Pacarina del Sur
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Formación de la cultura investigativa, responsabilidad social de las universidades ecuatorianas

Formation of research culture, social responsibility Ecuadorian universities

Formação de cultura de investigação, de responsabilidade social universidades equatorianas

Yonaiker Navas Montes[1], Silvia Rosa Pacheco Mendoza[2], Jorge Aníbal Quintanilla Gavilanes[3] y Félix Olivero Sanchez[4]

Recibido: 08-08-2016 Aceptado: 23-08-2016

Resumen

Resumen: El objeto de estudio del presente artículo es la cultura investigativa a través de la Responsabilidad Social Universitaria. El rol de la universidad es cambiante en las diferentes épocas, las del siglo XX toman nuevos retos, ya no son sólo transmisores de información, sino generadores de nuevos conocimientos, propuestas de investigación, estudios de situaciones del contexto, entre otros. Las exigencias que demandan la sociedad hacen que las universidades y los docentes desde diversas posiciones científicas, técnicas y tecnológicas busquen soluciones concretas a problemas de sus contextos. De allí la prioridad de concienciar el papel fundamental que tiene la cultura investigativa y que ésta se convierta en una Responsabilidad Social de la universidad. Es importante destacar que este tipo de responsabilidad se relaciona a los comportamientos éticos que se asumen de manera decidida, seria y contundente donde prima el interés colectivo.

Palabras clave: investigación científica, responsabilidad social, cultura investigativa, investigación colectiva.

 

Introducción

La incorporación de los procesos investigativos a la Universidad data desde los inicios del siglo XIX. Así, en Europa, Estados Unidos, Japón y América Latina, desde el año 1800 se hace referencia al enfoque Humboltiano, el cual incorpora la investigación en la Universidad con reformas tendientes a que los profesores pasen a ser cultivadores de la ciencia; en este sentido las universidades se dividen en dos tipos: la primera que impulsan los postgrados y la investigación científico-tecnológica, y la segunda de corte profesionalizante, (Mollis, 2010). Este enfoque da énfasis en la docencia universitaria vinculada a la investigación.

Actualmente, se requiere un docente investigador activo que entienda que el motor que debe accionar las actividades académicas es la investigación. Tamayo y Restrepo (2014), mencionan que si la mera transmisión de conocimiento y la adquisición mecánica de habilidades profesionales es un enfoque educativo de dudosa legitimidad en el pregrado, tal enfoque –inspirado en una filosofía educativa de la sumisión, de la sociedad y de la pura eficiencia– es completamente inconcebible en el posgrado, en este sentido la investigación sustenta la base de los estudios tanto en pregrado como en posgrado dando respuestas creativas e innovadoras, desarrollando propuestas de proyectos productivos a los problemas o interrogantes de la sociedad.

Si bien es cierto que la Responsabilidad Social (RS) comenzó siendo un tema netamente empresarial a mediados de 1900, es recientemente cuando la universidad ha asumido esta visión ética hacia la cual debería caminar su esfuerzo académico e institucional.

Desde la perspectiva universitaria la RS para el fortalecimiento de la cultura investigativa es importante porque:

  • Permite la toma de conciencia de sí misma, de su entorno y sobre todo del papel que tiene la universidad en dicho entorno permitiendo una conciencia organizacional, global e integral. En el caso de la investigación, siendo un tema de relevancia en el Ecuador se convierte en el medio a través del cual el país puede dejar de ser consumidor de conocimientos para transformarse en generador de conocimiento.
  • La visión ética e interesada en hacer las cosas “bien” permite generar un empuje para el aprovechamiento del momento productivo en investigación y con ello potenciar la cultura investigativa en los docentes.
  • Se definen los parámetros de acción a seguir en las universidades como estrategias globales y de funcionamiento rutinario que impregna todos los ámbitos de actuación (económico, laboral, social y ambiental) que responde a las exigencias y necesidades de todos los involucrados, específicamente en este caso en el fortalecimiento de la cultura investigativa universitaria.

 

La cultura investigativa en las universidades ecuatorianas de la zona 5

Jiménez de Vargas, citado en Narváez y Burgos (2011: 118), menciona que la investigación “apunta que los índices de productividad en investigación, implican la relación existente entre la producción científica tangible y la actividad que vinculada con la investigación es realizada por el docente universitario”, ésta productividad en investigación es la generación de conocimiento competitivo e innovaciones tecnológicas, los cuales dependen cada vez más del aporte de los institutos de investigación y las universidades.


