Pacarina del Sur
Pacarina del Sur
Pacarina del Sur

Isabelle Tauzin-Castellanos

 

A inicios de septiembre de 2020, desde un balneario vasco, me enteré de la noticia de la muerte de Ricardo Melgar Bao, casi un mes después de sucedida. La actual pandemia ha ensanchado tanto las distancias como una guerra que separa a las familias desde ambas orillas del océano. La noticia fue del todo inesperada, ya que consideraba inmortal a Ricardo Melgar, especialmente después de la gravísima enfermedad de la que se había curado cinco años atrás. Además, era probable que se tratara solamente de una recaída de la afección que lo aquejara a inicios del milenio. Ese fue el tiempo en que me entrevisté con él por primera vez.  

Me comuniqué con Ricardo Melgar después de leer un ensayo pionero que escribió sobre los hermanos Flores Magón y Manuel González Prada,[1] el ideólogo y poeta peruano. Cuando conocí al científico social en carne y hueso, uno de los pocos en escribir en aquel entonces sobre González Prada, yo estaba preparando un coloquio dedicado a González Prada, y de paso por Cuernavaca en una gira de presentación de la Universidad de Burdeos.  De este primer encuentro, creo que en 2003, recuerdo a Ricardo como un hombre jovial con quien tuve la ocasión de conversar sobre temas peruanos, y evocar también a la escritora positivista Margarita Práxedes Muñoz; más conocida en Argentina que en el Perú.  

Ricardo Melgar viajó a Burdeos en el invierno de 2005 para participar en el Coloquio Internacional Manuel González Prada, y aportó mucho ya que tenía un amplio conocimiento de la prensa peruana, de los círculos anarquistas y de las redes indigenistas y comunistas que se entretejieron por todo el continente latinoamericano desde inicios del siglo XX.[2]

Ricardo Melgar y otros asistentes al Coloquio Internacional Manuel González Prada, Burdeos, 2005
Imagen 1. Ricardo Melgar y otros asistentes al Coloquio Internacional Manuel González Prada, Burdeos, 2005.
Fuente: Isabelle Tauzin-Castellanos.

Coincidí luego con él en Lima en 2006. Nos citamos en el Memorial del Ojo que llora que había sido inaugurado en septiembre de 2005. El lugar lógicamente nos impactó e impuso un tremendo silencio en medio del bullicio de Lima. Tiempo después, el Ojo que llora sería víctima de atropellos. Un ensañamiento increíble contra las víctimas apenas identificadas con humildes piedrecitas procedentes del Rímac, de la sierra o del mar.

Memorial El Ojo de que llora, Lima, 2007 (memorial vandalizado con pintura roja) y 2020 (memorial restaurado)
Imágenes 2, 3 y 4. Memorial El Ojo de que llora, Lima, 2007 (memorial vandalizado con pintura roja) y 2020 (memorial restaurado).
Fuente: Archivo familiar Melgar Tísoc.

Ricardo Melgar frente a El Ojo que llora, Lima
Imagen 5. Ricardo Melgar frente a El Ojo que llora, Lima.
Fuente: Archivo familiar Melgar Tísoc.

Con mucha generosidad Ricardo Melgar me propuso publicar en las revistas en las que colaboraba; y también, cuando luego fundó Pacarina del Sur, magazine de ciencias sociales con nítido compromiso social y artículos de primer orden. En busca de corresponder a la solidaridad intelectual y humana del antropólogo ubicado entre México, su tierra de adopción desde finales de los 70, y al Perú, a donde solía regresar con frecuencia presenté a Pacarina del Sur un trabajo mío con el título de “Teseo en Ayacucho”.[3] Este artículo fue una forma de unir personas tan amables y generosas como Ricardo y Santiago Roncagliolo; quien, antes de ser el novelista exitoso, había participado a los veinte años en las primeras exhumaciones de fosas comunes del departamento de Ayacucho.

En México, hacia 2010, Ricardo Melgar me presentó a Hilda, la madre de sus dos hijos por la que sentía devoción, y que lo acompañó en los peores momentos hasta que ella misma fue vencida por la enfermedad. Ricardo tuvo que salir de la melancolía que lo hundió en un pozo sin fondo.

