Pacarina del Sur
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Las universidades privadas especializadas: el caso del Instituto Superior de Intérpretes y Traductores en México

Specialized private universities: the case of the Higher Institute of Interpreters and Translators in México

Universidades privadas especializadas: o caso do Instituto Superior de Tradutores e Intérpretes no México

Antonio Reyes[1]
Ximena Iglesias[2]

Recibido: 14-03-2014 Aprobado: 01-04-2014

Resumen

Resumen: En este trabajo se exponen algunas reflexiones generales en torno a la educación superior privada en México. En particular, se tocan aspectos relacionados con un tipo de educación superior privada: las universidades especializadas. Finalmente, se ejemplifica con un caso particular de educación superior privada y especializada: el Instituto Superior de Intérpretes y Traductores.

Palabras clave: Educación superior privada, México, universidades especializadas, Instituto Superior de Intérpretes y Traductores.

 

Introducción

México es uno de los países de América Latina que ofrece una gama considerable de opciones privadas de educación, las cuales van desde la formación básica hasta la superior. Esta profusión de opciones ha ido creciendo y estableciéndose como motor central del modelo educativo mexicano desde la segunda mitad del siglo pasado. Para entender este modelo privado de educación es necesario situarse en una realidad que, a lo largo de los años, se ha transformado de manera drástica y ha dado lugar a una alternativa, muchas veces llena de mitos poco fundamentados, de formación educativa.

El concepto de educación en México se sustenta desde la Constitución Política del país. Así, en el artículo 3º de la Constitución se establece que todo individuo tiene derecho a la educación, y que ésta estará a cargo del Estado desde el nivel básico hasta el medio superior. Este derecho, en principio, haría pensar que una opción de educación privada, que a diferencia de la estatal, implica una inversión económica, sería de poco interés para una sociedad que tiene garantizado el acceso a la educación desde su Carta Magna. Sin embargo, en la realidad parece que este razonamiento no tiene una correlación total. Considérense, por ejemplo, la información cuantitativa que Olivier (2007) y Suárez (2012) aportan respecto al creciente número de instituciones de educación privada en México, así como el constante y mantenido aumento de la matrícula estudiantil en tales establecimientos, sobre todo, a partir de la década de 1980.

De acuerdo con los datos que estas autoras ofrecen, es evidente que la educación que el Estado provee no es suficiente para satisfacer las necesidades de la sociedad mexicana. Tal insuficiencia puede entenderse desde diferentes ángulos fraccionarios que, en su totalidad, constituyen un fenómeno difícil de sistematizar y generalizar: desde aspectos que se fundamentan única y exclusivamente en factores tales como la gratuidad de la educación, pasando por la conformación de la identidad nacional que entiende la educación como el medio para minimizar o desaparecer los contrastes y rezagos sociales, hasta situaciones de poder y de control que supeditan la educación a un derecho asequible sólo para aquél que lo puede pagar.

Si bien nuestro interés no es generar una polémica respecto a la pertinencia o no de la educación privada en México, sí buscamos dar una serie de elementos que ofrezcan al lector un panorama general, primero, y luego particular, de este tipo de educación desde una óptica reflexiva, analítica y vivencial, así como tratar, de alguna manera, de desvanecer algunos mitos a partir del análisis de un caso concreto de institución de educación superior especializada.  En este sentido, los puntos que abordamos en este artículo se organizan de la siguiente forma. En la Sección 2 se describirán, de manera general, las particularidades que la educación privada, especialmente la educación superior, ha ido construyendo en México: desde una visión idílica hasta una que concibe este tipo de educación como una actividad lucrativa. En la Sección 3 se explicará la existencia de una educación universitaria particular: la universidad especializada. Por qué existe y cuál es su papel dentro de la educación superior privada en México. En la Sección 4, se describirá el caso particular del Instituto Superior de Intérpretes y Traductores, como instancia especializada de la educación superior en el país. Finalmente, en la Sección 5, se verterán las consideraciones finales de este trabajo.

 

La educación superior privada en México

Más allá de hablar de cifras respecto a instituciones, número de matrículas, cantidad de carreras y/o posgrados, entre otros, nos interesa reflexionar en torno a las particularidades de la educación superior en el país. En este sentido, hablar de educación superior privada en México implica entender un fenómeno de distintos órdenes que, a pesar de la sociedad globalizada en que vivimos, muy seguramente puede no ser generalizado.