Imagen 1. es.slideshare.net

Ecuador apuesta por la inversión en investigación para todas las áreas, en especial para el sector productivo, de ahí que se considera que,  “es la investigación el medio que pone a funcionar la evolución constante del saber, es esencial para mejorar la calidad de vida de la población, atender necesidades de los sectores sociales y promover el crecimiento personal y profesional de los docentes investigadores, para garantizar su competitividad en este escenario globalizado” (Narváez y Burgos; 2011: 5), lo expuesto anteriormente indica que en el Ecuador se plantean propuestas, ideas, proyectos y planes innovadores, emprendedores y creativos ante el contexto local, nacional, regional y mundial para potenciar la investigación como un pilar que permitirá el cambio en la matriz productiva de la nación.

En tal sentido, ha existido una transformación en la educación superior desde la década de los 70, según Larrea (2006) esta situación se debe a que existe poco desarrollo de la investigación, y que la mayoría de las universidades aún están enfocadas en preparar su planta profesoral para la actividad de docencia y no para la investigación; la ausencia de técnicas y métodos de investigación, la poca pericia para la búsqueda de información científica, la escasa producción de conocimientos, la divulgación de los resultados de la investigación y el desconocimiento de las leyes, reglamentos y normativas de la educación superior son algunos de los aspectos por las cuales no se ha logrado el fortalecimiento de la cultura investigativa.  Estos aspectos son los que motivan a realizar un análisis de la RS que tienen las universidades ecuatorianas al fomentar la cultura investigativa.

La investigación en el ámbito universitario desde el año 2012 ha tenido un avance en cuanto a las exigencias que demandan los entes reguladores del Ecuador son: Consejo de Educación Superior[5] (CES), Secretaría de Educación Superior, Ciencia, Tecnología e Innovación[6] (SENESCYT) y Consejo de Evaluación Acreditación y Aseguramiento de la Calidad de la Calidad de la Educación Superior[7] (CEAACES).

En Ecuador el CEAACES, mediante Resolución No.001-073-CEAACES-2013, con fecha 26 de noviembre de 2013, considera la siguiente clasificación para Universidades de Grado en Categoría A, B, C, D, E y Suspendidas, y Posgrado Categoría A y B, resultando tres universidades en categoría A, veintidós en B, dieciocho en C, y ocho en D, además quince universidades suspendidas esto es en Grado.

En la Zona 5[8] del Ecuador están situadas las siguientes universidades:

Universidad Estatal de Milagro
Imagen 2. Universidad Estatal de Milagro (UNEMI).

Universidad Estatal de Bolívar
Imagen 3. Universidad Estatal de Bolívar (UEB).

Universidad Península de Santa Elena
Imagen 4. Universidad Península de Santa Elena (UPSE).

Universidad Técnica de Babahoyo
Imagen 5. Universidad Técnica de Babahoyo (UTB).

Universidad Técnica de Quevedo
Imagen 6. Universidad Técnica de Quevedo (UTEQ).

 

La investigación como una Responsabilidad Social Universitaria

Intentar definir Responsabilidad Social Universitaria (RSU) de manera definitiva es complejo, pues en relación a este se han generado diversas acepciones o aproximaciones, pero en definitiva se ocupa de las consecuencias ambientales y sociales de la actividad humana u organizacional (Vallaeys, De la Cruz y Sasia, 2009).  Existen atributos que la definen, entre ellos se mencionan:

  1. la buena gobernabilidad;
  2. la gestión de los impactos medioambientales y sociales;
  3. el diálogo y la rendición de cuentas a las partes interesadas y;
  4. las alianzas para participar en el desarrollo sostenible.

 

Ahora bien, al unir la RSU con la investigación se genera una cultura investigativa con una visión ética, pluralista, sostenible, sustentable, integrada y participativa, que promueve el beneficio para todas las partes interesadas y potencia el sentido de pertenencia tanto a la universidad como a la comunidad que participa.

