Pacarina del Sur
Pacarina del Sur
Pacarina del Sur

Elecciones 2019 ¿El regreso de Cristina Kirchner?

José Miguel Candia

 

Neoliberalismo: política y discurso

Existe un tono político monocorde que delata las acciones de gobierno que promueven los regímenes neoliberales. Más pobreza, desempleo, marginalidad y el uso partidista y  desvergonzado de los poderes públicos para imponer programas económicos que profundizan la distribución regresiva del ingreso y alejan a los trabajadores de los beneficios del progreso. En distinto grado y con matices propios en cada caso, Argentina, Brasil, Paraguay, Colombia, Perú y Chile ofrecen realidades similares que no pueden disimularse por los escasos éxitos que hayan logrado en el control de la tasa de inflación o en el equilibrio de la paridad cambiaria. El triunfo electoral de Iván Duque en Colombia y de Jair Bolsonaro en Brasil, tienen un sello parecido y contribuyeron a potenciar la soberbia de la derecha continental. Ambos resultados parecen afianzar las posibilidades de éxito de las opciones conservadoras, apenas atenuadas por las victorias de Andrés Manuel López Obrador en México y la ratificación de Nicolás Maduro en Venezuela.

El economista Eduardo Basualdo sintetizó de manera brillante, las políticas de despojo y usurpación de los regímenes conservadores.[1] Con los antecedentes abrumadores de los gobiernos neoliberales argentinos, el autor presenta de forma detallada y con fuerte sustentación estadistica, un exhaustivo recorrido por los últimos cuarenta años de historia económica argentina con sus graves consecuencias sobre la distribución del ingreso y la producción industrial.

El triunfo de Mauricio Macri en noviembre de 2015, se cubrió con promesas de respeto a las conquistas obreras y continuidad de las medidas económicas que no dañaran el patrimonio nacional ni perjudicaran el ingreso de las familias más pobres. En pocos meses, el gobierno de la alianza electoral Cambiemos abandonó las consignas de campaña y puso en marcha un programa de ajuste basado en el endeudamiento externo y en un brutal incremento de las tarifas de los servicios públicos  esenciales: electricidad, agua potable, transporte y gas. En paralelo, se ofreció una generosa amnistía a especuladores y grandes inversionistas bajo el eufemismo que cobijó un tolerante “plan de blanqueo” además de quitar las retenciones a las empresas mineras y a los sectores agroexportadores. Con el manto protector de esa ley de olvido, de esa falsa promesa de empezar de cero, cientos de grandes especuladores y capitales pirata de origen nunca aclarado, se incorporaron al mercado financiero, incluyendo a familiares y amigos del presidente Macri y de varios integrantes del gabinete.


Imagen 1. www.agenciapacourondo.com.ar

El manejo  político del Poder Judicial es un acto desvergonzado del gobierno con el propósito de socabar el prestigio político de la exmandataria Cristina Kirchner y fracturar la capacidad de respuesta del peronismo, con miras a las elecciones presidenciales de octubre de 2019. El triste papel desempeñado por la Justicia Federal en la figura del juez Claudio Bonadío será recordado como uno de los mayores bochornos que ha vivido ese poder público a lo largo de la historia moderna del país. Más de ocho causas, mal sustentadas y apoyadas ante la opinión pública por la prensa conservadora, son el instrumento con el cual se quiere inhibir la participación política de quien gobernó el país durante los años 2007-2015.

A fines de abril de 2018, los mercados financieros del mundo y los inversores de “ocasión” – los llamados capitales “buitre” - resintieron los cambios de las políticas monetarias de la Reserva Federal de Estados Unidos y de algunas plazas con fuerte presencia en el mercado internacional, como Londres y Tokio. De manera apresurada decidieron abandonar los llamados mercados emergentes y refugiarse en los espacios económicos con mayor certidumbre. La economía argentina fue una de las víctimas de esa huida, a partir del mes de mayo del año pasado la inestabilidad financiera y la caída de los recursos externos – dólares en pocas palabras – desató un corrida hacia es moneda por parte de grandes y pequeños ahorradores. El descontrol de las otras variables macroeconómicas era cuestión de horas, la inflación estimada pasó del 15 al 47 por ciento y el valor del dólar brincó de 18 pesos a una banda establecida por el Banco Central: entre 34 y  45 pesos. Las tasas de interés para inversiones de plazo fijo en moneda nacional treparon al 70 por ciento, un record a nivel internacional. Y con las variables más determinantes fuera de control, además de recesión y caída del consumo interno, que siga la mata dando para el 2019, como señaló un economísta mexicano.