Existe en el país una idea muy arraigada en el inconsciente colectivo de que todo aquello que provee el Estado es de mala calidad, obsoleto y poco fiable; no obstante, es lo que hay y, por tanto, es lo que se consume. La educación no escapa a esta visión. Es común ver en los niveles básicos y hasta medio superior que la sociedad se decanta por instituciones privadas, cuando tiene la posibilidad económica de hacerlo, tomando en cuenta elementos que, si bien son parte de un modelo educativo, no lo conforman en su totalidad; por ejemplo, distancia de la casa, calidad de las instalaciones, fama (probablemente pueda ser que ésta se nutra de un prestigio bien ganado, pero no es así en todos los casos). En el nivel superior, la situación difiere bastante. El motivo, a diferencia de los niveles previos, es la poca infraestructura material y humana que existe en el país para que, a nivel Estado, se puedan cubrir las plazas que año con año demandan los estudiantes que egresan de sus programas de bachillerato. Hablamos, así, que para la formación superior en México existen pocas opciones que dependen del Estado para sufragar los costos que implica la formación de un estudiante universitario durante todo su proceso formativo, partiendo de que la educación estatal es masiva, en tanto que la privada es personalizada. Esta situación provoca que, más allá de valorar un proceso formativo pleno, se celebre el mero hecho de haber podido ingresar a una institución estatal. Tal vez ni siquiera exista la carrera que a determinado alumno le interesa, o no haya habido cupo y tenga que estudiar una tercera o cuarta opción, pero eso la gran mayoría de las veces queda en segundo plano porque se ha logrado ocupar un lugar que muchos otros quisieran.

Quienes no lo logran, tienen tres opciones: i) intentar al siguiente o siguientes años; ii) optar, si la economía lo permite, por una institución privada; iii) abandonar el proyecto de educación universitaria.

Si la opción ii) es la elegida, ¿a qué se enfrenta el alumno (y su familia[3])? La respuesta no es fácil ni es universal. Hay un cúmulo de factores que inciden, para bien o para mal, en la experiencia que el alumno emprende. Por ejemplo, se debe partir del hecho de que pagar no implica que la educación sea de mejor calidad que aquélla que es gratuita. Ni viceversa: la gratuidad no es condición necesaria para justificar una excelencia basada en valores e ideales. Asimismo, es preciso considerar qué se espera de un modelo educativo en este nivel de formación. ¿Se busca conseguir un título universitario que permita al alumno subsistir en un mundo globalizado o se busca un proceso de crecimiento en tanto conocimientos, valores, capacidad de análisis y resolución de problemas? La mayoría de instituciones en este nivel en México ofrecen ambas opciones como paquete, pero en la realidad difícilmente se logra[4]. No se trata de estigmatizar instituciones o distinguirlas de las del resto, sino de entender que la problemática educativa en este nivel arrastra y concretiza tanto los pros como los contras de las etapas formativas previas, ya sea en su vertiente estatal o privada.

Colegiaturas, infraestructura, profesorado, prestigio, bolsa de trabajo, actividades extracurriculares, y demás, son comunes a ambos modelos educativos. Entonces, ¿qué aporta la educación privada al país, por qué sería mejor un modelo que otro? A final de cuentas, no hay una respuesta absoluta ni universal. La educación privada en el nivel superior es una respuesta a una necesidad de la sociedad mexicana por formar a sus jóvenes y por ofrecerles una alternativa que el Estado no es capaz de proveer. Como tal, se mantiene y fortalece como ente conceptual mas no siempre como ente institucional (de ahí la aparición y desaparición de instituciones privadas a lo largo de los años). Así, termina cumpliendo con varias funciones necesarias para la sociedad, de manera que para algunos, este tipo de educación es la herramienta que este país necesita para lograr un crecimiento sustentable, mientras que para otros tantos, pone de manifiesto las desigualdades que por siglos han caracterizado la historia de México.