En tal sentido, la investigación como Responsabilidad Social Universitaria precisa de orientaciones estratégicas (Vallaeys, s/f) institucionales las cuales se enfocan en:

  1. Una gestión interna que oriente la transformación de la investigación universitaria y la convierta en un modelo de desarrollo sostenible.
  2. Capacitación para los docentes en investigación formativa con un enfoque de Responsabilidad Social promoviendo el aprendizaje basado en proyectos de carácter social, abriendo el salón de clases a la investigación como fuente significativa de enseñanza y práctica asociada a la búsqueda de la solución de los problemas reales presentes en las comunidades.  Se trata de capacitar al docente bajo parámetros de creatividad e imaginación para que trasmita al estudiante cómo puede aprender haciendo cosas útiles además de formarse como un ciudadano responsable e informado con enfoque inter, trans y multidisciplinario para abordar los problemas sociales.
  3. Promoción de la investigación para el desarrollo, aplicada al sector de influencia de las universidades, donde se cree una sinergia de saberes al potenciar los enfoques multi, inter y transdisciplinario en la investigación y se integren todos los sectores para el beneficio de la comunidad.
  4. En relación a la proyección social de la investigación la meta consiste en trabajar con los departamentos de investigación, los estudiantes, docentes y la comunidad para implementar y administrar proyectos que puedan ser fuente de investigación aplicada, dejando a un lado la marginalización institucional, logrando una integración que se arraigue en el corazón de la universidad.

 

La unión de estas orientaciones, junto con las particularidades que cada carrera ofrece en cada universidad de la zona 5 potencia diversos tipos de ejes temáticos para el fortalecimiento de la cultura investigativa como por el ejemplo el desarrollo humano y la calidad de vida, emprendimiento, desarrollo económico, desarrollo técnico-científico, entre otros temas que pudieran interesar desde carreras como la ingeniería hasta la psicología.  Y se convertiría en el punto de partida para enseñar a los estudiantes, que luego serán profesionales de la república, el enfoque de Responsabilidad Social.

 

La Cultura Investigativa en las universidades ecuatorianas

Entre los conceptos de cultura científica se destacan Sanz y López, citado por Withey y Davis (1999), los cuales indican que la cultura “científica se considera asociada a la percepción positiva de la ciencia y el apoyo al sistema de ciencia y tecnología, incluidas las iniciativas de desarrollo industrial de base tecnológica”. En este mismo orden de ideas, la cultura científica según Sanz y López, citado por Miller (2000), “es la comprensión de conceptos y construcciones científicas que permiten a los ciudadanos leer una publicación cotidiana y entender en esencia los diversos argumentos que puedan estar enfrentados en controversias tecno-científicas”

Estos autores coinciden en que la cultura científica evoluciona según el desarrollo técnico-industrial de la sociedad con una percepción positivista, lo cual es importante para el desarrollo de la cultura universitaria, permitiendo aportar en los requerimientos del contexto.

De la misma forma Bracho y Ureña (2012), expresa que la cultura investigativa está referida a las condiciones, competencias y actitudes, que se tiene en materia de investigación y donde el individuo se forma para el desarrollo y fortalecimiento de la acción investigativa en sí.

La cultura investigativa en las instituciones de educación superior ha sido un tema recurrente en los últimos años, el tratamiento que se le ha dado a la cultura investigativa ha tenido gran auge en todo el orbe, mucho se ha discutido  acerca de su importancia en los contextos y la necesidad de crear una cultura investigativa sobre el sentido de la investigación académica,  por cuanto no se puede desligar la investigación del docente y la universidad dado que nada se muestra conforme en ningún campo del conocimiento sin fundamentación científica, sin quehacer investigativo.

La cultura investigativa es un engranaje que implica reestructura curricular, capacitación, formalización, investigación, la socialización de proyectos fruto de la investigación formativa, lo cual pondrá de manifiesto la calidad conceptual en el área de la investigación y la viabilidad de su uso para generar cultura investigativa y en consecuencia desarrollar investigación con proyectos definidos en su aporte cognitivo y científico.

La universidad debe crear una estructura sólida desde la base de capacitación docente para desempeño como tutores en metodología, docentes en el aula y asesores para las opciones de titulación; esta base formativa, investigativa y de actualización crea proyectos con carácter científico.

En este sentido es necesario generar una comunidad académica y científica que sea capaz de reproducir, con efecto multiplicador, las bases de una cultura investigativa que visualice a la comunidad universitaria como punta de lanza del progreso de la ciencia y la sociedad, pero especialmente como contribuyentes activos para la solución de los problemas regionales.

Para que exista una verdadera educación superior es fundamental crear la capacidad intelectual de producir y utilizar conocimientos, para el aprendizaje constante que necesitan las personas en sus saberes y habilidades. En los actuales momentos el conocimiento es el principal pilar del avance científico y tecnológico.

Para que exista capacidad de investigación es necesario que las personas produzcan conocimientos y para ello se hace perentorio incentivar a la población investigativa a que den un paso hacia adelante, para en vez de ser consumidores de conocimientos, ser productores de conocimiento que no tan solo le proporcione progreso al país, sino también que se pueda producir conocimiento que ayude a la humanidad en todas sus dimensiones.