En una de las recurrentes visitas de Ricardo a Lima, que coincidió con el 28 de julio, me propuso acompañarme a algún sitio que yo no conociera de la capital peruana. Así fue como llegamos a El Salto del Fraile, un paseo del siglo XIX que la novelista Mercedes Cabello de Carbonera había descrito de forma admirable, un lugar despoblado que me imaginaba mal que bien por la literatura y al que siempre había anhelado llegar.

Isabelle Tauzin-Castellanos en El Salto del Fraile, Lima, 2008 
Imagen 6. Isabelle Tauzin-Castellanos en El Salto del Fraile, Lima, 2008.
Fuente: La autora.

La vista del Salto del Fraile fue muy conmovedora, porque gracias a Ricardo Melgar llegué a un lugar que parecía seguir igual a la visión de la escritora. La imagen cálida y bondadosa del investigador, en contraste con el mar tumultuoso e invernal, se me quedó grabada en la mente

Ricardo Melgar en El Salto del Fraile, 2008
Imagen 7. Ricardo Melgar en El Salto del Fraile, 2008.
Fuente: Archivo Melgar Tísoc.

En 2014, Ricardo Melgar aceptó participar en el coloquio que coordiné con Mónica Cárdenas Moreno, estudiosa de la obra de Mercedes Cabello de Carbonera. El coloquio fue dedicado a las miradas recíprocas sobre el Perú y Francia. Ricardo Melgar Bao otra vez brindó un trabajo largo y sesudo “Apristas en París, 1926-1930” que manifestaba todo su conocimiento sobre los Años Locos después del primer cataclismo sufrido por Europa en el siglo XX.[4]

Por último, coincidí con Ricardo en marzo de 2019, en Miraflores. Él estaba emocionadísimo porque iba a ser nombrado Profesor Emérito de la Universidad de La Cantuta, y la distancia para ir hasta Chosica no lo arredraba para nada, pese a los años. Ir a La Cantuta, al contrario, tenía un significado simbólico: reunirse con los valores de la izquierda. En ese lugar que, en la memoria colectiva, se identifica con un grupo de estudiantes victimados en julio de 1992, y que en 2020, al igual que otras universidades nacionales del Perú, continúan formando a miles de universitarios procedentes de los medios más modestos, pero animados, como Ricardo Melgar Bao, por la fe en el conocimiento y la razón.

Bordeaux, 10 de octubre de 2020.

 

Notas:

[1] [N.E] Véase: Melgar, 1996.

[2] [N.E]: La ponencia presentada por Ricardo Melgar fue publicada en las memorias del Coloquio Internacional Manuel González Prada, llevado a cabo en la Université Michel de Montaigne-Bordeaux 3, Francia, del 20 al 22 de enero de 2005. Véase: Melgar, 2006.

[3] [N.E]: Véase: Tauzin-Castellanos (2014).

[4] [N.E.] La ponencia presentada por Ricardo Melgar fue publicada en las memorias del Coloquio Internacional Miradas Recíprocas: Perú y Francia (1719-1959) llevado a cabo en Lima, Perú los días 4 y 5 de septiembre de 2014. Véase: Melgar, 2015.

 

Referencias bibliográficas:

Melgar Bao, R. (1996). La noche y la utopía en América Latina: itinerario de un desencuentro entre González Prada y Flores Magón. En H. C. Guldberg y O. Agüero (Coords.), Utopía y Nuestra América (págs. 257-278). Ediciones Abya-Yala.

_____ . (2006). América Latina en el pensamiento de Manuel González Prada. En I. Tauzin-Castellanos, Manuel González Prada: escritor de dos mundos (págs. 157-197). Instituto Francés de Estudios Andinos, Biblioteca Nacional.

_____ . (2015). Apristas en París 1926-1930: arte, identidad y política. En M. Cárdenas e I. Tauzin-Castellanos (Coords.), Miradas recíprocas entre Perú y Francia (siglos XVIII- XX) (págs. 287-328). Universidad Ricardo Palma, Université Bordeaux Montaige.

Tauzin-Castellanos, I. (2014). Teseo en Ayacucho: Abril rojo más allá de la novela policiaca. Pacarina del Sur, (21), recuperado de: http://pacarinadelsur.com/home/senas-y-resenas/1050-teseo-en-ayacucho-abril-rojo-mas-alla-de-la-novela-policiaca

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