plazas, Patios, Banquetas, Ciclopistas, Estacionamientos, ocomo área verde urbana: Parques, Jardines, Camellones, Áreas de reserva ecológica  (Mazari, 1999:9-10).Cumpliendo una función ambiental de valor ecológico, ya que son consideradas como los pulmones de las ciudades; por medio de la vegetación, purifican el aire, permiten la recarga del manto acuífero y sirven de eslabón entre el hombre y la naturaleza.

En la opinión de Cabeza[4] al abordar el tema de los elementos que intervienen en la conformación de los espacios abiertos sostuvo que la vegetación de la ciudad tiene la ventaja de que puede identificar un espacio, una zona, una colonia, etcétera. Si es integrada adecuadamente al diseño del mismo ayuda a que la ciudad sea más legible, es decir a que la podamos reconocer mejor, puesto que hay zonas en las que debido a la gran cantidad de anuncios comerciales, instalaciones y construcciones comunes, es muy fácil perder nuestros puntos de referencia (Mazari, 1999: 54-57).

De acuerdo con sus usos el espacio abierto desde un punto de vista social puede clasificarse de dos maneras, la primera en sociopeto la cual facilita la comunicación, cumpliendo con la función de reunir a los usuarios, permitiendo la interacción social y la segunda en  sociofugo que es lo opuesto ya que impedirá la comunicación debido a su escala y diseño se prestara para la realización de ceremonias cívicas, o grandes reuniones de personas, que impidan la interacción social.

El estudio de la evolución de los espacios abiertos constituye un indicador de la conducta social. Su análisis, en diversas etapas históricas revela la modificación de paradigmas culturales y permite comprender la transformación morfológica y funcional como producto de diversas circunstancias. Al establecer la relación entre las características de la sociedad, el uso y forma que ella construye, es posible conocer cuáles serán los espacios que servirán para ayudar a desarrollar potencialidades y mejorar la calidad de vida en las grandes ciudades.

De acuerdo con el Plan de desarrollo urbano de Ciudad Juárez (2004), el espacio abierto o áreas verdes es un elemento importante en la calidad de vida de los habitantes de una ciudad.


Imagen 2: Plaza armas, 2013.
Fuente: ww.juarez.gob.mx

Para el año 2003, Ciudad Juárez contaba con 4.47m² de área verde por habitante, de acuerdo a la Organización Mundial de la Salud (OMS)  sin embargo la superficie requerida debe ser de 16 metros cuadrados por habitante (IMIP, 2004:47) lo cual indica un faltante en la ciudad de 11.53m² por habitante. Desde su fundación, la ciudad no tuvo un estudio rector para la creación de espacios públicos y abiertos. Es a partir de su expansión física y su crecimiento no controlado, que en el año 1979 surge como una necesidad la creación de un Plan de Desarrollo Urbano, bajo la administración del presidente municipal Manuel Quevedo Reyes y en 1989 se publica el primer Reglamento de construcción del municipio de Juárez.

Existen esfuerzos por parte del Municipio el cual en los últimos diez años aumento los espacios abiertos por medio de la creación de la plaza del Periodista y la plaza Misión de Guadalupe en el centro histórico sin embargo aún hoy continúa un faltante de 2/3 partes de espacios abiertos para la población juarense.

Los espacios abiertos, parques y los camellones de la ciudad son mínimamente utilizados por los habitantes de la ciudad debido a la falta de apropiación de la ciudadanía de estos sitios en parte por la escasa o nula vegetación que tienen,  evidentemente, las zonas verdes cumplen funciones de gran interés ciudadano, como son: ornamental, recreativa y perceptual paisajística pero otras están en relación con el bienestar de los ciudadanos (SUKOPP & al.,1982) y mejoran las condiciones climáticas, al actuar como refrigeradores o reguladores del intercambio de aire y temperatura. También juegan un papel muy importante en el control o reducción de la contaminación acústica y en la alteración de la composición de la atmósfera urbana (Gómez Lopera, 2005:426-427).

Claro ejemplo del escaso uso del espacio son las recientes Plaza Misión de Guadalupe y la Plaza del Periodista en el centro histórico ya que debido a su diseño y dadas las condiciones climatológicas de la zona que oscilan entre los 46°C a los -22°C  (Gobierno del Estado de Chihuahua, 2011:12) se convierten en zonas que dificultan la convivencia y el paso peatonal.