Es arriesgarse para construir una universidad que se oriente hacia la excelencia en la que se busque la justicia y la equidad, al servicio de la comunidad y la preservación de su cultura y de esa manera reafirmar su compromiso con la identidad e idiosincrasia, para alcanzar este estadio de prosperidad es necesario acabar con el dogmatismo académico, abrirse al conocimiento y dejar de lado el burocratismo educacional, y en ese marco descrito actuar con Responsabilidad Social en las universidades.

 

Investigación formativa

Según Restrepo (2003) la investigación formativa en la educación superior es un tema-problema pedagógico. Aborda, en efecto, el problema de la relación docencia-investigación o el papel que puede cumplir la investigación en el aprendizaje de la misma investigación y del conocimiento, problema que se sitúa en el campo de las estrategias de enseñanza y evoca concretamente a la docencia investigativa o inductiva o también el denominado aprendizaje por descubrimiento.

La finalidad de la investigación formativa es difundir información existente y favorecer que el estudiante la incorpore como conocimiento, es decir, desarrolla las capacidades necesarias para el aprendizaje permanente, necesario para la actualización del conocimiento y habilidades de los profesionales.

Las intenciones de la investigación pueden ser diversas, según Arakaki (2009), “pero deben tener como objetivos, la trascendencia cultural y la independencia tecnológica. Por obvias razones, es necesario que las universidades formen investigadores, para aportar nuevo conocimiento y no ser sólo “consumidores” de información”.

En Walker (1992) aparece el término de investigación formativa referido a la investigación-acción o a aquella investigación realizada para aplicar sus hallazgos sobre la marcha, para afinar y mejorar los programas mientras están siendo desarrollados, para servir a los interesados como medio de reflexión y aprendizaje sobre sus programas y sus usuarios.

 

Investigación como función propia del profesor universitario

Para incrementar el conocimiento científico en las universidades se requiere dedicar la vida entera a la tarea universitaria, y aun así difícilmente logrará hacer aportes significativos al saber que profesa. Requiere, además, como condición próxima, que esté a la vanguardia del conocimiento del área disciplinar que enseña. Para poder lograrlo tiene que ser, en primer lugar, un profesional del estudio, lo que significa que debe saber rastrear información, categorizarla, poder procesarla, relacionarla e interpretar todo esto desde una perspectiva crítica, que le permita tamizar el valor epistemológico del conocimiento en sí mismo, y su pertinencia para la formación científica, profesional y ética de sus estudiantes.

La investigación encaminada a lograr llegar y mantenerse en el conocimiento límite de una disciplina, y aun de un saber profesional, le es absolutamente exigible al profesor universitario.  Tal investigación puede formalizarse, a modo de proyectos o dentro de programas de formación de alto nivel, como maestrías y  doctorados, pero más que proyectos y programas de formación, ese tipo de investigación, que se puede  llamar de carácter profesoral, debe ser una labor constante y habitual del quehacer universitario, que se refleja en publicaciones periódicas, en eventos académicos, en grupos de estudio y seminarios de profesores estables, en proyectos de carácter interdisciplinario e interinstitucional, entre otros. Con otras palabras, desde el punto de vista de la función de conservación del saber superior, la investigación profesoral es la actividad propia del profesor universitario.

Lo primero que hay que hacer con el saber superior es incrementarlo; sólo en segundo lugar hay que extenderlo. Ese “extenderlo” se comprende aquí como difundirlo y, evidentemente, es aquí donde entra el estudiante, que es el destinatario inmediato del saber. Entonces, la actividad docente del profesor universitario se orienta a difundir el saber superior, aunque conviene reiterar que no es este el único modo como se puede hacerlo.

Si se considera la universidad como una institución esencialmente educativa, es decir, un colectivo humano que estudia, que aprende, que dialoga, que discute, que enseña, como una comunidad constituida por un entramado de relaciones personales intencionalmente orientadas al cultivo de los saberes, entonces la docencia sí es el modo natural como la universidad difunde el saber superior.

Mientras que la investigación establece una relación entre un sujeto capaz de conocer y una realidad susceptible de ser conocida, la docencia lo hace entre sujetos personales que tienen un interés mutuo por el conocimiento. Entonces, la función esencial de la docencia es un acompañamiento en la búsqueda y la conquista del conocimiento.

