Pacarina del Sur
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GRISS, memoria de la lucha libertaria y del exilio: Más allá de la Organización Horizontal Obrera de Arequipa (1972-1973)

GRISS, memory of the liberation struggle and exile Beyond the Horizontal Workers Organization of Arequipa (1972-1973)

GRISS, Memória da luta de libertação e o exílio além de uma organização horizontal Trabalhadores de Arequipa (1972-1973)

Renzo Forero[1]

Recibido: 28-05-2016 Aprobado: 09-09-2016

Resumen

Resumen: Las experiencias libertarias y autogestionarias en el Perú han sido numerosas pero muchas han sido olvidadas o han desaparecido sin dejar rastro. La Organización Horizontal Obrera de Arequipa (OHO) es una de esas experiencias salvadas del olvido. Se trataba de un colectivo proletario de la construcción creado a la iniciativa de un arquitecto de ideas libertarias, Gustavo Ruiz de Somocurcio Seguin, en la Arequipa de comienzo de la década de 1970. El funcionamiento de este colectivo obrero quebró con las prácticas burocráticas del sindicalismo peruano dominado por las ideas marxistas para acercarse a las prácticas libertarias, y al mismo tiempo se enfrentó al gobierno de Velasco Alvarado en solidaridad con otros obreros en lucha. Este ensayo recoge testimonios de primera mano para tratar de reconstruir un episodio poco conocido de la historia obrera peruana.

Palabras clave: Anarquismo, autonomía, historia obrera, memoria, construcción civil.

 

Para GRISS (1932-2014), 
aunque el tiempo nos
haya hecho una mala jugada.

 

Existe un vacío histórico en cuanto a las experiencias autogestionarias y sindicalistas revolucionarias en el Perú entre los años 1930 y 1990. Este artículo sobre la Organización Horizontal Obrera (OHO) tratará de aportar al re-descubrimiento de una experiencia socialista y libertaria en Arequipa durante el gobierno militar de Velasco Alvarado.

Miembros de la Organización Horizontal Obrera
Imagen 1. Miembros de la Organización Horizontal Obrera con el puño en el alto delante de una de las construcciones. Archivo de Paulette Albouze. París, visitado en octubre del 2014.

La historia remonta a inicios de los años 1960, cuando un joven arquitecto  de origen arequipeño llamado Gustavo Ruiz de Somocurcio Seguín, decepcionado de su maestro Fernando Belaunde y del partido Acción Popular, se pliega a las ideas socialistas y revolucionarias. Ya en los años 1950, discrepando con Belaunde, GRISS, como solía firmar, “diseñó la primera barriada organizada de Lima, Villa María del Triunfo […] convencido de que era el camino de la vivienda popular.”[2] Después de un viaje por Latinoamérica, regresa a Lima en los años 1960 para participar en el desarrollo del barrio experimental de Previ en El Agustino.[3]

 

Régimen militar y represión

Por aquellos años GRISS fue arrestado y permaneció en prisión hasta cuando dejó ser considerado un peligro para el Estado tras el desmantelamiento de las guerrillas lideradas por Guillermo Lobatón y Luis de la Puente Uceda a inicios de 1966. Al salir de la cárcel participa en la defensa de Hugo Blanco quien se encontraba en prisión condenado a muerte. Escribe una carta a su pariente Alberto Vargas Ruiz de Somocurcio, Fiscal del Consejo Supremo de la Justicia Militar del Perú, pidiendo la liberación de Blanco.[4] Para 1967 figura como Coordinador general de la Comisión de Defensa de los Derechos Humanos del Perú (CODDEH), escribiendo artículos contra la guerra en Vietnam o sobre la situación social en el Perú para algunos medios internacionales.

Ya desde el golpe militar en Octubre de 1968, GRISS se posiciona contra Velasco Alvarado y  los militares que tomaron el poder. Según GRISS, se trataba de un golpe “comandado por los técnicos del Pentágono.”[5] Recordemos que tras las tomas de tierras campesinas lideradas por Hugo Blanco, Estados Unidos consideraba que era en el Perú donde estallaría la próxima revolución socialista. Según GRISS,

Apoyados directa y públicamente por el Pentágono, los militares peruanos que han usurpado el poder, se sienten fuertes, desarrollan programas cuya complicidad está asegurada y juegan con las palabras revolución, antiimperialismo, desarrollo, etc.; la promulgación de leyes reformistas y la acción violentamente represiva y antipopular y al mismo tiempo pretendidamente “desarrollista”, es el resultado de estudios sociológicos y sus conclusiones sobre qué hacer frente a los problemas más explosivos. [6]