 

La universidad privada especializada

De acuerdo con Altbach (2005), ha habido un cambio en la forma en la que la universidad privada se ha constituido a partir de la segunda mitad del siglo pasado: de ser una universidad de propósito general ha pasado, en términos de cantidad de instituciones y número de matrículas, a transformarse en una escuela especializada. Tal y como Altbach lo plantea, pareciera que este tipo de educación superior fuera la consecuencia de un decremento en los índices de calidad, así como del número de matrículas que las universidades tienen; por tanto, habría que reducir los alcances de una educación universitaria  transformándola en una escuela superior especializada. Sin embargo, la existencia de esta clase de instituciones especializadas no obedece, necesariamente, a la visión antes descrita. La figura de la universidad especializada se caracteriza por privilegiar la formación focalizada en necesidades puntuales las cuales, desde una óptica general, difícilmente podrían ser resueltas con igual precisión. Esto no quiere decir que todas las universidades especializadas sean un modelo de eficiencia en todos los niveles que la educación involucra. Como lo mencionábamos anteriormente, la educación superior pública y privada está sujeta a varios factores que, al final del día, determinarán qué tan buena o qué tan mala es cada una; lo mismo sucede con la universidad especializada. El mismo Altbach lo sistematiza de manera precisa: “la calidad de [este tipo] de instituciones en sus campos varía de algunas de las mejores del mundo a «universidades de garage»”.

Ahora bien, entendiendo que la universidad especializada es un elemento más del entorno educativo del país, es importante cuestionarse el porqué de su existencia. Una de las causas tiene que ver con la vocación del alumno quien decide que una educación general no es capaz de cumplir con sus expectativas de formación. Otro motivo está determinado porque algunas instituciones se dan cuenta de que al ofrecer este tipo de educación como parte de cursos de posgrado, el alumno no tiene elementos que le permitan seguir el flujo de conocimientos, por lo tanto, su modelo de posgrado se vuelve un fracaso. Asimismo, los modelos de educación extranjera influyen en la necesidad de crear programas dentro de universidades públicas y privadas para paliar, en lo posible, el rezago que  priva en distintos sectores en la sociedad.

En el contexto mexicano pareciera que la tarea que implica la educación superior especializada se canaliza en su mayor parte a las instituciones privadas; sin embargo, hay que enfatizar que los mismos departamentos dentro de las facultades de universidades públicas llegan a cumplir esta labor de especialización, probablemente no concebido desde su origen pero sí ejecutado en la práctica. También es importante señalar que cuando las instituciones privadas se encargan de abrir centros para este tipo de educación, lo hacen porque la disciplina en sí misma requiere de una metodología, planes de estudio, formación, entre otros aspectos, totalmente diferentes a las opciones generales. Así, en muchas ocasiones el Estado no logra ofrecer las alternativas  necesarias para esa clase de educación, o bien, sus modelos públicos no pueden adaptarse a un cambio drástico para darle cabida.

Imagen 1.
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En la siguiente sección, exponemos de forma detallada un caso específico de educación privada especializada en el marco de la educación superior en México.

 

El caso del Instituto Superior de Intérpretes y Traductores (ISIT)

Aunque se especula sobre la existencia de una escuela de traductores en el siglo XVI en México, fue a mediados del siglo XX cuando comenzaron a crearse los primeros programas universitarios de traducción e interpretación en América: Argentina (1945), Uruguay (1954) y Cuba (1968) (Bastin, 2003). En México, la institución pionera en la formación de intérpretes y traductores es el Instituto Superior de Intérpretes y Traductores, que abrió sus puertas en 1980, durante lo que Acosta (2005) llama la “primera oleada de expansión institucional de la educación [superior] privada mexicana”.

El ISIT fue, desde sus inicios, una institución de educación superior especializada que, gracias a la visión de sus fundadores, desarrolló programas separados de traducción e interpretación, convirtiéndose en una de las escasas instituciones del continente con estudios de esta última disciplina a nivel superior (Bastin, 2003). Además, el ISIT cuenta con la Licenciatura en Idiomas, de reciente creación (2000), y con tres posgrados: las especialidades en Derecho Comparado, en Terminología y en Estudios Diplomáticos. Desde su creación, las lenguas de estudio son el español, el inglés y el francés, como las principales del continente, además del portugués o el italiano como lenguas optativas.