Efectivamente, es imposible pensar una universidad sin estudiantes o sin profesores; son estos los agentes propios de la actividad universitaria, comparten un proceso de aprendizaje. Se podría decir que el discípulo aprende de su maestro y aprende con su maestro, y el maestro aprende para enseñar y enseña mientras aprende.

Lo anterior no es un simple juego de palabras, sino la verbalización de un proceso académico relacional, dialógico, compartido y dinámico. Sin una interacción real entre profesores y estudiantes, basada en un interés compartido por el conocimiento, no hay, no puede haber, un verdadero proceso de difusión del saber superior, lo que en otros términos equivale a afirmar que sin docencia no hay universidad: el modo específico con que cuenta la universidad para difundir el saber superior es un tipo de interacción humana, que tiene por objeto compartir el conocimiento; a esa clase de interacción se le llama docencia; en otras palabras, se trata de una acción compartida en la que el docente señala, dirige e impulsa-enseña y el discípulo pone en juego toda su capacidad de aprendizaje.

En tal sentido Vallaeys, De la Cruz y Sasia (2009), plantean los cuatro impactos universitarios que genera la responsabilidad social: a) el impacto organizacional que se relaciona con la huella social y ambiental que deja el personal que labora en la universidad (desechos, transporte, entre otros); b) impacto educativo relacionado con la influencia que tiene la universidad en la formación de los jóvenes y profesionales, en su escala de valores, su manera de interpretar al mundo y comportarse en él, es decir la deontología profesional que acompaña la ética, disciplina y el rol social de estos profesionales; c) el impacto cognitivo orientado a la producción de conocimiento y a generar una relación entre tecnociencia y sociedad influyendo en la agenda investigativa ya que se permean los problemas sociales y su pertinencia con los grupos de interés; por último, d) el impacto social promotor de progreso que crea capital social y que permite vincular a los estudiantes con la realidad exterior haciendo accesible el conocimiento a todos.

 

Metodología de la investigación

En esta investigación, cuyo objeto de estudio es la cultura investigativa a través de la Responsabilidad Social Universitaria, se asume como método el propuesto por el colectivo de autores Ñaupas, Mejía, Novoa y Villagómez (2013: 122) que resalta lo siguiente “Es un proceso muy ordenado que comprende un número de etapas secuenciales: descubrimiento y definición del problema; formulación de hipótesis; recopilación de datos y exposición de conclusiones tocante a la confirmación o rechazo de las hipótesis”.

Según las características que presenta el objeto de estudio de esta investigación y los objetivos propuestos, es oportuno asumir la lógica cuantitativa de la investigación, la cual es definida por Hernández, Fernández y Baptista (2010) como: “un conjunto de procesos secuencial y probatorio… parte de una idea que va acotándose y, una vez delimitada, se derivan objetivos y preguntas de investigación, se revisa la literatura y se construye un marco teórico. De las preguntas se establecen la hipótesis y se determinan las variables: se desarrolla un plan para probarlas (diseño); se miden la variables en el contexto; se analizan las mediciones obtenidas y se establecen las conclusiones”.

La metodología cuantitativa parte de los objetivos, los conceptos y teorías de las ciencias naturales, son aplicables a las ciencias sociales, las leyes científicas son universales, la investigación es neutra, toda ciencia se plantea los mismos objetivos, la explicación, la predicción y el control.

Se asume como tipo de investigación la explicativa según Hernández, Fernández y Baptista (2010) quienes señalan que las investigaciones explicativas son más estructuradas que los estudios con los demás alcances y, de hecho, implican los propósitos de estos (exploración, descripción y correlación o asociación); además de que proporcionan un sentido de entendimiento del fenómeno a que hacen referencia.

 

Población de estudio

El Ecuador se divide en 7 zonas distritales, cada zona está compuesta por entre 3 a 5 provincias, para efectos de la presente investigación se seleccionaron los informantes claves de universidades situadas en las Zonas 5, pertenecientes a los docentes. Universidades Zona 5: Universidad Técnica Estatal de Quevedo, Universidad Técnica de Babahoyo, Universidad Estatal Península de Santa Elena, Universidad Estatal de Milagro y Universidad Estatal de Bolívar.

La realidad contemporánea del país parte de estar regida por los preceptos fundamentales que establece la Constitución de la República Ecuatoriana, el Plan Nacional del Buen Vivir y de la Matriz productiva de la Nación y en ese marco se establecen los parámetros de la Responsabilidad Social Universitaria.