 

Para contrarrestar el golpe militar, GRISS participa en el Comité Nacional de Oposición y Resistencia (Cóndor). En el manifiesto de dicha organización, escrito probablemente por el mismo GRISS, se describe el caso peruano como uno de tantos regímenes militares que comenzaban a abundar en América Latina, apoyados por la CIA y el gobierno norteamericano. Se describe del mismo modo la reforma agraria en el Perú, considerada como un “chantaje” que convierte al campesinado en pequeños propietarios y “accionistas”. Se describe también el estado general del movimiento popular tras la represión del gobierno militar y “revolucionario”. Se menciona por ejemplo: la masacre de Cospán en Cajamarca el 29 de Octubre de 1968 donde fueron asesinados siete campesinos; el asesinato de un niño en una huelga de mineros el 4 de Marzo de 1969; el asesinato de cinco colegiales en Ayacucho el 21 de Junio de 1969; y la masacre del día 23 de Junio de 1969 de la cual se ignora el número de víctimas. Oficialmente se contó catorce muertos cuando en realidad hubo más de cincuenta. Por último, se trata el tema de la educación pública, específicamente el Decreto-Ley N#17437 del 18 de Febrero de 1969 que instauraba un sistema departamentalista, un periodo de estudios generales, la desaparición de la participación estudiantil y la concentración del poder en el rector.[7]

 

La Organización Horizontal Obrera (OHO)

Después de haber dejado el Perú en exilio forzado, GRISS regresa a Arequipa en 1971, donde trabaja como arquitecto y simpatiza con obreros que habían participado en las manifestaciones de solidaridad con los mineros de Cuajone, despedidos por la compañía americana Southern,[8] y con obreros del sindicato de la construcción de la CGTP. Es en aquel momento cuando se le presenta la oportunidad de trabajar en la construcción de 15 casas por un valor de seis millones de soles en el distrito de Cayma.[9]

La choza. Por fuera se aprecia uno de los volcanes arequipeños, por dentro Paulette Albouze sonríe para la cámara
Imagen 2. La choza. Por fuera se aprecia uno de los volcanes arequipeños, por dentro Paulette Albouze sonríe para la cámara. Archivo de Paulette Albouze. París, visitado en octubre del 2014.

Tras la negativa del Sindicato de Construcción Civil para hacerse cargo de la obra, GRISS convoca a los obreros que conoció anteriormente y se reúnen como iguales en asamblea en un lugar que sería conocido como la Choza.

La primera decisión de la asamblea aprobada por todos fue la de despedir al patrón inmediato de los obreros: el capataz. Esta idea fue propuesta por un obrero que lanzó una larga crítica al rol del capataz en las obras. Desde ese momento, el grupo se dio cuenta de que era también necesario eliminar las otras formas de jerarquía: salario, especialista, super-especialista, centralización del horario de trabajo.[10]

 

Se decidió entonces dividirse en grupos de trabajo de tres o cuatro obreros, asociados voluntariamente. Es decir que cualquiera podría retirarse de un grupo para unirse a otro. Cada grupo tenía que incluir a un obrero no especializado, que podría así aprender una especialización. Para solucionar el problema de los horarios se pensó en contratar a un profesional independiente,  el cual quiso contratar a 150 obreros al comienzo de obra para gradualmente despedirlos hasta que solo quedarán 10 obreros al final de la obra, siguiendo la lógica del mercado capitalista. Se decidió en asamblea que eso no era posible y que sería el grupo OHO el que decidiría el ritmo de la obra.[11]

Para la contabilidad, se decidió contratar a un profesional que recibiría el sueldo de un obrero, pero como nadie quería el puesto por el bajo salario, se contactó a un profesor universitario de economía llamado Hugo Salinas, quien en su juventud había participado en uno de los primeros intentos guerrilleros de los años 1960, el asalto a la comisaría de Huacrachuco en la provincia de Marañon el 25 de febrero de 1963. Se trató de una acción sin mucha planificación que culminó con el rápido arresto de los doce jóvenes aspirantes a guerrilleros, quienes tuvieron “que hacer una huelga de hambre para ser reconocidos como presos políticos.” Después de un año en la cárcel “fueron amnistiados por el presidente Fernando Belaúnde.”[12]