Documentalmente no existen referencias de estudios del espacio abierto en esta ciudad enfocado a la evolución diacrónica (desarrollada a lo largo del tiempo), sus efectos en la sociedad y su cultura, aunados a un escaso análisis y estudio de plantas de la región.

Con estos antecedentes, surge la necesidad de un estudio a fondo de los espacios abiertos, de los históricamente significativos para estudiar sus cambios morfológicos y como han afectado a la ciudad. De los contemporáneos, tomando un rango de antigüedad de no más de 25 años para investigar si cumplen con los objetivos para los que fueron diseñados y si la comunidad los ha integrado como parte de su configuración espacial urbana. Para así, en el futuro inmediato lograr una identidad regional, llegar a sentirlos como propios para que la comunidad los utilice y se apropie de ellos por ser parte de nuestro entorno urbano cotidiano, forjando las bases de esta ciudad con un conocimiento de causa histórico, regional, nacional e internacional.

El uso apropiado[5] de los espacios abiertos desde un aspecto social puede contribuir a la restructuración del tejido social (sociopeto) esta clasificación podría ser tomada en cuenta para el desarrollo de los planes urbanos de la ciudad, lo cual proporcionaría una clara visión de los proyectos a desarrollar para que promuevan la convivencia social recuperando así los espacios y ayudando a que los ciudadanos sientan como propias estas zonas dándole así mayor identidad a esta localidad.

 

Espacios abiertos a través del tiempo

Primer espacio abierto

En un análisis de la historia de Ciudad Juárez de los años 1659 a 1959 se señala que a finales de 1800 se da el primer espacio abierto: la Plaza de Armas frente a la Misión de Nuestra Señora de Guadalupe del Paso del Río Grande del Norte (primer edificación de la ciudad, 1659), como su nombre lo dice fungió como enclave de seguridad de sitio, para finales del siglo XIX la plaza fue modificada (imagen 1), se foresto y se le dio una forma céntrico – radial donde lució el Monumento a don Miguel Hidalgo y consecutivamente el busto a Don Benito Juárez convirtiendo el espacio en un área social para la ciudad. A través de los años ha tenido diversas modificaciones, en la actualidad la plaza se encuentra distribuida en formas rectangulares, contando con algunas esculturas que honran a personajes vividos en la memoria fronteriza, a diferencia de principios del siglo XX tiene escasa vegetación la cual es inducida, es decir que no es típica de la región; cuenta con un kiosco que sirve de pódium para distintas actividades, la plaza de armas hoy en día es aprovechada mayormente por gente de la tercera edad que vive en la zona centro o en sus inmediaciones (imagen 2).

 

Parque Monumento a Juárez

El 16 de septiembre de 1910 es terminada lo que se denominó la joya arquitectónica más bella de la ciudad (Chávez M., 1959): el parque donde se encuentra hasta la actualidad el Monumento al Benemérito de la Américas, Lic. Don Benito Juárez, situado en el cuadrilátero que forman las calles Vicente Guerrero, 20 de noviembre, Constitución y C. Ramón Corona.


Imagen 3: Parque Monumento a Juárez, 1968.
Fuente: archivo privado de Patricio Vázquez A.

En las viejas fotos de sus primeras décadas, la gran columna del Monumento domina como un gigante solitario en el paraje casi baldío de Ciudad Juárez, durante la época revolucionaria: el parque carece de árboles, en cuanto a su forma el parque es céntrico - radial teniendo como punto focal la columna donde se erige la efigie de Don Benito Juárez, quizá es esto lo que lo convierte en un hito de referencia. Para los años venideros contando ya con grandes arboledas (imagen 3) el parque se convierte en un referente de encuentro, así para la década de los 40’s y hasta mediados de los 70’s era una plaza de sitio donde personas con diversos oficios ofertaban su trabajo, pudiéndose encontrar desde plomeros, albañiles, pizcadores de algodón, etcétera (Sánchez Morales, 2013).

Para la decada de los 90’s el parque se encontraba sumamente deteriorado tanto en vegetación como en infraestructura el monumento, como las banquetas, bancas y arbotantes (iluminación)  estaban en mal estado a pesar de ser un sitio simbolico de la ciudad, aún asi era utilizado como hito y los ciudadanos lo tomaban como referente para trannsbordar o abordar el transporte público y como punto de encuentro entre parejas jovenes.