Frente a un contexto económico altamente desfavorable, las luchas sociales se multiplicaron. Cortes de calles y avenidas, paros sectoriales en empresas privadas y entes públicos, como el sonado caso de la agencia oficial de noticas Telam y el de Astilleros Río Santiago, la más importante empresa pública de construcción y reparación de buques, marcaron la conflictividad social del segundo semestre de 2018.

La movilización y huelga general de los días 24 y 25 de septiembre, impulsada por las tres centrales obreras reconocidas – la histórica CGT, dirigida por un triunvirato, y las dos más recientes que se identifican con un mismo rótulo, Central de Trabajadores Argentinos, bajo la conducción de Hugo Yasky y Pablo Michelli – constituye un punto de inflexión en la vida política del país, cuando todas las fuerzas partidarias se repliegan sobre sus propios espacios y se preparan para la elección presidencial de octubre de 2019. Es la cuarta huelga general desde 2016.

Hasta esta huelga, de enorme repercusión en el mundo institucional y económico, la fuerza y la iniciativa de los movimientos sociales superó con creces, la capacidad de liderazgo de las dirigencias políticas partidarias. La ausencia de referentes reconocidos, salvo el caso muy particular de Cristina Kirchner, acorralada ahora por el escándalo judicial, crea un vacío de conducción de alto riesgo para el campo popular. Si esa carencia no se subsana el próximo año, la sociedad argentina tendrá que afrontar el indigesto presente griego de un Mauricio Macri reelegido por cuatro años más. Sobre este escenario queremos jugar con algunos cursos probables de acción y sobre las posibilidades electorales de la exmandataria, en el hipotetico caso que decida presentar su candidatura a la presidencia.

 

Octubre tiene la palabra: ¿Macri o el vuelco hacia una alternativa popular?

Los datos económicos mencionados en el párrafo anterior, parecen un despropósito en cualquier economía que se precie de cierta consistencia en sus variables sustantivas. Con indicadores fuera de control deberíamos entender que la posibilidad de reelección está fuera del alcance para una fuerza política que se asuma responsable de tamaño descalabro. Sin embargo, y pese a las señales económicas adversas, la coalición conservadora que sostiene al gobierno del presidente Mauricio Macri prepara su arsenal para dar la gran batalla electoral en octubre próximo. ¿Qué condiciones políticas y hasta ideológico-culturales abren espacio para que Cambiemos aspire a gobernar cuatro años más?


Imagen 2. http://argentina23.com

La sociedad argentina mantiene una enorme capacidad de respuesta y de beligerancia para confrontar las políticas económicas antipopulares y las disposiciones gubernamentales que afectan la libertad y los derechos de sus dirigentes. Si se compara con el escenario de los países vecinos en coyunturas similares, el dinamismo movilizador que registran los sectores populares es notoriamente más alto. No hace falta citar la cantidad de “piquetes” que bloquean, durante un año, las avenidas céntricas de Buenos Aires para confirmar lo que decimos. Tanto las organizaciones territoriales, los grupos en pobreza extrema como trabajadores desocupados, habitantes de barrios marginales, colectivos de mujeres, sindicatos y expresiones   vecinales, superan el escenario de relativo inmovilismo que se puede medir en sociedades como la brasileña –pensemos en el encarcelamiento de Lula – y en otros casos como el chileno o peruano.