Después de un tiempo, las mujeres de los obreros aparecieron en la obra y comenzaron a participar en las asambleas. Los temas abordados se expandieron para incluir la familia, los hijos, la cocina, y, en grupos reducidos, la contracepción. En el calor de las discusiones, el grupo, compuesto mayoritariamente por hombres, tuvo que aceptar las necesidades del sexo opuesto. Fue así como se tuvo la idea de integrar a una asistente social, la cual debido a sus posiciones jerárquicas tuvo que ser reemplazada por una mujer del grupo. En aquella época era común que las mujeres trajeran el almuerzo al marido en el lugar de la obra, lo cual implicaba cuatro o cinco horas de trabajo entre la preparación y el trayecto recorrido. Para resolver ese problema se decidió instaurar una cantina gestionada por las mujeres solas con hijos.[13]

Después de más de tres meses de deliberaciones y discusiones en la Choza, la obra comienza en los primeros días de enero de 1973. La cantina funciona correctamente y recibe la ayuda de los obreros para el servicio; los horarios giran en torno a las 8 horas de trabajo, reivindicación histórica de la clase obrera, que incluía el tiempo dedicado a las asambleas y una media hora de reposo y lectura gracias a la instalación de una pequeña biblioteca. Tres meses después, la obra “sin dirección, sin patrón, sin jerarquía” avanzaba sin problemas y casi todas las casas estaban terminadas.[14]

Solo dos problemas importantes habían surgido hasta el momento. El primero se trató del caso de un obrero mecánico que entraba a menudo en conflicto con otros miembros del grupo, incluso amenazando con llamar a la policía, lo cual llego a hacer en una oportunidad. Se decidió por unanimidad su expulsión del grupo. El otro problema fue debido a un obrero que supuestamente era especializado pero que siempre pedía ayuda a otros obreros. Tuvo que convertirse en aprendiz y posteriormente en obrero no especializado, posición que aceptó sin resentimientos.[15]

 

Solidaridad obrera y disolución

Mientras tanto, la convulsión social en Arequipa y en todo el Perú (norte, centro y toda la costa) explota nuevamente. Unos 400 obreros sindicalistas que trabajaban en la mina de Cuajone son despedidos por la Southern Perú. En realidad, estos obreros habían sido subcontratados por otras empresas para realizar la infraestructura de la mina, pero los despidos se concentraron en una sola empresa para deshacerse del único sindicato. Una campaña de solidaridad se esparce por Arequipa y el grupo OHO decide participar activamente para “combatir el gobierno militar en el poder denunciando su carácter autoritario y reaccionario.”[16]

Dos tendencias se afrontan en el seno del grupo. Por un lado, la solidaridad y el apoyo directo a todos los trabajadores en lucha, y por el otro la posición que venía de la dirección del sindicato de la construcción, controlado por el Partido Comunista, que consistía en no hacer nada, ya que el sindicato de Cuajone no estaba controlado por el PC. El asunto se resuelve  cuando la Federación Departamental de Trabajadores de Arequipa (FDTA), presionada por el apoyo popular a los trabajadores en resistencia, declara una huelga general que durará ocho días, paralizando Arequipa con la construcción de barricadas en las vías vitales de la ciudad. La FDTA organiza una manifestación que culmina en su local, pidiendo “el retorno a la calma y el regreso a sus hogares.”  Muchos obreros, estudiantes, y el grupo OHO llaman a tomar el puente Grau, construyendo una barricada y resistiendo por más de una hora la embestida de los Guardias de Asalto. Dos miembros de la OHO son detenidos, y a pesar que los trabajos en la obra tienen que continuar, la solidaridad no se detiene allí.[17]

La policía viene a menudo al lugar de la obra para acosar a los obreros, quienes tienen que presentarse una vez por semana al puesto local de la policía. La lucha por la libertad de los dos miembros detenidos continúa hasta que uno fuese expulsado del país y el otro liberado en octubre. Para finales de 1974, la obra está prácticamente terminada, pero otro miembro de la OHO había sido detenido acusado de complicidad en un atentado al consulado de Chile. Mientras tanto, el sindicato de la construcción le da una mano a la policía indirectamente al acusar públicamente en la televisión a los miembros del grupo como terroristas. Con la obra terminada, el grupo OHO se dispersa “sin haber podido consolidarse lo suficiente para continuar este trabajo potencialmente posible. Todos había construido juntos una comunidad de trabajo y de vida donde cada uno realizaba su propia experiencia de la libertad y de la lucha para conquistarla.”[18]

Obreros y niños de la Organización Horizontal Obrera junto al arquitecto GRISS
Imagen 2. Obreros y niños de la Organización Horizontal Obrera junto al arquitecto GRISS. Archivo de Paulette Albouze. París, visitado en octubre del 2014.