En 2005 el Gobierno Municipal restauró el monumento junto con el parque (Villagrana, 2008), convirtiendole en una explanada con escasa vegetación, alguna de ella oriunda del desierto otra tipica del estado de Chihuahua: coniferas, respecto a la distribución del espacio se adapto a lo que anteriormente era usado y se instalaron paraderos para el transporte público adyacentes a la C. Vicente Guerrero y a la C. Constitución; por medio de desniveles escalonados se le otorgo un area de graderias para presentación de eventos al aire libre, aunque el monumento se enrejo para impedir el deterioro del mismo por parte de las personas sigue fungiendo como punto de referencia para la ciudadania, actualmente el parque es punto de encuentro social donde convergen diversas actividades, ya sea un mitin politico, en invierno la instalación temporal de la pista de hielo por parte de municipio, algún concurso de baile, etcetera, probablemente lo que limita a este espacio es la escases de vegetación ya que por ser un clima extremoso en epoca de verano el uso del parque se ve diezmado por la falta de sombras.

 

Pérdida de espacios

De 1913 a 1915 la ciudad modifico su fisionomía cambiando la calle Ugarte y la Antigua del Comercio ensanchándose, prolongándose y adquiriendo arboledas, también se remodelo y reforesto la plaza de armas adjunta a la Misión de Guadalupe, para inicios de 1920 frente a la casa Consistorial, cerca de la cárcel pública se yergue el Jardín público “21 de Marzo” el cual actualmente es inexistente pero del cual refiere Armando Chávez  en su síntesis gráfica de la ciudad que era un hermoso jardín primaveral que embellecía y enmarcaba parte de la zona centro de la ciudad.

 

Ciudad que se transforma.

Parque Público Municipal “José Borunda”

En 1940 con el propósito de mejorar  la fisionomía de la ciudad el gobierno municipal decidió realizar diversas obras, entre ellas la creación del parque José Borunda en honor al acaecido alcalde municipal víctima de un atentado el 13 de marzo de 1938.

El 28 de febrero de 1941 el presidente Municipal de Juárez, Teófilio R. Borunda junto con autoridades y público inauguraron el parque José Borunda ubicado en las calles 16 de septiembre e Ignacio Ramírez (Flores Simental, 1994:85).

Como símbolo de esperanza en tiempos de la segunda guerra mundial el parque fue inaugurado el día internacional del árbol y el alcalde pidió un minuto de silencio mientras se plantaba un árbol en honor al Lic. José Borunda (imagen 4).

Para mediados de la década de los cuarenta el parque se había convertido en un lugar concurrido por las familias y niñez juarense, una de las características más peculiares de este parque es que en el mismo cuadrante donde se localiza se encuentra la Escuela Secundaria Federal No.1, mejor conocida como la Secundaria del Parque construcción que data del año 1946 , aunado a ello se encontraba adjunta una alberca semi olímpica donde solían practicar los alumnos de la Escuela Superior de Agricultura ‘Hermanos Escobar’,  otra de las características que lo anclan a la vida de la ciudadanía juarense son las serie de espacios que se desarrollaron en la zona, en 1950 se da la construcción de la central de bomberos en la contra esquina norponiente del parque, en 1955 en un lote contiguo a la Secundaria del Parque se construye el Jardín de Niños Agustín Melgar, consecutivamente se añadirá en la parte sur del Parque el edificio que alberga la biblioteca ‘Arturo Tolentino’ (Sandoval, 1998). Posteriormente se construyeron el Auditorio Benito Juárez que fungió como el único auditorio de la ciudad hasta el año 2007 y la escuela de artes.

Para aprovechar las áreas que iban quedando aisladas se fueron construyendo instalaciones dedicadas al deporte localizando en la zona suroriente del parque el campo de beisbol infantil ‘Niños Héroes’ y aledaño al parque en su parte poniente se erigió el estadio 20 de Noviembre. En el parque se colocaron algunos monumentos el más antiguo de ellos dedicado a la Madre que data de 1959, de los más recientes el mural escultórico en honor a los Maestros juarenses.

Desde sus inicios el parque contó con juegos mecánicos y áreas infantiles que le dieron una mayor versatilidad al sitio, por todas estas características el parque es un importante concentrador de variadas actividades como lo son la educativa, cultural, deportiva y recreativa.