 

Alumnos

Debido a las exigencias académicas del Instituto Superior de Intérpretes y Traductores, los jóvenes que aspiran a formar parte de su comunidad deben tener un perfil específico de ingreso: conocimiento de las lenguas española e inglesa a un nivel intermedio alto en gramática y las cuatro habilidades lingüísticas, así como una amplia cultura general. Los aspirantes deben aprobar todos los exámenes para poder inscribirse en la institución.

Por otra parte, a diferencia de otras universidades privadas cuyas matrículas –en la década de los ochenta- estaban constituidas en dos terceras partes por hombres para luego experimentar un proceso de feminización (Acosta, 2005), el ISIT ha recibido, desde sus inicios, una proporción mucho mayor de mujeres que de hombres, tendencia que continúa en el 2014 con un 75% de mujeres y un 25% de hombres.

En la actualidad, uno de los retos de la educación sigue siendo la integración de alumnos en el marco de la diversidad, pues “es evidente la gran variedad que existe en la sociedad actual; [por tanto] si la norma es la diversidad, de ella hay que partir para cualquier planteamiento educativo realista” (Vergara, 2010).  En este sentido, el Instituto Superior de Intérpretes y Traductores, en estricto apego a sus valores (ética, compromiso, responsabilidad, lealtad, honestidad, respeto, sentido de pertenencia) y al Artículo 160 de su Reglamento: “La garantía de que el ingreso y la permanencia [de los alumnos] en el Instituto no están condicionados por causas ideológicas, creencias religiosas ni prejuicios étnicos o de nacionalidad”, siempre ha dado respuesta a la necesidad de integrar a todo tipo de jóvenes: con discapacidad visual, con debilidad auditiva, de diferentes etnias, con distintas religiones, entre otros; por tanto, a diferencia de varias instituciones, en el ISIT la inclusión de lo diverso no ha sido la excepción, sino la norma.

En cuanto a la edad de ingreso de los alumnos, la constante es que sean jóvenes recién egresados del nivel medio superior; no obstante, en los últimos diez años, se ha observado un incremento en la edad de los alumnos, de modo tal que el 5% de los alumnos ingresan en el rango de 30 a 39 años, y el 2% en el de más de 40 años.

Asimismo, en los últimos diez años, se ha registrado un aumento en el número de alumnos que provienen de diferentes estados de la República (10%) a diferencia de los primeros años de existencia del ISIT, en que sólo accedían (en su mayoría) alumnos del Distrito Federal y de otros países, en especial, europeos.

Imagen 2.
Imagen 2.

La permanencia de los alumnos en el Instituto depende enteramente de su rendimiento escolar, así como de su conducta. Las actividades institucionales están encaminadas a cumplir la misión del ISIT, que es “formar profesionales en la traducción, la interpretación y los idiomas capaces de cumplir con los retos presentes en el ámbito de la comunicación interlingüística e intercultural al más alto nivel de manera ética y responsable”. De tal modo, los alumnos que egresan del Instituto, en palabras del Director General: “contribuyen a la comunicación entre culturas, indispensable en todos los niveles en nuestro mundo globalizado, guardando los niveles de calidad académica, ética y profesionalismo” (Chencinsky, 2010); es por ello que logran integrarse al mercado laboral nacional en menos de seis meses, según las estadísticas institucionales. Algunos de los egresados se han integrado con éxito a organismos nacionales e internacionales de gran trascendencia como la Presidencia de la República, Secretarías de Estado, Naciones Unidas y la Unión Europea, entre otros.

 

Docentes

El colectivo docente del Instituto Superior de Intérpretes y Traductores está conformado por profesionistas comprometidos con una labor que involucra no sólo la transmisión de conocimientos, sino también la promoción del desarrollo de habilidades y de valores para la formación de profesionistas creativos, autónomos, y responsables.

Todos los académicos tienen estudios profesionales y/o de posgrado en las áreas de docencia a su cargo. Provienen de universidades públicas y privadas, nacionales e internacionales. Además, se mantienen constantemente actualizados por su presencia en congresos, cursos y seminarios.

Por otra parte, la mayoría ejerce activamente en sus respectivas disciplinas, por lo que comparten su experiencia a los estudiantes. Todos ellos gozan de prestigio por su desempeño laboral e investigador en el sector público y privado, así como por sus altos estándares éticos.