Ahora bien, si este es el escenario de fuerte agitación popular, cabe una pregunta medular sobre el tema: ¿Dónde confluye tanta energía social y quienes capitalizan esa enorme capacidad de cuestionamiento de los movimientos populares en un espacio de referentes sociales con diversos colores y matices? Tal vez, en esta encrucijada se encuentre la clave que explique la dispersión del arco político-social en el que se mueven las fuerzas de oposición a Cambiemos.

Después de tres años de gobierno “macrista” hay un dato insoslayable a partir del cual se pueden entender los desfaces entre el territorio en el que se desarrollan las representaciones populares y el espacio en el cual se mueven las conducciones partidarias. Son pocos los liderazgos sociales que se reconocen, de manera expresa, en alguna de las dirigencias políticas y cuando lo hacen suele estar ligado a las ventajas que ofrece la gestoria y obtención de recursos materiales o el incremento de los apoyos monetarios.

Las expresiones de la izquierda troskista o “maoista” y algunas organizaciones vinculadas al trabajo pastoral de base – el caso de Juan Grabois es el más notorio - presentan vínculos más estables con las agrupaciones barriales. El peronismo, respondiendo a su naturaleza heterogenea y a su tradicional dispersión organizativa, se mueve en varios frentes, pero con especial implantación en las estructuras sindicales, un reducto histórico para este movimiento. El gobierno, por su parte, ha buscado con resultados desiguales, domesticar a las organizaciones sociales mediante la distribución de copiosos recursos económicos, tanto en especie como mediante el incremento de los subsidios en efectivo. Este dato explica la tranquilidad de un diciembre que se esperaba difícil y conflictivo. El gobierno logró evitar los dos flagelos más temidos por los grupos dominantes: los saqueos a los supermercados y el continuo corte de rutas y calles céntricas en plena temporada estival.

El panorama político para un año electoral como el que inicia, muestra tres grandes espacios de agrupamiento de fuerzas políticas y disputa de las preferencias de los votantes: a. El propio gobierno y las organizaciones y figuras de la derecha que rodean la alianza Cambiemos; b. Agrupaciones y dirigentes que se identifican con las banderas históricas del peronismo pero que procuran mantenerse alejados de las expresiones peronistas cercanas a Cristina Kirchner por temor a quedar entrampados en la polarización del escenario electoral; c. Fuerzas cercanas a la expresidente y un abanico de movimientos sociales y políticos – peronistas y no peronistas - así como  dirigentes partidarios, hiper críticos del programa económico del gobierno que simpatizan con la postulación de Cristina.

a. El gobierno afronta una tarea titánica que incluye un soporte bueno y otro punto de sostén fallido. El presidente Macri debe buscar la reelección manteniendo sus principales aliados que le dieron la victoria en 2015 – la Coalición Cívica de la siempre conflictiva Elisa Carrió y el histórico partido Unión Cívica Radical de Ernesto Sanz – procurando que las amplias capas medias que le permitieron triunfar en dos ocasiones, también ganó en las elecciones legislativas de octubre de 2017, no se dispersen en búsqueda de opciones menos dolorosas que los programas de ajuste y la descomunal suba de tarifas. El lado bueno para Macri es el control de los recursos públicos, el manejo del aparato del Estado y el apoyo de la enorme maquinaria que representan los medios de comunicaión masiva.

El flanco más crítico del gobierno son las condiciones de recesión y  de hiperinflación con la cual terminó el año 2018. Por las razones comentadas en el apartado anterior, las variables económicas tardarán en mejorar y el sueño de alcanzar un crecimiento del tres o cuatro por ciento puede quedar en enunciados y discursos. Hay otra salida de alto riesgo que Macri puede ensayar como último argumento, inyectar recursos externos a riesgo de disparar aún más los compromisos del país con el Fondo Monetario y arriesgar la meta de inflación, si con esto logra dinamizar el mercado interno y fortalecer el consumo popular.

Esta segunda opción pasa por el logro de acuerdos políticos de difícil gestación. Tendrá que convencer a los gobernadores peronistas alejados – por el momento -  de Cristina Kirchner que resulta más redituable apoyar a Cambiemos que exponerse a futuras confrontaciones con la exmandataria. Sellar este pacto electoral será un trabajo de Sísifo en momentos en los cuales el peronismo parece regresar por sus fueros y se siente llamado a reparar los daños causados por el programa económico vigente desde 2016.