Para la década de los noventa el parque tenia múltiples puestos ambulantes que albergaban comidas típicas, rápidas (fast food) y antojitos por ende en 1997 el Municipio decidió hacer modificaciones para establecer a los negocios informales que operaban en la zona, en lo referente a la vegetación debido a que la mayoría de los arboles eran Olmos y sus raíces suelen crecer a ras de suelo las mismas habían levantado las banquetas lo que había deteriorado los andadores peatonales volviéndolos peligrosos al andar . En 1998 concluyo la remodelación y el Parque Borunda quedo reforestado mayormente por coníferas y los negocios de comida quedaron formalmente establecidos.


Imagen 4: Inauguración del Parque ‘José Borunda’, 1941.
Fuente: Flores Simental, 1994: 85.

Con el paso del tiempo el parque sigue siendo uno de los sitios con afluencia familiar ya que aún cuenta con juegos mecánicos e islas con puestos de comidas además de su área de juegos infantiles, sus áreas arboladas y su estadio de beisbol infantil.

 

Desarrollo económico y urbanización.

El nuevo perfil urbano-industrial que adquiere el país a partir de los años sesenta, junto con las distorsiones del patrón de organización del espacio, explican la creciente importancia de las políticas y planes urbano-regionales en México[6]. El desarrollo económico y la urbanización experimentada en Cd. Juárez en el periodo de 1960 - 2000 lo origino el Programa Nacional Fronterizo (ProNaF), fundado en 1961 durante el mandato del presidente Adolfo López Mateos, y no obstante su dependencia con el Gobierno Federal, se consideró como una institución descentralizada. La razón por la cual se creó el citado programa respondió a la necesidad de elevar el nivel económico, urbanístico, funcional y cultural en todas las poblaciones fronterizas de México (Martínez Toyes, 2005).  La complejidad de factores socioeconómicos de la frontera norte, determinó que México adoptara diversas medidas encaminadas a integrar la zona fronteriza a la economía nacional, tales como el régimen de zonas y perímetros libres establecidos; esfuerzos para reducir la importación doméstica de los habitantes de la zona fronteriza; y concomitantemente, medidas para evitar que las importaciones fronterizas se filtraran ilícitamente al interior del país: el fomento del turismo fronterizo y el programa de industrialización fuera de las zonas y perímetros libres, también orientado a la exportación (ProNaF, s/f).

De tal forma se dio el auge de las maquiladoras, éstas se establecerían en los parques industriales administrados por el Programa Nacional Fronterizo de 1965  (Bustamante, 2011) con lo cual la planificación urbana debió hacer frente a las profundas, complejas y aceleradas transformaciones que experimento la ciudad, producto de la crisis multidimensional que se manifiesto en procesos acelerados de urbanización que, en muchos casos, vinieron acompañados de la pobreza, exclusión, desigualdad y falta de regulación institucional y social, puesto que se privilegió el valor de los espacios de flujo automotriz, ensanchando y multiplicando las vialidades siguiendo el canon urbanístico de las ciudades fronterizas norteamericanas esto con el fin de agilizar los tiempos de embarques y desembarques de los productos generados y requeridos por la industria maquiladora, potencializar el traslado de los trabajadores de la industria maquiladora hacia sus viviendas no se convirtió en prioridad lo que desencadeno en una articulación urbana desmedidamente condicionada al transporte privado, condiciones como éstas se han experimentado en las cuatro últimas décadas en Ciudad Juárez que cuadruplicó su población, con tasas de crecimiento demográfico superiores a las del resto del país, por la oferta laboral de la industria maquiladora (IMIP, 2004). Desestructurando el tejido social la vorágine del movimiento vehicular urbano favoreció la construcción de espacios de anonimato y por ende, bajo condiciones de crisis, la gravitación del miedo al OTRO[7]. El imaginario de la población urbana resintió el desamparo de la seguridad en los espacios abiertos, tal como lo propusiera Delgado (1999, pp. 39-40) al aludir a Michel de Certeau para referirse a la renuncia a un lugar considerable como propio, o a un lugar que se ha esfumado para dar paso a la pura posibilidad de lugar, para devenir, todo él, umbral o frontera. La noción de espacio remite a la extensión o distancia entre dos puntos, ejercicio de los lugares haciendo sociedad entre ellos, pero que no da como resultado un lugar, sino a lo sumo, un tránsito, una ruta. Lo que se opone al espacio es la marca social del suelo, el dispositivo que expresa la identidad del grupo, lo que una comunidad cree que debe defender contra las amenazas externas, en otras palabras un territorio. Si el territorio es un lugar ocupado, el espacio es ante todo un lugar practicado. Al lugar tenido como propio por alguien suele asignársele un nombre mediante el cual un punto en el mapa recibe desde fuera el mandato de significar. El espacio, en cambio, no tiene un nombre; de ahí se deriva el concepto – adoptado por Marc Augé de Certeau- de no-lugar. El no- lugar se opone a todo cuanto pudiera parecerse a un punto identificatorio, relacional e histórico…enclaves asociados todos a un conjunto de potencialidades, de normativas y de interdicciones sociales o políticas, que buscan en común la domesticación del espacio. Manuel Delgado al abordar la clasificación de Augé de los no-lugares añade que cualquier plaza o cualquier calle céntrica de cualquier gran ciudad en los que proliferan los puntos de tránsito y las ocupaciones provisionales[8] se convierten en espacios sin territorialidad ciudadana.