 

La lucha continúa

El miembro expulsado del país era Paulette Albouze, compañera en ese entonces de GRISS, acompañada por su hijo de dos años Pukyo, quizás el deportado más joven en la historia del Perú. El otro encarcelado era el mismo GRISS quien pasó más de tres meses entre Lurigancho y Arequipa, acusado de delitos “contra el Orden Constitucional.” Para ese entonces GRISS ya se identificaba como anarquista y firmaba sus cartas con el lema “Ni Dios Ni Amo.”[19] Parte de su inclinación a las ideas libertarias se debió a lecturas de los escritos de Voline, anarquista ruso autor de La revolución desconocida, y Víctor Serge, revolucionario ruso que pasó del anarquismo al bolchevismo hasta su decepción con el viraje autoritario que tomó la revolución rusa.[20] En una de las cartas de GRISS mientras se encontraba en Lurigancho, dirigida al ministro de gobierno Richter Prada, dice:

Yo sé que el poder corrompe y embriaga; y que, ensoberbecido como estás puedes pensar que esta carta es tonta y que no tienes que responder a un oscuro individuo de la masa que pretende ser más respetado que el resto de los catorce millones bajo tus botas. Pero sucede que una larga lista de rebeldes me precede y otra más larga vendrá después. Y los aplastará.[21]

 

Luego de ser liberado, GRISS continúa denunciado el carácter autoritario y contrarrevolucionario del régimen velasquista. En un artículo llamado “La “buena política” de los militares peruanos” enumera las acciones del gobierno que confirman la situación represiva por la que pasaba el Perú:

1.- El rechazo violento a toda iniciativa popular, que se quiere substituir por lo que llaman; “el sistema nacional de apoyo a la movilización social”: “SINAMOS”.

2.- La ofensiva contra las organizaciones populares y la creación de organismos sindicales gubernamentales que desplazan a los sindicatos auténticos independientes.

3.- El desmantelamiento y la prohibición de toda organización de estudiantes.

4.- La confiscación de toda publicación que trate de desenmascarar la farsa montada por los  “nuevos salvadores de la patria” (periódicos: Indio, Comunismo, Revolución Proletaria, Sociedad y Política y otros).

5.- La sacralización del “Código de Justicia Militar” aplicable a los civiles y el desprecio de las decisiones de la Corte Suprema de Justicia.

6.- La marcha hacia el corporativismo.

7.- La centralización total, acordando los plenos poderes sólo al Concejo de Ministros y a su jefe Velasco Alvarado.

8.- La reglamentación progresiva de la población por llamados sucesivos a todos los reservistas de todas las clases, es decir, la vuelta al cuartel y la sumisión a la jerarquía militar de todo hombre mayor de 19 años.

9.- El membrete de “contra-revolucionario” atribuido a todo lo que represente una oposición a la autoridad militar; la condena sin juicio a los opositores, a la prisión o a la deportación.

10.- La imposición de obediencia total a las “leyes” dictadas cada día, cualesquiera que sean las nuevas decisiones cotidianas del poder absoluto y sin control.[22]

 

Sin contar entre las 150 y 200 personas asesinadas por las fuerzas del Estado durante el gobierno de la junta militar, la crítica mordaz  y libertaria de GRISS dista de la simpatía o concordancia de una gran parte de la izquierda peruana que colaboró con el régimen velasquista o se incorporó a este. Las contradicciones o hipocresías del régimen entre lo dicho y hecho son lo que más le llamaron la atención:

Por una parte, las proclamadas “nacionalizaciones” que son acompañadas de las más grandes inversiones extranjeras de la historia del Perú; y de reformas en el agro en provecho de los capitales industriales; y por otra parte, una fuerte represión contra el pueblo. La revolución está institucionalizada; se hace la revolución a base de decretos, se actúa en nombre de la revolución, tenemos leyes revolucionarias, se le reconoce como gobierno revolucionario en el exterior, por los PC,  el de Castro incluido, se utiliza un lenguaje revolucionario, se llama incluso a veces, socialista-libertario. Y no hay más que hacer que esperar las medidas revolucionarias de cada día, ¡dictadas por supuesto, por los super-jefes revolucionarios![23]