Imagen 3. www.elintransigente.com

Por el flanco derecho del gobierno asoma un pequeño riesgo de competencia electoral en las candidaturas de Alfredo Olmedo, actual diputado por Salta y del reconocido agente estadounidense Juan Bautista Yofre, formalizadas el pasado 11 de enero. Estas caricaturas de Jair Bolsonaro, pueden quitarle  al gobierno entre un cinco y un siete por ciento de los votos izando la bandera de la mano dura y la represión, un argumento que Macri y su Ministra Patricia Bullrich han colocado en el centro de la agenda pública para el 2019. El porcentual que parece bajo, puede ser sustantivo en una elección reñida.

b. Hay una vertiente peronista que se esfuerza por mostrarse ante los ojos de la opinión pública y en particular frente a la mirada atenta de las grandes corporaciones, como “populistas” de saco y corbata, lejos de cualquier irresponsabilidad en el manejo de los recursos públicos o en la correcta asignación de funciones entre los actores sociales. Son quienes prometen controlar a los movimientos “piqueteros” sin represión y buscar una mejor distribución del ingreso sin ahuyentar a los inversionistas. Personajes como Juan Schiaretti (Córdoba) Juan Manuel Urtubey (Salta) Sergio Massa (Buenos Aires) y Miguel Ángel Pichetto (Neuquén) ofrecen su seriedad y modales cortesanos construidos a fuerza de hacer bien la tarea y renegar de sus convicciones con la ilusión de ser los nuevos despachantes en las oficinas de la Casa Rosada.

Con pocos votos, pero con buena presencia territorial, están dispuestos a ofrecerle a la sociedad una opción que escape al bien delimitado campo electoral que ya dibujaron el gobierno y la oposición “kirchnerista”.

c. La opción que se corporiza en Cristina Kirchner mantiene un alto piso electoral y una indiscutida centralidad en la agenda política del país. Su punto débil es el rechazo que aún registra, en capas medias lo cual le impediría ganar en primera vuelta y quedar pendiente de posibles alianzas con sectores peronistas y grupos de izquierda para afrontar con éxito la segunda instancia electoral. Hasta la fecha – y pese al constante hostigamiento mediático y judicial – la exmandataria ha sabido ampliar el entretejido de sus acuerdos políticos y conciliar posiciones con la corriente sindical que lidera el camionero Hugo Moyano, con el Movimiento Evita, con Barrios de Pié y con dirigentes peronistas como Alberto Rodríguez Saa, Alberto Fernández y Felipe Solá. También con líderes sociales como Juan Grabois, exponente de los grupos cristianos de base.

Son tres amplios espacios del escenario político nacional que se mueven, con sus posibles aliados y socios partidarios, en tres carriles principales: derecha con Cambiemos; centro-derecha con el llamado Peronismo Federal y otras expresiones cercanas al gobierno de Macri; centro-izquierda como abanderados de las propuestas del campo nacional-popular con el liderazgo de Cristina Kirchner.

El próximo mes de octubre puede traer varias sorpresas, queremos señalar solo dos: que triunfe el miedo a una “restauración populista” y que Macri se reelija por cuatro años más o que la sociedad venza el miedo y el voto mayoritario, contra los grandes medios y las trampas del Poder Judicial, le dé el triunfo a Cristina Kirchner o a un candidato cercano a su propuesta.

 

Notas:

[1] Endeudar y fugar. Buenos Aires: Siglo XXI, 2017.

 

Cómo citar este artículo:

CANDIA, José Miguel, (2019) “Elecciones 2019 ¿El regreso de Cristina Kirchner?”, Pacarina del Sur [En línea], año 10, núm. 39, abril-junio, 2019. ISSN: 2007-2309

Consultado el Miércoles, 19 de Junio de 2019.

Disponible en Internet: www.pacarinadelsur.com/index.php?option=com_content&view=article&id=1756&catid=9

Si deseas colaborar con nosotros, lee las indicaciones para publicar