En relación con la población Ramírez, (s.f.) manifiesta que la población constituye el conjunto de elementos que forman parte del grupo de estudio, por tanto, se refiere a todos los elementos que en forma individual podrían ser cobijados en la investigación. La población la define el objetivo o propósito central del estudio y no estrictamente su ubicación o límites geográficos, u otras características particulares al interior de ella. (Ramírez: 55).

El Universo poblacional está constituido por todos los profesionales de la docencia titular ubicados en las zonas de influencia de la región 5 la misma que conforman las siguientes universidades:

  • Universidad Estatal de Milagro (UNEMI)
  • Universidad Técnica de Babahoyo (UTB)
  • Universidad Técnica Estatal de Quevedo (UTEQ)
  • Universidad Estatal de Bolívar (UEB)
  • Universidad Estatal Península de Santa Elena (UPSE)

 

La Zona de Planificación 5 está integrada por las provincias de Guayas, Los Ríos, Santa Elena, Bolívar y Galápagos, e incluye 48 cantones y 72 parroquias. Tiene 2.625.957 habitantes distribuidos en un territorio de 33.916,68 Km2, de los cuales un 52% se encuentra en la zona urbana y un 48% en la zona rural. Según la información el Censo del INEC[9] del 2010 con proyección a diciembre 2014, los grandes centros en población y extensión de la Zona de Planificación 5 se encuentran ubicados en las provincias de Guayas y Los Ríos. Por otro lado, las de menor extensión como Santa Elena y Bolívar destacan como centro de actividad turístico–pesquera y fuente de seguridad alimentaria, respectivamente.

Para iniciar el estudio se ha tomado como punto de partida la información de una fuente secundaria como es la información estadística de la cantidad de docentes de las respectivas universidades que conforman la zona 5 en el Ecuador.

Los datos tomados se ven en la Tabla 1 y servirán para realizar los cálculos y determinar la población total, tomando en consideración que la Zona 5 está conformada por las provincias de Galápagos, Los Ríos, Bolívar, Guayas, Santa Elena, también se debe establecer que los cantones Durán, Samborondón y Guayaquil que pertenecen a la provincia del Guayas no están considerados poblacionalmente en esta Zona.

 


Para determinar la población se consideran tanto los docentes titulares como los no titulares porque ambos tienen entre sus funciones la investigación.  Por tanto, la población total es de 1 448 docentes.

 

Tamaño de muestra

Para la determinación del tamaño de la muestra se utilizarán los criterios que se darán a continuación.

  1. El muestreo está orientado exclusivamente a profesionales de la docencia que estén trabajando en las diferentes universidades de la zona 5 y que sean titulares, es decir con nombramiento en las respectivas universidades donde laboran.
  2. El muestreo será hecho a los docentes activos de las universidades de la zona.

 

Selección de la muestra

Se consideraron los siguientes criterios de selección muestral:

  • Criterios espaciales: incluye universidad donde labora, solo 3 docentes por universidad.
  • Criterios funcionales: docente activo que labora en el Departamento de Investigación, que haya participado en algún proyecto de investigación entre los años 2012 al 2014.

 

Por tanto, la muestra fue no probabilística de tipo intencionado, estando compuesta por 15 docentes.

 

Técnica de recolección de datos

De acuerdo a la investigación propuesta, se planteó una entrevista a los profesionales de la Zona 5, para la compilación de los datos indispensables y necesarios para cumplir con los objetivos planteados.

Se utilizaron los siguientes métodos del nivel teórico: analítico-sintético, inductivo-deductivo e histórico-lógico. Estos fueron utilizados con el objetivo de procesar toda la información referida al fortalecimiento de la cultura investigativa relacionada con la Responsabilidad Social Universitaria y arribar a consideraciones teóricas planteadas en el transcurso de la investigación.

Se emplearon los métodos y técnicas del nivel empírico que a continuación se mencionan: análisis de documentos, observación, encuestas, entrevistas individuales y triangulación. Estos métodos y técnicas permitieron diagnosticar en cuanto a las características de la producción científica. Se utilizaron con el objetivo de diagnosticar la realidad investigada y así de esa forma poder intervenir en ella satisfaciendo las demandas que la propia realidad exige.