 

Después de la cárcel, vino el exilio. GRISS y Paulette Albouze se establecen en París sin abandonar el activismo político. Un gran número de refugiados internacionales pasan por su hogar, notablemente revolucionarios dominicanos y españoles anti-franquistas. Una breve estadía en Martinique les permite entrar en contacto con activistas independentistas, uno de los cuales muere víctima de una bomba que manipulaba.  Paulette partió a Nicaragua para trabajar en obras de construcción durante el periodo Sandinista. GRISS, por su parte, permanece en contacto con la comunidad peruana de París, siempre recibiendo a los activistas e intelectuales que pasaban por la ciudad de la luz.[24]

Muchos de los exiliados peruanos se reunían por aquellos años en el apartamento de Desirée Lieven, anarquista rusa que recibía a revolucionarios de todos los países, pero que tuvo un cariño especial por los peruanos. Ya en los años 1930 había conocido a César Vallejo, y en años posteriores recibe a peruanos de izquierda en el exilio. Ella fundó el “Comité francés de solidaridad con las víctimas de la represión en el Perú” en los años 1960. También denunciaría el régimen autoritario fujimorista a partir de 1995 en la publicación Les Cahiers de Desirée, otra iniciativa de esta luchadora libertaria.

A propósito de la aparición de Sendero Luminoso a inicios de la década de 1980, GRISS nos proporciona las siguientes observaciones:

SL al margen de sus enunciados teóricos, tuvo la evidente virtud, frente a las aspiraciones populares, de constituir una real fuerza, capaz de enfrentarse con éxito al ejército que mantiene el estado de opresión.

SL tuvo, por su capacidad combativa demostrada en la lucha, un indudable apoyo de muy extensas capas de población. Indudablemente que más que teorías, fueron los actos que le ganaron un tal apoyo masivo.

SL en la acción, para mostrar aquella capacidad de enfrentamiento al ejército, recurrió, sin escrúpulos, a los mismos grados de dureza y de crueldad que su enemigo que permanentemente había eliminado todo intento de rebelión armada arrasando comunidades y con métodos y técnicas del tipo “guerra de Viet-Nam.”

SL del punto de vista teórico, erigió como premisa fundamental: “Salvo el poder todo es ilusión,” lema que fue convertido en himno cantado al lado de la tradicional canción de los pueblos “La Internacional”. Lamentablemente no son los únicos devotos del poder! Y en otro tiempo, otros pueblos creían al rey indispensable hasta que le cortaron la cabeza.

SL, adelantándose a la historia, o confundiéndola, no esperó que un día, efectivamente, como resultado de una lucha de liberación y por la eliminación de los opresores, un nuevo orden se instaure, precisamente contra toda opresión. SL se declaró “nuevo poder”, desgraciadamente, exigiendo una vez más sumisión y obediencia, planteándonos el eterno abusivo dilema “quien no está conmigo, está contra mí” con lo cual, puso al pueblo peruano todo entre la espada y la pared.[25]

La Organización Horizontal Obrera y dos imponentes banderas roja y negra
Imagen 4: La Organización Horizontal Obrera y dos imponentes banderas roja y negra. Archivo de Paulette Albouze. París, visitado en octubre del 2014.

Recordará el lector que uno de los integrantes del grupo OHO se encontraba en prisión por haber colocado una bomba en el consulado de Chile en Arequipa después del golpe de Pinochet. Se trataba de un estudiante dominicano exiliado en el Perú llamado Carlos Sánchez Martínez. El 11 de enero de 1981, Carlos es asesinado en un el penal de Lurigancho por las fuerzas del Estado, después de varias tentativas previas. Tenía 33 años de edad. En una carta abierta al presidente del Perú, Fernando Belaúnde Terry, publicada en la revista Marka, GRISS denuncia la responsabilidad política del presidente de este asesinato. Le escribe:

Carlos Sánchez, El Tigre, el antiguo castrista y más antiguo cristiano, llegó a darse cuenta de que todo gobierno es opresor y existe y se sostiene por la fuerza, y de que, luchando por la liberación de los hombres, estaba amenazado por cualquier gobernante que, en nombre de cualquier doctrina que fuera, ejerciera el poder de imponer su voluntad y de someterlos. Y se declaró anarquista. Y no se equivocó. A pesar de la Amnistía General; tú, el intelectual, tú el católico, el político demócrata, el antiguo candidato-popular-preso-en-el-Frontón, desde el poder, como lo hiciste en 1965 con Lobatón y De la Puente y Velando y tantos otros, hoy has cumplido tu odioso rol de gobernante y haz matado al rebelde. A la memoria de Carlos Sánchez Martínez, asesinado en una prisión peruana el 11 de enero 1981, yo grito con él:

¡NI DIOS NI AMO!