El cuerpo docente del Instituto participa activamente en los convenios de intercambio con universidades nacionales y extranjeras, realiza estancias de investigación, y fomenta la creación de equipos y redes de trabajo; asimismo, está dedicado a generar conocimiento en sus distintas disciplinas y compartirlo a través publicaciones.

 

Infraestructura

El inmueble en el que se ubica el Instituto Superior de Intérpretes y Traductores es un edificio construido ex profeso para ser institución educativa. Cuenta con 12 aulas con pantalla plana y equipo de reproducción de material multimedia. Todo el edificio tiene sistema de internet inalámbrico y de circuito cerrado de televisión.

A pesar de observaciones como las de Acosta (2005) en el sentido de que las pequeñas instituciones particulares de educación superior cuentan con una infraestructura mínima, el ISIT es una excepción, pues alberga equipo y tecnología de punta. Tanto el laboratorio de interpretación como el aula de cómputo están acondicionados con los sistemas más modernos de interpretación y de traducción, en el que se prepara a los alumnos para no sólo cubrir, sino para exceder las expectativas de contratación del mercado laboral nacional e internacional.

El Auditorio “Moisés Gamero de la Fuente” cuenta con 70 butacas móviles, cuatro cabinas profesionales de interpretación simultánea, una ciega y tres con vista al escenario, así como recepción inalámbrica en las butacas. Además, tiene una cabina de postproducción y una cabina maestra con equipo de grabación diseñado específicamente para el Instituto.

Imagen 3.
Imagen 3.

La biblioteca “Ester Jansenson Slovik”, con sus más de 7,500 volúmenes, casi todos importados, es una biblioteca ultraespecializada en traducción, interpretación y lenguas. La biblioteca tiene convenio de préstamo interbibliotecario con 41 instituciones de educación superior en el país.

 

Financiamiento

A pesar de que el financiamiento de las instituciones de educación superior privada sigue siendo un tema pendiente de investigación (Buendía, 2009), se sabe que son pocas las opciones que éstas tienen para recibir financiamiento que no proceda directamente del pago de las cuotas por servicios educativos que hacen sus alumnos. Además, los cambios constantes en las leyes fiscales, hacen más difícil contar con fuentes adicionales de ingresos para cubrir necesidades que van más allá del pago de salarios.

El caso del Instituto Superior de Intérpretes y Traductores no es la excepción, y más si se toma en cuenta que una sociedad civil sin fines de lucro y que está catalogada como  una de las universidades privadas especializadas de más bajo costo en el país.

 

Crecimiento

Crecimiento Académico

A pesar de la corta existencia del Instituto Superior de Intérpretes y Traductores, su oferta educativa la distingue como la única en México que se especializa en la formación superior y de alto nivel de las disciplinas de interpretación, traducción, idiomas, terminología y diplomacia; en cuanto a ello, se contemplan una serie de estrategias que permitan la formación sistemática y eficiente de recursos humanos.

Cada programa es revisado y actualizado permanentemente en contenidos y pertinencia de asignaturas dentro del mapa curricular, con lo cual se pretende dotar al alumno de un marco conceptual crítico y analítico que se sustente tanto en los conocimientos de la disciplina propia y el desarrollo de habilidades concretas como en valores, de manera que se propicie la contribución al desarrollo cultural, social y económico de la sociedad.

Asimismo, el ISIT ha logrado posicionarse como órgano examinador de peritos traductores e intérpretes, así como formador de mediadores lingüísticos y culturales en lenguas indígenas y ha estimulado la prestación de servicio social y de prácticas profesionales en diversas instancias nacionales y del extranjero.

Por otro lado, se pretende crear dos nuevos programas de posgrado a nivel maestría, fortalecer la oferta de programas de educación continua y desarrollar una plataforma de educación a distancia. Además, se contempla la instauración de la figura de becario para que el alumno pueda acceder a participación en proyectos institucionales y estímulos económicos con el fin de asegurar su proceso formativo.

 

Crecimiento en I+D

En los años de existencia del ISIT, el trabajo de I+D se ha orientado al desarrollo de investigación básica en las disciplinas que a él competen. Algunos de los proyectos en los que el ISIT ha participado, tanto en la planeación y desarrollo como en la consecución de productos  especializados, han tenido repercusión en diferentes aspectos de la sociedad mexicana. Por mencionar sólo un par de casos, Procuración de justicia y acceso a la salud por parte de la población indígena de México, en donde se desarrolló una metodología para acercar servicios básicos a la población maya-hablante del sureste de México. Creación de la norma técnica de competencia laboral para intérpretes y traductores en lenguas indígenas, en donde se trabajó en una metodología que permitiera certificar a los intérpretes y traductores que se desempeñan profesionalmente en el ámbito de las lenguas indígenas de México.