 

Parque público federal “El Chamizal”.

El 25 de septiembre de 1964 se reintegró a Ciudad Juárez la zona conocida como ‘El Chamizal’ (imagen 5) la cual estuvo en disputa entre México y Estados Unidos por un siglo, en una ceremonia que se llevó a efecto en el monumento conmemorativo que se levanta en el Corte de Córdova y desde ese día le quedó el nombre simbólico de Parque de ‘El Chamizal’ (Esparza Marín, 1987: 11-13) con una superficie de 1’819,771.60 m² se localiza  al norte de la ciudad bordeando la frontera con Estados Unidos de América, es el segundo parque nacional despues de Chapultepec (Staines, 2006:54). 


Imagen 5: Parque “El Chamizal”, 1964.
Fuente: Archivo privado de Patricio Vázquez A.

Por su vasta extensión y sus cuerpos de agua el parque alberga diversas actividades en sus terrenos se localiza la Escuela preparatoria ‘El Chamizal’, el Instituto de Ciencias Sociales y Administrativas (ICSA) de la UACJ, el Museo de Arqueología, la oficina de visitantes y convenciones de Ciudad Juárez & Centro de información turística, la Dirección de parques y jardines, la unidad deportiva, el centro acuático de Desarrollo Integral de la Familia (DIF),el parque del DIF, el parque extremo, la mega bandera, el monumento histórico del Chamizal dedicado al benemérito de las Américas y actualmente en construcción la mega escultura de la X entre otros.

Desde 1999 el evento anual denominado Arte en el Parque desarrollado el último sábado de cada mes de Abril a Septiembre en los jardines del Museo del Chamizal donde se desarrollan actividades gastronómicas, diversos talleres infantiles, música, teatro y danza lo que contribuye a la vida cultural y de esparcimiento de las familias juarenses.

Por esto es considerado el principal centro concentrador del equipamiento recreativo y cultural de la población (Sandoval, 1998).

En 1979 surge el Plan de Desarrollo Urbano regulando y contabilizando por primera vez el espacio abierto en Ciudad Juárez, para el año 2004 en el PDU al abordar el rubro de políticas del desarrollo urbano especifica que para que la regeneración del tejido urbano se lleve a cabo es necesaria la rehabilitación de infraestructura, espacios públicos y edificios que lo conforman  ( IMIP, 2004:152). Destacando como los principales espacios abiertos de la ciudad el parque ‘El Chamizal” (1964) y el Parque Central (1996) por ser concentradores de equipamiento recreativo y cultural mejoran la imagen urbana, además de contribuir a aumentar el área verde y de esparcimiento ( IMIP, 2004:47).

 

A manera de conclusión

Los espacios abiertos en Cd. Juárez no han sido redituables utilitariamente y económicamente por la falta de investigación de factores históricos, socio-culturales, políticos y económicos además de menguar los usos potenciales de la vegetación de la región,  desencadenando en diseños mal avenidos que han sido un factor detonante para la inseguridad de la sociedad.

Los planes de desarrollo urbano no incluyen o toman en cuenta una clasificación del espacio abierto desde un punto de vista integral y conformador,  por lo tanto al llegar a documentar e investigar como estos fac tores influyen y convergen se puede alcanzar la optimización de los espacios abiertos, teniendo de este modo la posibilidad de en futuros espacios recuperar especies vegetales que se encuentran en peligro de extinción en esta zona, por ejemplo el árbol de tornillo (Prosopis pubescens) o el arbusto comúnmente denominado gobernadora (Larrea tridentata).