GRISS[26]

 

GRISS fallece el 7 de setiembre del 2014 en París. Aparte de su valioso libro semi-autobiográfico Perú insurgente, Perú emergente, nos dejó otra publicación, esta vez en francés, llamada Monde urbain et territoire individuel, publicada en París por Editions URU en el 2002. La trayectoria política y el pensamiento de GRISS, desde la socialdemocracia hacia el anarquismo revolucionario contiene rasgos y perspectivas interesantes. Crítico del socialismo de Estado y del maoísmo, GRISS se posicionaba dentro de la tradición socialista libertaria en el Perú, cuya historia queda aún por escribir.

Un agradecimiento especial a Paulette Albouze, una mujer luchadora consecuente con sus principios, quien me proporcionó las dos fuentes más importantes utilizadas en el artículo.

 

Notas:

[1] Licenciado en Relaciones Internacionales por la Universidad del Estado de la Florida y autor del documental “Andes Libertarios: El anarquismo en el Perú” (2014). Actualmente reside en París y milita en la Federación Anarquista Francófona.

[2] Ruiz de Somocurcio, Jorge. “En memoriam, GRISS (1932-2014)” en El Comercio, 12 de Setiembre de 2014.

[3] Ibíd.

[4] “Contra la pena de muerte para Hugo Blanco, Carta abierta al general Vargas R.D.S” en GRISS. Perú insurgente, Perú emergente, Apuntes sobre 40 años de lucha armada, Lima: Ediciones Uru, 2006, págs. 61-67.

[5] GRISS. Op. Cit., pág. 97.

[6] Ibíd, pág. 99.

[7] Ibíd, pág. 110.

[8] La misma Southern que en la actualidad quiere abrir una mina a tajo abierto en el Valle del Tamo, Arequipa, a pesar de la desaprobación masiva del proyecto por la población local que depende de la agricultura.

[9] Albouze, Paulette. “Au Pérou aussi?” en Espace et luttes, Paris: Association Espace et luttes, 1978, pág. 26.

[10] Ibíd, pág. 27.

[11] Ibíd, pág. 27.

[12] Lust, Jan. Lucha revolucionaria, Perú, 1958-1967, Barcelona: RBA Libros, 2013, págs. 131-133

[13] Albouze, Paulette. Op. Cit., pág. 28.

[14] Ibíd, pág. 28.

[15] Ibíd, págs. 28-29.

[16] Ibíd, pág. 29.

[17] Ibíd, pág. 29.

[18] Ibíd, pág. 29.

[19] GRISS. Op. Cit., págs. 116-117.

[20] Entrevista con Paulette Albouze. Octubre de 2014.

[21] GRISS. Op. Cit., págs. 116-117.

[22] Ibíd. págs. 120-121.

[23] Ibíd. págs. 124-125.

[24] Entrevista con Pukyo Ruiz de Somocurcio. Octubre de 2014.

[25] GRISS. Op. Cit., pág. 142.

[26] “A la muerte de Carlos Sánchez Martínez” en GRISS. Op. Cit., págs. 144-145.

 

Cómo citar este artículo:

FORERO, Renzo, (2016) “GRISS, memoria de la lucha libertaria y del exilio: Más allá de la Organización Horizontal Obrera de Arequipa (1972-1973)”, Pacarina del Sur [En línea], año 8, núm. 29, octubre-diciembre, 2016. Dossier 19: Herencias y exigencias. Usos de la memoria en los proyectos políticos de América Latina y el Caribe (1959-2010). De Chihuahua a los Andes. Huellas y caminos de las rebeliones en la sierra. ISSN: 2007-2309.

Consultado el Domingo, 23 de Julio de 2017.

Disponible en Internet: www.pacarinadelsur.com/index.php?option=com_content&view=article&id=1381&catid=59