 

Resultados

La gestión de investigación desde el año 2012 hasta el 2014 se evidencia el aporte científico, académico, técnico y tecnológico a la sociedad mediante el desarrollo de la investigación, demostrado que en el año 2012:

Tabla 2. Gestión en investigación en universidades públicas de la zona 5 año 2012
Gestión en investigación en universidades públicas de la zona 5 año 2012

La UNEMI en cuanto a su producción científica presenta una feria de ciencias, y una revista indexada, se generaron 7 proyectos de investigación con 7 docentes investigadores, se asignaron 4 becas de doctorados y 10 de maestría, le fueron asignados 2 docentes prometeos, declarando un nivel de cumplimiento a la gestión de investigación de un 80%. La UTB, en ese mismo año, genera 12 proyectos de investigación con 12 profesores investigadores. La UTEQ, expone que en el mismo año, produjeron 13 publicaciones, 8 proyectos de investigación con 8 docentes investigadores. La UEB, por su parte generó, 16 proyectos de investigación, 16 docentes investigadores, logrando un cumplimiento del 73% en su gestión de investigación. La UPSE, en el año 2012, genera 6 proyectos de investigación y 6 docentes investigadores.

 

En el año 2013, la UNEMI en cuanto a su producción científica presenta una feria de ciencias, y una revista indexada, 18 ponencias en eventos científicos, 28 artículos en revistas indexadas, se generaron 2 proyectos de investigación con 2 docentes investigadores, 5 investigadores prometeos, declarando un nivel de cumplimiento a la gestión de investigación de un 65,9%. La UTB, en ese mismo año, 4 proyectos de investigación, 4 profesores investigadores, creación de 1 Centro de Investigación, Desarrollo y Transferencia de Tecnología,  1 Feria de Ciencia y Tecnología, 1 Feria de Ciencias, evidenciando un nivel de cumplimiento del 89%. La UTEQ, expone que en el mismo año, produjeron 13 publicaciones, 23 proyectos de investigación con 23 docentes investigadores, 20 doctores. UEB, por su parte generó 1 revista indexada, 4 libros, 11 proyectos de investigación, 11 docentes investigadores, logrando un cumplimiento del 75,45% en su gestión de investigación. UPSE genera 2 revistas indexadas, 64 eventos científicos, 9 proyectos de investigación y 9 docentes investigadores, cumpliendo con 73,57% de la gestión en investigación.

Tabla 3. Gestión en investigación en universidades públicas de la zona 5 año 2013
Gestión en investigación en universidades públicas de la zona 5 año 2013

Para el año 2014 la UNEMI en cuanto a su producción científica presenta 31 publicaciones, generó 16 proyectos de investigación con 16 docentes investigadores, asignó 13 becas de doctorados, declarando un nivel de cumplimiento a la gestión de investigación de un 99,95%. La UTB, en ese mismo año, presenta 5 publicaciones, genera 6 proyectos de investigación con 6 profesores investigadores. La UTEQ, expone que en el mismo año, produjeron 28 publicaciones, 18 proyectos de investigación con 18 docentes investigadores, declarando un cumplimiento del 89% en la gestión de investigación. La UEB, por su parte generó, 28 proyectos de investigación con 28 docentes investigadores. La UPSE, en el año 2014, genera 12 proyectos de investigación y 12 docentes investigadores, declarando un cumplimiento del 85% en la gestión de investigación.

Tabla 4. Gestión en investigación en universidades públicas de la zona 5 año 2014
Gestión en investigación en universidades públicas de la zona 5 año 2014

 

Conclusiones

Como se ha podido observar en los informes de gestión para el área de investigación en las universidades ecuatorianas de la Zona 5, existen aspectos que inciden en el desarrollo de la investigación y por lo tanto en la formación de una cultura investigativa, ante ello se hace importante determinar la RS que tienen las universidades en el fomento de dicha cultura, para ello se empleó una encuesta.

En relación a las preguntas relacionadas con la Responsabilidad Social, el 68% de los entrevistados concluyen que la cultura investigativa refleja la responsabilidad social de la universidad con las partes interesadas.  El 72% indicó que a través de la cultura investigativa que se desarrolla en una universidad se puede identificar el impacto social y ambiental que esta ejerce e inclusive se pueden calcular indicadores para medir dicho impacto.

Al preguntar ¿Considera Ud. que la formación de la cultura investigativa es una responsabilidad social de las universidades? El 100 % de los entrevistados respondió positivamente.

La investigación científica se ha incrementado en las universidades de las Zona 5, desde el año 2012 hasta la actualidad; por ende, la cultura investigativa se ha ido enraizando en los docentes de estas universidades y es allí donde la universidad debe posicionarse con el enfoque de Responsabilidad Social.