El Laboratorio de Tecnologías Lingüísticas es la entidad encargada de concentrar la actividad de I+D del ISIT. Si bien su existencia es muy corta (año 2011), se han logrado algunos resultados muy prometedores, tales como publicaciones en revistas indizadas a nivel internacional, nombramiento del responsable como investigador nivel 1 del Sistema Nacional de Investigadores (SNI), presentación de proyectos y resultados en foros especializados sobre el tratamiento del lenguaje humano en diferentes niveles.

Finalmente, una de las líneas principales en este proceso de fortalecimiento implica el compromiso de los investigadores del laboratorio por ingresar al SNI. De este modo, la integración de nuevos doctores permitirá elevar la calidad educativa dentro del ISIT, así como permitirá que el Laboratorio de Tecnologías Lingüísticas pueda desarrollar más actividades de I+D en beneficio de la sociedad.

 

Vinculación

El ISIT ha colaborado con instituciones nacionales como el Instituto Nacional de Lenguas Indígenas, la Universidad Nacional Autónoma de México y el Tribunal Superior de Justicia del Distrito Federal, además de con numerosas instituciones con las que tiene firmados convenios de colaboración para servicio social y prácticas profesionales, tales como organismos estatales y federales, organismos no gubernamentales, instituciones de asistencia privada, así como con centros internacionales tales como la Universidad de Granada, la Universidad de La Laguna, la Organización de las Naciones Unidas, la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos, entre otros.

Como parte del esquema de crecimiento en actividades de I+D, el 5 de marzo de 2012, el ISIT ingresó al padrón de instituciones de educación superior que realizan actividades de investigación así como de desarrollo científico y tecnológico en México. Dicho padrón integra a instituciones, centros, organismos, empresas y universidades de excelencia, los cuales son reconocidos por el Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (CONACyT) a través del Registro Nacional de Instituciones y Empresas Científicas y Tecnológicas (RENIECyT), con el fin de apoyar la investigación científica, el desarrollo tecnológico y la innovación del país.

Las líneas de trabajo que el ISIT propone en temas de vinculación están relacionadas con la creación de grupos de trabajo dentro del Laboratorio de Tecnologías Lingüísticas, así como vinculación con grupos externos al ISIT, pero que comparten afinidades en materia de investigación, colaboración con redes temáticas de trabajo con el fin de atacar de manera conjunta e interdisciplinaria necesidades puntuales de la sociedad y la difusión de la actividad de investigación por medio de publicaciones en foros, talleres, congresos y revistas.

                                              

Retos

Parte integral del crecimiento del ISIT implica la resolución de retos de diversa índole. Por citar algunos de ellos que, en el plano institucional, se han vuelto ejes estratégicos de acción: Constituir formadores en tendencias didácticas actuales. Hacer más eficientes los procesos técnicos y administrativos (certificación ISO). Aumentar la oferta académica de primer ciclo y la de educación continua. Fomentar el financiamiento externo. Continuar promoviendo la vinculación nacional e internacional (convenios). Así como la adaptación a los constantes cambios en los esquemas de regulación, control y fiscales que vuelven la educación un proceso burocrático.

 

Consideraciones finales

Educar a alguien no es hacerle aprender algo que
no sabía,  sino hacer de él alguien que no existía.

John Ruskin

En los últimos años se ha visto que la esencia de la educación, en todos los niveles, se ha ido desdibujando. Es verdad que la educación ha crecido cuantitativamente, pero el sistema educativo nacional sigue sin dar condiciones para satisfacer las necesidades de todos sus jóvenes, ni en todos los campos de estudio, ni en la construcción de un pensamiento crítico. Se ha logrado que la educación sea obligatoria, que sea gratuita, pero no se ha logrado, en toda su dimensión, que sea efectiva.