La memoria colectiva de la ciudad ha sido al mismo tiempo minada por la pérdida o el deterioro de espacios históricos quedando únicamente de nuestro pasado cuatro áreas verdes urbanas: la Plaza de Armas, el parque Benito Juárez, el Parque Borunda y el Parque ‘El Chamizal’ los cuales vale la pena conservar y rehabilitar para baluarte de las presentes y futuras generaciones ya que como menciona Galeano: la buena memoria permite aprender del pasado, porque el único sentido que tiene la recuperación del pasado es que sirva para la transformación de la vida presente. En Ciudad Juárez el incremento demográfico, junto con los efectos del aumento de la violencia y la reciente crisis económica, redujo la capacidad de la actuación preventiva del gobierno local para garantizar condiciones de seguridad urbana a los segmentos de población en mayores condiciones de vulnerabilidad  (Morales Cárdenas, 2013:30-31), la memoria en los espacios abiertos tiene no sólo un valor terapéutico colectivo, sino también de reconocimiento social y de justicia, por lo que puede tener un papel preventivo a escala psicológica, social y política (Beristain, 2002).



Notas:

[1] Licenciatura en Arquitectura de la Universidad Autónoma de Ciudad Juárez (UACJ), Maestría en Arquitectura por el Centro de Investigaciones y Estudios de Posgrado de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM). Docente en la carrera de Arquitectura del Instituto de Arquitectura, Diseño y Arte en la UACJ desde el 2003, tutora de tesis y sinodal en la presentación de proyectos de titulación en la Licenciatura de Arquitectura de la UACJ, ponente en la 81ª y 88 ª reunión nacional de la Asociación de Instituciones de Enseñanza de la Arquitectura de la República Mexicana ASINEA. Correo: Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo..

[2] El Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) es un organismo autónomo del gobierno mexicano, dedicado a la coordinación del Sistema Nacional de Información Estadística y Geográfica del país.

[3]Geógrafo, egresado de la Facultad de filosofía y letras de la UNAM, maestro en educación y profesor investigador de tiempo completo del Centro de Investigaciones y Docencia (CID). Lo anterior lo cita en el artículo: Pedagogía de la complejidad ambiental del desierto y las sequias: un acercamiento a los aprendizajes colectivos en el desierto chihuahuense incluido en el libro Antropología del desierto, desierto, adaptación y formas de vida, pág.37.

[4]Alejandro Cabeza Pérez es arquitecto paisajista y profesor- investigador por parte de la UNAM.

[5] Entendiendo la palabra apropiado como un lugar sentido como propio en la sociedad, que genere sentido de pertenencia o de territorialidad.

[6] Lo anterior lo cita Gustavo Garza en el libro editado por el COLMEX que lleva por título Demografía y Economía, el artículo en cuestión se titula Desarrollo Económico, urbanización y políticas urbano-regionales en México (1900-1982), pág.157.

[7] Como lo manifiesta Mónica Vargas en su artículo “El miedo al otro en la ciudad”: Las ciudades fragmentadas han implicado la emergencia de un fenómeno social denominado “el miedo al otro” ese otro es descrito como aquel que no maneja los códigos de los que habitan el espacio conocido. Este fenómeno ha traído como consecuencia un miedo impreciso de unos hacia otros que no tiene un sustento racional pero que se siente, ese miedo a su vez a servido para justificar una serie de medidas de control que no apuntan al problema central del desconocimiento entre seres humanos que comparte un mismo territorio sino que han atacado el síntoma agudizando de paso la enfermedad, producto de una suerte de estigmatización y criminalización de todo aquel ciudadano (que solo tiene el título de tal porque se acerca a la urna de vez en cuando) que habita en los sectores periféricos y que manifiesta su descontento porque no está de acuerdo con la forma en la que se ha llevado adelante el proceso de democratización del país, pero que tampoco es capaz de construir alternativas.

[8] Como refiere Manuel Delgado: Las calles y las plazas son o tienen marcas, pero el paseante puede disolver esas marcas para generar con sus pasos un espacio indefinido, enigmático, vaciado de significados concretos, abierto a la pura especulación, pág.40.

 

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Cómo citar este artículo:

MORENO SÁNCHEZ, Elian Coral, (2013) “Configuración de los espacios abiertos en Ciudad Juárez”, Pacarina del Sur [En línea], año 4, núm. 15, abril-junio, 2013. ISSN: 2007-2309. Consultado el

Consultado el Lunes, 24 de Junio de 2024.
. Disponible en Internet: www.pacarinadelsur.comindex.php?option=com_content&view=article&id=693&catid=13