No se trata solamente de que las universidades cumplan con sus funciones sustantivas (docencia, investigación y vinculación), es una nueva cosmovisión donde se incorpora el proceso de participación social en las universidades por lo cual la gestión cotidiana de cada universidad representa una fuente de formación ética donde los impactos son medibles.

 

Notas:

[1] Licenciada en Contaduría Pública egresada de la Universidad Católica del Táchira. Doctora en Ciencias Pedagógicas de la Universidad Central de las Villas. Realizó el componente docente en la UNEFA, en el año 2006 y el Diplomado en Educación Superior en la UPEL, el año 2007. Con más de 18 años de experiencia  docente tanto en grado como en posgrado. Se ha destacado en la investigación calificando al PEII (Venezuela, 2013-2015) y al Programa Prometeo (Ecuador, 2015). Actualmente es Docente de la Universidad de Guayaquil en la Escuela de Contaduría Pública Autorizada.  Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.

[2] Profesora Educación Primaria, Licenciada en Informática y Programación, Especialista en Gestión de Procesos Educativos, Magister en Docencia Superior, Diplomada en Currículo por Competencias  Egresada de Doctorado en Educación de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos-Lima, como experiencia 17 años docencia en Educación Primaria, 6 años como Directora de una Institución de Educación Primaria , 14 años de Docencia Universitaria UNEMI, 7 años como capacitadora nacional en formación Docente de Educación Primaria, Secundaria y Universitaria, 1 año como Subdecana de Facultad de Educación Semipresencial y a Distancia, 2 años como Directora de Instituto de Posgrado y Educación Continua UNEMI, Coordinadora de Investigación de la Facultad de Educación Semipresencial y a Distancia. Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.

[3] Ingeniero Comercial graduado en la Universidad de Guayaquil.  Magister en Tributación graduado en la Escuela Politécnica del Litoral. Ha publicado en revistas indexadas así como capítulos de libros. Ha presentado ponencias tanto nacionales como internacionales en temas relacionados con la cultura tributaria, responsabilidad social y emprendimiento. Profesor de grado y postgrado en distintas universidades del Ecuador. Ha sido Vocal Vicepresidente del Colegio de Ingenieros Comerciales del Guayas.  Actualmente es Director de la Escuela Contaduría Pública Autorizada en la Universidad de Guayaquil.  Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.

[4] Ingeniero Mecánico. Doctorado en ciencias pedagógicas. Con más de 20 años de experiencia en docencia universitaria. Autor de varios artículos científicos, ponencias en congresos y conferencias magistrales.Actualmente coordinador de investigación en la universidad de Guayaquil. Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.

[5] Consejo de Educación Superior su razón de ser planificar, regular y coordinar el Sistema de Educación Superior, y la relación entre sus distintos actores con la Función Ejecutiva y la sociedad ecuatoriana; para así garantizar a toda la ciudadanía una Educación Superior de calidad que contribuya al crecimiento del país.

[6] La Secretaría de Educación, Ciencia y Tecnología ejerce la rectoría de la política pública en el campo de la educación superior, la ciencia, tecnología, innovación y los saberes ancestrales. Coordina el proceso de reforma de la educación superior en trabajo conjunto con el Consejo de Educación Superior – CES y el Consejo de Evaluación, Acreditación y Aseguramiento de la Calidad de la Educación Superior – CEAACES.

[7] El Consejo de Evaluación, Acreditación y Aseguramiento de la Calidad de la Educación Superior (CEAACES) es el organismo de derecho público para mejorar la calidad académica y de gestión de las universidades en Ecuador.

[8] Zona 5. Litoral Centro: provincias de Guayas, Los Ríos, Santa Elena, Bolívar y Galápagos.

[9] Instituto Nacional de Estadística y Censos (INEC) es el órgano rector de la estadística nacional y el encargado de generar las estadísticas oficiales del Ecuador para la toma de decisiones en la política pública.

 

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Cómo citar este artículo:

NAVAS MONTES, Yonaiker; PACHECO MENDOZA, Silvia Rosa; QUINTANILLA GAVILANES, Jorge Aníbal; OLIVERO SÁNCHEZ, Félix, (2016) “Formación de la cultura investigativa, responsabilidad social de las universidades ecuatorianas”, Pacarina del Sur [En línea], año 8, núm. 29, octubre-diciembre, 2016. ISSN: 2007-2309.

Consultado el Lunes, 27 de Marzo de 2017.

Disponible en Internet: www.pacarinadelsur.com/index.php?option=com_content&view=article&id=1389&catid=10&Itemid=15

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