Más allá de señalar que la educación superior privada en México se concibe desde diferentes perspectivas, todas ellas verdaderas y no excluyentes entres sí, la educación en universidades privadas debe entenderse como la educación; la educación privada es útil y necesaria para el modelo de país que se quiere construir, pues es, en sí misma, es un acto de creación y de transformación social. Es por ello necesario, como expusimos al inicio, desvanecer los mitos de que todas las instituciones de educación superior tienen fines de lucro, que son deficientes en cuanto a planes de estudio, que carecen de la infraestructura básica, que sus docentes son improvisados y que no cuentan con el reconocimiento oficial de estudios.

Son muchas y muy prestigiadas las instituciones privadas de educación superior en México que han dado respuesta a las necesidades de esta época en cuanto a formación de recursos humanos y de investigación, y el Instituto Superior de Intérpretes y Traductores es una de ellas. Como ha quedado de manifiesto, ha sido una institución congruente con su misión y con sus valores, que no sólo concibe su labor como generadora de “títulos andantes”, sino que tiene la convicción y la conciencia del proceso formativo integral de sus alumnos en cuanto a conocimientos y también en cuanto a valores. Ha sido siempre interés del ISIT trabajar en beneficio de México, de su juventud y de su cultura al formar jóvenes que cumplan su función como profesionistas de excelencia, pero que, al mismo tiempo, sean éticos, responsables, críticos, comprometidos; al fin y al cabo, que sean seres humanos completos.



Notas:

[1] Instituto Superior de Intérpretes y Traductores. Laboratorio de Tecnologías Lingüísticas. Contacto: Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.

[2] Instituto Superior de Intérpretes y Traductores. Laboratorio de Tecnologías Lingüísticas. Contacto: Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.

[3] Es importante señalar que, desde nuestra propia experiencia educativa, la familia es un factor determinante de éxito en el proceso educativo. Quizás no como un elemento queparticipe dinámicamente de la formación y seguimiento académico, sino como un elemento que dote de equilibrio, en distintos ámbitos, al alumno.

[4]Es claro que la educación no puede definirse sólo en términos dicotómicos sino considerando gradaciones y matices que, en muchas ocasiones, incluso no son comunes a una misma institución.

 

Bibliografía:

Acosta, A. (2005). Digital observatory for higher education in Latin America and the Caribbean. IESALC Reports. Disponible en: www.iesalc.unesco.org.ve. [consultado el 03-03-2014].

Altbach, P. (2005). La revolución de la educación superior privada. 141. Disponible en: http://www.ses.unam.mx/publicaciones/articulos.php?proceso=visualiza&idart=1452. [consultado el 08-03-2014].

Bastin, G., (2003), “Por una historia de la traducción en Hispanoamérica”, en Íkala, Revista de lenguaje y cultura. 8,14.2003.

Buendía, A. (2009). “El estudio de la educación superior privada en México: un tema pendiente”. En Reencuentro, 55. 2009. 58-63.

Chencinsky, J. (2010). Mensaje del Director General del Instituto Superior de Intérpretes y Traductores.

Olivier, G. (2007). Educación superior privada en México. Veinte años de expansión: 1982–2002. Universidad Pedagógica Nacional, serie "Más textos", México, D. F.

Suárez, M. (2012). “Educación superior pública y privada en México. Desigualdades institucionales y opiniones de los estudiantes”. En María Lucero Jiménez Guzmán, Roxana Boso (coords.). Juventud precarizada. De la formación al trabajo, una transición riesgosa. Centro Regional de Investigaciones Multidisciplinarias de la UNAM.

Vergara, M. (2010). “La atención a la interculturalidad, una utopía en construcción: el caso de México” En Vergara, M. y Alegría, J (coords.). Diversidad cultural: un reto para las instituciones educativas. México. Universidad de Guadalajara.

 

Cómo citar este artículo:

REYES, Antonio; IGLESIAS, Ximena, (2014) “Las universidades privadas especializadas: el caso del Instituto Superior de Intérpretes y Traductores en México”, Pacarina del Sur [En línea], año 5, núm. 19, abril-junio, 2014. Dossier 11: La privatización de la educación en América Latina. ISSN: 2007-2309.

Consultado el Martes, 21 de Febrero de 2017.

Disponible en Internet: www.pacarinadelsur.comindex.php?option=com_content&view=article&id=930&catid=47&Itemid=203

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